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martes, 30 de octubre de 2012

FRAGMENTOS DE LA PRIMERA PARTE DE LA 'TRILOGÍA DEL GATO DE SCHRÖDINGER'


 
Por Robert Anton Wilson (1979)
 
Traducción: G. A. Mazzucchelli
 
 
 
La historia aquí relatada se desarrolla en varios universos paralelos en los cuales la mayoría de los políticos son ladrones y la mayoría de los teólogos son maniáticos. Dichos universos no tienen nada en común con el nuestro, por supuesto.

RAW
 
 
 
La mayoría de los terráneos tenían seis patas. Tenían disputas territoriales y políticas, guerras, y un sistema de castas. También poseían la inteligencia suficiente como para sobrevivir en ese planeta lejano e inhóspito durante varios billones de años.
 
Pero aquí no nos ocuparemos de la mayoría de los terráneos. Nos ocuparemos de una pequeña minoría - los primates domesticados que construyeron ciudades, escribieron sinfonías e inventaron cosas como los zapatos de tap y los cálculos integrales. Al momento de nuestra historia, estos primates se consideraban a sí mismos como Los Terráneos. La mayoría hexápeda y otras formas de vida de aquel planeta apenas entraban en sus pensamientos, en general.
 
Los primates domesticados de Terra se referían a la mayoría hexápeda con un nombre insultante. Les llamaban “bichos
 
Había una especie en Terra que vivía en ajustada simbiosis con los primates domesticados. Eran una variedad de caninos domesticados llamados perros.
 
Los perros habían aprendido a lograr una imitación tosca de la culpa, el remordimiento, la preocupación, y otros rasgos característicos de los primates domesticados.
 
Los primates domesticados habían aprendido a lograr imitaciones de la lealtad, la dignidad, la alegría, y otros rasgos característicos de los caninos.
 
Los primates afirmaban amar a los perros tanto como los perros los amaban a ellos. Sin embargo, los primates guardaban la mejor comida para sí mismos. Los perros advertían esto, puedo asegurárselos, pero amaban tanto a los primates que los perdonaban.
 
Un perro se hizo famoso. En realidad era un grupo de perros, pero eran célebres colectivamente con el mote de ‘Perro de Pavlov’.
 
El asunto con este perro de Pavlov es que él, ella, o ellos, respondían mecánicamente a un estímulo administrado mecánicamente. El perro de Pavlov hizo que varios primates domesticados, especialmente los científicos, pensaran que todos los comportamientos de los perros eran igualmente mecánicos. Eso les hizo reconsiderar a otros mamíferos, incluyéndose a sí mismos.
 
La mayoría de los primates ignoró este desafío filosófico. Siguieron en sus asuntos asumiendo que ellos no eran seres mecánicos.
 
Un primate llamado Albert Einstein fue ampliamente culpado por la implementación del armamento atómico. Incluso él mismo estaba de acuerdo con ésta opinión. Era pacifista, y sufrió terribles retorcijones de consciencia por lo que habían hecho con sus descubrimientos científicos.
 
“Debí haber sido plomero”, dijo Einstein justo antes de morir.
 
En realidad, el descubrimiento de la energía atómica fue el resultado del trabajo de cada científico, artesano, ingeniero, técnico, filósofo, e inventor que haya vivido sobre Terra. La utilización de la energía atómica como arma fue el resultado de cada una de las decisiones políticas tomadas desde el tiempo en que, por primera vez, los vertebrados comenzaron a competir por el territorio.
 
La mayor parte de los primates terráneos no comprendía la naturaleza múltiple de la causalidad. Tendían a pensar que todas las cosas tenían una sola causa. Este simple error filosófico estaba tan diseminado en el planeta que los primates tenían el hábito de darse, y darles a otros primates, más crédito del que merecían cuando las cosas salían bien. Esto los volvía terriblemente engreídos.
 
También se culpaban, y culpaban a otros, mucho más de lo que merecían cuando las cosas iban mal. Esto les confería un complejo de culpa del tamaño de un avión.
Algo común en los planetas primitivos, antes de alcanzar la comprensión de la causalidad cuántica.
 
La causalidad cuántica no fue comprendida en Terra hasta que los físicos resolvieron el acertijo del gato de Schrödinger.
 
El gato de Schrödinger nunca fue tan famoso entre las masas de primates como el perro de Pavlov, pero eso fue porque el gato era más difícil de entender que el perro.
 
El perro de Pavlov podía ser comprendido mediante metáforas mecánicas simples. Para comprender al gato de Schrödinger, primero necesitas entender las ecuaciones de las ondas cuánticas de probabilidad. Sólo unos pocos primates fueron suficientemente listos como para leer las ecuaciones, y ni siquiera ellos las comprendieron.
 
Esto es debido a que las ecuaciones parecían decir que el gato estaba muerto y vivo al mismo tiempo.
 
Cada personaje de esta novela parece un perro de Pavlov desde cierto ángulo. Sin embargo, si lo miras o la miras de otra manera, verás al gato de Schrödinger.
 
La mayoría hexápeda de Terra nunca fue consultada por los primates domesticados cuando se dispusieron a construir armas que podrían destruir toda la vida de ese mundo. Eso no era inusual. Los peces, los pájaros, los reptiles, las flores, los árboles, e incluso otros mamíferos, no tuvieron voz ni voto sobre este asunto. Ni siquiera los primates salvajes estuvieron involucrados en la decisión de producir dichas armas. En efecto, tampoco la mayoría de los primates domesticados tuvo opinión sobre la materia.
 
Un puñado de machos alfa, pertenecientes a las principales bandas depredadoras de primates domesticados, tomó la decisión por su cuenta. El resto del planeta - incluyendo a la mayoría hexápeda, que nunca estuvo implicada en la política primate - tuvo que afrontar las consecuencias.
 
Gran parte de los primates domesticados de Terra no sabía que eran primates. Se consideraban distintos y “superiores” al resto de los terráneos.
 
Benny había leído a Darwin una vez hacía mucho tiempo, en la facultad, y había escuchado sobre ciencias como la etología y la ecología, pero los factores de la teoría de la evolución nunca le quedaron realmente grabados. Nunca se veía a sí mismo como un primate. Nunca se percató de que sus amigos y socios eran primates. Y, principalmente, nunca comprendió que los machos alfa de Uniestado eran líderes típicos de los grupos de primates. Como resultado de esta inhabilidad de ver lo obvio, Benny se sentía constantemente alarmado y aterrorizado por su propio comportamiento, el de sus amigos y socios, y especialmente por el de los machos alfa de la manada. Ya que desconocía que esto era una conducta habitual de los primates, simplemente le parecía algo espantoso.
 
Y como gran parte de la conducta primate era considerada espantosa, la mayoría de los primates perdían casi todo su tiempo tratando de ocultar lo que hacían.
 
Algunos primates eran atrapados in fraganti por otros primates. Todos vivían en un constante temor de ser atrapados con las manos en la masa.
 
