miércoles, 26 de octubre de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 44

Lectura de Illuminatus semana 44

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 485 a la 498 inclusive)




Somos testigos del Eskatón: Eris, Yog Sothoth, ángeles, demonios, nazis zombies, surfers, discordianos, Illuminati, rockeros y una multitud viajada en LSD confluyen en un desenlace electrizante y alucinante, el Apocalipsis más delirante que he tenido el gusto de leer...

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En esta semana alcanzamos la cúspide del clímax del Eskatón. Hagbard toma el micrófono del escenario principal del festival y pide a la audiencia que se retire, para así evitar caer en manos de los zombies nazis salidos del lago Totenkopf que actúan bajo las órdenes de los cuatro Illuminati Primi que conocemos: Wilhelm, Wolfgang, Winifred y Werner Saure, es decir, los hermanos y la hermana que conforman el grupo de rock Asociación Médica Americana (AMA). Ellos quieren masacrar a esos cientos de miles de jóvenes para alcanzar la iluminación trascendental (ver entrada de la semana 24) junto a 23 jerarcas nazis Illuminati – el propio Hitler se encuentra entre ellos, ya que en los Mitos de Illuminatus no murió: de hecho, es uno de los dos “ancianos alemanes achacosos” que George se topa en el lobby del hotel de Ingolstadt; es el viejo con un “largo bigote blanco y un mechón de cabello cano cayéndole sobre la frente” que le dice en inglés con fuerte acento alemán: “sal de mi camino, judío comunista homosexual degenerado” (pág. 458)



Uno de los aspectos que me parecen más interesantes del fragmento que nos toca, es que ilustra bastante bien la idea de Robert Anton Wilson de los “Túneles de la Realidad” o del “Agnosticismo Modelo”: virtualmente ninguno de los asistentes al festival ve lo mismo que los otros, y hay varias descripciones completamente diferentes de lo que sucede durante el Eskatón; para comenzar, nadie se pone de acuerdo sobre qué es lo que está saliendo del lago: la cantante Rhoda Chief (que había echado LSD en el Kool Aid) dice que se trataba de una “serpiente marina gigante” que “giró y tragó su propia cola con la boca, encogiéndose hasta convertirse en un punto, y arrojando buenas vibraciones y flashes de luz astral mientras menguaba” (pág. 460); María Imbrium, vocalista de los Dragones Defensores de Sicilia, dice que lo que sale del lago son “ángeles con túnicas doradas”; otro de su banda dice que “son un grupo de surfers que por algún extraño motivo llevan gorras verdes” (pág. 476). Uno de los Filete de Alma dice “el lago entero está vivo, una enorme espiral que se eleva y gira, como la molécula de ADN, pero con una cabeza de halcón en la punta…” (pág. 483); para los esotéricos Corporación Cerrada (ver entrada de la semana 42), eran “666 demonios cornudos y coludos que veían acercándose a ellos” (pág. 489). Los discordianos y los AMA ven nazis zombies saliendo del lago Totenkopf, mientras que Simon dice ver “cualquier cosa menos lo que se supone que debería ver” (en la entrada anterior hablamos sobre su visión).



Con respecto a la aparición que enfrenta a lo que fuera que estaba saliendo del lago, parece haber un poco más de consenso: muchos alegan ver a una figura femenina gigantesca, aunque no todos la ven igual: los discordianos ven a Eris, con su Manzana Dorada

(...) Una figura colosal que crecía a cada paso que daba. Era una mujer dorada con túnica dorada y cabello salvaje, rojo, negro y dorado que flotaba libre al viento. Pasó por encima de la cerca que limitaba el área del festival tan casualmente como si estuviera caminando por su casa. Sobresalía por encima de los pinos bávaros. En su mano izquierda llevaba un orbe dorado… (pág. 492)

Por su parte, Lady Velkor cree que lo que sale del lago son “los espíritus malévolos de los Inquisidores Católicos que los Illuminati habían intentado resucitar” y que la figura gigante era la Gran Madre, Isis: “sabía que después Hagbard Celine presumiría en todos los círculos ocultistas que el milagro había sido obra suya, dándole todo el crédito a esa perra destructiva de Eris - pero eso ya no importaba. Había visto a Isis con sus propios ojos y eso era suficiente” (pág. 496). Otro cree ver a “una mujer negra gigante… la Madre Noche de Goethe” (pág. 486). Joe Malik dice:

