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miércoles, 15 de junio de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 27 (Bis)

Lectura de Illuminatus semana 27 (Bis)

Fragmento de La Nueva Inquisición, de Robert Anton Wilson

Traducción: Mazzu



En la entrada de la lectura de la semana 27 comenté que tenía un fragmento ya traducido de The New Inquisition, donde Robert Anton Wilson hablaba sobre el infortunado Dr. Wilhelm Reich; aquí lo comparto con ustedes:

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Fragmento del Capítulo Escepticismo y Fe Ciega, de La Nueva Inquisición (1987)
Por Robert Anton Wilson



La ciencia fundamentalista es similar a otras formas de fundamentalismos. Sin sentido del humor, sin misericordia y sin cierta medida de duda sobre sí misma, se comporta de manera intolerante, fanática y salvaje contra todos los “herejes”. Con el tiempo, al igual que todos los sistemas ideológicos cerrados, se vuelve cómica y ridícula. (...)

Y debido a que provee algo de drama o de mala comedia, escribiré como si los nuevos fundamentalistas estuvieran firmemente enraizados en estructuras de poder en todo el mundo moderno y realmente actuaran como una Nueva Inquisición en contra de quienes rechazan a su ídolo. Confieso que esta retórica es, como todas las polémicas, exagerada y malintencionada. Los hombres del Fortín nunca quemaron libros o conspiraron para suprimirlos; nunca falsificaron pruebas para apoyar su propio perjuicio o participaron en campañas calculadamente oscuras contra los que diferían con ellos. Ellos son hombres de honor, todos hombres honrados. Naturalmente.

Sin embargo (véase The Quest for Wilhelm Reich, de Colin Wilson), en octubre de 1957, agentes del gobierno de EE.UU. se dirigieron a la Editora del Instituto Orgón en la ciudad de Nueva York; confiscaron todos los libros, los cargaron en un camión de basura, fueron hasta la incineradora de calle Vandivoort y los quemaron.

Esto no sucedió en la “Edad Media”, sino hace unos pocos años. No sucedió en una dictadura fascista o marxista, sino una nación cuya constitución prohíbe esta manera pirómana de eliminar las ideas poco populares. El evento no fue instigado por fanáticos religiosos, sino por los fanáticos de la “ciencia”, a quienes J.B. Priestly bautizó como soldados del Fortín.

Los libros eran del Dr. Wilhelm Reich, un estudiante de Freud con ideas políticas radicales. El Dr. Reich había sido comunista por un breve período y socialista durante un tiempo, para finalmente desarrollar una ideología propia llamada Democracia Laboral, que puede ser descrita concisamente como el socialismo gremial de Chesterton, el anarquismo de Kropotkin y el marxismo liberal actualmente en boga entre los rebeldes contra el marxismo ortodoxo. El Dr. Reich también creía que todas las ideologías, incluyendo la suya, eran inviables hasta que ocurriera una revolución sexual de naturaleza psicológica (no política) y las personas ya no se avergonzaran de sus funciones corporales.

Reich enfureció a la Asociación Médica de Estados Unidos al asumir una posición “psicosomática” extrema, con el argumento de que casi todas las enfermedades eran causadas por la represión, tanto en el sentido freudiano como en el sentido político, es decir, que los primates domesticados habían sido entrenados en una especie de sumisión masoquista que, literalmente, los enfermaba “física” y “mentalmente”. Reich también irritó a la poderosa Asociación Psicoanalítica Americana, indicando que la terapia freudiana no curaba nada en sí misma y debía complementarse con “trabajo del cuerpo”: diversas técnicas para relajar los músculos y normalizar la respiración. Por otra parte, ofendió mortalmente al Fortín al insistir en que toda la energía nuclear (incluso en la industria “pacífica”) era perjudicial para la salud humana, y – para asegurar su impopularidad – desafió directamente al Nuevo Fundamentalismo, alegando la existencia de una nueva característica de la energía de los seres vivos, que llamó orgón, una idea sospechosamente similar a la “fuerza vital” presentada por antimaterialistas como Bergson y Bernard Shaw.



La guerra de propaganda contra Reich  fue dirigida por Martin Gardner, un fundamentalista científico a quien encontraremos varias veces en estas páginas. El Sr. Gardner tiene un método infalible para distinguir a la ciencia verdadera de la pseudociencia. La ciencia verdadera es la que está de acuerdo con su Ídolo y la pseudociencia es la que lo desafía. Colin Wilson escribió: “ojalá yo pudiera estar tan seguro de todas las cosas como lo está Martin Gardner”. Ni siquiera todos los Papas del siglo XX juntos se atrevieron a establecer tantos dogmas absolutos como el Sr. Gardner; ningún hombre tuvo tanta fe en su propia veracidad desde Oliver Cromwell.

Las bulas papales del señor Gardner contra la herejía reichiana son muy interesantes y muy típicas del fundamentalismo enfurecido, y uno encuentra en ellas una inferencia fuerte, muy fuerte, de que el Dr. Reich estaba loco y que alucinaba, aunque esto nunca es declarado directamente y sin ambigüedades. Incluso es posible que algún defensor del Sr. Gardner afirme que esta sentencia es injusta, porque Gardner nunca dijo explícitamente que Reich estuviera tan loco como un ratón bailarín; él dice simplemente que los libros de Reich suenan “como una ópera cómica”. Sin embargo, el desequilibrio mental es una sugerencia fuertemente presente en todo lo que Gardner escribió sobre Reich. Esta sugerencia casi siempre está implícita en las diatribas fundamentalistas en contra de aquellos que no aceptan a su Ídolo. Se puede decir que no están seguros de que uno está loco si no está de acuerdo con ellos, pero tienen una fuerte sospecha.

De acuerdo a mi conocimiento, y habiendo seguido durante casi treinta años las publicaciones específicas en relación a la controversia sobre Reich, no hay ningún escrito de Gardner donde afirme haber repetido los experimentos del Dr. Reich para obtener resultados contrarios a sus descubrimientos. Como agnóstico, yo supongo que es posible que el Sr. Gardner haya hecho dicha afirmación en algún lugar, pero si lo hizo, tal declaración debió figurar en alguna revista bastante desconocida y con una circulación muy limitada; y los informes de estos experimentos no fueron reimpresos en ninguna publicación que yo haya encontrado. Me parece que, según las fuentes disponibles, el Sr. Gardner no ha realizado ningún experimento para poner a prueba las afirmaciones de Reich. Pareciera que el Sr. Gardner poseyera, o imaginara poseer, el mismo tipo de conocimiento que el Dr. Munge: sabía lo que era posible y lo que era imposible. Por lo tanto, no necesitaba investigar.



Mientras Gardner, junto a muchos otros, denunciaba al Dr. Reich en todos los medios, los miembros de la Asociación Médica y de la Asociación Psicoanalítica Americana presionaron al gobierno para que Reich fuera procesado como un chiflado o como un “charlatán”. El Dr. Wilhelm Reich, ya por delirio de grandeza o por compromiso con sus principios e ideales libertarios (hagan su propia elección), se negó a admitir que el gobierno tuviera derecho a juzgar las teorías científicas y, como resultado, fue condenado por desobediencia a la corte. Sin embargo, el gobierno procedió con la quema de libros y con la destrucción a hachazos del equipo del laboratorio de Reich. Más tarde lo metieron en la cárcel, donde murió de un ataque cardíaco después de unos meses. El compañero de trabajo de Reich, el Dr. Michael Solvert, se suicidó poco tiempo después.

Sería reconfortante pensar que Reich estaba tan loco, tan chiflado, como sugiere Gardner. Esta sería la actitud sensata y conservadora. Es un tanto inquietante pensar que los libros que son quemados en las naciones democráticas puedan contener algo valioso, así como los libros que son quemados en los países no democráticos.

Aún así, la quema de libros es un tanto grosera. Deja un mal olor para quienes crecimos con Burke, Jefferson y Mill.