Aquellos que eran atrapados in fraganti eran llamados ‘unas mierdas’.
 
El término ‘unas mierdas’ era una expresión profunda de la psicología primate. Por ejemplo, un primate salvaje (una chimpancé), a quien dos primates domesticados (dos científicos) le habían enseñado un lenguaje de símbolos, espontáneamente utilizó los símbolos “científico” y “mierda” para describir a un científico que le desagradaba. Lo estaba llamando científico de mierda. También juntó los símbolos “chimpancé” y “mierda” para referirse a otro chimpancé que no le caía bien. Lo estaba llamando chimpancé de mierda.
 
“Eres una mierda” era una expresión que los primates domesticados usaban a menudo.
 
Esta metáfora era profunda en su psicología porque los primates marcaban su territorio con excrementos, y a veces se arrojaban sus heces entre ellos cuando se disputaban un área.
 
Un primate escribió un extenso libro que describía en vivos detalles cómo deberían ser castigados sus enemigos políticos. Los imaginó dentro de un enorme agujero en la tierra, entre llamas, humo, y ríos de mierda. Este primate se llamaba Dante Alighieri.
 
Otro primate escribió que todos los primates infantes pasan por una etapa en la que su preocupación principal es la biosupervivencia, es decir, la comida, o sea, la Teta de Mamá. La denominó la Etapa Oral. Continuaba diciendo que el infante pasa a la siguiente etapa al aprender la política mamífera, es decir, reconocer al Padre (el macho alfa), su Autoridad, y sus demandas territoriales. Llamó a esta fase, con una lucidez que pocos primates poseían, la Etapa Anal.
Este primate se llamaba Freud. Utilizó su propio sistema nervioso para examinar sus circuitos componentes, alterando periódicamente su estructura con neuroquímicos.
 
Entre los insultos anales que los primates domesticados intercambiaban cuando luchaban por su espacio, estaban: “Cara de culo”, “vete a la mierda”, “eres una mierda”, “métetelo en el culo”, y otros por el estilo.
 
Uno de los machos alfa más admirados en el Reino de los Francos fue el general Canbronne. El general Canbronne ganó este respeto por una respuesta que pronunció cuando se exigió su rendición en Waterloo.
 
Merde” fue la contestación del general Canbronne.
 
Cuando los primates iban a la guerra, o se ponían violentos, siempre se referían a hacer mierda al enemigo.
 
También hablaban sobre cagarse unos a otros.
 
Los primates que habían minado el Uniestado con bombas nucleares, querían hacer mierda a los otros primates con verdadera alevosía.
 
La guerra de Vietnam, al igual que la mayoría de las riñas primitivas, fue por el territorio. Los primates chinos, los primates uniestadenses, los primates con el tótem del Oso de las estepas, y varios primates locales del sudeste asiático, intentaban expandir sus egos totémicos-colectivos (territoriales) mediante la apropiación del sudeste de Asia. Si hubieran sido primates salvajes, habrían defecado en el área disputada y se habrían arrojado los excrementos entre ellos; pero tratándose de primates domesticados, excretaron tinta sobre papeles, y se arrojaron metal y químicos unos a otros. Esta fue una de tantas entre la serie de riñas territoriales sobre el sudeste asiático en las cuales, en un período u otro, estuvieron involucrados los primates alemanes, los franceses, los primates del tótem del Sol Naciente, y otras bandas depredadoras.
 
Ya que los primates uniestadenses, a semejanza de otros homínidos domesticados, no se consideraban a sí mismos como primates, explicaron todo esto mediante pilas y pilas de excreciones de tinta invocando a la Moralidad y la Ideología, las diosas gemelas de los simios domesticados. Básicamente, los primates que reclamaban para sí el sudeste asiático decían que era “bueno” continuar con la balacera y tomar todo lo que pudieran; los primates a quienes el sudeste de Asia les importaba un carajo, decían que aquello era “malo”.
 
La mayoría hexápeda de Terra nunca había desarrollado el idealismo o el cinismo, ni tenían pensamientos sobre el pecado o la corrupción. Poseían una perspectiva simple y pragmática. Su gente podía ser reconocida porque tenía seis patas. La buena gente olía bien y era parte de la misma colmena o colonia. La mala gente olía mal y no era parte de la colmena; debía ser devorada o expulsada.
 
Para ellos, las criaturas bípedas y cuadrúpedas no eran gente en absoluto, y se podían ir al infierno.
 
Los residentes cuadrúpedos de Terra eran, en su mayoría, igualmente simples. Su gente tenía cuatro patas. Las criaturas hexápedas eran comida, o no merecían ni la más mínima atención. Las criaturas bípedas eran peligrosas y debían evitarlas.
 
Entre todos los cuadrúpedos terráneos, solo los perros reconocían a los primates bípedos como gente.
 
Algunos de los primates también reconocían a los perros como gente.
 
Un décimo del uno por ciento de los primates domesticados reconocía como gente a todas las formas de vida del planeta.
 
La décima parte del uno por ciento de los primates que reconocía a los no-primates como gente, discrepaba violentamente entre sí sobre cualquier otro asunto. Cerca de un tercio de ellos eran místicos y sufrían de Daño Cerebral Permanente por culpa del ayuno, del yoga, o de otras prácticas masoquistas. Habían logrado comprender la Inteligencia de todos los seres vivos mediante la experiencia agónica-extática de la pérdida del ego alcanzada a través de sus excesos masoquistas. Hablaban sobre esta Inteligencia genética llamándola “Dios”, aseverando que era demasiado astuto como para cometer errores, e incidentalmente afirmando un montón de sinsentidos, también debido a sus excesos.
 
Otro tercio de los primates que reconocían la consciencia allí donde existiese eran científicos especializados en los terrenos de la etología, la ecología, la biofísica y la neurología. Hablaban una jerga técnica que casi nadie comprendía. La mayoría de ellos ni siquiera se comprendía el uno con el otro.
 
El último tercio de los primates que percibían la programación genética detrás de la evolución eran personas que habían ingerido ciertos químicos o vegetales extraños. Eran como aquellos denebianos ciegos que sentían el agua por primera vez al caerse al océano. Sabían que algo les estaba sucediendo, pero no estaban seguros de qué era aquello.
 