“Yo vi a un maestro Mago, o a un maestro del engaño – ambos son lo mismo - plantando unas cuantas sugestiones para hacer que un montón de cabezas-de-ácido huyeran de sus propias sombras (...) O vi la batalla final entre el bien y el mal con Horus en ambos bandos” (pág. 496)

En la versión discordiana, vemos que la gigantesca Eris arroja una enorme Manzana Dorada para destruir a las tropas nazis zombies, o mejor dicho, para que se destruyan entre ellos; cada soldado ve en la manzana lo que le es más querido o lo que añora con más ansias, lo “más bello” (Kallisti):

El soldado raso Heinrich Krause vio a la familia que había abandonado hace treinta años atrás - sin saber que en ese momento sus nietos estaban sobre el puente de botes que cruzaba el lago Totenkopf, huyendo de su avance -. El cabo Gottfried Kuntz vio a su amante (quien en realidad había sido violada y destripada por soldados rusos durante la caída de Berlín en 1945). El lugarteniente Sigmund Voegel vio una entrada al festival de Wagner en Bayreuth. El coronel de la SS Konrad Schein vio a un montón de judíos alineados en frente de una ametralladora que esperaba a que él pusiera el dedo en el gatillo. El oficial Ernst Bickler vio un plato sopero chino azul sobre la mesa vacía en la casa de su abuela en Kassel. Rebosaba de mierda de perro humeante, de la que sobresalía una cuchara de plata. El general Hanfgeist vio a Adolf Hitler, con el rostro azulado y los ojos y la lengua sobresaliendo, colgando de una horca. (pág. 492)

Ni siquiera los propios Saure son inmunes al hechizo de la Manzana:

“Veo el trono del mundo. Un solo sitial a veintitrés pies del suelo adornado con diecisiete rubíes, sobre el cual se cierne la serpiente que se muerde la cola, la Rosa Cruz y el Ojo. Lo veo y sé que solamente a mi me corresponde ascender y ocuparlo para siempre ¿Tú que ves?” preguntó Winifred.

“Veo la cabeza teufelschelss de Hagbard Celine sobre una bandeja de plata”. Wolfgang gruñó

Prunella Gee como Eris con su Manzana Dorada


Otra cosa que cambia según cambian los túneles de la realidad, es el discurso que Hagbard da frente a la audiencia del festival; cada uno lo escucha en su propio idioma y de la manera más adecuada para su comprensión – aquí los autores hacen referencia a los sucesos relatados en el libro Hechos de los Apóstoles, durante la fiesta judía de Pentecostés, supuestamente cincuenta días después de la muerte de Jesús. Así lo explica Malaclypse el Viejo a George:

“Jesús” dijo George. “Eso no va a funcionar. Lo está expresando mal. Nunca le creerán. Se reirán de él. Tres cuartos de la audiencia ni siquiera entiende inglés”.

“¿Así es como suena para ti?” preguntó Malaclypse. “¿Como si estuviera hablando en inglés? A mí me suena que está diciendo todo de manera simple y directa. Pero yo lo escucho hablar en el dialecto griego de Atenas del siglo V A.C.”.

“¿A qué te refieres?”.

“A que él está hablando en noruego o en italiano, en el lenguaje que conoce mejor. Está usando lo que llamo el Truco Pentecostal. Fue descrito en los Hechos de los Apóstoles como el don de lenguas. Luego de la muerte de Jesús, los apóstoles estaban reunidos durante las fiestas de Pentecostés, cuando unas lenguas de fuego aparecieron sobre sus cabezas. Luego fueron a predicar ante una multitud de gente de diversos países, y cada persona escuchó los sermones en su propia lengua y en la forma más convincente para cada uno. Lograron miles de conversos a la cristiandad de esa forma. Yo fui el que les enseñó el truco, aunque ellos nunca lo supieron. (...) También le enseñé el Truco Pentecostal a Hagbard. Lo que está diciendo te suena desabrido porque tú no necesitas ser persuadido. El resto está escuchando toda la emoción y retórica que necesitan para estar motivados. El Truco Pentecostal es una buena jugarreta”.