Y Reich no fue la única víctima de la Nueva Inquisición. Hubo otros. Los conoceremos a medida que avancemos.

¿El Nuevo Ídolo puede ser tan ciego y salvaje como el viejo?

Oh, no: admito que esto es sólo una retórica melodramática. Pero...

Sólo supongamos que el Dr. Reich, parcial u ocasionalmente, estaba en lo cierto. Después de todo, incluso un reloj roto da la hora exacta dos veces al día. Pero el Fortín quemó todos sus libros. Treinta años de investigación científica arrojados a las llamas en un incinerador de basura, una ofrenda al Moloch de la ortodoxia. Los libros quemados incluían La Personalidad Impulsiva, La Función del Orgasmo, Análisis del Carácter, La Psicología de Masas del Fascismo, La Revolución Sexual, Gente en Problemas, El Asesinato de Cristo, La Biopatía del Cáncer, y otros. Treinta años de informes sobre la práctica psicoterapéutica; observaciones sociológicas de los miembros del partido nazi y del partido comunista, su situación en el trabajo y sus relaciones familiares; investigaciones de laboratorio sobre a la carga y descarga bioeléctrica durante el orgasmo; estudios clínicos de la psicología de pacientes con cáncer y asma; docenas de presuntos experimentos con la supuesta energía “orgónica”. Todo quemado, consumido.



No tengo ni idea de qué porcentaje de todos esos años de trabajo pudiera haber sido sólido. Sé que la fórmula de Reich del orgasmo de cuatro fases de excitación y relajación psicológica fue confirmada por Masters y Johnson,  que su análisis de la personalidad fascista fue ampliamente aceptada por otros psicólogos, y que muchas técnicas terapéuticas en las que fue un pionero (cómo enseñar al paciente a gritar, llorar y atacar con los puños) todavía son ampliamente utilizadas en los Estados Unidos. Frente a este hecho, no deduzco que todas las ideas Reich fueran correctas. Creo que se tardaría dos décadas de trabajo - involucrando a varios grupos científicos independientes - para distinguir las partes de la teoría de la energía “orgónica” que puedan ser sólidas de las partes que puedan ser tan locas como Gardner y los otros materialistas fundamentalistas decían. Sólo veo una certeza en toda esta tragedia de quema de libros e intelectos independientes encerrados en una prisión: no blasfemarás contra el Nuevo Ídolo.

Debo hacer hincapié en que ni el Sr. Gardner, ni cualquiera de los otros fundamentalistas que publicaron diatribas contra el Dr. Reich fueron los responsables de la quema de libros; este acto fue total responsabilidad de los científicos y burócratas que trabajan para el Gobierno de Estados Unidos, los músculos del Fortín, por así decirlo. Sin embargo, el Fortín observaba impasible. Sólo 18 psiquiatras de todo el país firmaron una protesta contra la quema de libros.

El propio Sr. Gardner, en la edición revisada de uno de sus libros – Fads and Fallacies in the Name of Science, Dover Publishing, Nueva York, 1957 – expresa disgusto por la quema de los libros de Reich.

Sin embargo, la Nueva Inquisición continuó avanzando. Ninguno de los libros del Dr. Reich se pudo editar legalmente en los Estados Unidos hasta 1967. Aquellos a quienes les hubiera gustado formarse una opinión independiente sobre las cuestiones científicas no podían ver, ni tocar, ni incluso oler las páginas prohibidas.

Y este espíritu inquisitorial continúa en la actualidad. Mientras que muchos psicólogos admiten una cierta racionalidad en algunas de las ideas de Reich, para el Fortín en general no es “respetable” y los biólogos y los físicos nunca mencionan su supuesto “orgón”, excepto para ridiculizarlo. Esta actitud sobrevive a pesar del hecho de que nadie haya publicado – en ninguna revista científica importante o en alguna publicación menor conocida para mí – los experimentos que refuten o contradigan las afirmaciones de Reich. Al parecer, para el Fortín no es necesario poner a prueba sus ideas. La seguridad intuitiva de Gardner y del Prof. Munge parece ser generalizada, casi omnipresente en el Fortín. Todo el mundo “sabe” que el Dr. Reich estaba equivocado, así que nadie se toma la molestia de investigar el asunto. Algunos herejes lo han hecho, claro, pero han sido ignorados.






lunes, 11 de mayo de 2015

MODELOS, METÁFORAS E ÍDOLOS (Fragmento de "La Nueva Inquisición", por Robert Anton Wilson)

MODELOS, METÁFORAS
 E ÍDOLOS

(Con comentarios sobre la psicología primate y la mecánica cuántica)



 Fragmento de "La Nueva Inquisición", por Robert Anton Wilson, 1986

Traducción: Mazzu



Lo desconocido involucra peligro, inquietud y zozobra; aplícase el instinto primordialmente a eliminar estos estados penosos. Primer principio: cualquier explicación es preferible a ninguna explicación...
El impulso causal está, pues, determinado y excitado por el temor. El “¿por qué?” debe dar en lo posible no la causa por la causa misma, sino determinado tipo de causa: una causa que tranquilice, redima, alivie.
Nietzsche, El Ocaso de los Ídolos


Una rosa con cualquier otro nombre
Nunca, nunca olería igual
Y astuta es la nariz que sabe
Que una cebolla ha sido llamada rosa
Wendell Johnson, Your Most Enchanted Listener


Si ves un cerdo con dos cabezas, mantén tu boca cerrada
Proverbio irlandés




INTRODUCCIÓN


Este libro habla de una Nueva Inquisición, un Nuevo Ídolo, y un Nuevo Agnosticismo.

Por Nueva Inquisición me refiero a ciertos hábitos de represión e intimidación que se están volviendo un lugar cada vez más común en la comunidad científica de hoy en día. Por Nuevo Ídolo me refiero a las creencias rígidas que forman la superestructura ideológica de la Nueva Inquisición. Por Nuevo Agnosticismo me refiero a una actitud mental que en todos lados ha sido llamada “agnosticismo modelo” y que aplica los principios agnósticos no solamente al concepto de “Dios” sino también a ideas de todo tipo en todas las áreas del pensamiento y la ideología.

El principio agnóstico rechaza la creencia total o la negación total y considera a los modelos como herramientas a ser utilizadas sólo y siempre que sean apropiadas, y reemplazados (por otros modelos) sólo y siempre que no sean apropiados. No supone que ciertos modelos, o tipos de modelos, sean más “profundos” que otros, sino que simplemente pregunta si un modelo sirve o no a aquellos que lo utilizan. El principio agnóstico es comprendido aquí en un amplio sentido “humanístico” o “existencial”, y no pretende ser estrictamente técnico o filosófico.

Este libro es deliberadamente polémico porque creo que los modelos, como herramientas, deben ser probados en ese tipo de combate que Nietzsche metafóricamente llamó “guerra” y Marx llamó lucha dialéctica. Es deliberadamente chocante porque no quiero que sus ideas parezcan menos rigurosas o sorprendentes de lo que son.

Parte de lo que digo aquí puede parecer contradecir y repudiar ideas sostenidas en algunas de mis obras anteriores. Pero en efecto, no es así. Todavía estoy a favor de una sociedad altamente tecnológica en vez de una más primitiva; todavía me rehúso a unirme a aquellos que exaltan la edad media (que yo contemplo como una época de locura y superstición); todavía abogo por la colonización espacial, la investigación de la longevidad y otras metas que parecen faustianas (o algo peor) para aquellos laudatores temporis acti como Theodore Rossack y los ecologistas pop. Sobre todo, todavía pienso que la clase dirigente científica que es satirizada en esta obra no es en absoluto tan nefasta como la clase dirigente de varias religiones, especialmente la del cristianismo y el Islam. Al criticar lo que llamo Materialismo Fundamentalista – un término que acuñé hace más de diez años, y utilicé en muchos artículos y en algunos libros -, me estoy oponiendo al fundamentalismo, no al materialismo. (Este punto será aclarado conforme avancemos).