 



 

sábado, 21 de abril de 2012

LA ABOLICIÓN DE LA ESTUPIDEZ (fragmento de The Illuminati Papers, de RAW)


TheIlluminati Papers es una colección de ensayos y escritos de Robert Anton Wilson publicados por primera vez en 1980. Es como una especie de recopilación de ‘bootlegs’ o ‘inéditos’ de la Trilogía ¡Illuminatus! (y de su 'otra' trilogía, menos famosa, "El Gato de Schrodinger") donde amplía los pensamientos de los personajes que, incluso, son autores (como en este caso) de lo que estamos leyendo. Este recurso no es nuevo; en ¡Illuminatus! hay varios ejemplos de los personajes como autores (Nunca Chifles Mientras estás Meando, de Hagbard Celine, Telémaco Estornudó, de Atlanta Hope, etc.), pero siempre es bueno reencontrarse con ellos y leer sus ideas, o las de su alter ego Mr. RAW…





Traducción: Mazzu Stardust



CAPILLA DEL LIEF ERIKSON, LEGIÓN DE LA DISCORDIA DINÁMICA, ENSAYO DE OPINIÓN

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La Abolición de la Estupidez





Por Hagbard Celine







Dos hombres eminentemente inteligentes, R. Buckminster Fuller y Werner Erhard, han propuesto que podríamos y deberíamos abolir la hambruna para el final de este siglo.



Dicha meta es racional, práctica, y deseable; por lo tanto es denunciada como utópica, fantástica y absurda.



Deseo proponer una meta similar, también racional, práctica, y deseable, y que también será denunciada como utópica, fantástica y absurda.



Sugiero una guerra Mundial contra la Estupidez.



A pesar de que los estúpidos se sentirán resentidos con esto, estas ideas van dirigidas a aquellos que no son totalmente estúpidos, o que no son estúpidos todo el tiempo, es decir, a esos individuos escasos que tienen momentos de lucidez ocasionales.



Los argumentos de esta Idea Revolucionaria son los siguientes:



1 – A pesar de que uno suene satírico al decirlo, este planeta parece estar controlado y habitado ampliamente por personas nada razonables. Tal vez Voltaire exageraba al decir que para comprender el concepto matemático del infinito hay que contemplar los alcances de la estupidez humana; pero la situación es casi tan mala como esa. Para mencionar algunos ejemplos que he vivido: Hitler asesinó a seis millones de judíos por “razones” que eran completamente dementes; Joe McCarthy condujo una loca cacería de brujas contra los comunistas que arruinó a mucha gente inocente y que nunca logró descubrir ni a un solo comunista verdadero; Anita Bryant, en este momento, está haciendo campaña con una cruzada que parece salida del siglo XIII contra los homosexuales; etc.



Casi no es una exageración decir que millones de seres humanos han sido irracionalmente asesinados como chivos expiatorios a lo largo de la historia. Ya que todos pertenecemos a una minoría u otra, cualquiera de nosotros podría ser el blanco de la próxima cacería de brujas, y si nos queman, no hay nada que la criogenia pueda hacer para preservarnos.



La estupidez ni siquiera es una característica exclusiva de los estúpidos; a diferencia del sacerdocio, no necesitas tener “vocación”. Parece ser una perturbación socio-semántica contagiosa que, en algún momento u otro, nos aflige a todos. Se pueden encontrar ejemplos notorios en las vidas de “los Grandes”, tales como Simon Newcomb (el astrónomo que descubrió a Neptuno) quien “demostró” matemáticamente que era imposible que algo más pesado que el aire pudiese volar, o la Academia Francesa negándose a examinar la evidencia de meteoritos durante el siglo XVIII, etc. (Algunos podrán incluir los intentos continuos de Einstein para refutar el factor aleatorio de la mecánica cuántica como otro ejemplo de estupidez en una mente brillante.)



En líneas más generales, como Thomas Kuhn ha mostrado en La Estructura de la Revolución Científica, una medida exacta de la extensión de la estupidez entre los eruditos nos llega a través del hecho de que cada revolución científica parece saltearse toda una generación. Según la exhaustiva documentación de Kuhn, este salto generacional parece ser provocado porque los científicos más viejos casi nunca aceptan un modelo nuevo, por bueno que sea, y la revolución solo puede ser consumada cuando una segunda generación, con menos prejuicios, examina los modelos viejos y los nuevos objetivamente y determina que lo nuevo es más útil.



Entonces si la ciencia, el paradigma de lo racional, está infestada con suficiente estupidez como para causar este salto generacional generalizado, ¿qué podemos decir de la política, la economía y la religión? Los desfases temporales de miles de años parecen ser normales en esas áreas.



En efecto, fue principalmente la contemplación de la historia religiosa lo que llevó a Voltaire a concluir que la estupidez humana se aproximaba a lo infinito. El estudio de la política es a penas poco más inspirador, y cualquier examen de los debates económicos nos sugiere con firmeza que los teólogos de la Edad Media todavía están entre nosotros, operando en una nueva área.



No deseo extenderme más en este tópico, ya que ha sido ampliamente tratado por Jonathan Swift y Mark Twain, entre otros. Resumamos el asunto diciendo que la estupidez ha asesinado y encarcelado a más genios, ha quemado más libros, ha masacrado más poblaciones, y ha bloqueado el progreso con mucha más eficacia que cualquier otra fuerza en la historia. No sería una exageración decir que la estupidez ha matado más gente que todas las enfermedades conocidas por la medicina y la psiquiatría.



Se han ensayado varias curas, por supuesto. Sócrates creyó encontrar la cura en la dialéctica, Aristóteles en la lógica, Bacon en el método experimental, durante el siglo XVIII se creyó que estaba en la democracia y la alfabetización universal, Freud creyó encontrarla en el psicoanálisis, Korzybski en la Semántica General, etc. A pesar de que estas invenciones han sido benéficas para algunos de nosotros durante algún tiempo, no han detenido los rebrotes mundiales de la plaga, y ni siquiera han abolido completamente los lapsos ocasionales de estupidez de sus practicantes más versados (incluyendo con énfasis a quien escribe).



2 – Si se pudiera incrementar la inteligencia, encontraríamos soluciones obvias con mayor rapidez para los escenarios apocalípticos actuales que nos atemorizan.



(A)  Por ejemplo, si cada científico que trabaja sobre el problema de los recursos energéticos pudiese incrementar su inteligencia en un factor de dos, el trabajo a realizar en diez años podría hacerse en cinco.

(B)  Si la estupidez humana general decreciese, habría menos oposición hacia las ideas y perspectivas nuevas sobre nuestros problemas viejos.

(C)  Si la estupidez decreciera, se derrocharía menos dinero en imbecilidades organizadas enormes, tales como la carrera armamentista, y habría más dinero disponible para los proyectos de extensión de la vida humana.



Los mismos argumentos pueden aplicarse a cualquier otra meta valiosa: la abolición del hambre y la pobreza, encontrar curas para el cáncer y la esquizofrenia, etc. No hay nada racionalmente provechoso que no pueda lograrse pronto si se incrementa la razón misma. Esto es virtualmente una redundancia, pero rara vez consideramos el corolario: trabajar para adquirir una inteligencia mayor es trabajar para lograr todas nuestras otras metas.



3 – A pesar de que la dialéctica, la lógica, el método experimental, la “democracia”, el alfabetismo, el psicoanálisis, y la Semántica General no han detenido los rebrotes mundiales de estupidez, han creado ciertas contrafuerzas: enclaves de racionalidad (comparativa) donde los seres humanos funcionan (comparativamente) con menos estupidez que la habitual en esta especie de primates domesticados. “Nosotros”, como especie, hemos aprendido algunas cosas de cada una de estas invenciones.