Como decíamos antes, todo esto ilustra bastante bien el concepto de RAW de los “túneles de la realidad”. Me vienen a la mente un par de fragmentos de Disparador Cósmico I:

“Realidad” es una palabra del idioma español que resulta ser (a) un sustantivo y (b) singular. Por lo tanto, pensar en español (y en las lenguas indoeuropeas cognadas) nos programa subliminalmente a conceptualizar la “realidad” como una entidad de una-sola-pieza, algo así como un enorme rascacielos de Nueva York, en el que cada parte sólo es otra “habitación” dentro del mismo edificio. Este programa lingüístico es tan generalizado que la mayoría de la gente no puede “pensar” por fuera del mismo, y cuando uno trata de ofrecer una perspectiva diferente, imaginan que uno dice tonterías.

La noción de que la “realidad” es un sustantivo, una cosa sólida como un ladrillo o un bate de béisbol, deriva del hecho evolutivo que nuestro sistema nervioso normalmente organiza el baile de la energía en tales “cosas” de una-sola-pieza, probablemente como señal instantánea de bio-supervivencia. Esas “cosas”, sin embargo, se disuelven nuevamente en energía danzante —procesos, o verbos — cuando el sistema nervioso es sinergizado por ciertas drogas, o es trasmutado mediante ejercicios de yoga o chamánicos, o es ayudado por instrumentos científicos. Tanto en el misticismo como en la física, hay un acuerdo general en que las “cosas” son construidas por nuestro sistema nervioso y que las “realidades” (plural) pueden describirse mejor como sistemas o paquetes de funciones de la energía.

Eso para la “realidad” como sustantivo. La noción de que la “realidad” es singular, como un frasco sellado herméticamente, no cuadra con los hallazgos científicos que, en este siglo, sugieren que la “realidad” puede considerarse mejor como algo fluctuante y serpenteante como un río, o interactiva, como una danza, o evolutiva, como la vida misma.

La mayoría de los filósofos sabe, al menos desde alrededor de 500 A.C., que el mundo percibido por nuestros sentidos no es “el mundo real” sino una construcción que nosotros creamos — nuestra obra de arte privada. La ciencia moderna comenzó con la demostración de Galileo de que el color no está “en” objetos sino “en” la interacción de nuestros sentidos con los objetos. A pesar de este conocimiento filosófico y científico de la relatividad neurológica, que ha sido más claramente demostrado con cada gran avance de la instrumentación, debido al idioma, todavía creemos que detrás del universo fluctuante, serpenteante, interactivo, y evolutivo creado por la percepción, hay una sola “realidad” sólida, monolítica, perfilada tan dura y nítidamente como una barra de hierro.



La física cuántica ha socavado esa barra de hierro platónica de la “realidad”, mostrando que tiene más sentido científico hablar sólo de las interacciones que experimentamos realmente (nuestras operaciones en el laboratorio); y la psicología de la percepción ha socavado la “realidad” platónica exponiendo que asumir su existencia conduce a contradicciones insalvables al momento de explicar cómo hacemos realmente para percibir que un hipopótamo no es una orquesta sinfónica.

Las únicas “realidades” (plural) que experimentamos realmente y de las que podemos hablar significativamente, son las realidades percibidas, las realidades experimentadas, las realidades existenciales — realidades que nos involucran como editores — y todas son relativas al observador, fluctuantes, evolutivas, susceptibles a ampliaciones y enriquecimientos, pasando de baja resolución a alta fidelidad, y no encajan juntas como las piezas de un rompecabezas en una única Realidad con R mayúscula. Más bien, se iluminan entre sí por contraste, como las pinturas de un gran museo, o los diferentes estilos sinfónicos de Haydn, Mozart, Beethoven y Mahler.

Alan Watts tal vez lo expresó mejor que nadie: “el universo es una gigantesca mancha de tinta Rorshach”. La ciencia le encuentra un significado en el siglo XVIII, otro en el siglo XIX, y otro más en el XX; cada artista descubre significados únicos en otros niveles de abstracción; y cada hombre y mujer encuentra diferentes significados a diferentes horas del día, dependiendo de los entornos internos y externos.

(...) Mi actitud es idéntica a la del Dr. Gribbin y a la de la mayoría de los físicos de hoy, y es conocida en física como “La Interpretación de Copenhague” porque fue formulada en Copenhague por el Dr. Niels Bohr y sus colegas entre 1926-28. La Interpretación de Copenhague a veces es llamada “agnosticismo de modelos” y sostiene que cualquier grilla que utilicemos para organizar nuestra percepción del mundo es un modelo del mundo y no debe ser confundida con el mundo mismo.

