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martes, 24 de abril de 2012

FUI ATROPELLADO EN LA SUPERAUTOPISTA DE LA INFORMACIÓN


Fragmento de “Detonador Cósmico III: Mi Vida Después de la Muerte” (Robert Anton Wilson)

Traducción: Mazzu Stardust







FUI ATROPELLADO EN LA SUPERAUTOPISTA DE LA INFORMACIÓN



Éste no es un mundo normal.

--Batman



“Tal vez” es una caña muy débil de la cual colgar toda tu vida, pero es todo lo que tenemos.

--Hannah y sus hermanas





De acuerdo a fuentes confiables, fallecí el 22 de Febrero - cumpleaños de George Washington - de 1994. No sentí nada especial o chocante en ese momento, y creí estar todavía junto a mi procesador de texto trabajando en una novela llamada La Novia de Illuminatus. Sin embargo, a la hora del almuerzo, al revisar mi contestador automático, descubrí que Tim Leary y otra docena de amigos habían estado llamando, intentando comunicarse conmigo, o - si habían creído a las fuentes confiables - compartiendo sus pesares y condolencias con mi desconsolada familia. Rápidamente descubrí que la noticia de mi trágico final había aparecido en Internet, una de las redes informáticas más populares, en la forma de un obituario de Los Angeles Times:



“El célebre autor de ciencia-ficción Robert Anton Wilson fue hallado muerto en su casa ayer, aparentemente víctima de un paro cardíaco. El sr. Wilson, 63, fue encontrado por su esposa, Arlen…

Wilson fue autor de numerosos libros… fue famoso por sus puntos de vistas libertarios, su amor por la tecnología y humor sarcástico. Tenía dos hijos… etc.”



Originalmente, esta necrológica del L. A. Times fue ingresada a la red por alguien en Cambridge. Inmediatamente pensé en los bromistas del M. I. T. - los Gremlins del Ciberespacio, como alguien los bautizó -. Admiré la verosimilitud artística del Gremlin que falsificó el obituario. Malinterpretó mi obra (solamente 6 de mis 28 libros pueden ser clasificados como ciencia-ficción, tal vez 3 como ciencia-facción). También, torpemente, le erró a mi edad por un año y al número de mis hijos por uno. Pequeños toques de incompetencia e ignorancia que ayudaron a crear la impresión de que se trataba de un verdadero y sincero artículo del L. A. Times -- como las sillas chirriantes, toses de fondo, diálogos superpuestos, calidad de sonido escrupulosamente “mala” etc., que hicieron parecer “verdaderos” a los noticieros artificiales de las dos mejores películas de Orson Welles: Citizen Kane y F For Fake. El falso obituario del L. A. Times no podía competir con los engaños monumentales de Welles - por ejemplo, con el show radiofónico prematuramente desconstruccionista “La Guerra de los Mundos”, donde la música suave era interrumpida por noticieros ominosos confundiendo los límites entre “arte” y “realidad” de toda una audiencia masiva -. Pero si bien el artículo no tenía el peso de Welles, ciertamente contenía la mezcla wellesiana entre arte y magia: en retrospectiva, incluso me recuerda un poco a un show de arte surrealista de 1923, donde la audiencia se encontraba en el jardín con un taxi - en cuyo interior llovía -, con un letrero que decía gnómicamente:



DADA NO HA MUERTO

VIGILEN SUS SOBRETODOS





Siempre pensé que aquel doble chapuzón de guerrilla ontológica (por Dalí y Bretón, respectivamente) condujo a la audiencia más allá del surrealismo hasta el postmodernismo, es decir, al Agnosticismo Total y/o a la desorientación terminal. Ciertamente, el arte y la vida, y el arte y la magia nunca volvieron a ser desenredados con claridad para satisfacción de los espectadores. En esta lucha por derrumbar la Cortina de Hierro entre creatividad y “realidad”, tiendo a ver la farsa de los marcianos wellesianos como el segundo paso más grande luego del surrealismo y, ejem, a veces, inmodestamente, considero mi propio trabajo como un tercer paso. Pero el Gremlin que me mató el 22 de Febrero, impulsó “la transformación de la mente y todo aquello que se le parezca” (Bretón) un salto cuántico más allá de lo que yo nunca había llegado. Provocó dolor y sorpresa verdaderos, si no, pánico masivo wellesiano. Un amigo me contó que el primer artículo que vio, en Compuserve, citaba la supuesta necrológica del Times y agregaba: “Esto es tan malo como cuando nos enteramos de la muerte de Zappa. Voy a meditar en su memoria”. Otro cibernauta, una mujer, tecleó todo un capítulo del Eclesiastés por mi memoria -- “Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su tiempo: Tiempo de nacer, y tiempo de morir;” etc. -- y luego añadió “¡Ahora salgan y ENFIÉSTENSE COMO A ÉL LE HUBIERA GUSTADO!”. Un boletín de “La Casa de los Apóstoles de Eris, San Francisco” decía que “los intentos de contactar a Robert Anton Wilson han sido infructuosos” -- ¿Mmmmh? -- no obstante, afirmaba que “RAW está vivo y ocupado en trabajos religiosos” Creo que el autor de ese artículo intentaba sonar poco convincente, especialmente para los iniciados en mis Novelas Clásicas (los “trabajos religiosos” erisianos consisten en operaciones jode-mentes y “shocks” en el estricto sentido masónico de la palabra) Él (o ella) proyectó una sospecha contagiosa sobre otras negaciones posteadas en la net por varios amigos que habían podido comunicarse conmigo. Ciertamente, los conspiranoicos que habían seguido mi carrera desde Illuminatus, no creerían en un reporte que admite, sospechosamente, que nadie pudo contactarme… Muchas de las contribuciones a la controversia de muerto-o-vivo parecían dudar en que si yo había muerto (o no) en Los Angeles o en San Francisco. La más graciosa de todas afirmaba que yo estaba vivo, pero en Howt (Condado de Dublin, Irlanda) – donde viví la mayor parte de los 80s:



“Contactado en su hogar en el Castillo de Howth, Wilson dijo ‘los reportes sobre mi muerte han sido un tanto exagerados. Aún puedo tambalearme un poco e incluso gastar alguna bromilla ocasional’.”