Aquellos entrenados en dialéctica no serán engañados por la retórica vacía de los demagogos más vulgares. A algunos, la lógica nos protege de las modas “intelectuales” (o anti-intelectuales) más absurdas de la época en que vivimos. El método experimental nos ha demostrado cómo evitar los escollos de la lógica puramente abstracta y conectar nuestra teorización con la realidad.



La democracia y la alfabetización han hecho que estos descubrimientos estén, al menos potencialmente, al alcance de las grandes masas en vez que en manos de pequeñas elites, aunque siga siendo cierto que puedes guiar a un tonto hacia la sabiduría pero no puedes hacerlo pensar. El psicoanálisis nos ha mostrado por qué hasta la persona más “racional” puede estar sujeta al pensamiento irracional compulsivo. La Semántica General ha expuesto los reflejos neurolingüísticos que nos dificultan abandonar un modelo viejo y aceptar uno nuevo, y nos ofrece algunos trucos bastante útiles para romper dichos reflejos.



Pero apenas ha avanzado la psicología desde Freud, la psiconeurología desde Korzybski, y la psicología conductual desde Pavlov. Estamos en el umbral de un gran avance en la guerra contra la estupidez, como también seguramente estamos cerca de alcanzar la Extensión de la Vida humana y la Migración Espacial. Los efectos de la Revolución de la Inteligencia incluso pueden demostrar ser más amplios que los de los saltos cuánticos de la industria espacial y los de la longevidad.



4 – El Dr. Nathan Kline, que podría ser llamado conservador en el área de la neurofarmacología (en la misma escala en la que el Dr. Timothy Leary es radical y el gobierno de EEUU es reaccionario), ha predicho en su libro Drogas Psicotrópicas del Año 2000 que dentro de 20 años tendremos drogas para mejorar la memoria, drogas para borrar recuerdos desagradables, drogas para aumentar o disminuir las emociones, drogas para prolongar o acortar la niñez, drogas para ayudar o impedir la conducta maternal, etc. No se requiere de mucha imaginación para ver que dichos químicos nos permitirán adquirir un mayor control sobre nuestros sistemas nerviosos de lo que jamás se haya considerado. Obviamente, la gente usará y abusará de esas drogas de diferentes maneras, deseables o no, pero los más inteligentes las utilizarán de la manera más inteligente, es decir, para incrementar su propia libertad neurológica, para desprogramarse de patrones irracionales, y en general para expandir su consciencia e incrementar su inteligencia.



El potencial para una revolución neurológica implícito en tales avances psicofarmacológicos debería ser claro para cualquiera que tenga un mínimo conocimiento incluso de un psicodélico tan primitivo como el LSD. (Uno de los hechos menos conocidos sobre el LSD es que el único proyecto de investigación con dicha sustancia en los EEUU, en el Spring Grove Hospital de Maryland, probó un incremento de un 10% en la inteligencia de todos los sujetos; ver Psychedelics Encyclopedia, de Stafford.)



Walter Bowart ha documentado exhaustivamente en Operación Control Mental que la hipnosis con neuroquímicos es más efectiva que la hipnosis ordinaria; que la terapia conductual con neuroquímicos es más efectiva que la terapia conductual ordinaria; y que cualquier técnica de alteración mental es más efectiva con neuroquímicos que sin ellos. La evidencia de Bowart fue tomada de la malversación o perversión de dichas técnicas por parte del ejército de EEUU y la CIA en la investigación sobre el lavado de cerebro, pero no hay motivos por los cuales libertarios y humanistas no puedan utilizar dicho conocimiento para decondicionar y desprogramar en vez de solo reacondicionar y reprogramar. Ya han sido dados principios seguros y cuerdos para ese tipo de expansión mental y liberación de la inteligencia en libros tales como Programming and Metaprogramming in the Human Biocomputer del Dr. John Lilly, Neuropolitics, del Dr. Leary, y LSD: The Problem-Solving Psychedelic, de Stafford y Golightly. Nótese que estos libros tratan solamente de la liberación de la mente vía LSD, pero aquí estamos hablando de sustancias más precisas y predecibles. (Por favor, relea la última oración).



5 – Si la psicofarmacología está comenzando a darnos la opción de programarnos, desprogramarnos, y reprogramarnos a voluntad, estamos entrando a una nueva etapa de la evolución. Más que el psicoanálisis, la Semántica General, el Análisis Transaccional, el est (Erhard Seminars Training, Seminarios de Entrenamiento Erhard), o cualquier otra técnica de alteración mental del pasado, la neuroquímica representa un verdadero salto cuántico hacia un nuevo nivel de libertad: el sistema nervioso humano estudiándose y mejorándose a sí mismo, la inteligencia estudiándose y mejorándose a sí misma.



Para ser aún más específicos y definitivos sobre el tema, consideremos la encuesta McGraw-Hill de octubre de 1975 sobre la opinión científica en lo relativo a los avances que pueden esperarse antes del 2000. La mayoría de los neurocientíficos de la encuesta pronosticaron drogas específicas para incrementar permanentemente la inteligencia humana (ver No More Dying, de Kurzman y Gordon, pág. 4). Guardé esto para mencionarlo después de las predicciones más generales de Kline y así evitar la impresión de que estoy hablando solamente de incrementar el tercer circuito del coeficiente intelectual lineal. Hay otros siete tipos de inteligencia.



6 – Hay un bucle de retroalimentación directa entre la psicofarmacología y las otras ciencias cerebrales, como la electro estimulación cerebral (ESB por sus siglas en inglés electrical stimulation of the brain), y la bio-retroalimentación, etc. Como dice William S. Burroughs “cualquier cosa que puede hacerse químicamente, puede hacerse a través de otros medios”. Jean Millay, y otros, han demostrado que el yoga sumado a la bio-retroalimentación produce el desprendimiento de conjuntos de marcas emotivo-perceptuales de manera más acelerada que con el yoga solo. John Lilly ha reproducido los efectos del LSD con sus tanques de aislamiento. Con ESB, José Delgado ha producido muchos efectos encontrados anteriormente solo con drogas.



Para los alarmistas es trillado advertirnos que el arsenal completo de neurociencias sinérgicamente interconectadas que ahora está evolucionando va a permitir que los gobiernos inescrupulosos le laven el cerebro a poblaciones enteras de manera más efectiva que nunca. Necesitamos comprender que la misma tecnología, utilizada sabiamente por hombres y mujeres inteligentes, nos puede liberar de cualquier forma de rigidez neurótica e irracional, permitiéndonos sintonizar y enfocar nuestros sistemas nerviosos de manera tan simple como sintonizamos y enfocamos nuestros televisores, encendiendo o apagando cualquier circuito a elección.



