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viernes, 26 de diciembre de 2014

EL DISCORDIANISMO EN LAS OBRAS DE ROBERT ANTON WILSON - Segunda Parte (Por David G. Robertson)

HACIENDO VISIBLE EL BURRO: EL discordianismo EN LAS OBRAS
DE Robert Anton Wilson

Segunda Parte (ver Primera Parte)

David G. Robertson

Publicado originalmente AQUÍ

Traducción: Mazzu




El Discordianismo en la obra de Robert Anton Wilson

Es justo decir que, con la posible excepción de las teorías de conspiración, las ideas discordianas son el tema central de Wilson; la realidad es plural y cambiante, y el humor es el recurso más valioso que poseen los seres humanos (Wilson 1986 [1977]: I-III). La interpretación de Wilson del Discordianismo, como se mencionó anteriormente, era fundamentalmente psicológica. Su principio fundamental es el del Principia Discordia; a pesar de que los seres humanos tratamos de percibir el orden en el universo, la verdad es que la realidad es caótica. Tanto el Discordianismo como la obra de Wilson intentan hacer explícito este principio, para así permitir a la persona ver a través de las “realidades” construidas y ordenadas. En términos de Wilson, el Discordianismo era “un intento de hacer visible el burro de Nasrudin” (Wilson 1986 [1977]: 59). La historia va así: el mulá Nasrudín una vez corrió a través de Bagdad tan rápido como podía montado en su viejo burro, y la desafortunada criatura rebuznaba fuertemente. Todos corrieron para saber a dónde iba con tanta prisa. “¿Qué es lo que buscas, Mullah Nasrudin?”, gritó uno de la multitud reunida. “¡Estoy buscando a mi burro!”, respondió él (Wilson 1986 [1977]: 29).

Esta historia, contada en Disparador Cósmico, es uno de los muchos cuentos populares de Medio Oriente en relación con el mítico sabio sufí de Turquía, el mulá Nasrudín (o Nasreddin) (Shah, 1964: 56-97). Shah afirma que las historias Nasrudin están diseñadas para estimular la “conciencia del místico en potencia un poco más lejos en el camino de realización” (Shah, 1964: 56), y también figura en los escritos autobiográficos de George Ivanovitch Gurdjieff (c 1966-. 1949) y son por lo tanto parte de lo que Campbell llama medio cúltico. Se parecen a los acertijos que se encuentran en el budismo Zen conocidos como koans. Estos aforismos, siendo el ejemplo más conocido en Occidente “¿Cuál es el sonido de una sola mano aplaudiendo?”, están diseñados para proporcionar una sacudida a las facultades lógicas de los estudiantes y así ayudarles a dar un paso fuera de sus límites normales de percepción (Watts 1990 [1957]: 179-90). Son citados en el Principia Discordia (Malaclypse el Joven 2007 [1970]: 5), en Illuminatus! (Wilson y Shea 1988 [1975]: 558) y en Disparador Cósmico (1986 [1977]: 19-20), y, de hecho, muchos factores del Discordianismo parecen igualmente diseñados para sacudir los hábitos perceptivos y lógicos, por ejemplo, la Operación Jodementes. Como se señaló anteriormente, Thornley veía al Discordianismo como una forma de budismo zen, y Benares pasó a convertirse en un autor popular del budismo zen en los EE.UU. (sobre todo en su libro de 1977 Zen Sin Maestros, que, tal vez inevitablemente, también contó con un comentario de Wilson).

Wilson escribe que la historia del Burro de Nasrudin contiene “el error más común de los buscadores del Secreto Cósmico”. Mientras miramos por todas partes buscando el “secreto”, en realidad ya lo poseemos, y, de hecho, es lo que nos lleva de un lado a otro; es el sistema nervioso humano (Wilson 1986 [1977]: 29). En la interpretación de Wilson, el burro representa al “meta-programador”, la función del cerebro que puede llegar a ser consciente de su propia programación (Wilson 1986 [1977]: 62). En otras palabras, el cuento se refiere a nuestra incapacidad de ver cómo filtramos la información recibida a por  nuestros sentidos a través de nuestras creencias y prejuicios. Wilson ve el cuento, la Operación Jodementes, y gran parte de su trabajo como ejemplos de un método que llamó “Ontología de Guerrilla”; “La ontología es el estudio del ser; el enfoque de la guerrilla es mezclar tanto los elementos de cada libro que el lector deba decidir en cada página ‘¿Cuánto de esto es real y cuánto es una broma?” (Wilson, 1980: 2).

Illuminatus! fue el primer intento de Wilson de utilizar estas técnicas de guerrilla. Aunque publicado en 1975, Illuminatus! fue escrito en gran parte entre 1969-1971, durante la cúspide de la Operación Jodementes y durante la composición final del Principia Discordia (Wilson 1986 [1977]: 64). El Discordianismo es prominente en todo el libro. Citas del Principia Discordia aparecen al principio de varios capítulos, figuras discordianas, incluyendo a Malaclypse el Joven, aparecen como personajes, y la mayor parte - si no todo - el contenido del Principia es aludido en alguna parte de la narración. Es más, la Operación Jodementes, concebida como una batalla entre los discordianos y los Illuminati de Baviera, es la base de la trama de la novela. Al leer Illuminatus!, sería fácil asumir que el discordianismo era una invención de Wilson. De hecho, la idea de una religión inventada  convertida en algo real, y una vez más convirtiéndose en ficción, parece especialmente discordiana.

Disparador Cósmico también contiene grandes dosis de Discordianismo, y de hecho, puede leerse como la historia de Wilson durante ese período. Allí se profundiza en el “Enigma del 23”, que Wilson había presentado en el Principia, explicando que es un ejemplo del cerebro humano tratando de imponer patrones reconocibles en datos aleatorios, algo conocido por los psicólogos como apofenia (Brugger 2001). Como Wilson había llegado a comprender al ver aparecer de repente el número veintitrés en todas partes, el Enigma constituye una técnica para revelar el grado en que nuestra percepción del mundo que nos rodea es determinada por nuestras ideas preconcebidas.

Visto en conjunto, Illuminatus! y Disparador Cósmico pueden entenderse como piezas complementarias, el enfoque lúdico y serio respectivamente de Wilson sobre el Discordianismo, formando el Cao Sagrado de su obra. Mientras que los fundadores del Discordianismo aparecen como los míticos Malaclypse el Joven, y Omar Khayyam Ravenhurst en Illuminatus!, luego aparecen como los muy humanos Hill y Thornley en Disparador Cósmico. Mientras que el Discordianismo es presentado como en conflicto con los Illuminati de Baviera en Illuminatus!, en Disparador Cósmico, el Discordianismo es presentado como una técnica ontológica para relativizar los sistemas de creencias. En resumen, mientras que Illuminatus! realizó el trabajo de dar a conocer el Discordianismo, Disparador Cósmico expuso claramente sus ideas y su propósito por primera vez.

La recepción de estas obras en el Gran Contexto Cultural

Para muchos, Illuminatus! fue la primera exposición al Discordianismo, y Wilson y Shea recibieron numerosas cartas preguntando si el Principia Discordia era real, y si ellos lo habían escrito (Malaclypse el Joven 2007 [1969]: 42). Wilson escribió muchas otras obras, mientras que el Principia Discordia permaneció relativamente oscuro, y la gente comenzó a ponerse en contacto con el Discordianismo a través de las producciones culturales de Wilson. Wilson llegó a ser identificado más que Shea como el autor de Illuminatus! (Fenster 1999: 164), una identificación que se vio reforzada por sus trabajos posteriores que referían, incluso tangencialmente, a la trilogía (esto incluye a Disparador Cósmico cuyo subtítulo es El Secreto Final de los Illuminati). Las nuevas ediciones del Principia Discordia tienden a amplificar la conexión con Wilson, su breve introducción a la edición de 1979 de Loompanics ha sido reimpresa con frecuencia, por ejemplo (Malaclypse el Joven 2007 [1969]: 41-3). La edición de 2007 del Principia también incluye un poema en homenaje a “Thornley, Hill y Wilson”, los tres ya fallecidos para entonces, que claramente no menciona a Shea, Benares, u otros que también habían contribuido (Malaclypse el Joven 2007 [1969]: 148). Como escribió el curador de una (de tantas) de las versiones en línea del Principia: “mi iniciación a todo esto fue en 1991, en el transcurso de ese maravilloso año capicúa me topé por primera vez con The Earth Will Shake, y procedí a leer toda la Historical Illuminatus Trilogy de Robert Anton Wilson. Esto me llevó a devorar sus otros libros, y al eventual envenenamiento de mi mente con los modos de pensamiento discordantes”[1].