Algunos términos que serán poco familiares para ciertos lectores son utilizados con frecuencia en este libro. Aquí están brevemente definidos, y serán mejor explicados, por contexto y ejemplos, a medida que el argumento se desarrolle.

REALIDAD ÉMICA: el campo unificado conformado por pensamientos, sentimientos, e impresiones sensoriales aparentes que organiza nuestra experiencia rudimentaria en patrones significativos; el paradigma o modelo que las personas crean al hablar unas con otras, o al comunicarse mediante cualquier tipo de simbolismo; la cultura de un tiempo y espacio; el entorno semántico. Cada realidad émica tiene su propia estructura, estructura que impone sobre la experiencia cruda.

REALIDAD ÉTICA: la realidad hipotética que no ha sido filtrada a través de la realidad émica de un sistema nervioso humano o de su red lingüística. Si tienen algo que aportar sobre la realidad ética sin utilizar palabras o cualquier otro símbolo, por favor, envíen una descripción completa al autor inmediatamente.

Información: tal como se utiliza en la teoría matemática de la información, denota la cantidad de imprevisibilidad en un mensaje; la información es, en términos generales, lo que uno no espera escuchar. En este sentido, la información puede ser “verdadera” o “falsa”, pero siempre es una pequeña sorpresa. La resistencia a la información nueva mide el grado de fundamentalismo en una cultura, subcultura o en un individuo.

Neurosemántica: el estudio de la influencia del simbolismo sobre el sistema nervioso humano; la manera en que la realidad-túnel local programa nuestros pensamientos, sentimientos e impresiones sensoriales aparentes.

RELIDAD-LABERINTO: la existencia considerada como un test de inteligencia de multiple-choice; la suma total de realidades-túneles disponibles para cualquier humano con mente abierta o no-fundamentalista en cualquier época y lugar dados.

realidad-TÚNEL: una realidad émica establecida por un sistema de codificación o una estructura de metáforas transmitida a través del lenguaje, el arte, las matemáticas y otros símbolos.

Sinergia: aquellos comportamientos de los sistemas que no pueden ser predichos mediante el análisis de sus partes o subsistemas. Un término popularizado por Buckminster Fuller y aproximadamente equivalente al holismo. Consulte Gestalt en la psicología y la transacción a continuación.

Transacción: se utiliza aquí en el sentido de la Psicología Transaccional, que sostiene que la percepción no es una re-acción pasiva, sino una trans-acción activa, creativa, donde el “observador” y lo “observado” deberían ser considerados como un todo sinérgico.


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- I


El difunto R. Buckminster Fuller (arquitecto, ingeniero, poeta, matemático y un fastidioso) solía sorprender a su público durante sus conferencias señalando casualmente que todo lo que vemos está dentro de nuestra cabeza. Si la consternación de la audiencia se hacía oír, Fuller se detenía y explicaba, por medio de un dibujo en la pizarra, el diagrama de óptica que podemos encontrar en cualquier curso de física elemental de primer año:



La flecha hacia arriba a la izquierda del lector es un “objeto” o, en términos más precisos, un evento en el espacio-tiempo. Los rayos de luz provenientes de este nodo existencial o cúmulo de energía viajan a las lentes de los ojos que, al igual que todas las lentes, los invierten, y luego la retina registra la “imagen” invertida. No vemos las cosas al revés porque la retina es parte del sistema sinérgico ojo-cerebro, y antes de que tengamos conciencia del nodo de energía, el cerebro ya ha interpretado y editado la señal en su sistema de clasificación, que incluye girar la imagen para que coincida con el sistema geométrico de coordenadas común utilizado por el cerebro para “archivar” la información.

Algunos piensan que lo entienden la primera vez que les es explicado. Otros, cerca de la centésima vez que les es explicado de repente exclaman “¡Eureka!” y piensan que al fin realmente lo han entendido. En mi experiencia en seminarios en esta área, nadie entiende el significado completo de esto hasta que se realizan algunos experimentos que lo transforman en una experiencia vivida. He aquí un experimento que imploro al lector que repita de inmediato:

Pídale cooperación a un amigo y luego obtenga un periódico que usted no haya leído. Siéntese en una silla y pídale a su amigo que sostenga el diario de modo que usted sea capaz de leer los titulares de la primera página y luego hágalo caminar lentamente hacia atrás en la habitación hasta que los titulares se hagan difusos. Entonces pídale que lea un titular en voz alta sosteniendo el periódico en la misma posición. Usted entonces “verá” claramente el titular.

Repito: leer acerca de una demostración como esta no hace que el principio sea comprendido de manera tan clara y profunda como la realización del experimento.

Aristóteles, sin conocer las leyes de la óptica moderna, comprendió este principio general lo suficiente como para decir que “veo” es una expresión incorrecta que en realidad  debería ser “he visto”. Siempre hay un tiempo, aunque fugaz, entre el impacto de una señal en los ojos y la “percepción” o “imagen” en nuestro cerebro. En ese intervalo, el cerebro le impone forma, significado, color y muchas otras características a la imagen.

Lo que es cierto es cierto para los ojos, lo es para los oídos y los otros sentidos.

En vista de ello, una vez remarcado, parece que no hay escape del agnosticismo parcial – es decir, el reconocimiento de que todas las ideas son en alguna manera conjeturas e inferencias. Aristóteles eludió esta conclusión y, hasta hace poco, la mayoría de los filósofos y científicos han hecho lo mismo, insistiendo, asumiendo, o con la esperanza de que haya un método mediante el cual la incertidumbre de las percepciones pueda ser trascendida y podamos llegar a la certeza de los principios generales.

Desde Hume - al menos desde Hume - esta Fe ha sido fragmentada gradualmente. Varios filósofos han expresado este colapso de la certeza de diferentes formas, pero en esencia, la posición relativista moderna puede ser expresada simplemente diciendo que no hay manera de derivar conclusiones ciertas desde percepciones inciertas, por la misma razón que no es posible obtener una suma definitiva si todos los números en una cuenta se estiman como “alrededor de un kilo”, “alrededor de medio kilo”, “aproximadamente tres kilos” o “un poco más de tres kilos”. Si la percepción no es absoluta, ninguna deducción basada en la percepción puede ser absoluta. No importa cuán ingeniosamente podamos jugar con las aproximaciones, éstas no se convierten en certezas por arte de magia; en el mejor de los casos, se convierten en aproximaciones más precisas.

Una vez más: consideremos esta conocida ilustración que se encuentra en la mayoría de los libros de psicología general:


Si usted ve la línea de abajo más larga que la de arriba, su cerebro, trabajando con los programas habituales, lo ha engañado. Las formas de V y V invertidas seducen al sistema ojo-cerebro para que vea de manera imprecisa. Usted acaba de tener una alucinación leve.

Los procesos (ópticos y neurológicos) por medio de los cuales los “milagros” y los “OVNIs” son creados y mediante los cuales usted “crea” una silla en la misma habitación donde se encuentra en este momento, son fundamentalmente similares a lo que acaba de suceder cuando usted miró las líneas anteriores. Si usted piensa que la silla es más “objetiva” que un poema de Dylan Thomas o que esas líneas pixeladas, debe probar el costoso experimento de contratar a tres pintores y tres fotógrafos para que hagan un “retrato realista” de la silla. Usted descubrirá que tanto en las fotos como en las pinturas, cada personalidad de cierta forma le asigna un significado o una riqueza al “objeto”.

Ahora, esto no es para respaldar lo que podría llamarse Relativismo Absoluto - la idea de que una generalización es tan buena como otra. Algunas generalizaciones probablemente son mucho más precisas que otras, razón por la que tengo más fe en la silla donde estoy sentado que en la Virgen de Ballinspittle. Pero estas generalizaciones permanecen en el área de la probabilidad. Nunca alcanzarán la certeza sostenida por el Papa, por el Dr. Carl Sagan y por los sacerdotes de otros Ídolos.