A lo que algunos astutos, reconociendo la chanza joyceana, respondieron: “¿No será el Castillo de Howth y sus alrededores?” La leyenda de Howth continuó circulando por la red, y pronto incluyó la noticia de que yo había asumido la presidencia del Comité para la Investigación Surrealista de las Afirmaciones de lo Normal (CISAN) luego de la muerte de su fundador, el Profesor Timothy F.X. Finnegan, de la Universidad de Trinity – Dublin, y que el CISAN todavía ofrecía $ 100.000 a cualquier “normalista” que pudiese presentar “una persona, lugar, o cosa perfectamente normal – o incluso un ocaso ordinario. O un día común”. Claro: Finnegan y el CISAN existen en cierto sentido, al igual que el Castillo de Howth, como ya sabrán los lectores de mis obras – no en el mismo sentido en que existe la Estatua de la Libertad, pero tampoco en el sentido enteramente metafórico en que existe la Deuda Nacional o la Santísima Trinidad. Pero el resultado de todo esto fue que comencé a preguntarme si no será que sólo existo de alguna manera semiótica o metafórica, como una versión masculina y anciana de la Virgen. Digo, ¿Existo de la misma manera en que existe el Castillo de Howth en Dublin, o en la manera en que existe el Castillo de Howth y sus alrededores en Finnegans Wake? Recuerdo un tratado espiritista que leí una vez (hojeo todo tipo de literatura extraña, con eso evito creer totalmente en lo que los medios masivos nos dicen que es la Verdad Oficial). Aquel tomo fantasmagórico afirmaba que los pobres espectros a menudo no nos enteramos que hemos muerto hasta que algún médium nos “contacta” y nos explica por qué la gente nos trata de manera tan ruda últimamente – es decir, por qué incluso nuestras esposas e hijos nos ignoran categóricamente a menos que sacudamos lámparas o golpeemos en código sobre la mesa. También había leído la hilarante “guerra panfletaria” que mantuvo Jonathan Swift  con el astrólogo Patridge, donde discutían si Patridge había muerto o no el día predicho por un astrólogo rival, Isaac Bickerstaff (“Bickerstaff” suena mucho al propio Swift operando tras una máscara como era usual, como también Lemuel Gulliver, el científico trotamundos, sonaba curiosamente parecido a Swift; con esta cuestión aprenderemos mucho sobre la Realidad y las Máscaras) A pesar de que Patridge insistía vehementemente en la continuidad de su vitalidad, el argumento de Swift, un modelo de la sutileza celta, sostenía que el hecho de que un hombre afirmara que no había muerto y que incluso así lo creyera, no implica, lógicamente, que nosotros debamos dar crédito a su testimonio sin pruebas que lo corroboren. Aquello dejó sin palabras al pobre Patridge (nunca discutas con un intelectual dublinés) – y ahora yo también me sentía así. Obviamente mi testimonio en el asunto no habría convencido a Swift, cuando decidió hacer el papel de científico escéptico, y me pregunto si convencería al CSICOP – el grupo opuesto al CISAN. El CSICOP (Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal) cree que lo “normal” realmente existe en algún lugar, y no sólo en un mundo espectral platónico. Aseveran que existe en todos lados, y que no existe ninguna otra cosa. (Si vemos alguna de las 10100 cosas no-normales de este mundo, ellos afirmarán que hemos tenido una alucinación) Como escribió un famoso bardo:



Pensó ver un cajero de banco descendiendo del bus

Miró de nuevo y vio un hipopótamo



Recuerdo una novela de Phil Dick, Ubik, sobre un montón de personas muertas que no sabían que habían muerto, y que pensaban que el universo había comenzado lentamente a transformarse en mierda. Si eso es lo que me sucedió, no podría saberlo - por definición. Ese tipo de pensamientos realmente pueden perturbar nuestra arquitectura mental, especialmente si uno derrochó gran parte de su vida en la filosofía epistemológica y en extractos de cannabis. Yo me he entregado a ambos vicios en muchas ocasiones, y temo haberme convertido en un ejemplo horrible de Existencialismo Agravado. Peor aún: también he escuchado a Albert Rosenfeld, un médico distinguido, dando una conferencia sobre “muerte clínica”, diciendo “hemos avanzado mucho desde aquellos días en que Marshall Dillon levantaba la sábana y decía ‘si, está muerto’. Ahora se necesita un comité para decidirlo”. Pero estas dudas ontológicas se hicieron a un lado cuando la CIA entró en el Viaje, haciendo el papel de los Demonios Iracundos de éste bardo. Alguien (que firmó como “Anon.”) ingresó lo siguiente en varias páginas de noticias de internet:



“LA CIA ASESINÓ A ROBERT ANTON WILSON”



“Wilson no murió por causas naturales. Fue asesinado. Temprano, ese mismo día, una inyección con un veneno de efecto retardado basado en toxinas de mariscos le fue suministrada a Wilson por agentes especiales del ESCUADRÓN SÚPER SECRETO DE OPERATIVOS NEGROS de la CIA, utilizando una aguja especial hecha de un plástico que se disuelve en el cuerpo sin dejar rastros. El cuerpo de Wilson fue trasladado y cremado inmediatamente, salteando el paso habitual de la autopsia POR ÓRDENES DE ARRIBA.