Una comunidad que descubrió el Discordianismo a través de la obra de Wilson fue la de los músicos[2], siendo el ejemplo más claro sin duda el de KLF, el dúo de dance-pop del Reino Unido. Bill Drummond, músico y representante de A&R, y Jimmy Cauty, músico y diseñador gráfico, comenzaron a hacer música juntos en 1983. Sus dos primeros álbumes fueron lanzados bajo el nombre de the Justified Ancients of Mu-Mu (JAMs) y no tuvieron mucho éxito. Sin embargo, Doctorin’ the TARDIS, lanzado en 1988 bajo el nombre de The Timelords, una mezcla deliberadamente trashy de la melodía del tema de Dr Who y “Rock and Roll Part 2” de Gary Glitter, se convirtió en número uno en el Reino Unido. Cambiando su nombre a The KLF (por Kopyright Liberation Foundation o Fundación de Liberación del Kopyright), pasaron a convertirse en una de las bandas más importantes de Inglaterra, consiguiendo insertar cinco hits consecutivos al top five entre agosto de 1990 y marzo de 1992, incluyendo dos números uno en EEUU. (Sharkey 1994).



En 1978, a los veintitrés años de edad (por supuesto), Drummond había ayudado a diseñar y construir los escenarios para la adaptación teatral de Ken Campbell de Illuminatus! (Drummond 2000: 49), y la obra de KLF contiene frecuentes referencias al Discordianismo. El nombre Justified Ancients of Mu-Mu fue tomado de Illuminatus!, y la cosmología de Illuminatus! constituye un trasfondo que se teje a través de los muchos proyectos del dúo (McLeod 2009: 116). La letra de su primer single “All You Need is Love” (1983) contiene la frase “Immanentize the Eschaton!”, y “Last Train to Transcentral” (versión de 1991) contiene la frase “Está bien, recuéstense en el piso y mantengan la calma”, ambas citas de Illuminatus! (Wilson 1986 [1977]: 1, 125). Su obra ostenta numerosos ejemplos - al parecer deliberados - del número veintitrés[3]. Su libro The Manual (How to Have a Number One the Easy Way) refiere a su “método zenarquístico”, invocando la filosofía de Kerry Thornley post-Principia Discordia, una mezcla de budismo y anarquía (Cauty y Drummond 1988). La irreverencia de corta-y-pega de las técnicas de sampleo empleadas en éxitos como “3 AM Eternal” y “Last Train to Transcentral” hace eco de la composición estilo collage del Principia Discordia y la irreverencia histórica de Illuminatus!

Muchas de las actividades de KLF hacían eco de la Operación Jodementes. En el pico de su fama, fueron invitados a actuar en la ceremonia de premiación de los BRITS Awards, y realizaron una versión thrash de “3 AM Eternal” junto al grupo de rock industrial Extreme Noise Terror, durante la cual Drummond disparó una ametralladora cargada con balas de fogueo a la audiencia. The KLF anunció su retiro de la industria de la música, y unos meses más tarde eliminó la totalidad de su catálogo (Sharkey 1994). Aún sigue siendo inconseguible porque esencialmente destruyeron su legado histórico, una acción que ningún otro artista con el reconocimiento a nivel popular y de la crítica que ellos tenían ha intentado nunca. Reemergiendo más tarde como la K Fundation, Cauty y Drummond aplicaron su crítica discordiana a la escena contemporánea del arte visual. En 1993, le ofrecieron a Rachel Whiteread - ganadora del premio Whitbread al Mejor Artista - el Premio de la K Fundation al Peor Artista, un premio que pagaba el doble que el Whitbread. Whiteread inicialmente se negó, pero cuando Drummond y Cauty amenazaron con quemar el dinero del premio, ella aceptó, diciendo que iba a distribuirlo entre los artistas necesitados y a la caridad. Al año siguiente Cauty y Drummond llevaron al periodista Jim Reid y a un camarógrafo a la isla de Jura en las Hébridas para presenciar la quema ritual de un millón de libras en efectivo, la totalidad restante de las ganancias de KLF en su carrera musical, y la destrucción de efectivo más grande en la historia del Reino Unido (McLeod, 2009: 124-5). Estos eventos fueron pensados como una crítica a la escena del arte contemporáneo, en la que un círculo en gran medida de artistas auto-seleccionado escogía a los artistas que se convertirían en celebridades reverenciadas. Recibieron algo de atención de los medios, a pesar de que el asunto en gran parte fue tratado de manera sensacionalista, y el análisis y la discusión fue tristemente limitado (Sharkey 1994). Sin embargo, en el Reino Unido al menos, esto fue una intromisión efectiva de las ideas discordianas en el discurso dominante.

En un contexto global, sin embargo, la película de Joel Schumacher El Número 23 (2007), representa una mayor penetración de las ideas discordianas en la cultura dominante. Jim Carrey, más famoso por sus papeles de comedia, interpreta a Walter Sparrow, quien recibe un libro titulado El Número 23, supuestamente escrito por un tal Topsy Kretts. A medida que lo va leyendo, descubre muchos paralelismos extraños entre el personaje central del libro y su propia vida. También describe una relación con una “rubia suicida” que estaba obsesionada por el número veintitrés, el cual veía en todas partes, y que termina llevándola a la locura. El libro finaliza en el capítulo veintidós, con el narrador de pie sobre una cornisa, indeciso sobre suicidarse después de haber matado a su amante. Después de intentar contactar sin éxito con el autor, se revela que el mismo Sparrow escribió el libro, y es la confesión de un asesinato que había cometido. Había saltado balcón, sufriendo una pérdida de memoria que le hizo olvidar el asesinato. La película recibió revisiones críticas mediocres en general, a pesar de que tuvo un moderado éxito de taquilla.

Carrey era lo suficientemente consciente de “Enigma del 23” antes de nombrar a su productora JC23, a pesar de no conocer su origen. Sin embargo, el escritor británico Fernley Philips investigó más a fondo, y afirma abiertamente que la inspiración vino de Wilson. La película no menciona a Wilson directamente, a pesar de que aparece un personaje llamado Dr. Sirius Leary, que puede ser una referencia a Timothy Leary y las experiencias de Wilson con Sirio detalladas en Disparador Cósmico. No obstante, el descubrimiento del personaje central de un oscuro libro que de pronto llena su vida con coincidencias con el número veintitrés podría entenderse como una ficcionalización de la experiencia de muchas personas al leer Disparador Cósmico por primera vez. La película puso el “Enigma del 23” de nuevo en el ojo público, y aparecieron una serie de artículos en la prensa y en Internet resumiendo el enigma; Fortean Times, por ejemplo, reimprimió el artículo de Wilson “El Fenómeno del 23” (1977), incluyendo un prefacio con una referencia a la película.

Sin embargo, la conexión se hace explícita en la película alemana 23 (1998), dirigida por Hans-Christian Schmid, en la que un joven huérfano llamado Karl Koch se obsesiona con Illuminatus! y otras obras de Robert Anton Wilson. Se convierte en un hacker que intenta obtener evidencia de la conspiración mundial que cree subyacente en las estructuras de poder político y económico, tomando el nombre Hagbard Celine. Sin embargo, desarrolla una adicción a la cocaína y se vuelve cada vez más paranoico, siendo eventualmente internado en un hospital, donde poco después muere en circunstancias misteriosas. La película está basada en hechos reales, uno de los primeros casos registrados de hacking, relatados en The Cuckoo's Egg: Tracking a Spy through the Maze of Computer Espionage (Stoll 1989).