Alfred Korzybski, el semántico, trató de popularizar esto fuera de la física con el lema “el mapa no es el territorio”. Alan Watts, un talentoso exégeta de la filosofía Oriental, lo replanteó más vívidamente como “el menú no es la comida”



La creencia, en el sentido tradicional, o certeza, o dogma, equivale a un gran delirio, “Mi modelo actual” — o grilla, o mapa, o túnel de la realidad — “contiene todo el universo y nunca necesitará revisión”. Considerando la historia de la ciencia y del conocimiento en general, esto me parece absurdo y arrogante, y me siento perpetuamente asombrado de que tantas personas todavía se las arreglen para vivir con una actitud tan medieval.

(...) En los seminarios de Exo-psicología que dicto por estos días, dramatizo este punto haciendo que toda la clase visualice la sala que atravesó para entrar a la sala del seminario. Entonces pregunto cuántas personas visualizaron cinco elementos distintos, diez, quince... Cuando damos con la persona que memorizó la mayor cantidad de señales, enumeramos los elementos de esa persona en la pizarra. Llamamos X a este número. A continuación, recopilamos todas las señales del resto de la clase que no estaban en la lista X. La nueva lista es siempre superior a 2X. Es decir, si el campeón memorioso de esa clase tenía 14 señales del vestíbulo, la clase en total sumaba 28 o más.

Esto ilustra que una forma de duplicar nuestra inteligencia práctica (ser consciente del detalle) es intentar recibir tantas señales como sean posibles de otros seres humanos, no importa cuán erróneo pueda parecer su mapa de la realidad, o lo tonto o aburrido que pueda parecer al principio. Nuestra costumbre habitual de rechazar todas las señales humanas no compatibles con nuestro mapa favorito de la realidad es el mecanismo que nos mantiene a todos mucho más estúpidos de lo que deberíamos ser.

El experimento también ilustra el principio de relativismo neurológico de Leary. No hay dos personas que reporten exactamente las mismas señales. Sea lo que sea la sala “objetiva” (probablemente una danza de energía, si confiamos en la física moderna), cada persona que pasa a través de ella crea un túnel de la realidad diferente, una sala que se adapta a sus propios hábitos neurológicos. No hay dos personas que hayan estado en la “misma” sala existencialmente.

Luego de la locura de la escena final del Eskatón en Illuminatus, Lady Velkor ofrece la explicación más pedestre y graciosa de todas: “alguien echó un ácido de mala calidad en la Kool Aid. Todos enloquecieron y huyeron hasta el pueblo” (pág. 497)



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Cabalísticamente, encaramos el último tramo de Yesod. La batalla del Eskatón sería como un trabajo de parto para pasar del plano ‘astral’ al mundo ‘material’ de Malkuth.

El sendero sefirótico que une a Yesod y Malkuth contiene la letra hebrea Tau, ת, la Cruz, y la figura de Cristo y la crucifixión es mencionada en el monólogo lisérgico de Mary Lou Servix varias veces: en la imagen de Hassan i Sabbah X como un Cristo Negro (pág. 485), en la propia Mary Lou como un Cristo femenino-masculino “me están clavando a la cruz (literalmente) pero la cruz está dentro de una rueda de fuego giratoria” (ídem) y en la figura de su padre siendo torturado por la policía “¿por qué no le metieron una lanza en el costado?” (pág. 488). Por su parte, al ser la eucaristía una forma de canibalismo simbólico, también es mencionada: “los hombres son caníbales asesinos de la carne” (pág. 488). Veo una especie de oscuro reflejo qlifótico de la eucaristía también en Yog Sothoth, el Devorador de Almas.

Otra figura crística es la de Hagbard como Horus/Cristo y Joe Malik como Set/Judas; finalmente no se consuma ya que Joe se niega a interpretar su papel sacrificando a Hagbard con una bala de plata. Esto me hizo recordar al cuento de Jorge Luis Borges Tres Versiones de Judas (1944), donde el autor señala la relevancia del Iscariote, comparándolo con el propio salvador, y afirmando que la figura del traidor era tan necesaria como la del propio redentor.