¿Por qué estar deprimido cuando puedes ser feliz, por qué ser tonto cuando puedes ser listo, por qué estar agitado cuando puedes estar tranquilo? Obviamente, la mayoría de la gente está deprimida, es tonta, y se agita todo el tiempo porque no posee las herramientas para reparar y corregir los circuitos dañados o defectuosos de su sistema nervioso. La Revolución Neurológica (química, eléctrica, de bio-retroalimentación etc.) nos proporciona dichas herramientas. Esta Revolución de la CABEZA tiene al Principio del Placer como combustible. Esto es, cuanto más libertad interna consigues, más quieres; es más divertido ser feliz que estar triste, más disfrutable elegir tus propias emociones que padecerlas gracias a los procesos glandulares mecánicos, es más placentero resolver tus problemas que estancarte en ellos para siempre.



En otras palabras, el Incremento de la Inteligencia significa la inteligencia estudiando a la inteligencia, y lo primero que descubre es que cuanto más inteligente te vuelves, más divertido es el intento de volverte aún más inteligente. (Lo cual es solamente otra forma de decir que, al menos neurológicamente, cuanta más libertad consigues, más divertido es trabajar para conseguir una libertad mayor.) Nadie es más interesante para cualquier persona que ese personaje misterioso al que llamamos “yo”, lo cual expone por qué la autoliberación, la autoactualización la autotrascendencia y etc. son los juegos más excitantes que existen. Esta retroalimentación hedonística explica por qué todos aquellos que han dado el primer paso en el camino hacia la libertad neurológica nunca pueden conformarse al detenerse allí, sino que se proyecta hacia el próximo paso, y al próximo y así hasta la eternidad – o toda la ‘eternidad’ que pueda brindarnos la Extensión de la Vida humana.



7 – Resumiendo, el Incremento de la Inteligencia es deseable, porque cada uno de los problemas que confronta la humanidad es causado directamente, o empeorado considerablemente por la estupidez prevalente de nuestra especie; es asequible porque los avances modernos en los campos de lo químico, eléctrico y otras formas de cambio mental nos están enseñando cómo alterar los reflejos establecidos, condicionados o aprendidos que previamente nos restringían; es hedonístico porque cuanta más libertad adquieres, más ventajas ves en buscar más libertad e incluso más inteligencia. Esto puede acelerar nuestro progreso hacia la Migración Espacial, la Extensión de la Vida, y hacia otras metas racionales, gracias a la creación de una racionalidad superior que trabaje en dichos temas; y puede brindarnos el conocimiento para evitar los resultados “malos” de la Migración Espacial y la Extensión de la Vida sobre los cuales nos advierten los conservadores.



Al igual que la muerte y la pobreza, la estupidez ha estado tanto tiempo rondándonos que la mayoría de la gente no puede imaginar la vida humana sin ella, pero ya se está volviendo obsoleta. A pesar de que muchos grupos con intereses específicos (políticos, clero, anunciantes, etc.) puedan beneficiarse con la estupidez, la humanidad como conjunto se beneficiará mucho más con su abolición. De aquí en adelante, deberíamos medir nuestros progresos hacia nuestras metas personales, y nuestras contribuciones al progreso mundial, en términos de ‘cuánto más listo me he vuelto el año pasado, el mes pasado, la semana pasada, HACE UNA HORA’.




martes, 17 de abril de 2012

LOS OCHO CIRCUITOS DE CONCIENCIA (de Timothy Leary) Por RAW

Wilson, Leary, y amigos




LOS OCHO CIRCUITOS DE CONCIENCIA (de Timothy Leary)

Por Robert Anton Wilson

(Traducido por: Anónimo)

Para entender el espacio neurológico, el doctor Leary presupone que el sistema nervioso consta de ocho circuitos potenciales, "marchas" o minicerebros. Cuatro de estos cerebros están en el lóbulo izquierdo, normalmen­te activo, y se relacionan con nuestra supervivencia terrenal; los otros cuatro son‘extraterrenos’, residen en el lóbulo derecho, permanecen "en silencio" o inactivos, y nos han de servir en nuestra futura evolución. Esto explica por qué el lóbulo derecho está por lo general inactivo en esta fase de nuestro desarrollo, y por qué se activa cuando tomamos sustancias psicodélicas.

Vamos a explicar brevemente cada uno de los ocho cerebros.

I. El circuito de biosupervivencia. Este cerebro invertebrado ha sido el primero en la evolución (hace dos o tres mil millones de años) y también es el primero que se activa después del nacimiento. Opera según una especie de lógica bivalente que clasifica las percepciones en cosas nutritivas y útiles (a las cuales se acerca) y cosas venenosas-peligrosas (que ataca o evita). La grabación de este circuito fija las actitudes básicas de confianza y sospecha para toda la vida. También determina los estímulos externos que en adelante desencadenarán el acercamiento o el rechazo.

II. El circuito emocional. El segundo biocomputador, más avanzado, se formó cuando surgieron los invertebrados y empezaron a disputarse el territorio [entre sí] (hará unos 500 millones de años). Esta realidad-túnel se activa en el individuo cuando el ADN desencadena la metamorfosis que lleva de gatear a caminar. Como todos los padres saben, el niño que empieza a andar deja de ser pasivo (bio-supervivencia) para convertirse en mamífero político, lleno de exigencias territoriales físicas (y psíquicas), y pronto comienza a intervenir en asuntos y decisiones familiares. También aquí la primera huella es la que dura toda la vida (a menos que se consiga borrar) e identifica los estímulos que desencadenarán el comportamiento dominante y agresivo, o por el contrario, el dócil y solidario Cuando decimos que alguien tiene un carácter caprichoso y egoísta o "como el de un niño de dos años", nos referimos a que se está dejando llevar por una de las realidades-túnel grabadas en este circuito.

III. El circuito de habilidad-simbolismo. Este tercer cerebro se formó cuando los homínidos empezaron a distanciarse del resto de los primates (hace unos cuatro o cinco millones de años) y se activa cuando el niño empieza a manejar herramientas y a emitir y recibir señales laríngeas (unidades del lenguaje humano). Si el entorno resulta estimulante al tercer circuito, el niño graba una huella "positiva" y entonces coordinará y se expresará bien; si en el entorno predomina la torpeza, el niño grabará una huella de "estupidez", es decir, se estancará en la edad de los cinco años y no sabrá servirse de herramientas ni interpretar los símbolos.

El lenguaje popular suele denominar a la realidad-túnel del primer circuito "conciencia": la sensación de estar en el aquí y ahora, en el cuerpo y con vistas a la supervivencia del cuerpo. (Cuando uno se encuentra "inconsciente", el primer circuito se paraliza y los cirujanos pueden operar y los enemigos atacarle a uno, sin que trate de evitarlos o huir). El segundo circuito, en este mismo lenguaje, se llama "ego". El denominado "ego" es el sentido del estatus, la manera cómo se ve a sí mismo el mamífero del segundo circuito con relación a la manada o la tribu.El tercer circuito es lo que solemos denominar "mente"- la capacidad de recibir, asimilar y transmitir señales producidas por la mano homínida (herramientas) o por los nueve músculos laríngeos homínidos (lenguaje).