“Es claro por qué los podere$ querían muerto a Wilson. Era un elemento peligroso; el gobierno sólo puede gobernar si la mayoría no cuestiona el sistema (no importa quién sea el que “mande”). Las minorías problemáticas pueden silenciarse discretamente, mediante la ACCIÓN EJECUTIVA (asesinato), como sucedió con Wilson…”



“Antes, las mismas agencias (CIA, NRO, DEA y el GOBIERNO FANTASMA BOLCHEVIQUE de CFR/TLC/Bilderberger) neutralizaron al defensor del LSD, Timothy Leary, con una neurotoxina que DESTRUYE LA MENTE e INDUCE ARTIFICIALMENTE A UN ESTADO SIMILAR A LA SENILIDAD…”



“Se alienta la diseminación de esta información. HAGA 30 COPIAS”



Bello como rata de cloaca, pensé al leer esto. Ahora, cuando Tim le diga a la gente que yo no he muerto, funcionaría como una nueva evidencia de su “senilidad”. Por supuesto, también disfruté de la idea de que alguien, en algún lugar, me considerase tan importante como para aterrorizar a la CIA y hacerles llamar a su ESCUADRÓN SÚPER SECRETO DE OPERATIVOS NEGROS para eliminarme. (…)



Otros se pusieron más bizarros:



“Tal vez el gobierno instaló un RAW VIRTUAL en su lugar para apaciguar los miedos de la gente. Ah, seguro, puede responder lo que quiera, pero yo sé que no es el VERDADERO RAW.”



Pero mi favorita entre todas estas contribuciones a los Mitos de Wilson fue agregada por alguien con el apodo The Green One:



“No hay ninguna toxina. No hay ninguna aguja. No has escuchado nada sobre una toxina. No has escuchado nada sobre una aguja. No eran herramientas de la conspiración. No hay ninguna conspiración. La toxina y la aguja, que no existen, no forman parte de la conspiración, que tampoco existe. Fnord. Repite conmigo. No hay ninguna toxina…”



Que puedo agregar a este fragmento de guerrilla ontológica, excepto “¿Fnord?”




sábado, 14 de abril de 2012

Introducción al PRINCIPIA DISCORDIA (Fragmento)

INTRODUCCIÓN A LA 5TA EDICIÓN:

Por Kerry Thornley, Cofundador de la Sociedad Discordiana

Traducción: Mazzu Stardust





Si la religión organizada es el opio de las masas, entonces la religión desorganizada es la marihuana de los lunáticos marginados.



La más desorganizada de todas las religiones, el Discordianismo, comprende que la organización es el trabajo del Demonio. El Caos Sagrado es la Condición Natural de la Realidad, al contrario de las creencias populares. Los Teólogos citan al Orden del Universo como prueba de una Inteligencia Suprema, pero un simple vistazo basta para ver que esas estrellas no están en filas ordenadas (Ah, seguro, está el Pañal Mayor y el Pañal Menor, pero si realmente fueran diseños de ‘forme el dibujo uniendo los puntos’ tendría que haber números al lado de las estrellas). La teología solamente es un debate para ver a quién se le echa la culpa por haber creado la realidad. Lo que imaginamos como orden, es simplemente la forma prevaleciente del caos.




Cada unos tantos miles de años algún pastor inhala el humo de una zarza ardiente y tiene una visión, o come pan de centeno enmohecido en una cueva y ve a dios. Desde entonces, sus seguidores se siguen matando entre ellos ante la menor provocación. Casas embrujadas llamadas templos son construidas por un lado y demolidas por el otro - y luego se libran contiendas sangrientas sobre sus cimientos.



La religión organizada predica Orden y Amor, pero engendra Caos y Furia ¿Por qué?



Porque todo el Universo Material es propiedad exclusiva de la Diosa Grecorromana del Caos, la Confusión, la Discordia, el Desorden y el Revoltijo. Ningún poder Espiritual es lo suficientemente fuerte siquiera para abollar el guardabarros de su carruaje. Ninguna fuerza material puede resistir a la tentación de Su Quinto Banco Intergaláctico de Fondos Derretidos de la Acrópolis para Sobornos y Corrupción.