“Los” griegos, como decimos, o “los” griegos antiguos – el puñado de griegos cuyas ideas en realidad conocimos en la universidad - eran conscientes de la falibilidad de la percepción, y un ejemplo muy conocido en Atenas durante su época dorada, era el siguiente: tome tres cuencos de agua. Coloque agua caliente en el primero, agua tibia en el segundo y agua fría en el tercero. Coloque su mano derecha en el agua caliente y la izquierda en el agua fría. A continuación, ponga sus dos las manos en el agua tibia. La misma agua parecerá “fría” en la mano derecha y “caliente” en la mano izquierda (repito, realizar el experimento enseña más, en términos neurosemánticos, que la simple lectura).

Sin embargo, los filósofos griegos, o algunos de ellos, creían que había un camino a la certeza. Lo llamaban el sendero de la Razón Pura (RP). El argumento de la RP dice que incluso aunque la información de los sentidos sea falible, tenemos una facultad superior que no es falible y que conoce las verdades a priori. Esta noción se derrumbó en los últimos años por diversas razones, pero sobre todo porque las cosas que los filósofos creyeron saber de esta manera a menudo simplemente se han revelado como falsas. Por ejemplo, incluso durante la época libertaria del librepensamiento en el siglo XVIII, Kant seguía creyendo que la RP “sabía” intuitivamente que la geometría euclidiana era la única y verdadera geometría. Actualmente los matemáticos tienen muchas variedades de geometría no euclidiana, y todas son igualmente válidas (consistentes) y tan útiles como la geometría euclidiana, aunque en diferentes áreas.

En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino pensaba que había encontrado el método infalible para lograr la certeza - una combinación de la RP y la Sagrada Escritura (SE). Todavía se cree en ella países atrasados ​​como Irlanda o Portugal, pero no es un concepto aceptado en las naciones civilizadas, porque la RP misma ha demostrado ser falible, como se señaló, y porque hay muchas variedades de Sagradas Escrituras (budistas, hindúes, taoístas, judías, así como productos modernos cómo el Oahspe y El Libro de Urantia), y no hay pruebas empíricas para determinar cuál de las SE es la SE “real”.

En el siglo XIX, Kierkegaard centró su atención en el período cristiano previo a Santo Tomás de Aquino y sugirió, una vez más, que la forma para liberarnos de la recurrencia perpetua de la incertidumbre es un “salto de fe”. Kierkegaard fue un escritor tan intrincado que cualquier crítica a su obra será denunciada como superficial por sus admiradores, pero en esencia, su argumento es algo similar al de este libro (y similar a Nietzsche): todos los otros métodos de búsqueda de certeza contienen un “salto de fe” escondido, un salto que los devotos convenientemente “olvidan” o pasan por alto. Por lo tanto, Kierkegaard pregunta: ¿por qué no admitir francamente que estamos haciendo un “salto de fe”?

Mi respuesta es que hay una alternativa que a algunos de nosotros nos parece más razonable; es decir, evitar este “salto fe” y mantener una posición agnóstica sobre todos los métodos, aunque dispuestos a aprender de todos ellos con una mente abierta. La justificación para esto es totalmente empírica y sólo probabilística, por supuesto. Los que realizaron este “salto de fe” generalmente parecen un poco tontos después de unas pocas generaciones, o incluso después de unos pocos años.

Queda, por supuesto, el Método Científico (MC), la supuesta fuente de certeza de los que yo llamo Nuevos Idólatras. El MC es una mezcla de IS (información sensorial: por lo general ayudada por instrumentos para refinar los sentidos) con la antigua RP griega. Desafortunadamente, mientras que el MC es efectivamente poderoso y nos parece el mejor método desarrollado por la humanidad, está compuesto por dos elementos falibles - tanto la IS (información sensorial) como la RP (la razón pura) pueden engañarnos. Repito: dos falibilidades no suman una infalibilidad. Las generalizaciones científicas que se prolongan durante mucho tiempo, tienen una probabilidad alta, tal vez la probabilidad más alta de todas las generalizaciones, pero es sólo la idolatría la que sostiene que ninguna de ellas debería ser revisada o rechazada. Muchas generalizaciones han sido revisadas ​​y refutadas solamente en el siglo pasado.

La certeza se apodera de algunas mentes, no porque haya una justificación filosófica para ello, sino porque esas mentes tienen una necesidad emocional de certeza.

Como ejemplo, recorra con la vista la siguiente lista de proposiciones y participe en el juego aristotélico de “uno/u otro” con ellas: marque “verdadero” o “falso” (ya que “tal vez” no está permitido en el estricto juego aristotélico).


Volveremos a estas proposiciones después y encontraremos otras lecciones que se pueden aprender de ellas, pero por ahora alcanza con notar que las preferencias emocionales y las ideas fijas se vuelven perceptibles en algunos casos para casi todos los lectores, incluso cuando (o sobre todo cuando) la evidencia a favor o en contra de las proposiciones es dudosa o controvertida. Es interesante reflexionar que sin dudas otros lectores experimentaron una percepción similar dentro de su propios prejuicios, pero relacionados con elementos totalmente diferentes de la lista (sólo un astrónomo que pasó mucho tiempo en busca del décimo planeta siente un sesgo fuerte en ese ítem, pero un gran porcentaje de las personas casadas sienten un sesgo definido al enfrentarse con el punto 20).

Lo que llamo Ídolos son proyecciones de estas compulsiones interiores de la psicología humana. Cuando un Ídolo “habla” (a través de sus sacerdotes), sólo dice lo que el devoto quiere oír.

Un análisis más técnico de la RP se puede encontrar en libros como Matemáticas: El fin de la Certeza, de Morris Kline, Gödel, Escher, Bach, de Hofstadter, y la sección sobre Gödel en El Mundo de las Matemáticas, de James Roy Newman. En pocas palabras, el análisis es el siguiente:

Cada pensamiento consiste en la manipulación de símbolos de acuerdo con las Reglas del Juego. La combinación de símbolos y reglas (para la manipulación de los símbolos) constituye un sistema. Cuando son diseccionados hasta alcanzar sus núcleos matemático-lógicos, todos los sistemas parecen ser triviales o dudosos. Si son triviales, son exactos, pero no podemos aprender mucho de ellos porque se “refieren” a unos pocos elementos. A medida que el sistema se vuelve menos trivial, y se “refiere” a más y más elementos, una especie de regresión infinita entra en el sistema y se hace cada vez incierto: tenemos que demostrar, por así decirlo, una serie interminable de pasos entre el Paso A y el Paso B antes de seguir al Paso C.

Hay un ejemplo hilarante de esta regresión, de Lewis Carroll, en el libro de Hofstadter antes mencionado. Esta es una analogía simplificada que oí una vez:

“Nunca como animales, ya que son nuestros hermanos” - dijo un estudiante estadounidense de budismo a un roshi (maestro) Zen.

“¿Por qué no debemos comer a nuestros hermanos?” - preguntó el roshi.

El estudiante tenía un sistema simple que se puede abreviar así::

Los animales son nuestros hermanos.
No debemos comer a nuestros hermanos.
Por lo tanto no debemos comer animales.

Una vez que todos los pasos son analizados críticamente, un nuevo argumento comienza; y este argumento, a su vez, puede ser analizado, de manera que se crea la regresión infinita. En “el sentido común" o en el contexto de la probabilidad, muchos desafíos similares parecen absurdos y pueden no tenerse en cuenta, pero cualquier sistema que pretenda certeza debe responder a todas las objeciones. Ya que se necesitaría una cantidad infinita de tiempo, esto aún no se ha hecho y el fundamento de todo sistema lógico-matemático se considera cada vez más como formal - Reglas del Juego - y no como eternas “leyes del pensamiento” como parece ser para los filósofos desde Aristóteles hasta la época de Kant.