Hacia la edad de los tres años y medio, la grabación de estos tres circuitos determina respectivamente el grado y estilo de confianza-desconfianza que afectará a la "conciencia", el grado y estilo de imposición-sumisión que caracterizará al "ego", y el grado y estilo de habilidad-tor­peza con el que la "mente" manejará herramientas e ideas.

En el lenguaje de la evolución, la "conciencia" del primer cerebro es en esencia la de un invertebrado que va a la deriva atraído por lo alimenticio y repelido por los peligros. El "ego" del segundo cerebro es mamífero, y está siempre disputando su estatus dentro de la jerarquía de la tribu. La "mente" del tercer cerebro es paleolítica, se ubica en la cultura humana y se enfrenta a la vida con un complejo sistema de artilugios y simbolismos artificiales.

El cuarto cerebro es post-homínido y específico del homo sapiens, el ser humano "domesticado", es decir:

IV. El circuito socio-sexual. El cuarto cerebro surgió cuan­do las manadas de homínidos formaron sociedades con roles sexuales diferenciados para sus miembros, alrededor del 30.000 a. c. Se activa en la pubertad, cuando las señales de ADN estimulan la secreción de las hormonas sexuales que inician la metamorfosis para convertirse en adulto Los primeros orgasmos o experiencias sexuales fijan un rol sexual que se graba bioquímicamente y permanecerá inalterable de por vida, a menos que se aplique alguna forma de lavado de cerebro o regrabación química.

En el lenguaje cotidiano, las realidades-túnel y huellas del cuarto circuito se conocen como la "personalidad adulta".

Masters y Johnsons han demostrado que las diferentes "desviaciones" sexuales-"perversiones", obsesiones, disfunciones como la eyaculación precoz, la impotencia, frigidez, etc., así como las inclinaciones consideradas "pecaminosas" por la tribu del individuo- están condicionadas por experiencias muy concretas de cópulas adolescentes. Lo mismo cabe decir del comportamiento robótico de la persona "normal" o "integrada". El rol sexual del humano es tan banal y repetitivo como el de cualquier otro mamífero (o ave o pez o insecto).

Estos cuatro circuitos normalmente son las únicas redes neuronales que se llegan a activar. Ya debería ser claro por qué Leary las llama terrenales. Han evolucionado y han sido conformadas por las condiciones gravitacionales, climáticas y energéticas que rigen la supervivencia y la reproducción en esta clase de planeta que gira alrededor de una estrella de tipo G. Los organismos inteligentes nacidos en el espacio exterior, que no viven en el fondo de un pozo gravitatorio de 6.000 kilómetrosde profundidad, ni tienen que pelear por un trozo de superficie planetaria finita, ni están limitados por los parámetros de adelante-atrás, arriba-abajo y derecha-izquierda de la vida terrestre, forzosamente generarán circuitos diferentes, con grabaciones diferentes, y no serán tan rígidamente euclidianos.

Adelante-atrás son las dos opciones que tiene el bio-computador que opera en el Circuito I: o avanzar, ir hacia delante, olisquear, tocar, probar, morder; o reti­rarse, retroceder, huir, escapar.

Arriba-abajo, la opción gravitatoria, está presente en todas las descripciones etiológicas del combate animal. Erguirse, hinchar el cuerpo, rugir, aullar, chillar -o encogerse, ocultar la cola entre las piernas, gemir, escurrirse, gatear, encoger el cuerpo. Son comportamientos de dominio y sumisión que comparten la iguana, el perro, el pájaro y el director de la sucursal de banco más cercana. Estos reflejos constituyen el "ego" del Circuito II.

Derecha-izquierdaes la oposición principal del cuerpo adaptado a la vida en el planeta. El predominio de la mano derecha, y la tendencia a emplear las funciones del lóbulo izquierdo que lleva asociada, decide nues­tra forma característica de fabricar herramientas y pensar en conceptos, lo que se denomina la "mente" del tercer circuito.

Por tanto, no es casualidad que nuestra lógica (y la de los ordenadores) tenga estructura bivalente al igual que estos circuitos. Como tampoco es casualidad que hasta el siglo XIX nuestra geometría haya sido euclidiana. La geometría euclidiana, la lógica aristotélica y la física newtoniana son metaprogramas que sintetizan y gene­ralizan los programas del adelante-atrás del primer cerebro, el arriba-abajo del segundo y el derecho izquierda del tercero.

El cuarto cerebro, encargado de la transmisión de cultura tribal o étnica de generación en generación, introduce la cuarta dimensión: el tiempo.

Dado que estas realidades-túnel consisten en huellas bioquímicas en el sistema nervioso, cada una de ellas vendrá estimulada por un neurotransmisor específico así como otras sustancias.

Para activar el primer cerebro tómese un opiáceo. La Madre Opio y la Hermana Morfina lo reducen a uno al nivel de inteligencia celular, pasividad de biosupervivencia, la conciencia flotante del recién nacido. (Ésta es la razón por la que los freudianos asocian la adicción a opiáceos con el deseo de retornar a la infancia).

Para activar la segunda realidad-túnel ingiéranse grandes cantidades de alcohol. Las conductas territoriales de los vertebrados y las políticas sentimentales de los mamíferos afloran cuando fluye esta sustancia por las venas, como Thomas Nashe intuía cuando clasificaba los diferentes tipos de embriaguez mediante etiquetas animales: "borracho como un asno", "como una cabra", "como un cerdo", "como un oso", etc.

Para activar el tercer circuito pruébese con el café o el té, una dieta alta en proteínas, las anfetaminas o la cocaína.

Aún no se sintetiza el neurotransmisor del cuarto circuito, pero se sabe que empiezan a generarlo las glándulas en la pubertad y fluye caudalosamente en la sangre de los adolescentes.

Ninguna de estas drogas terrestres modifica las huellas bioquímicas. Las conductas que desencadenan son las que se grabaron en el sistema nervioso en las primeras etapas de maleabilidad. El borracho del circuito II recurre a los juegos y tretas emocionales aprendidos de sus padres en la infancia. La "mente" del circuito III no va nunca más allá de las permutaciones y conmutaciones de las reali­dades-túnel grabadas originariamente, ni de las abs­tracciones asociadas con huellas grabadas posteriormente. Y así el resto.

Pero todo este robotismo al estilo de Pavlov y Skinner cambia drásticamente cuando pasamos al lóbulo derecho, los circuitos futuros y las sustancias extraterrenas.

Los cuatro "cerebros" por desarrollar en el futuro son:

V. El circuito neurosomático. Cuando el quinto "cerebro corporal" se activa, las configuraciones básicas de figuras euclidianas planas explotan multidimencionalmente. En la terminología de McLuhan, las gestalten (configuraciones) pasan del espacio visuallineal al espacio sensitivo que todo lo abarca. Tiene lugar una ajuste hedonista, una alegría extática, un alejamiento de los anteriores mecanicismos de los primeros cuatro circuitos. Personalmente activé este circuito con marihuana y Tantra.