Las obras de Wilson han sido motivo de especial atractivo para las subculturas informáticas de los gamers, los programadores y los hackers. Wilson, Illuminatus!, Eris y el Discordianismo han recibido entradas prominentes en el New Hacker’s Dictionary, originalmente un glosario en línea de jerga hacker, y en efecto Wilson era considerado casi como un “héroe” de los piratas informáticos (McLeod 200: 177-8). “Fnord” se utiliza a menudo en las subculturas informáticas como etiqueta para juegos mentales humorísticos en e-mails y mensajes de grupos de noticias, sobre todo cuando se trata de teorías conspirativas (Raymond 1996: 196). También es utilizado por los programadores como una “variable metasintáctica”, “(un) nombre que se utiliza en los ejemplos y con el que se identifica el tema que está en discusión, o cualquier miembro aleatorio del tipo de cosas que se están debatiendo” (Raymond 1996: 301).

Los hackers y programadores pueden haber encontrado el atractivo científico o psicológico de las experiencias religiosas y/o paranormales que Wilson describe sin la condescendencia que a menudo acompaña a tales descripciones. Lo que es más, Wilson emplea con frecuencia metáforas informáticas para describir tales experiencias; por ejemplo, su libro Psicología Cuántica está subtitulado “Cómo el software cerebral te programa a ti y a tu mundo”. (Wilson 1990). Wilson también fue un defensor de la tecnología de Internet, adoptando tempranamente tanto el correo electrónico como los blogs y, más tarde, fundando la Academia Maybe Logic, una “escuela” en línea para la difusión de las ideas que se trataban en sus obras. McLeod también señala que “la irreverencia del Discordianismo tenía un cierto atractivo para el naciente movimiento de hackers de los 70s y 80s, así como para otros copyfighters en ciernes” (2009: 117), e Illuminatus! sirvió para propagar sus ideas a través de la subcultura: “Illuminatus! atrajo a quienes se resistían  activamente al sistema - social, tecnológico, y legal - que imponía restricciones sobre la manera en que podemos jugar, remezclar, o ‘hackear’ los códigos informáticos, la cultura, e incluso lo que llamamos realidad” (2009: 116-117 ).

De esta manera, el Discordianismo formó una fuerte conexión con la ideología emergente del “culture jamming”, donde los artefactos culturales son incautados y re contextualizados o modificados, subvirtiéndolos y volviéndolos en contra de sus productores originales (McLeod 2009: 119). Los discordianos participaron en este proceso a través de la composición de corta-y-pega y la Operación Jodementes, los KLF a través del grafiti y el sampleo irreverente, y los activistas informáticos participaron través de la piratería y la manipulación digital de la publicidad en sitios como Adbusters. Vale la pena considerar si esta actitud anti-copyright ha influido en el surgimiento de intercambio de archivos a través de redes peer-to-peer descentralizadas. Además, al igual que el Discordianismo, estas prácticas están conectadas a una crítica anticapitalista general, a pesar de ser, al mismo tiempo, productos de la ideología individualista del capitalismo (Cusack 2010: 24).

Conclusión

En este capítulo se ha demostrado cómo las obras de Robert Anton Wilson, aquí ejemplificadas por la novela Illuminatus! y el autobiográfico Disparador Cósmico, han funcionado como plataformas para la difusión de ideas discordianas en la cultura en general. Las obras de Wilson atrajeron a una red interrelacionada de aficionados a la informática, músicos y otros artistas que transmitieron las ideas discordianas a un público más amplio que de otra manera no habría estado en contacto con ellas. En este capítulo se han dado ejemplos concretos de la industria de la música, la cultura informática y el “Enigma del 23” en la industria del cine, aunque se podrían dar otros ejemplos. En estos ejemplos, el Discordianismo, presentado por Wilson, encajó a la perfección con las técnicas de culture-jamming de la era digital emergente y su crítica al copyright y al capitalismo corporativista, ayudando a las ideas discordianas a pasar del medio cúltico al medio cultural más amplio (Cusack 2010: 44). De hecho, los términos más comunes que actúan como significantes de simpatía discordiana, principalmente “fnord” y el 23, pueden ser directamente rastreados hasta las obras de Robert Anton Wilson.

En otro sentido, sin embargo, los intentos de Wilson para popularizar el Discordianismo también podrían considerarse un fracaso. Wilson declaró que “mi objetivo es tratar de hacer que la gente entre en un estado de agnosticismo generalizado; no se trata sólo de Dios, sino de ser agnóstico con respecto a todo” (citado en Carlson 2007). La actual aceptación del Discordianismo dentro de la comunidad pagana, sin embargo, sugiere que este objetivo no fue alcanzado. Más bien, la difusión de las ideas discordianas en la cultura general ha tendido hacia un afianzamiento de ciertos conceptos como del “fnord” o el del “Enigma del 23”, en lugar de una amplia aceptación de las ideas más sofisticadas relativas al agnosticismo modelo, que era lo que el Discordianismo representaba para él. Del mismo modo, la creencia en las meta-conspiraciones que implican a los Illuminati o a cualquier otro grupo están más arraigadas y extendidas en la cultura contemporánea de lo que estaban en la década de los70s, durante el apogeo del Discordianismo (Barkun 2003), y Wilson es considerado como una especie de héroe para la subcultura conspirativa a pesar de su alto grado de escepticismo en cuanto a la validez histórica de las narrativas conspirativas.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los hackers son ateos, agnósticos o neo-paganos, McLeod señala: “hay una definida tensión de sensibilidad mística, casi gnóstica, que aparece incluso entre aquellos hackers que no participan activamente del neo-paganismo, el Discordianismo, o el Zen. El folclore hacker que rinde homenaje a ‘magos’ y habla de encantamientos y demonios contiene demasiada veracidad psicológica sobre esas cosas para ser simplemente una broma” (Raymond 1996: 526). El Discordianismo ciertamente parece contener para muchos “demasiada veracidad psicológica” para ser simplemente una broma. El punto de Wilson, sin embargo, era que no había tal verdad a ser encontrada. Parece, por tanto, que para la mayoría, Wilson no pudo hacer visible el burro de Nasrudin. Sin embargo, mediante la popularización del Discordianismo, quizás algunos comenzaron a escucharlo rebuznar un poco.


Bibliografía

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[1] James “Eric” Tilton, “Introduction,” http://www.cs.cmu.edu/~tilt/principia/introh.html.

[2] Mi primer encuentro con el Discordianismo fue mediante una copia barata de Disparador Cósmico que me encontré en un estudio de grabación hace unos quince años. Que lo haya encontrado entre las dos docenas de libros de bolsillo baratos que habían allí, sugiere que los que lo habían leído querían que otros lo encontrasen al azar, como ellos lo habían hecho, para que fuesen desafiados los modelos perceptivos de quienes lo hallaran.

[3] Para más ejemplos que los necesarios ver: http://easyweb.easynet.co.uk/~stuey/klf/23.htm

martes, 8 de octubre de 2013

Jack Parsons: Una ‘Maravilla’ caminó entre nosotros - por Robert Anton Wilson


Una ‘Maravilla’ caminó entre nosotros


(Introducción de Robert Anton Wilson al libro "Sex and Rockets: the Occult World of Jack Parsons" de John Carter)






“Parece que estoy viviendo en un país que simplemente no sabe lo que es la libertad.”

- John Whiteside Parsons[1]





Este libro cuenta la historia de vida de un hombre muy extraño, brillante, divertido, y atormentado que tenía al menos tres ocupaciones principales (o vocaciones); también tenían al menos cuatro nombres. Se desempeñó como científico, como ocultista, como disidente político y a menudo como un sencillo y maldito idiota (al igual que ustedes y yo).