La dualidad mujer-hombre o el hermafroditismo es otro tema que parece tocar el soliloquio de Mary Lou:

“Dentro de cada mujer hay un hombre furioso intentando salir, una mujer-hombre con ojos de búho, (...) mi clítoris crecía hasta ser un pene (...) MI PENE ES LA ESTRELLA RUBÍ INVISIBLE Y LOS HOMBRES CONSPIRAN PARA QUE YO LO OCULTE; ES POR ESO QUE YO DEBO PRIVARLOS DE LOS SUYOS. Tengo dos caras (...) el olor dulce del hachís (...) es como yo, una planta femenina con fuerza masculina” (pág. 485)

Esto contiene muchas correspondencias con el sendero sefirótico del que hablábamos y con el Arcano Mayor del Tarot contenido en él: el Mundo. La dualidad hermafrodita explícita en el pasaje se corresponde a la del Arcano Mayor el Mundo. En El Libro de Thoth, Aleister Crowley describe las correspondencias de dicho Arcano:

La letra Tau está atribuida a Saturno, el más exterior y lento de los siete planetas sagrados; debido a estas cualidades sombrías y pesadas, al símbolo se le impuso el elemento tierra.

Saturno y Tierra tienen ciertas cualidades en común —la pesadez, la frialdad, la aridez, la inmovilidad, la monotonía y otras por el estilo—. Pero Saturno aparece en Binah en razón de su negrura en la escala de la Reina, que es la escala de la Naturaleza Observable; pero siempre, tan pronto como llega al final de un proceso, se vuelve automáticamente al principio.

Saturno es, por lo tanto, masculino; es el dios viejo, el dios de fertilidad, el sol en el sur, pero es, asimismo, el Gran Mar, la gran Madre, y la letra Tau aparece en el Árbol de la Vida como una emanación de la luna de Yesod, cimiento del Árbol y representante del proceso reproductivo y del equilibrio entre cambio y estabilidad o, más bien, de su identificación. La influencia del sendero desciende a la tierra, Malkuth, la hija. Aquí vuelve a aparecer la doctrina de «sentar a la hija en el trono de la Madre». En esta carta tenemos consecuentemente un símbolo de la terminación de la Gran Obra en su más alto sentido, del mismo modo que el Atu del Loco simboliza su comienzo. El Loco es lo negativo que se proyecta en manifestación; el Universo es esa manifestación que, cumplida su meta, se apresta a regresar.

La mención de los genitales femeninos convirtiéndose en genitales masculinos no es azarosa tampoco: recordemos que si superponíamos el Árbol Cabalístico de la Vida a la figura humana, Yesod ocupaba el lugar de los órganos reproductivos. Sobre la castración y su relación con Saturno/Cronos hablamos en la entrada anterior; la ‘Estrella Rubí’ es una referencia a otra obra de Crowley, Liber XXV: The Star Ruby, cito “la Estrella Rubí es la Piedra preciosa de Chokmah o Therion, considerando que la Estrella Zafiro es la Piedra preciosa de Binah o Babalon”.



Martín Agharta Díaz (ver su comentario más adelante) me hizo recordar que Mary Lou también menciona a Naphthys, la “hermana negra de Isis” (pág. 486); la negrura de Saturno/Cronos y de la Tierra parecen relacionarse con Ella. Se me ocurrió que la raíz etimológica de Naphthys tal vez pudiera tener alguna conexión con la de “nafta”, “naphtha”, uno de los nombres más antiguos con que se conoce al petróleo en la Mesopotamia, pero no he podido encontrar nada al respecto; sin embargo, dada la similitud de ambos términos y la ‘negrura’ de ambos, da que pensar...

Hay varias referencias al ‘cierre del círculo’, por ej.: la “rueda de fuego giratoria” (pág. 485), “vuelo en círculos” (pág. 491), y “la serpiente que se muerde la cola” (pág. 492); éstas se corresponden con el fin y el nuevo comienzo que marca el Arcano el Mundo, como bien señala Crowley en el pasaje citado arriba. También aparece el león, aunque en su aspecto femenino (pág. 485: la “leona dividida”), que forma parte de la imaginería de dicho Arcano: es una de las cuatro figuras apostólicas y elementales que rodean al hermafrodita que baila sobre la tierra.

Este capítulo o viaje de Yesod culmina con una triple invocación a Ra, tal vez una referencia al Niño Ra-Hoor-Kuit, marcando el fin de un ciclo y el amanecer del nuevo Eón según la filosofía Thelémica...



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Finalmente, luego de la muerte de los cuatro Illuminati Primi, los hermanos Saure, se revela la identidad del quinto Illuminatus, aquel que había tomado el nombre de un lloigor: Henry Hastur no era otro que el mismísimo Hagbard Celine, el personaje más trickster de toda la novela...