Este quinto cerebro empezó a aparecer hace unos 4.000 años en las primeras civilizaciones con clases ociosas y ha ido creciendo estadísticamente en los últimos siglos (desde antes incluso de la Revolución de las Drogas), como se aprecia en el arte de la India, China, Roma y otras sociedades acomodadas. Más recientemente, Ornstein y su escuela han demostrado con encefalogramas que este circuito representa el primer salto del lóbulo izquierdo lineal del cerebro al lóbulo derecho analógico.

La activación y grabación de este circuito ha sido la tarea de los "técnicos de lo oculto": los chamanes tántricos y los hatha-yoguis. La quinta realidad-túnel puede obtenerse mediante privación sensorial, aislamiento social, tensión psicológica o una sacudida (tácticas ceremoniales del terror, practicadas por gurús poco escrupulosos como don Juan Matus o Aleister Crowley), y tradicionalmente ha estado reservada a la aristocracia culta de las sociedades del ocio que tienen resueltos los cuatro anteriores problemas de la supervivencia terrestre.

Hará unos 20.000 años que los chamanes del Mar Caspio en Asia descubrieron el neurotransmisor del quinto cerebro e inmediatamente lo transmitieron a otros magos de toda Eurasia y África. Hablamos por supuesto del cannabis. La hierba. La madre María Juana.

No es casualidad que el fumador de maría suela referirse a su estado neuronal cuando está drogado, como "elevado" (En inglés high o spaced-out, literalmente "elevado" o "fuera del espacio", de donde el autor toma el término), con expresiones que sugieren que está fuera o más allá de nuestro espacio convencional. La superación de las orientaciones gravitacionales, digitales, lineales, dualistas, aristotélicas, newtonianas, euclidianas y planetarias (circuitos I a IV) forma parte, desde la pers­pectiva evolutiva, de los preparativos neuronales para la inevitable emigración de nuestro planeta, que ahora empieza. Esto explica por qué tantos fumadores son fans de Star Treky expertos en ciencia ficción. (En Berkeley, California, hay un Punto de Venta de la "Federación" en la Telegraph Avenue, donde los adi­nerados pueden gastarse 500 dólares o más en un solo día, adquiriendo novelas de Star Trek, revistas, boletines informativos, pegatinas, fotografías, pósters, cin­tas etc., y hasta los planos completos de la nave Enterprise).

El significado extraterrestre del término "high" lo confirman los mismos astronautas; el 85 por ciento de los que han experimentado la caída libre de la gravedad cero relatan "experiencias místicas" de estados extáticos típicas del circuito neurosomático. "Ninguna fotografía puede reflejar lo bella que parece la Tierra", cuenta entusiasmado el capitán Ed Mitchell al describir su Iluminación en gravedad cero. Habla como un auténtico yogui o un fumador de marihuana. Ninguna cámara puede captar esta experiencia dado que ocurre dentro del sistema nervioso.

La caída libre, en el momento evolutivo adecuado, desencadena la mutación neurosomática, opina Leary. Esta mutación se había conseguido antes "artificialmente" mediante ejercicios yóguicos o chamánicos o con el estimulante del quinto circuito, el cannabis. El surf, el esquí, el submarinismo y la nueva cultura sexual (masaje sensual, vibradores, artes tántricas importadas, etc.) han evolucionado igualmente como forma de conquista hedónica de la gravedad. Al estado de "tonificación", de hipersensibilidad, se le aplica el adjetivo de "flotante" o, metafóricamente en Zen, "a un pie por encima del suelo".

VI. El circuito neuroeléctrico. El sexto cerebro consiste en que el sistema nervioso cobra conciencia de sí mismoal margen de los mapas de realidad gravitacionales grabados (circuitos I a IV) e incluso del éxtasis corporal (circuito V). El conde Korzybski, el semantista, llamó a este estado "conciencia de abstracción". El doctor John Lilly lo llama "metaprogramación", es decir, conciencia de progra­mar la propia programación. Esta conteligencia (consciencia-inteligencia) einsteniana-relativista se da cuenta por ejemplo de que los mapas de realidad euclidianos, newtonianos y aristotélicos no son más que tres de entre miles de millones de programas o modelos de experiencia posibles. En mi caso particular activé este circuito con peyote, LSD y los metaprogramas de la magiack de Crowley.

Tenemos constancia de este nivel de funcionamiento cerebral al parecer desde el año 500 a. c. momento en que se desarrolló en el seno de varios grupos "ocultistas" relacionados con la Ruta de la Seda (de Roma al Norte de la India). Está tan alejado de las realidades túnel terrestres que aquellos que han accedido a él apenas pueden comunicarlo a la humanidad normal (circui­tos I a IV), y apenas pueden entenderlo los Ingenieros del Éxtasis del quinto circuito.

Las características del circuito neuroeléctrico son alta velocidad, opciones múltiples, relatividad y la fisión-fusión de todas las percepciones en universos paralelos de ciencia ficción con posibilidades alternativas.

Las políticas mamíferas que condicionan las luchas de poder en la humanidad terrestre son trascendidas, es decir, que se las descarta por estáticas, artificiales, farsas rebuscadas. Uno no se siente ni atraído a la fuer­za hacia la realidad territorial de otro ni obligado a luchar contra ella contraatacando con los mismos juegos emocionales (típicos de las telenovelas). Uno elige conscientemente si quiere compartir o no el modelo de realidad del otro.

Los medios para activar y grabar el sexto circuito se describen, aunque en raras ocasiones se pongan en práctica, en el rajah yoga avanzado y en los manuales herméticos (codificados) de los alquimistas e Illuminati de la Edad Media y el Renacimiento.

Aún no disponemos de la sustancia específica del sexto circuito, pero drogas psicodélicas fuertes como la mezcalina (del "cactus sagrado", peyote de mis años 1962-1963) y la psilocibina (extraída del "hongo mágico" mexicano, el teonactl) activan en el sistema nervioso una mezcla de circuitos V y VI. Esto se denomina acertadamente "viajar", por contraposición a la simple "tonificación" o "elevación" del quinto circuito.

La prohibición de investigar en este campo, ha tenido la desafortunada consecuencia de hacer retroceder a la cultura ilegal de las drogas hasta las realidades-túnel hedónicas y precientíficas del quinto circuito (el renacimiento ocultista, el solipsismo, el orientalismo light). Sin disciplina y metodología científicas pocos conseguirán descodificar las señales metaprogramadoras del sexto circuito (aterradoras pero filosóficamente cruciales). Los científicos que siguen investigando el tema no se atreven a dar a conocer sus hallazgos (por ser ilegales) y hablan de realidades-túnel cada vez más abiertas exclusivamente en conversaciones privadas, como los erudi­tos en tiempos de la Inquisición.(Voltaire anunció la Edadde la Razón con dos siglos de adelanto: nos encon­tramos aún en la Edad Media). La mayoría de los alqui­mistas clandestinos han renunciado a ese trabajo consi­go mismos, tan exigente y arriesgado, y limitan sus incursiones a los túneles eróticos del quinto circuito.