Los científicos, conscientes de sus grandes contribuciones a la ciencia espacial, generalmente le llaman John Parsons, e incluso han nombrado un cráter en la Luna en su honor. Los ocultistas que conocen de su trabajo en sus muy especializadas artes le llaman Jack Parsons, el nombre que él mismo prefería; en algunas logias mágickas lo consideran a penas el segundo después de Aleister Crowley como progenitor del Nuevo Eón. En su libro más conocido, La Libertad es una Espada de Doble Filo, cada vez más influyente dentro de los movimientos libertarios y anarquistas, su nombre aparece como John Whiteside Parsons en la portada y la contraportada. Y, como esta biografía documenta, esta rara avis en realidad tenía el nombre legal de Marvel Whiteside Parsons impuesto al nacer.


Oh, bueno, si mis padres me hubieran llamado “Marvel” (Maravilla), yo también me habría cambiado de nombre, tal vez tantas veces como lo hizo Parsons.


Para mayor claridad científica sobre asuntos generalmente dejados en la oscuridad mística o en el psicoparloteo, usaré los cuatro nombres de nuestro héroe: John Parsons para el científico, John Whiteside Parsons para el filósofo libertario, Jack Parsons para el ocultista, y Marvel Parsons para el molde original: un niño alienado y a veces ingenuo, un hijo de padres divorciados que intentó encontrar y liberar lo que los ocultistas llaman su Verdadero Yo mediante la creación de los otros tres Parsons-personajes y permitiéndoles luchar guerras brutales en la soledad de su cerebro apasionado hasta que los tres se convirtieron en uno. Cuando se aguanta sin poder hacer nada en una personalidad verdaderamente fracturada, generalmente llamamos a esta guerra civil de la psique Trastorno de Personalidad Múltiple: cuando es algo deliberadamente buscado como un camino de Iluminación para atravesar el Infierno y el Purgatorio hacia una visión (al menos) del Paraíso, no tenemos nombre para ello en nuestra cultura actual, pero aquellos pocos que, como Parsons, han tomado el juramento hermético de Querer, Osar, Saber y Callar, simplemente lo llaman magiak (en inglés pronunciado mage-ick).


Marvel Parsons, nacido en 1914 en Los Angeles pero criado principalmente en la cercana ciudad de Pasadena, comenzó su vida como todos nosotros en lo que los tibetanos llaman El Vacío y los chinos llaman wu-hsin (sin mente). Poco a poco, desde El Vacío, surgió la forma. Hizo la distinción entre Marvel y Todo lo Demás; entonces una pared de cristal separó a Marvel de Todo lo Demás. Gradualmente identificó las diversas partes de Todo lo Demás tan pronto como aprendió sus nombres.


Sin su padre, Marvel tenía una madre de clase media y conservadora que lo amaba de manera tal vez demasiado ardiente (ella se suicidó unas pocas horas después de su muerte, el 17 de junio 1952). También le enseñó a odiar a su padre ausente, un “adúltero” comprobado (¡Horror!). Al desarrollar un temprano interés por la psicología, Marvel se diagnosticó a sí mismo el clásico Complejo de Edipo, una antipatía compulsiva por el “patriarcado” (usó esa palabra antes de que las feministas la pusieran de moda) y una repugnancia igualmente intensa por todos los símbolos de autoridad, especialmente por el “Dios Padre”.


Pero echemos un vistazo más atento a 1914, el año de nacimiento de Parsons. Más allá de lo que usted piense de la astrología, con su sesgo extraterrestre, un “horóscopo secular” limitado a los portentos terrenales siempre ofrece puntos de vista divertidos. El mundo terrestre que formó a Marvel Parsons ofrecía este panorama:


La Primera Guerra Mundial había comenzado el 28 de julio de ese año; antes de fines de 1914 se produjo el primer bombardeo aéreo sobre la población civil (Alemania bombardeó a Francia), y las sangrientas batallas del Marne, Tannerberg, Gante y especialmente la de Ypres demostraron que los seres humanos “civilizados” modernos podían actuar de manera aún más inhumana y loca que los bárbaros del pasado.


La policía arrestó al legendario héroe laboral Joe Hill en Utah el 13 de enero por un asesinato que casi ciertamente no había cometido, y el Estado lo ejecutó el año siguiente. Sus últimas palabras, “No lloren por mí, muchachos – organícense” se convirtieron en un mantra para los miembros del sindicato en las décadas posteriores.


En Colorado, los matones a sueldo de John D. Rockefeller mataron a 21 personas (incluidos 11 niños) en un enfrentamiento con otros “radicales” laboristas. Los izquierdistas protestaron frente a las oficinas de Rockefeller en Nueva York y fueron arrestados: una orden judicial prohibió las manifestaciones o que la gente desfilara con carteles o pancartas por delante de este altar sagrado del Todopoderoso Dólar. El novelista Upton Sinclair apareció al día siguiente con un cartel en blanco, diciendo a los periodistas que la libertad de expresión había muerto. Las Sufragistas marcharon en Washington el 28 de junio para exigir la igualdad de derechos para las mujeres.


En Inglaterra apareció Dublineses, el primer libro de un autor irlandés llamado James Joyce, y en Estados Unidos Edgar Rice Burroughs creó Tarzán de los Monos. Musicalmente, todos adquirimos tres grandes tesoros, “La Marcha del Coronel Bogey”, “Saint Louis Blues” y “Street Rag 12”. En el cine, la película de D.W. Griffith, La Madre y la Ley, mostró crudamente el abuso de las mujeres por parte de “el Patriarcado”.


Margaret Sanger introdujo el término “control de la natalidad”, en La Mujer Rebelde y luego huyó a Inglaterra para evitar la cárcel por el “delito” de publicar detalles explícitos sobre la anticoncepción.


Charles Taze Russell, fundador de los Testigos de Jehová, anunció que el apocalipsis comenzaría el 2 de octubre – coincidente o sincronísticamente, el mismo día en que Marvel Whiteside Parsons [que más tarde, como Jack Parsons, se autodenominaría el Anticristo] surgió del vientre de su madre, o de lugares aún más oscuros, para comenzar a investigar y a descubrir este planeta.


De vuelta en Inglaterra: también en 1914, Aleister Crowley (que rima con ‘holy’ – ‘santo’) y su amante de esa época, la violinista Leila Waddell, pusieron en escena algo llamado “Los Ritos de Eleusis” en Londres - varias noches de rituales cuasi-masónicos, música, poesía, ballet y drama. En la primera noche, los actores informaron a la audiencia, al mejor estilo nietzscheano, que “Dios ha muerto” llorando y lamentándose por la deidad difunta: las cosas fueron poniéndose aún más extrañas luego de eso, al igual que en los bardos de El Libro Tibetano de los Muertos, y en la última noche el público recibió “El Elixir de los Dioses”, un vino que contenía altas dosis de mescalina, una droga psicodélica. Mientras los desprevenidos espectadores ingresaban en el Caos y la Nada un coro anunciaba el amanecer de un Nuevo Eón basado en la Ley de Thelema de Rabelais – “Haz Lo Que Quieras…”


También apareció en el mercado la goma de mascar Doublemint, producida por William Wrigley…


Todo esto sin dudas influyó a Marvel tanto o más que alguna estrella o planeta lejano. Los horrores de la Primera Guerra Mundial lo marcaron con la impronta de una percepción dolorosa del lado oscuro de la “naturaleza humana”: algunas partes de La Libertad es una Espada de Doble Filo son tan amargas como Swift o Twain en su momento más misántropo. Marvel también adquirió una genuina simpatía por los trabajadores, y una conciencia de la fuerza bruta detrás del capitalismo y de los gobiernos capitalistas que nunca lo abandonó, aunque por su parte, fuera un ultra-individualista. Tenía más de un amigo marxista (lo que prácticamente lo hundió en el lodo durante la época de McCarthy).


Allí de pie, tan grande como la vida misma

Y sonríe con esos ojos:

“Lo que se olvidaron de matar”, dijo Joe

“sobrevivió para organizarse”


Margaret Sanger y las sufragistas también dejaron huella: ningún escritor varón desde John Stuart Mill en el siglo XIX ha mostrado más empatía por el feminismo que John Whiteside Parsons.