Esto se aplica a la estructura de los sistemas de la RP en sí. Cuando combinamos la RP con la IS (información sensorial), aparece otro problema: la falta de fiabilidad de la IS ya discutida. Un tercer problema es que hay muchos sistemas de RP disponibles (es decir, al describir la separación tenemos que elegir entre la geometría euclidiana, la gauss-reimanniana, la lobachevskiana, la fulleriana, el espacio n-dimensional de Hilbert, etc.), y sólo podemos juzgar qué sistema de RP se debe combinar con la IS examinando los resultados de otras IS (por vía experimental), lo que proporciona altas probabilidades, aunque no certezas. Cualquier sistema de RP/IS que haya funcionado en el pasado puede ser reemplazado si una nueva IS no se ajusta al patrón, o si un sistema diferente de RP proporciona una nueva “perspectiva” que parece más útil operacionalmente o en la práctica.

O, como dijo Einstein una vez - citado por Korzybsky en Ciencia y Cordura - : “En tanto las leyes de las matemáticas sean exactas, no se referirán a la realidad; y en tanto se refieran a la realidad, no son exactas”.

En la vida diaria y el “sentido común”, usamos esta precaución agnóstica la mayor parte del tiempo y “esperamos lo inesperado”, “mantenimiento nuestros ojos y oídos abiertos”. Sólo nos apuramos a juzgar cuando estamos presionados para tomar una decisión rápida o cuando nuestros prejuicios están involucrados, como sucede en controversias políticas y religiosas.

Cuando no hay presión existencial para tomar decisiones rápidas, sólo el perjuicio asevera certeza.

Adoptamos el siguiente diagrama del profesor O.R. Bontrager, del Departamento de Psicología de la Universidad de Pennsylvania, y de los principios generales en la antología de Blake, Percepción de la Universidad de Texas, 1952.


La etapa I es un evento energético en el continuo espacio-tiempo, en el sentido einsteiniano. Esto puede ser un proceso subatómico, un caballo que corre en un campo, una película de Laurel y Hardy proyectada en una pantalla, el motor nuclear llamado “el sol” transmitiéndonos luz y calor a través de 149.600.000 kilómetros, o cualquier otro evento posible en el espacio-tiempo. Esto a menudo es llamado Realidad Ética, o realidad no verbal.

La primera flecha representa parte (no toda) de la energía del evento energético original viajando hacia algún órgano perceptor que puede pertenecer a mí, o a usted, o a cualquier otra criatura como nosotros.

La etapa II es la actividad del órgano perceptor después de ser “golpeado” o estimulado por parte de la energía que alcanza dicho órgano. Tengamos en cuenta que la energía total no es absorbida por el órgano, incluso en casos extremos, tales como cuando nos golpeamos con un martillo: no absorbemos toda la energía en el martillo.

Incluso en esta etapa, aunque nada más se requiera para la percepción, estamos tratando con una parte, y no con la totalidad; estaríamos hablando de abstracción, incertidumbre y falibilidad.

La segunda flecha indica parte de lo que sucede después de que el órgano perceptor es estimulado por la energía que fluye hacia nosotros desde el evento en el espacio-tiempo. En esta flecha estamos representando numerosas señales que viajan a varias partes de nuestro organismo.

La etapa III es la reacción orgánica, que puede ser un tanto compleja. Por ejemplo, si el haz de energía es la señal “su madre ha sido violada y asesinada por terroristas”, al menos el estómago, los conductos lagrimales y el corazón estarán involucrados en el procesamiento de la señal, así como los sistemas neurológicos y endocrinos.

Trate de imaginar algunas de las reacciones orgánicas probables, incluyendo la producción de bilis y adrenalina, en aquellos cristianos fundamentalistas lo suficientemente fuertes como para superar todos los obstáculos presentados en las primeras páginas de esta obra; o a una feminista enfrentando la señal: “ninguna mujer ha compuesto una sinfonía de primera categoría” o un marxista escuchando un discurso de Margaret Thatcher; o a un enano leyendo una colección de chistes sobre enanos “realmente” graciosos – para quienes no son enanos; o a un erudito judío tratando de leer objetivamente los escritos de los revisionistas que afirman que el Holocausto nunca sucedió.

Es obvio que junto con la substracción (o abstracción: al recibir una parte y no la totalidad de la energía externa), la percepción también involucra una especie de adición de emociones pre-existentes que son lo que Freud llamó “proyección”.

La flecha siguiente indica la transmisión de todo esto al cerebro. Obviamente, lo que el cerebro recibe ya está coloreado por las sustracciones y adiciones indicadas; pero el cerebro mismo, excepto tal vez en el recién nacido, ya contiene un conjunto de programas o “sistema de archivos” para clasificar dichas señales.

La etapa IV indica la “percepción” como suele ser llamada, la “imagen” o “idea” mental que se produce después de que el cerebro procesa la energía original junto a las adiciones y las sustracciones.

La última flecha bidireccional indica la etapa más sutil y más nefasta de esta programación neurológica, la retroalimentación entre la entrada de energía (con las adiciones y sustracciones) y el sistema de lenguaje (incluyendo lenguajes abstractos y simbólicos como las matemáticas) que cerebro utiliza con frecuencia.

La percepción final en el ser humano siempre es verbal o simbólica y, por lo tanto, codificada en la estructura preexistente de cualquiera sea el idioma o sistema que haya sido enseñado al cerebro. El proceso no es una reacción lineal, sino más bien una transacción sinérgica. Este producto final es una construcción neurosemántica, una especie de metáfora.

Este descubrimiento de que el lenguaje es esencialmente metafórico surgió gradualmente en el siglo XIX inspirado en la famosa máxima de Emerson que dice que hablamos unos a otros a través de “poemas fósiles”. Por lo tanto, querer algo es estar vacío - querer (want) y vacante (vacant) vienen de la misma raíz. Hablar de los deseos como “apetitos”, nos lleva de nuevo la misma metáfora. Incluso “ser” (to be) - la palabra más abstracta de uso común - proviene de una raíz indoeuropea que evidentemente significaba perderse en el bosque. Era lo más abstracto, imagino, que un primate podía sentir; cuando ya no estaba perdido y encontraba a otra gente, él/ella ya no “era” en abstracto, sino que de nuevo se encontraba implicado/a en un estado más complejo, es decir, la existencia social y las Reglas del Juego. Un villano es un individuo sin posesiones (y los marxistas deberían habernos proporcionado muchas más exégesis de los prejuicios clasistas en nuestro idioma). El hombre es el ser humano común, como las feministas insisten en decirnos, debido a los prejuicios de género de nuestro idioma. Una historia humorística de naturaleza sexual es una “broma sucia” porque los ascetas y los puritanos dejaron sus propios programas incorporados a nuestro discurso; pero las palabras sajonas para las funciones corporales son “mucho más sucias” que las palabras normandas debido a la pluralidad de los prejuicios puritanos-económicos-raciales.

Incluso los artículos (theel, la, los, las) son una metáfora - que asumen que el mundo está dividido de la misma manera en que nuestras mentes lo dividen) y parecen haber sido una metáfora bastante hipnótica. En términos de tragedia y sufrimiento humano, piensen en lo que generalizaciones tales como “los judíos” y “los negros” han causado. De manera más sutil, recuerden que “el largo de la vara” parecía ser una frase perfectamente significativa y “objetiva” hasta que Einstein demostró que una vara tiene varios largos (largo1, largo2, y así sucesivamente), dependiendo de su velocidad y también dependiendo de la velocidad relativa del necio que están tratando de medirla.