La función evolutiva del sexto circuito es permitir que nos abramos a relatividades einstenianas y acelera­ciones neuroeléctricas, utilizando no los símbolos laríngeo-manuales del tercer circuito sino directamente la retroalimentación, telepatía y conexión computacional. Las señales neuroeléctricas sustituirán progresivamente al "habla" (gruñidos homínidos) una vez consumada la emigración al espacio.

Cuando los humanos hayamos escalado la atmósfera y el pozo gravitatorio de la vida planetaria, la conteligencia acelerada del sexto circuito posibilitará la comunicación de alta energía con Inteligencias Superiores, es decir, nosotros-mismos-en-el-futuro y otras razas post-terrestres.

Todo se vuelve maravillosamente claro y sencillo en cuanto nos damos cuenta de que las experiencias neuronales de "flipe" son en el fondo extraterrenas, de que "colocarse" y "flipar" son metáforas acertadas. El éxta­sis neurosomático del circuito V nos prepara para el siguiente estadio evolutivo, la emigración del planeta. El circuito VI nos prepara para el estadio que viene des­pués, la comunicación interespecífica con entidades avanzadas en posesión de realidades-túnel electrónicas (postverbales).

El circuito VI es el "traductor universal" tantas veces imaginado por los escritores de ciencia ficción y que ya está incorporado en nuestros cerebros gracias a la hélice del ADN. Del mismo modo que la oruga contiene los cir­cuitos de la futura mariposa.

VII El circuito neurogenético. El séptimo cerebro entra en acción cuando el sistema nervioso empieza a recibir señales desde dentro de las neuronas, proce­dentes del diálogo ADN-ARN. El primero que experimentó esta mutación habló de "recuerdos de vidas anteriores", "reencarnación", "inmorta­lidad", etc. Que estos maestros hablaban de cosas reales lo demuestra el hecho de que muchos (sobre todo hindúes y sufíes) nos han legado panorámicas poéticas, sorpren­dentemente precisas, sobre la evolución 1.000 o 2.000 años antes de Darwin, y anunciaron el superhombre antes que Nietzsche.

Los "archivos akáshicos" de la teosofía, el "inconsciente colectivo" de Jung, la "conciencia filogenética" de Grof y Ring, son tres metáforas modernas de este circuito. Las visiones de la evolución pasada y futura descritas por los que han tenido experiencias "fuera del cuerpo" durante episodios cercanos a la muerte también ejemplifican la realidad-túnel transtemporal del circuito VII

En las enseñanzas yóguicas nos encontramos con ejercicios específicos para despertar el circuito VII. Suele despertarse, si es que llega a ocurrir, tras varios años de practicar el tipo de rajah yoga que desarrolla las habilidades del circuito VI.

El neurotransmisor específico del circuito VII es, por supuesto, el LSD. (También el peyote y la psilocibina tienen algún efecto en el circuito VII).

Contemplado desde el punto de vista científico en el año 1977 podríamos considerar al circuito VII como archivos genéticos que se activan mediante proteínas antihistónicas. Es la memoria del ADN que se remonta hasta el amanecer de la vida. Todos los mutantes del cir­cuito VII presienten la inevitabilidad de la inmortalidad y de la simbiosis interespecífica; sabemos hoy en día que esto también es una predicción evolutiva dado que estamos a las puertas de una mayor longevidad que nos dará acceso a la inmortalidad.

La función de los circuitos del lóbulo derecho y el moti­vo de su activación por la revolución cultural de los años sesenta empieza ahora a estar clara. Como el sociólogo F. M. Esfandiary escribe en Upwingers, "Hoy en día, cuan­do hablamos de inmortalidad y de ir a otro mundo, no lo decimos en un sentido teológico o metafísico. La gente ya está viajando a otros mundos. La gente ya está buscando la inmortalidad. La trascendencia ha dejado de ser un con­cepto metafísico. Se ha convertido en una realidad".

La función evolutiva del séptimo circuito y su realidad-túnel evolutiva de largas miras es prepararnos para la inmortalidad consciente y la simbiosis interespecífica

VIII. El circuito neuroatómico. Sujétense el sombrero y respiren hondo, porque esto es donde más lejos se ha aventurado la inteligencia humana:

La conciencia precede, probablemente, a la unidad biológica a la hélice de adn. Tenemos noticia de "experiencias fuera del cuerpo", "proyecciones astrales", contacto con "entidades" alienígenas (¿extraterrestres?) o con una Supramente galáctica, etc. -como yo mismo he experimentado- y no sólo por boca de los ignorantes, los supersticiosos y los crédulos, sino que lo han relatado a menudo las mentes más lúcidas que conocemos (Sócrates, Giordano Bruno, Edison, Buckminster Full, etc.). Los parapsicólogos se enteran de tales casos a diario, y científicos de la talla del doctor John Lilly y Carlos Castaneda las han vivido personalmente.

El doctor Kenneth Ring ha atribuido estos fenómenos a lo que el denomina, muy acertadamente, "el inconsciente extraterrestre".

El doctor Leary sugiere que el circuito VIII es literalmente neuroatómico -infra, supra y meta fisiológico- un sistema comunicativo cuántico que no necesita de un reci­piente biológico. El intento de construir un modelo cuán­tico de la conciencia y/o un modelo consciente de la mecánica cuántica por los físicos inspirados mencionados con anterioridad (el catedrático John Archibald Wheeler, Saul-Paul Sirag, el doctor Fritjof Capra, el doctor Jack Sarfatti, etc.), es un claro indicio de que la "conciencia atómica", propuesta inicialmente por Leary en The Seven Tongues of God (1962) supone un vínculo explicativo que aunará la parapsicología y la parafísica en la primera teología científico-empírico-experimental de la historia.

Cuando el sistema nervioso se eleva hasta este circuito de nivel cuántico, el espacio-tiempo queda suprimido. Se trasciende la barrera einsteniana de la velocidad de la luz; de acuerdo con la metáfora del doctor Sarfatti, superamos el "chauvinismo electromagnético". La conteligencia contenida en la cámara proyectora cuántica es todo el "cerebro" cósmico, igual que la diminuta hélice de ADN es el cerebro local que dirige la evolución planetaria. Como dijo Lao-Tse desde su propia perspectiva del Circuito VIII: "Lo más grande se encuentra en lo más pequeño".

El desencadenante del circuito VIII es la catamina, un psicofármaco investigado por el doctor John Lilly, que (según un extendido rumor aún por confirmar) también se administra a los astronautas para prepararlos para el espacio. También producen cierta conciencia del circuito VIII dosis altas de LSD.