El “Saint Louis Blues” ayudó a crear la era del jazz en la que Marvel comenzó a evolucionar de niño a hombre. Y, al igual que Russell y los Testigos de Jehová, creció convencido de que el mundo había entrado en una lucha de vida-o-muerte entre fuerzas cósmicas (o al menos arquetípicas), pero él se enlistó del lado de los rebeldes, ya que odiaba lo que ahora llamamos el logofalocentrismo del “Dios Padre”, incluso más que nuestra actual cosecha de teólogas feministas. Y a pesar de que (como ya vimos) podía ver las raíces edípicas de este sesgo, también las percibía/concebía como una decisión en pos de la Luz y la libertad contra la tiranía y la superstición.


Aleister Crowley y su Nuevo Eón más tarde transformarían a Marvel en Jack Parsons.


No sé cómo se ajusta la goma Doublemint de Wrigley a esta lista de Signos y Presagios terrestres que rodean a la génesis de Marvel Parsons. Pero estoy seguro de que algunos estudiantes crowleyanos escribirán para explicármelo después de que este libro sea publicado.


A continuación, otra gran influencia hizo que Marvel Parsons mutara en John Parsons, en John Whiteside Parsons y en Jack Parsons: en su adolescencia descubrió un género despreciado y de mala reputación de literatura pulp confusamente conocido (en aquel momento) ya sea como ciencia- ficción o fantaciencia. Vistos desde el presente, los autores de ciencia-ficción de esa época parecían surrealistas de closet que habían re-inventado las Novelas de Ideas y las habían adaptado para revistas con nombres como Thrilling Wonder Tales (Cuentos Maravillosos y Apasionantes). La incertidumbre sobre cómo debían llamar a su producto tipifica la era de cambios acelerados en la que Parsons y esta literatura maduraron: después de que el submarino “de fantasía” de Jules Verne apareciera en los mares reales del mundo, nadie con más neuronas que un chimpancé o un fundamentalista volvió a sentirse totalmente seguro acerca de las diferencias entre lo probable, lo improbable y lo totalmente imposible.


Si el submarino de Verne podía ser materializado, ¿por qué no su cohete a la luna? La pregunta emocionó un montón de chicos, además de Marvel Parsons: pero, a diferencia de la mayoría de ellos, él hizo algo al respecto. Se convirtió en John Parsons, casi con toda seguridad (como documenta este libro) uno de los individuos que más contribuyó a la ciencia espacial. Dos de las instituciones que ayudó a organizar, el Jet Propulsion Laboratory de Pasadena y la Aerojet Corporation, siguen desempeñando grandes papeles en la exploración espacial.


Aprenderán más sobre los reconocidos logros científicos de John Parsons en el texto que sigue: yo me concentraré en sus otras obras, las más controvertidas. Sólo recuerden que cuando empezó con la construcción de cohetes parecía tan “chiflado” para la mayoría de las personas como con cualquier otra de las cosas que hizo. Sin embargo, sus cuidadosos experimentos científicos y sus teorías liberaron a la humanidad del geocentrismo y nos mostraron el camino a un destino estelar.


El ingeniero aeronáutico John Parsons también se hizo amigo de los principales escritores de “fantasía” y “ciencia ficción” del área de Los Angeles/Pasadena y entró en una subcultura en la que ninguna idea parecía demasiado loca como para no ser analizada: un mundo donde la ciencia establecida, la ciencia marginal, la pseudociencia, la especulación filosófica, y la imaginación visionaria corrían juntas y libres - en fin, un mundo que anticipó y contribuyó a generar la mayoría de las ideas más “raras y alocadas” que ahora se han infiltrado en todos los aspectos de nuestra cultura, a excepción de los más reaccionarios enclaves paleolíticos de Mississippi y el Congreso de EE.UU.


No se requiere un salto muy grande, ni entonces ni ahora, para pasar de un mundo Futurista-Fantasioso a uno de Sexo, Drogas y Magiak. Si de verdad han disfrutado de Star Trek y de Star Wars, o si alguna vez, incluso en broma, le dijeron a un amigo “Larga Vida y Prosperidad” o “Que la Fuerza te Acompañe”, o si han jugado a Dungeons and Dragons, o si han fumado un porro una que otra vez, o participaron de alguna manera en la Nueva Era y/o en el renacimiento Neo-Pagano - dos aspectos popularizados (diluidos) del Nuevo Eón de Crowley - o incluso si alguna vez han deseado que el gobierno no se inmiscuyera en nuestra libertad sexual, así como en nuestra libertad de mercado – ustedes han recibido parte del enorme legado de Jack Parsons y su alegre multitud de aficionados a la ciencia, hechiceros y subversivos.


Mírenlo de esta manera: en el mundo de fantaciencia de John Parsons en las décadas de 1930 y 1940, todo el mundo que él conocía ya había comenzado a discutir los posibles “derechos civiles” de los extraterrestres y los robots; crearon sociedades alternativas más racionales y aventureras de lo que podían imaginar la mayoría de las personas “normales” de esa época; asumieron (en parte debido a la influencia de Alfred Korzybski y la Semántica General) que la información y la tecnología acelerarían aún más sus aceleraciones sinérgicas a una velocidad aún mayor que la vista en el siglo anterior (el amigo de Parsons, el autor de sci-fi-psy A.E. van Vogt había estudiado con Korzybski personalmente); crearon mundos posibles donde cualquier cosa considerada ridícula actualmente – desde nuevos sistemas económicos a doctrinas gnósticas suprimidas - podrían funcionar tan eficientemente como un sacapuntas .


Robert Anson Heinlein, otro amigo de Parsons, escribió una novela llamada Waldo en la que todas las artes mágickas no sólo han ganado aceptación científica, sino que se han convertido en tecnología utilizada a diario por todo el mundo. Heinlein también escribió, posteriormente, Forastero en Tierra Extraña, la primera novela de ciencia ficción en llegar a la lista de bestsellers del New York Times, y algunos todavía dicen que las ideas mágickas/libertarias de Jack Parsons impregnan todas sus páginas - ¡pax, Sr. Carter!


Para Parsons, salir del ambiente embriagador y alucinante de tipos como van Vogt y Heinlein, y encontrarse y soportar la Realidad Oficial de los EE.UU. de esos días probablemente debió parecer como un viaje en el tiempo de vuelta a la Edad Media.


En esa realidad oficial, la piedad cristiana y la depredación capitalista coexistían como Ídolos igualmente sagrados, a pesar de que se contradicen totalmente entre sí. La estupidez, la superstición y la intolerancia encarcelaban a la mayoría de los estadounidenses en una miseria medieval, tanto mental como económica: muchos seres humanos no tenían los “derechos humanos” que los amigos de Parsons concedían a los robots técnicamente sofisticados (por ejemplo, todos los seres humanos que tuvieran la tez más oscura que Blancanieves eran clasificados como no-humanos o sub-humanos tanto en la opinión popular como por la ley. Es más, libramos una guerra contra el fascismo con un ejército racialmente segregado.) Casi todas las ideas racionales o aventureras se topaban con el fanatismo ciego y a menudo sufrían persecuciones violentas; la anticoncepción, el divorcio y el aborto aún seguían siendo ilegales, ya sea de manera local o federal; la homosexualidad y la bisexualidad no existían, o por lo menos nadie en los principales medios de comunicación podía admitir que existieran; el sexo en general parecía tan “sucio” que en las películas de la época incluso las parejas casadas dormían en camas separadas, para que nadie sospechase de que ocasionalmente pudiesen coger; todas las otras delicias del amor que la mayoría de las parejas disfrutaban seguían siendo ilegales con penas que iban hasta 20 años de prisión; religiosos chiflados similares a Falwell y Robertson no sólo vendían odio e intolerancia a un público crédulo, sino que nadie se atrevía a luchar o incluso a hacer chistes cínicos acerca de ellos; cuando el primer informe científico sobre la sexualidad humana apareció, a su autor, el Dr. Alfred Kinsey, le tiraron de todo menos mierda de mono - de acuerdo a su socio de investigación, el Dr. Pomeroy, Kinsey literalmente murió prematuramente a causa de los abusos que sufrió.