¿Y qué hay del verbo “ser” en el sentido de identificación aristotélica – como en A es una B? Esto parece muy útil matemáticamente, porque los miembros de un conjunto matemático existen de manera abstracta, es decir, por definición. ¿Pero qué sucede cuando aplicamos este concepto a eventos sensoriales no matemáticos? Considere las siguientes afirmaciones: “esta es una gran obra de arte”, “esto es una tontería sin sentido”, “esto es  comunista”, “esto es sexista”, “esto es fascista”. Para reflejar los principios actualmente aceptables de la neurología, tales declaraciones deberían ser un poco más complicadas, por ejemplo, “esta me parece una gran obra de arte”, “esto me parece una tontería sin sentido”, “esto me parece comunista”, “esto me parece sexista”, “esto me parece fascista”

Por supuesto, si un bastardo pedante como yo realiza esa observación, las personas dirán que las formulaciones anteriores son lo que realmente quisieron decir y que el “es” aristotélico fue utilizado sólo por conveniencia o por brevedad. Pero si observamos a las personas con cuidado, nos daremos cuenta de que el lenguaje en realidad tiene efectos hipnóticos, y que una persona que dijo “esto es sagrado” tratará al evento no verbal como si realmente fuera sagrado, y los que dicen “esto es una mierda” actuarán como si el evento realmente fuera una mierda.

El trabajo de Roger Jones, Physics as Metaphor, intenta extensamente aclarar al lector el elemento transaccional o poético en declaraciones aparentemente factuales tales como

Esta es una tabla de tres metros.

Si la observación del Dr. Jones todavía parece oscura o excesiva, considere la famosa habitación desigual diseñada por el Dr. Albert Ames. Esta idea se discute en el trabajo Perception de Blake, mencionado anteriormente, y con frecuencia se muestra en televisión. Esta habitación está diseñada para que el cerebro, usando sus programas y metáforas comunes, la clasifique como una habitación común. Sin embargo, no es común: las paredes, el techo y el suelo están diseñados con ángulos irregulares que en los seres humanos educados producen ópticamente las mismas señales que una sala “común” (algunas evidencias sugieren que los niños menores de cinco años no son engañados por esta ilusión).

Algo muy interesante e instructivo sucede - algo que puede estar relacionado con la ufología y otros temas “locos” -, si dos hombres de igual estatura entran en la habitación desigual y caminan hacia las paredes opuestas. Lo que el cerebro “ve” es que un hombre “milagrosamente” se hace más grande, volviéndose un gigante virtual, mientras que el otro hombre se “encoge” hasta parecer un enano. El cerebro, habiendo clasificado la sala como algo normal, se aferra obstinadamente a este programa, incluso al costo de tener que clasificar las nuevas señales como eventos casi sobrenaturales.

(Continuará...)

lunes, 11 de agosto de 2014

AGNOSTICISMO CREATIVO (2º Parte) por Robert Anton Wilson

AGNOSTICISMO CREATIVO (2º PARTE)

Robert Anton Wilson

Traducción: Mazzu




Una de las mejores maneras de aprender a experimentar el aspecto ondulatorio de la conciencia, por supuesto, es escuchando música con los ojos cerrados, especialmente música barroca. Esto hace a uno consciente del aspecto fluido en forma de onda de la conciencia y de su carácter sinérgico mucho más rápido que la meditación oriental. En su punto culminante, al igual que en la meditación, la conciencia parece ser el objeto de nuestra atención; "No hay separación entre la música y yo", decimos. Esta experiencia simple, al alcance de todos, deja en claro que el in-unido y los modos de conciencia fluidos son existencialmente tan "reales" como las "partículas" in-dividuales que normalmente experimentamos como nuestro "yo".

En Flashbacks (1983), el Dr. Leary escribe sobre su célebre y polémica "experimentación con drogas" con los convictos de Massachusetts en la década de 1960, en la que, estadísticamente, muchos "delincuentes" se convirtieron en "ex-delincuentes", y la tasa de reincidencia se redujo drásticamente. Leary hace hincapié, como siempre lo hizo, en que ninguna droga es "milagrosa" en sí, sino en lo que él llama el conjunto y el escenario - la preparación para la experiencia de la droga. Esto incluía una explicación, en términos sencillos, de los puntos principales de la psicología humanista-existencial. Durante la experiencia de la droga, como era de esperar, se ponía música. Algunos criminales lloraban, algunos se reían incontrolablemente, algunos se quedaban en un estado de asombro silencioso: todos estaban recibiendo más señales por minuto que de costumbre, y comprendiendo cómo uno suele editar esas señales. En una frase, se les daba la oportunidad de observar la conciencia materialista desde la perspectiva de la conciencia existencialista. No es de extrañar que muchos de ellos a partir de entonces "tomaran la responsabilidad", y cesaran de repetir robóticamente los imperativos de sus viejas realidades-túneles criminales.

Tampoco es de extrañar que el Dr. Leary, al igual que el Dr. Reich, fuera posteriormente denunciado, calumniado y finalmente encarcelado. Las ideas que hemos estado analizando -  ideas que, en cierto sentido, estaban siendo probadas en la investigación para la rehabilitación de presidiarios - son profundamente amenazantes para todos los dogmáticos, no sólo para los dogmáticos materialistas. Las iglesias poderosas, los partidos políticos y los intereses (financieros), por ejemplo, tienen un fuerte deseo de programarnos para que vivamos en los Universos "Reales" particulares que les resultan rentables, y para evitar que nos convirtamos en auto-programadores. Quieren "asumir la responsabilidad" por nosotros, y no tienen ningún deseo de vernos "asumir responsabilidades" por nosotros mismos.

El materialismo, en el sentido filosófico, está apoyado fuertemente por el materialismo en el sentido económico.

En resumen:

La conciencia no es algo determinado, o un hecho. Históricamente, nuestra forma de conciencia parece haber sido determinada por hábitos (inconscientes) neurológicos. Cuando nos damos cuenta de esto, y luchamos contra la inercia de la costumbre, la conciencia muta continuamente, se vuelve menos corpuscular y "fija", se propaga como una onda que fluye. Puede moverse entre los polos del in-dividualismo puro y el in-unidualismo puro, y entre muchos otros polos, y puede llegar a ser cada vez más "creativa" y "auto-selectiva".

Puesto que no hay explicación en el modelo materialista para estas experiencias de la conciencia alterando a la conciencia, o auto-programación, podemos o bien rechazarlas como "alucinaciones" y "apariencias" si queremos conservar el modelo materialista a cualquier precio, o podemos enriquecer ese modelo al reconocer que, al igual que todos los modelos, describe algo-pero-no-todo el Universo, con lo cual podemos elegir un modelo más inclusivo, que en este caso parece ser suministrado en la actualidad por la psicología existencialista humanista, la mecánica cuántica, y el pensamiento de filósofos-psicólogos como Nietzsche, James, Husserl y Bergson.

En el Universo "Real" todas las cosas están determinadas, incluso nosotros y nuestros pensamientos. En el mundo de la experiencia, las cosas van y vienen sin cesar y algunas lo hacen tan rápido que no podemos saber por qué; los modelos causales sólo encajan con parte-pero-no-con-toda la experiencia. Hay un sentido de flujo, proceso, evolución, crecimiento, y lo que Bergson llama "el aumento perpetuo de la novedad." En este mundo de la experiencia, y no en el de la teoría abstracta, nos enfrentamos a decisiones aparentes continuamente. Tomamos esas decisiones y experimentamos el sentido de la elección como lo hacemos. Nunca podremos saber cuánto de esas opciones es "real" en absoluto, pero como no podemos conocer nada de manera absoluta, nos arreglamos con las probabilidades.

En el Universo "Real" somos mecanicistas reactivos; en el mundo de la experiencia, somos creadores y allí el Universo "Real" sólo es otra de nuestras creaciones - una peligrosa, con cierta tendencia a hipnotizarnos.
Concretamente, cualquier día ordinario, podemos observarnos a nosotros mismos continuamente en contacto con el mundo de la experiencia, fundiéndonos con él,  realmente aspirando y espirando sus moléculas, comiendo y excretando otras partes del mismo. Éste "pasa a través" de nosotros tan a menudo como nosotros "pasamos a través" del mismo. Dado que editamos y orquestamos las señales que conforman nuestra participación personal en el mundo de la experiencia, nunca estamos separados de él o de la responsabilidad sobre él.