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Algunas notas:

Martín Agharta Díaz nos escribió al foro de lectura:

Buscando información sobre Naphthys, ¡resulta que es la diosa de las pesadillas y de los ríos! si bien los eventos de esta semana son cerca de un lago, está emparentado, y el puente “Adam Weishaupt” que luego se transforma en el puente “George Washington”.

¡Ella lucirá un vestido rojo..!



Otra cosa que se pone en evidencia, tanto en la descripción de las diferentes “alucinaciones” provocadas por el agua adulterada y las “sugestiones” del mago como en las visiones que ven los “nazis zombies” en la Manzana Dorada, es la construcción del famoso “túnel perceptivo de realidad” de cada individuo.

Y ya que estamos, aprovecho para compartir aquí una canción de Martín con su banda Antimacumba que se llama, precisamente Inmanentizando el Eskatón (click en el link debajo de la ilustración):  



En la batalla final del festival de Ingolstadt las tropas nazis zombis se ven diezmadas al autodestruirse luchado por la Manzana Dorada. Yog Sothoth – libre de su prisión del Pentágono gracias a las bombas de los guerrilleros – llega al escenario en búsqueda de “almas frescas”; si juntamos las dos imágenes (la Manzana Dorada simbolizando a Eris, y el Pentágono representando a Yog Sothoth) tenemos ambos lados o Mezco-Lanza (Hodge-Podge) del símbolo discordiano del Cao Sagrado




En EEUU el presidente es asesinado por cinco francotiradores, algo reminiscente del asesinato de JFK según la versión de los Mitos de Illuminatus: también habían sido cinco los tiradores presentes durante el último paseo de Kennedy. El que toma su lugar es el vicepresidente, un tipo bastante caído del catre; cuando su propio rostro aparece en las pantallas de TV (pág. 496), pregunta “¿Quién es ese patán que apareció ahí?”. Si hacemos un poco de memoria, es el personaje un tanto racista (“no digas tano” – pág. 31) que había respondido al aviso personal en busca de alguien “interesado en la cultura griega” que Epiceno Wildeblood había publicado; Eppy se había emocionado pensando en una nueva conquista; pero, desafortunadamente, resultó que el Vicepresidente “solamente estaba interesado en disertar sobre las gloriosas conquistas de la junta militar que gobernó en Atenas” (pág. 301).




Finalmente, Mavis/Stella/Mao le revela su secreto a George (pág. 491):

Ante sus ojos, ella se volvió roja, amarilla, negra, mulata, joven, de edad mediana, una niña, una vieja, una rubia noruega, una morocha siciliana, una griega de ojos demenciales, una ashanti altísima, una masai de ojos rasgados, japonesa, china, vietnamita, y así sin parar.

El cara-pálida seguía cambiando de color, como suele hacerlo la gente cuando estás de peyote. Ahora se veía casi como un indio. Esto facilitaba la charla. ¿Por qué la gente no cambia de color? Todos los problemas del mundo vienen del hecho de que usualmente no cambiamos de color. James asintió profundamente. Como es usual, el peyote le había aportado una gran Verdad. Si blancos, negros e indios cambiaran de color todo el tiempo, no habría odio en el mundo, porque nadie sabría a quien odiar.

¿De quién era aquel pensamiento?

George nuevamente es el receptor de una “fuga mental” como le sucedía con Simon. Esta vez, el pensamiento provenía de James Oso Caminante, el nativo menominee que Joe Malik visitó en la reserva mientras buscaba corroborar la información que tenía sobre John Dillinger (ver página 109).



En la página 495 Hagbard hace volar el puente que la Horda Delfín había construido sobre el lago Totenkopf para evacuar a la audiencia; al hacerlo, grita “¡Lo hundí! ¡Hundí el puente George Washington!”; esto es una referencia al juego discordiano del Hundido (Sink), ver entrada de semana 38



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5s, 17s, y 23s: “el dialecto griego de Atenas del siglo V A.C.” (pág. 486); “Parece que hubo cinco personas disparando desde cinco ubicaciones diferentes” (pág. 489); “Tenemos veintitrés candidatos a la iluminación trascendental” (pág. 489); “Un sitial a veintitrés pies del suelo adornado con diecisiete rubíes” (pág. 492); “Pregúntale, entonces, por qué siempre lo atrapan adentro de un pentágono” (pág. 494)









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