Por supuesto, el miedo irracional y la superstición todavía acechan a esta nación, pero en aquellos días, estaba totalmente dominada por ellos.


Parsons sólo pudo concluir que los estadounidenses, que decían amar libertad, en realidad la temían, la odiaban y querían ahogarla con más y más leyes tiránicas. Habían rendido voluntariamente su libertad a “los sacerdotes mentirosos, la connivencia de los jueces, y el chantaje policial” y a otros servidores de la tiranía, como escribió Parsons en 1946.


Pero John Parsons, pionero de la propulsión a chorro, para entonces se había convertido en Jack Parsons, el mago sexual - después de descubrir y unirse a la Ordo Templi Orientis.


La Ordo Templi Orientis alega descender directamente de los Illuminati de Baviera del siglo XVIII. Echemos un vistazo a eso por un momento.






¿QUIÉN PUSO LA LUZ EN LA ILUMINACIÓN?



“No necesito añadir que la libertad es una cosa peligrosa. Sin embargo, es casi imposible que todos seamos unos cobardes”.

- John Whiteside Parsons[2]





En medio de una controversia interminable sobre ellos, todos coinciden en que los Illuminati Bávaros comenzaron a operar el 1 de mayo de 1776 en Ingolstadt, Baviera, creados por un francmasón (y ex jesuita) llamado Adam Weishaupt. Según la Enciclopedia Britannica, los Illuminati lograron influir en muchas logias masónicas y ganaron “una posición dominante” en el movimiento antimonárquico, antipapista y del “humanismo secular” prodemocrático. Atrajeron a figuras literarias como Goethe y Herder, pero todo el movimiento llegó a su fin cuando el gobierno de Baviera prohibió a los Illuminati en 1785. Así lo asegura el estándar de referencia.


Muchos cazadores de conspiraciones tienen más fe en el decididamente paranoico Memorias del Jacobinismo del abate Augustin Barruel, que creía que los Illuminati simplemente se habían reagrupado bajo otros nombres después de 1785, que habían sido el cerebro de la Revolución Francesa y que aún continuaban funcionando hasta la época en que lo escribió (1806). Los anti- iluministas modernos piensan que aún continúan hoy en día, a pesar de que a menudo están en desacuerdo sobre si los Illuminati realmente promueven el humanismo secular. La mayoría de los fundamentalistas piensan que es así, pero otros con fantasías más coloridas sospechan que ellos han desatado el Jazz, el Rock’ n’ Roll, el comunismo, el fascismo, el anarquismo, el satanismo, la banca internacional, el abuso infantil ritual o alguna combinación de los mismos .


Según el historiador masónico Albert G. Mackey, los Illuminati en su momento álgido tenían sólo 2.000 miembros de las logias masónicas de Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Polonia, Hungría e Italia. Mackey hace hincapié en que el barón Knigge, uno de los más poderosos y activos miembros de los Illuminati, siguió siendo un cristiano devoto toda su vida y no hubiera trabajado tan duro para la orden si realmente su intención fuera, como Abbe Barruel y otros afirmaron, la abolición del cristianismo.


Una nueva Orden de los Illuminati apareció en 1880, fundada por farmacéutico francmasón Theodor Reuss en Múnich. En 1896 Reuss, y sus compañeros ocultistas Leopold Engel y Franz Hartmann cofundaron la Sociedad Teosófica de Alemania, y en 1901 Engel y Reuss recibieron o forjaron una carta dándoles autoridad sobre los restablecidos Illuminati de Weishaupt. En 1901, Reuss, Hartmann y el metalúrgico Karl Kellner fundaron la Ordo Templi Orientis y sobre 1912 Reuss le confirió el noveno grado de la O.T.O. a Aleister Crowley, afirmando que Crowley ya sabía el secreto esotérico de ese grado. (Crowley – que rima con santo, ¿recuerdan? - ya poseía el grado 33 del Rito Escocés y el grado 97 de la Orden de Memphis y Mizraim). Más tarde Reuss nombró a Crowley su sucesor como Jefe Externo de la Ordo Templi Orientis. El Jefe interno presumiblemente sigue siendo invisible e inaccesible para el no-Iluminado. (Sugerencia: meditar sobre el koan Zen, “¿Quién es el mago maravilloso que hace verde a la hierba?”)


Crowley incluyó a Adam Weishaupt, fundador de los Illuminati del siglo XVIII, entre los Santos Sagrados de la Misa Católica Gnóstica realizada regularmente en todas las logias de la Ordo Templi Orientis. Pero ese santoral también incluye a otros tipos raros tales como el Rey Arturo, Mahoma, Parsifal, Buda, Rabelais, el Papa Alejandro Borgia, Swinburne, Paracelso, Sir Francis Bacon, John Dee, Goethe, Wagner, Nietzche, Simón el Mago, el Rey Ludwig II (“el rey loco de Baviera”) y el pintor Paul Gauguin…


Antes de morir, Crowley nombró como su sucesor a un tal Karl Germer (sobreviviente de un campo de concentración nazi) como Jefe Externo, pero Germer se olvidó de atender ese pequeño detalle, y luego de su muerte repentina se presentaron varios demandantes. Conté 1005 pretendientes al puesto de Jefe Externo a mediados de la década de 1980, yo mismo entre ellos. (Recibí ese honor por parte de un grupo de rebeldes que estaban en contra de Kenneth Grant, un asediado Jefe Externo de Londres, que todavía se autoproclama como el único Jefe Externo verdadero. Siempre llevo la tarjeta que la desleal oposición de Grant me ha enviado; dice: “El portador de esta tarjeta es un genuino y autorizado Jefe Externo de la Ordo Templi Orientis, así que por favor trátenlo bien” y de manera mágica/anacrónica tiene la firma de Aleister Crowley o de un falsificador hábil.)


En este lado del charco, los tribunales federales han declarado que el título de la Ordo Templi Orientis pertenece sólo y siempre a los chicos y chicas representados en la World Wide Web y les ha concedido la exención de impuestos como una corporación caritativa y entidad religiosa. Este grupo desciende directamente de la Logia Ágape de la OTO de las décadas de 1930-40, que Jack Parsons lideró una vez.


Como ya hemos mencionado, Aleister Crowley se inició en la OTO en el año 1912. Esto sucedió porque había publicado un tratado místico y/o libro de chistes verdes perversa o paradójicamente titulado El Libro de las Mentiras (Llamado así Falsamente). El Jefe Externo en ese momento, Theodore Reuss, fue a verlo y dijo que, ya que Crowley conocía el secreto del noveno grado, tenía que aceptar ese rango de la OTO y las obligaciones que conllevaban. Crowley protestó diciendo que no conocía tal secreto, pero Reuss le mostró un ejemplar de El Libro de las Mentiras y le señaló un capítulo en el que revelaba abiertamente el gran secreto. Crowley leyó sus propias palabras y “lo vi en el acto. Todo el simbolismo no sólo de la Francmasonería, sino de muchas otras tradiciones se encendió en mi visión espiritual… Comprendí que tenía en mis manos la clave para el progreso futuro de la humanidad”[3]. Crowley, por supuesto, no nos dice qué capítulo contiene el secreto. Puedes pasar muchas horas felices, días, incluso meses o años, reclinado sobre ese volumen críptico buscando el capítulo correcto y el secreto final.


Hay que recordar en este punto que incluso antes de su participación en la OTO, Aleister Crowley también había recibido entrenamiento, a veces brevemente y a veces durante mucho más tiempo, en ese tipo de tradiciones como el taoísmo, el budismo, el hinduismo y el sufismo; y debemos tener en cuenta que se especializó en química orgánica en la Universidad de Cambridge. A menudo reiteró su compromiso con “el método de la ciencia, el objetivo: la religión”. Su trabajo como Jefe Externo hizo que la OTO virara en nuevas direcciones radicales, tanto científicas como sexuales.


Ahora se pone muy aterrador para los fundamentalistas.






Sexo, drogas y Rock and Roll



“En estas experiencias el ego será totalmente alterado o completamente destruido por la muerte que debe preceder a un renacimiento a la vida. El terror, la agonía y la desesperación que acompañan a este proceso no se pueden minimizar”.