La investigación neurológica de las últimas dos décadas ha demostrado con bastante claridad que la conciencia pasiva en la que hay un Universo "Real" "allá afuera" es característica de la dominación del hemisferio cerebral izquierdo. En consecuencia, cualquier método para entrar en el modo de fluido-sinérgico-holístico de la conciencia - mediante la meditación, o con ciertas drogas, o por procesos similares a los del Zen - lleva a un aumento en la actividad del hemisferio derecho. Es de suponer que si nos quedamos en el modo fluido del lado derecho del cerebro todo el tiempo, nos volveríamos dionisíacos, según el término del Sr. Okera.

Es más divertido y más instructivo, supongo, orquestar la conciencia propia "cambiando" los canales de la TV - eligiendo el modo que uno utiliza. De esta manera uno aprende de lo mejor y lo peor de los dos hemisferios del cerebro. También se puede aprender, por medio de la auto-experimentación, que hay otras modalidades además de derecha e izquierda. Parece que también hay un modo de arriba-abajo, relacionado con el grado de posible dilación que podemos tolerar: la parte inferior, o cerebro antiguo, parece ser reptiliano en sus reflejos, la parte superior, o cerebro nuevo, visualiza más fácilmente una realidad laberíntica múltiple en lugar del si/no del reflejo puro. E incluso parece haber una polaridad adelante/atrás: los lóbulos frontales parecen afinar las intuiciones en la dirección general de esa maldita y prohibida "PES".

En resumen, a aquellos que intentan los experimentos/experiencias del yoga y de la psicología humanista, les parece que lo que está en sintonía es una función de la forma en que usamos nuestro cerebro habitualmente, y lo que no está sintonizado puede, en muchos casos, sintonizarse con práctica en la reprogramación neurológica (una variedad de ejercicios para poner a prueba estas conclusiones generales por uno mismo que pueden encontrar en mi libro Prometheus Rising).

Voy a un bar y hablo con otro hombre. Experimento el encuentro profundamente parte del tiempo, y superficialmente otra parte del tiempo, dependiendo de la calidad de mi conciencia. Si estoy muy consciente, reunirme con él puede ser una experiencia comparable a la de la música o incluso un terremoto; si estoy en el estado superficial de costumbre, él apenas me "causa una impresión." Si estoy practicando el estado de alerta y la autocrítica neurológica, puedo observar que sólo lo estoy experimentando una parte del tiempo, y que una parte del tiempo no estoy sintonizado, sino escapando a mi Universo "Real" favorito y editando mucho de lo que me está diciendo. A menudo, el Universo "Real" me hipnotiza tanto que a pesar de que yo "escucho" lo que él dice, no tengo ni idea de la forma en que lo dice o lo que intenta transmitir.

Camino por la calle y, observando mi estado de conciencia, veo que estoy en contacto con la realidad experimentada sólo parte del tiempo. Algunos árboles son muy bonitos, pero luego me doy cuenta de que he pasado otros árboles sin verlos. Me he desplazado al Universo "Real" nuevamente y borré una gran y hermosa parte del mundo de la experiencia. Los árboles no dejaron de existir; simplemente no los había sintonizado.

Aquel que se mantiene vivo y alerta al mundo de la experiencia sabe dónde está, qué está haciendo y qué está sucediendo a su alrededor. Es verdaderamente sorprendente, en un primer momento, practicar la autocrítica neurológica y notar la frecuencia con la que uno ha perdido el rastro de cuestiones tan simples como estas. Es aún más sorprendente darse cuenta de que uno está caminando entre sujetos hipnotizados que, la mayoría de las veces, han perdido por completo el seguimiento de estas cuestiones y están contándose a sí mismos historias sobre el Universo "Verdadero" mientras editan vastas cantidades del mundo de la experiencia.

Cuando el matemático Ouspensky estaba estudiando con Gurdjieff, le resultó muy difícil, al principio, entender esta capacidad humana única de olvidar dónde está uno, qué está haciendo, y que está sucediendo a su alrededor. Dudaba particularmente sobre la insistencia de Gurdjieff que este "olvido" era un tipo de hipnosis. Entonces, un día, después del comienzo de la Primera Guerra Mundial, Ouspensky vio un camión cargado de piernas artificiales. Educado como un matemático y entrenado en las estadísticas, Ouspensky recordó que al igual que es posible calcular cuántas personas mueren por ataques al corazón en un año determinado, mediante la teoría de la probabilidad, también es posible calcular cuántas piernas pueden volar en una batalla. Pero el cálculo se basa en el hecho histórico de que la mayoría de la gente la mayor parte del tiempo hará lo que les dicen sus superiores. (O, como algún cínico dijo una vez, la mayoría de la gente prefiere morir, incluso mediante la tortura lenta, que pensar por sí mismos.) En un instante, Ouspensky entendió cómo los hombres ordinarios se convierten en asesinos y en víctimas de asesinos. Se dio cuenta de que en efecto la conciencia "normal" es muy similar a la hipnosis. La gente en trance hará lo que se les dice, incluso si se les ordena marchar a la batalla contra personas totalmente desconocidas que nunca les han hecho daño, e intentarán asesinar a esos extraños mientras los extraños intentan asesinarlos a ellos. Las órdenes de arriba están sintonizadas; la posibilidad de elección es estar no-sintonizado.



La guerra y el crimen - los grandes problemas de nuestro siglo y los problemas crónicos de nuestra especie - parecen, al psicólogo existencialista humanista, resultados directos de la auto-hipnosis, tales como perder la noción de la experiencia y "vivir" en un Universo "Real". En el Universo "Real", el Hombre que está en lo Correcto siempre está en lo correcto, y la sangre y el horror son incidentales, para demostrar que sólo son una apariencia, fácil de olvidar. Además, el Hombre que está en lo Correcto sabe que él es sólo un mecanismo de reacción y en última instancia, el Universo "Real" es el culpable de "hacerlo" explotar en semejantes furias.

En la vida existencial experimentada, nos damos cuenta de que estamos haciendo apuestas y escogiendo opciones todo el tiempo, y somos responsables de estar alerta y lo suficientemente conscientes para hacerlo de forma inteligente y revisarlas cuando sea necesario. No podemos culpar de todo al Universo "Real", ya que sólo es un modelo que hemos creado para hacer frente a la vida experimentada. Si el modelo no es lo suficientemente bueno, no lo culpamos sino que lo revisamos y lo mejoramos.

Últimamente, la psicología existencialista está de acuerdo con la neurología (y suena notablemente a la mecánica cuántica) al subrayar que no existe un modelo que no sea una expresión de los valores y las necesidades del que crea ese modelo, no hay una descripción que no sea también una interpretación, y por lo tanto no hay un "observador objetivo detrás de un cristal" que simplemente observa lo que sucede. En resumen, todo el lenguaje tradicional de "la cosa ahí afuera", "la imagen de aquí", y "la mente" separada de ambos, es totalmente inadecuado para describir nuestra experiencia, y necesitamos un nuevo lenguaje holístico o sinérgico. La búsqueda de este nuevo lenguaje - de "un nuevo paradigma" - se reconoce cada vez más en muchas otras disciplinas en estos días, ya que es obvio para cada vez más investigadores que los viejos modelos han dejado de ser útiles.

La "jerga" sugerida en algunas partes de este libro - los extraños nuevos términos utilizados en lugar de los viejos términos – es tentativa, y está destinada a ser más sugerente y poética que precisa. El nuevo paradigma no ha surgido todavía lo suficiente; vemos sólo sus grandes líneas generales.

El cerebro humano, desde el punto de vista de la teoría de la percepción y la psicología existencialista, se parece mucho a una computadora auto-programable muy singular. El cerebro elige - por lo general de forma inconsciente y mecánica - la cualidad de conciencia que va a experimentar y la realidad-túnel que empleará para orquestar las señales entrantes desde el mundo de la experiencia. Cuando llega a ser más consciente de esta programación, su creatividad verdaderamente se torna sorprendente y ha sido llamada metaprogramación por el Dr. John Lilly.