- John Whiteside Parsons[4]




Dos libros recientes que arrojan algo de luz sobre todos estos asuntos turbios merecen un poco de atención en este punto - La Clave Secreta de Hiram y El Segundo Mesías[5]. Los autores de ambos libros, Knight y Lomas, son masones, y dicen haber recibido “el apoyo y las felicitaciones” de “cientos” de otros masones – a pesar de que admiten que su investigación ha sido recibida con un silencio hostil por la Gran Logia Unida de Inglaterra, uno de los cuerpos masónicos más conservadores.


Básicamente, Knight y Lomas intentan demostrar que la masonería no sólo se remonta al antiguo Egipto – como sólo los masones más románticos han afirmado hasta ahora - sino que también fue una gran influencia para “el cristianismo de Jerusalén”, la forma más antigua de la fe cristiana, que San Pablo y otros maníacos sexuales persiguieron y expulsaron a la clandestinidad. Cuando el cristianismo romano oficial llegó al poder, el cristianismo primordial o “de Jerusalén” sobrevivió escondiéndose dentro diferentes “herejías” gnósticas, dicen Knight y Lomas, y volvió a convertirse en un fuerza principal recién cuando fue redescubierto y aceptado como doctrina interna secreta propia por los Caballeros Templarios. Cuando los Templarios fueron condenados por la Inquisición (1308) los sobrevivientes utilizaron diversos nombres hasta que emergieron nuevamente como los “francmasones” en el siglo XVII o XVIII.


Partes de esta tesis han aparecido en otros libros - la supervivencia clandestina del cristianismo primordial, por ejemplo, es el argumento subyacente del famoso Enigma Sagrado de Baigent, Lincoln y Leigh - pero Knight y Lomas han completado el rompecabezas de una manera mucho más convincente que cualquiera de sus precursores.


Pero ¿qué hay del “misterio” egipcio original del que surgió esta tradición subterránea? ¿Knight y Lomas intentan ahondar en él y afirman haber encontrado una respuesta convincente?


En efecto.


El “mito” central masónico del hijo de la viuda, Hiram – el constructor del templo de Salomón, asesinado por tres rufianes al negarse a revelar “la palabra masónica” - deriva de acontecimientos reales sucedidos en Egipto, aseveran. La “palabra masónica” no era una “palabra” en el sentido habitual sino que actúa como un eufemismo codificado que indica un secreto. (“¿Otro maldito secreto?” puedo oírlos gritar ¡Paciencia!)


Cada nuevo faraón, antes de ascender al trono, tenía que visitar el cielo y ser aceptado entre los dioses. Sólo después de este viaje al otro mundo el faraón podía ser aceptado por los sacerdotes y por sí mismo como alguien que encajaba para cumplir con las funciones divinas así como políticas de la realeza, como se concebía en aquellos días. Este viaje a las más altas estrellas, donde viven los dioses, consistía en un ritual mágicko que empleaba lo que Knight y Lomas llaman un “narcótico”. Cuando el último faraón de la dinastía nativa se negó a revelar los secretos de este ritual a la nueva dinastía de los hicsos, lo mataron en la misma forma que al hijo de la viuda. La “palabra” perdida = los detalles del ritual de iluminación y el nombre del “narcótico” utilizado.


Me parece que Knight y Lomas se equivocaron en este último detalle, debido a su ignorancia de la psicofarmacología. Los narcóticos no te permiten caminar entre las estrellas y comunicarte con inteligencias sobrehumanas. Matan el dolor, adormecen la ansiedad, te dejan inconsciente, y por lo general generan adicción: eso es todo lo que hacen. Casi con toda seguridad, la poción mágicka utilizada en el ritual no pertenecía a la familia de estupefacientes, sino a la de los enteógenos – los tipos de drogas también llamas psicodélicas. Los enteógenos producen experiencias “místicas” y divinas, y al menos uno de ellos, y tal vez dos, tenían un uso religioso generalizado entre los pueblos indo-europeos de la antiguedad, el  Amanita muscaria - sin dudas - y el psilocybe – posiblemente -, ambos miembros del grupo de los “hongos mágicos”.


Uno puede encontrar fácilmente obras eruditas que apoyan esta interpretación de cómo la humanidad se hizo consciente de las Inteligencias Superiores por primera vez. Ver especialmente El Hongo Sagrado de Pujarich, La Seta Sagrada y la Cruz de Allegro, Soma: el Hongo Divino de la Inmortalidad de Wasson, , La Búsqueda de Perséfone: los Enteógenos y los Orígenes de la Religión de Wasson et al, La Danza de los Espíritus: el Origen de las Religiones de LeBarre, Arando las Nubes: la Búsqueda del Soma Irlandés de Peter Lamborn Wilson, Sexo, Drogas y Magia de mi autoría - y sobre todo El Manjar de los Dioses de Terence McKenna, que sostiene que todas las religiones existentes evolucionaron a partir de los rituales paleolíticos con enteógenos y sexo grupal en pos de alcanzar la trascendencia del ego y la conciencia cósmica. Uno todavía puede ver el antiguo simbolismo sexual aún en iconos romanos tales como el Sagrado Corazón de Jesús y la Cruz: el primero no se ve como un corazón sino como una vagina tumescente y la última tiene la forma de un pene y los testículos.


La magiak de Jack Parsons y la ciencia de John Parsons están unidas de una manera mucho más estrecha de lo que la mayoría de la gente puede imaginar. Ambas apuntan a las estrellas.


Por cierto, en todo el arte tradicional del norte de Europa se muestra a los duendes, las hadas y a los hechiceros rodeados de hongos, normalmente por la seta “casquillo de libertad”, ahora identificada como el psilocybe, el mismo utilizado por los chamanes nativos americanos durante unos 4.000 años. El nombre gaélico irlandés para este fabuloso hongo, Pokeen, significa pequeño dios. (“Pequeña hada” en gaélico moderno, pero pook deriva en última instancia de bog, la raíz indoeuropea de “god” – dios -.)


Crowley habló de esta tradición cuando dijo que la verdadera religión siempre invoca a Dioniso, Afrodita y las Musas, que también la llamó “vino, mujeres y música”.


Hoy en día llamamos a esta trinidad mágicka Sexo, Drogas y Rock’ n’ Roll, y la celebramos en las raves que se parecen de manera inquietante a la primeros indicios de búsqueda cósmica de nuestros antepasados ​​que vestían pieles de animales y se parecían aún más a los gorilas que nosotros.


He reservado el peor shock para los “buenos y decentes estadounidenses” para el final de esta sección. En 1986, los investigadores encontraron otro manuscrito de (aproximadamente) 2.000 años de antigüedad cerca de las mismas cuevas de Nag Hammadi de donde salieron a la luz los “Rollos del Mar Muerto”. Traducido al inglés por Mohammed al-Murtada y Francis Bendik bajo el título de El Libro Secreto de Judas de Keriot, este texto describe a Jesús como el amante bisexual tanto de María Magdalena como de San Juan, y también describe la Última Cena como un sacramento enteogénico con hongos mágicos. Cuenta con la introducción y comentarios del Dr. Maxwell Selander del Seminario Teológico de Briggs-Melton y pueden obtener una copia en Abrasax Books en Corpus Christi, Texas. Esto hará volar los circuitos de los fundamentalistas que conocen…


Suena como si el Jesús histórico (a diferencia del Cristo mítico) tuviera mucho en común con Jack Parsons, ¿no es así?





EL ANTICRISTO




“El momento de luchar por la libertad es el momento en que la libertad está siendo amenazada, no cuando la libertad ha sido destruida, porque ahí ya es demasiado tarde. La libertad está siendo amenazada ahora, y su destrucción no está lejos. Ahora es el momento de luchar”.

- John Whiteside Parsons[6]





En todos los estados de la Unión los fundamentalistas todavía luchan para prohibir todas las ciencias que no les gustan y procesar a todos los que las enseñan. Para ellos, los “valores familiares tradicionales” marcan su derecho a mantener a sus hijos tan ignorantes como sus abuelos (y odiar a la misma gente que odiaba el abuelo.)


La guerra de nuestro gobierno contra el “pecado”, es decir, contra toda forma de gusto y capricho personal, actualmente cuesta a los contribuyentes (federales y locales) 450 mil millones de dólares ($ 450.000.000.000) cada año, de acuerdo con Peter McWilliams[7]. En esta factura están todas las formas de injerencia gubernamental en la vida privada de las personas – por ej. el intento inútil de pisotear los delitos “consensuados” o “sin víctimas” – el porno, la prostitución, el juego, el uso recreativo o religioso de los enteógenos, etc. ¿Quién decide qué actos consensuados o sin víctimas deben convertirse en “delitos”? Los así llamados cristianos hicieron que el “Cristianismo de Jerusalén” original se volviera clandestino, establecieron la Santa Inquisición y aún parecen sufrir de lo que H.L. Mencken llamó “el horrible temor de que alguien, en algún lugar, pudiera estar pasándola bien”: “los sacerdotes mentirosos, la connivencia de los jueces, y el chantaje policial” denunciados por John Whiteside Parsons en 1946. (Crowley, con su estilo habitual de melodrama humorístico, los llamaba la Hermandad Negra en sus libros, y me tomó años averiguar a quiénes se refería…)


En Newark, California, recientemente, la policía irrumpió en la casa de una familia coreana, golpearon a todos, rompieron todos sus muebles y vajilla supuestamente en busca de drogas prohibidas. No encontraron drogas, pero los agentes de narcóticos explicaron a la prensa “Esto es una guerra”[8].


En Minneapolis, la policía irrumpió trágicamente en la casa de una pareja de ancianos negros, utilizando granadas aturdidoras que provocaron un incendio donde ambos habitantes fallecieron. Ofrecieron la misma “explicación” que en Newark: “Esto es una guerra”[9].


Como escribió Oliver Steinberg, “es inexacto hablar de una guerra contra las Drogas… No encierras a las drogas en la cárcel, encierras a la gente… no puedes matar a las drogas - matas a la gente. Nuestro gobierno no está librando una guerra contra las drogas, está librando una guerra contra la gente”[10].


Debido a una extraña y nefasta unión entre los fundamentalistas y el ala fanática del feminismo, hemos tenido más de 60 cacerías de brujas o pánicos satánicos desde el año 1980. Miles de vidas arruinadas, histerias masivas, millones de dólares desperdiciados en juicios que por lo general se derrumbaban en los tribunales por falta de pruebas reales: un gran precio a pagar por la destrucción de la Carta de Derechos. Después de cavar en un sinnúmero de “fosas comunes” de presuntas víctimas de sacrificios humanos, la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, que se ocupa de los asesinos en serie, no encontró ninguna víctima en absoluto, y llegó a la conclusión de que toda la manía no tenía base en la realidad - lo que llevó, por supuesto, a la sospecha de que el propio FBI funcionaba como parte de la conspiración satánica[11].


Y nada de esto tiene nada que ver con el Cristianismo de Jerusalén. Surgió sólo de los pretendientes papistas en Roma y sus imitadores protestantes, que representan la totalidad de lo que mucha gente considera como “cristianismo”.


Nietzsche, que vivió en otra época y no llegó a enterarse del cristianismo original, consideraba a todo lo que estaba marcado con esa etiqueta como el peor desastre que había sufrido la humanidad. Como escribió en El Anticristo:


El odio a la inteligencia, al orgullo, a la valentía, a la libertad del intelecto, es cristiano; el odio a los sentidos, a los placeres de los sentidos, a toda alegría, es cristiano… los conceptos de “el otro mundo”, “el juicio final”, “la inmortalidad del alma”, y el “alma” misma: son instrumentos de tortura, son los sistemas de crueldad mediante los cuales los sacerdotes se convirtieron en amos[12].


A este sistema de la crueldad se rebelaron Nietzsche, Crowley, y Jack Parsons, y gracias a ellos ahora estamos ante el borde de una explosión de la conciencia que, literalmente, puede ampliar nuestras mentes y llevar nuestros cuerpos a las estrellas más lejanas.







LA OBRA DE BABALON: COHETE AL PARAÍSO



“Sin dios y sin amo”

- Margaret Sanger[13]





Como ya habrán comprendido, no considero a Parsons y a Crowley como magos negros o satanistas ni nada por el estilo. La Magiak tiene muchos aspectos, pero sobre todo actúa como un sistema de entrenamiento “psicológico” (o de metaprogramación neurolingüística) dramatizado para escapar de la jaula del ego socialmente condicionado y, mediante la zambullida directa en el caos y el vacío del que hemos salimos, experimentar un renacimiento en una nueva consciencia de uno mismo, y del mundo, del caos y del vacío, conociendo directamente, por experiencia, que todos estos nombres esconden la misma unidad oculta - el maravilloso mago que hace verde a la hierba, hace que el hombre triste esté triste, hace que la mujer enojada esté enojada, y hace que el corazón amoroso desborde interminablemente más amor.


El Dr. John Lilly llama a este proceso la “metaprogramación del bio-ordenador humano”, el Dr. Timothy Leary, consciente de sus deudas con Crowley y Parsons, lo llamó la “re-impronta” de nuestro “túnel de la realidad”.


Como Terence McKenna dice a menudo en sus conferencias, se puede hacer todo esto mediante el yoga - pero sólo si usted puede pasar siete años de su vida, o más, sentado en un ashram meditando. La Magiak funciona más rápido, especialmente cuando se une con las antiguas formas de éxtasis chamánico de liberación sexual y con los enteógenos adecuados.


Crowley dijo, y a Parsons le gustaba citarlo, “NO HAY OTRO DIOS QUE EL HOMBRE”. (Eso suena “sexista” en estos días, pero todos ustedes saben lo que quería decir. También dijo que “cada hombre y cada mujer es una estrella”) Confundir esto con ateísmo me parece tan erróneo como confundirlo con “satanismo”. Es simplemente significa que todas las ideas/percepciones/experiencias de lo divino o lo inmortal refieren directamente a los poderes latentes de la mente que los contiene. (En este contexto , véase Juan 10:34).


Jack Parsons sabía, y los freudianos lo verán fácilmente por sí mismos, que toda su lucha mágicka durante la Obra de Babalon relatada en los capítulos siete y ocho desató, en cierto nivel, una violenta confrontación con el complejo de Edipo de Marvel. Babalon representa a la Madre y a la Puta, los arquetipos opuestos de la mente masculina. Para decirlo en voz alta, al hacer el amor a Babalon como Cameron, Jack Parsons hizo conscientemente lo que los hombres hacen inconscientemente: se cogió a su madre. Después de 2000 años de odio y culpa sexual cristiana, sólo a través de esa batalla total de vida o muerte con todas las inhibiciones internas él pudo lograr la liberación que todos buscamos, tememos, y eventualmente enfrentaremos a la hora de nuestra muerte, cuando finalmente nos importe un comino lo que piensen los demás.




[1] Freedom is a Two-Edged Sword, por John Whiteside Parsons, Falcon Press, Las Vegas, 1989, p 10.
[2] Freedom…, op. cit., p. 10
[3] The Book of Lies, de Aleister Crowley, Samuel Weiser Inc., York Beach, 1988. Introducción, p. 7.
[4] Freedom…, op. cit., p. 56
[5] The Hiram Key de Christopher Knight y Robert Lomas, Century, 1996; The Second Messiah, de Christopher Knight y Robert Lomas, Element Books, 1997.
[6] Freedom…, op. cit., p. 39
[7] http://www.mcwilliams.com
[8] Pissing Away The American Dream, ed. por David Ross, Digit Press, Norcross, Georgia, 1991.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd.
[11] Satanic Panic, de Jeffrey S. Victor, Open Court, Chicago, 1993.
[12] Según la cita de The Heretic’s Handbook Of Quotations, ed. por Charles Bufe , Sea Sharp Press, San Francisco, 1988, p. 177.
[13] Según la cita de The Heretic’s Handbook  op. cit., p. 105