En la metaprogramación o autocrítica neurológica, el cerebro llega a ser capaz de aumentar deliberadamente el número de señales conscientemente aprehendidas. Uno mira casualmente, de la forma habitual, y luego mira una y otra vez. Objetos ordinarios y situaciones aburridas se transforman - en parte porque "eran" sosos y aburridos sólo cuando el cerebro estaba trabajando con los viejos programas mecánicos - y, sin ser demasiado líricos al respecto, la unidad sinérgica de observador-observado se convierte en una experiencia emocionante. Cada experiencia se convierte en el tipo de aprendizaje intenso que por lo general sólo se da en la escuela cuando estudiamos para los exámenes. Este alto estado de conciencia involucrada - llamado ‘estar despierto’ por los místicos - parece perfectamente normal y natural en el cerebro que se ha programado para mirar su propia programación. Dado que, en el mundo existencial de la experiencia, tenemos que hacer apuestas y elecciones, estamos conscientemente "almacenando" todo el tiempo, pero no hay un sentido especial de estrés o ansiedad involucrados. Estamos viviendo el tiempo en vez de pasar el tiempo, como dijo Nicoll.

El cerebro, al parecer, funciona mejor bajo presión. El soldado condecorado por su valentía a menudo dice "Yo no recuerdo haberlo hecho - todo sucedió demasiado rápido." Incluso en situaciones menos aterradoras que la guerra, la mayoría de nosotros hemos tenido destellos de esta eficiencia y rapidez asombrosa de los procesos cerebrales durante una emergencia. Parece muy probable que los sentimientos habituales de "impotencia" e "insuficiencia" se derivan principalmente de nuestra costumbre de sumergirnos en el Universo "Real" y no estar eléctricamente involucrados en donde estamos, lo que estamos haciendo, y lo que está sucediendo a nuestro alrededor. En las crisis, este divague o hipnosis no está permitida: estamos urgentemente al tanto de todos los detalles del campo de la experiencia. Algunas personas desarrollan un hábito suicida de búsqueda de peligro - escaladores de montaña y otros deportistas, por ejemplo - sólo para disfrutar de este estado de funcionamiento rápido del cerebro y alta participación una y otra vez. La metaprogramación o autocrítica neurológica, desarrollada como un hábito para sustituir a la antigua costumbre de divagar por Universos "Reales", crea ese tipo de "éxtasis" cada vez con más frecuencia, y a uno le parece que nunca había utilizando su cerebro antes, o que le estaba dando mal uso.

En concreto, dos personas pueden "estar" en la misma situación existencial, pero pueden estar experimentando dos realidades túneles muy, muy diferentes. Si ambos son modeloteistas o fundamentalistas, ambas diferentes realidades túneles serán experimentadas como "objetivas" y cada uno va a reaccionar de forma pasiva. Si ambos están en un estado aumentado de conciencia - en busca de más y más señales a cada minuto - ambas realidades-túneles seguirán siendo diferentes, pero cada una será experimentada como una creación y las dos personas estarán involucradas. Es más probable que en el segundo caso se puedan comunicar con claridad y entenderse unos a otros; en el primer caso, pueden caer en una violenta disputa acerca de quién tiene la "verdadera" realidad-túnel y el Hombre que está en lo Correcto tendrá que castigar al otro por su "error".

Parece que cuando "Dios" o la "naturaleza" o la "evolución" nos dotó con un cerebro humano, no nos dio instrucciones sobre el funcionamiento de este maravilloso dispositivo. Como resultado, la mayor parte de nuestra historia ha sido un intento de aprender a usarlo. Al aprender que esto implica asumir la responsabilidad e involucrarnos, parece que estamos aprendiendo, también, lecciones que no son meramente tecnológicas, sino estéticas y "morales". Una vez más, parece que el mundo experimentado funciona holísticamente y la separación que hacemos del mismo en categorías diferentes - "ciencia", "arte", "ética" - es más confusa que útil.

Usar el cerebro de manera eficiente -  ser consciente de dónde uno está, qué está haciendo y qué está sucediendo a su alrededor, y asumir la responsabilidad de las apuestas o elecciones propias - parece aumentar la "inteligencia" y la "creatividad". Esto casi no es una sorpresa. Cualesquiera que sean nuestras definiciones técnicas de estas funciones misteriosas, es obvio que están conectadas de alguna manera con el número de señales conscientemente aprehendidas, y con la rapidez del proceso de revisión. Cuando se sostiene un modelo de forma estática entre nosotros y la experiencia, el número de señales captadas cae, no se produce la revisión, y la "inteligencia" y la "creatividad" declinan correspondientemente. Cuando hay muchos modelos disponibles, y cuando estamos involucrados conscientemente en nuestras elecciones, el número de señales conscientemente aprehendidas aumenta, y nos comportamos de manera más "inteligente" y "creativa".

Pero el mismo proceso de participación, responsabilidad, elección consciente, etc también aumenta las facultades que tradicionalmente llamamos estética y moral. No hay separación; la experiencia es un continuo. Lo que vemos y experimentamos nos dice las verdades más íntimas acerca de quién y qué somos, así como la revelación de una riqueza de "significado" creciente en cada transacción existencial. Citando a Blake nuevamente:

El tonto no ve el mismo árbol que ve el hombre sabio.

Una vez más, parece que el modelo materialista de la conciencia mecánica cubre algunas, pero no todas las experiencias, y excluye precisamente esa parte de la experiencia que nos hace humanos, seres responsables, estéticos, y morales.

Uno puede sospechar que esta es la razón por la que la edad materialista se ha vuelto cada vez más inhumana, fea, amoral y ciegamente irresponsable.

Uno puede sospechar que esta es también la razón por la cual The Citadel – la sección económicamente arraigada del Nuevo Fundamentalismo, que sirve y es alimentada por el Estado de Guerra - atrae cada vez a más científicos del mundo con la única tarea, como dijo Bucky Fuller, de crear más y más poder explosivo que abarque distancias cada vez mayores en tiempos cada vez más cortos para matar a más y más gente.

Para el existencialista-humanista, el Universo "Real" no nos está obligando a comportarnos colectivamente de esa manera. En última instancia, el racionalismo irracional - la realidad-túnel del Dr. Frankenstein y el Dr. Strangelove - es una invención social. En última instancia, "Los comunistas están conspirando para esclavizarnos" es una regla de juego de la guerra fría; permite que todos los actos de los rusos sean definidos como otro truco – sin importar lo conciliatorios que puedan parecer a los observadores neutrales, sin importar que parezcan apuntar a la tregua -. De la misma manera, "los estadounidenses están conspirando para destruirnos" es una regla de juego similar del Politburó. El Universo "Real" donde esta locura aparece como cordura, es nuestra creación colectiva. En la experiencia existencial sólo estamos haciendo apuestas, pero estamos hipnotizados por nuestros modelos y caminamos hacia el Armagedón pensando que el Universo "Real" hace que sea imposible detenerlo y probar un juego mejor.

Al igual que el ganado que va para el matadero o como los soldados de Ouspensky que va a que les hagan volar sus piernas - no nos detenemos a recordar quiénes somos, dónde estamos, y qué está sucediendo a nuestro alrededor.

La resistencia a escuchar a las mujeres en Greenham Common no es lejana a la resistencia a la información "extraña" que hemos estado examinando. Hay razones económicas, así como neurológicas por las cuales el Dr. Reich y el Dr. Leary fueron a la cárcel, mientras que el Dr. Teller, padre de la bomba de hidrógeno, es una autoridad reconocida en el Universo "Real", es rico, y honrado y alabado en the Citadel.

Texto tomado de "The New Inquisition" de Robert Anton Wilson (1986)