Todo esto me fue revelado durante un evento absoluta e inolvidablemente milagroso en 1958 o 1959 en un bowling en Friendly Hills o tal vez en Santa Fe Springs, California, y fue presenciado por Gregory Hill o Malaclypse el Menor, o tal vez por Malik el Loco o por el Reverendo Dr. Ocupante o por un tipo que debía parecerse vagamente a alguno de ellos.



Con la ayuda de la Piedra Caosofal, encontré a la Diosa Eris Discordia en mi glandula pineal (en el Canal Cósmico Número Cinco) y desde entonces he sabido todas las respuestas a todos los misterios metafísicos, metamísticos, metamórficos, metanoicos, y metafóricos. (Antes de eso no sabía ni cómo instalar una bolsa de basura para que no se hundiera adentro del tacho la primera vez que alguien arrojara mugre).



Tú también puedes activar tu glándula pineal simplemente recitando el contenido completo de este libro luego de levantarte cada mañana, untándote pasta de sándalo entre los ojos todas las noches antes de acostarte, golpeando tu cabeza contra el suelo cinco veces por día - con cuidando de no dañar a las cucarachas - y meditando (definido como sentarte por ahí a esperar la buena suerte).



Cuando finalmente tu glándula pineal se encienda, nunca, mientras vivas, necesitarás relajarte.



Eris Discordia resolverá todos tus problemas, y como recompensa, esperará que tú resuelvas todos Sus problemas. En estas mismísimas páginas aprenderás a convertir a los infieles. Más tarde, se te enseñará cómo molestar a los herejes. También se te pedirá que resuelvas acertijos similares a los del Zen, tales como: Si Jesús era judío, ¿Por qué tenía un nombre tan puertorriqueño?



Una vez que te conviertas en adepto reincidente, cualificarás para una ordenación. Tal vez te transformes en Caósofo (quien declama comentarios sobre el Caos), o quizás en Caoista (el que anda por ahí despertando el Caos) o, por instancia en Sabedor (el que prefiere saber a hacer).



Pero bajo ninguna circunstancia te convertirás en Profeta. No queremos poner en riesgo nuestro estatus de no-profetas.



Sin embargo, lo que nos falta en Profetas, lo tenemos en Santos. Solamente un Papa puede canonizar a un Santo, pero cada hombre, mujer, y niño de este planeta es un Papa genuino y autorizado (genuino y autorizado por la Casa de los Apóstoles de Eris). Así que puedes ordenarte a ti mismo - o a cualquier otra persona o cosa - como un Santo.



Al comienzo no fue tan fácil. En 1968, cuando por primera vez me declaré Santo, Gregory Hill dijo “es imposible,” insistió, “solamente la gente muerta puede ser Santa,” añadiendo, “o personajes ficticios,” concluyendo, “y tú no entras en ninguna de esas categorías”.



Pero resulta que, a pesar de que ya no era un creyente, yo todavía era miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Así que Greg estaba equivocado. Los otros mormones y yo ya éramos santos, a pesar de lo que él dijera.



Hoy en día, solamente los mormones tienen más santos que la Sociedad Discordiana. Pero planeamos ponernos a la par ¿Te unirías a nuestro Santoral? La Perfección Moral no es necesaria para la Santidad Discordiana. Simplemente tienes que sufrir un montón.



Me vienen a la mente tantos otros beneficios de la membresía a nuestra religión, que no sé por donde empezar. Por ejemplo: no tienes que levantarte temprano los domingos para ir a la iglesia. Puedes quedarte durmiendo ¿Cuántos credos cristianos - que hablan del amor fraternal - son así de compasivos?



Puedes ser un discordiano en toda regla sin tener que ver a otros discordianos. Esa es una de las ventajas de las religiones por correo, a las que las religiones más convencionales intentan restarle importancia.



Lo mas inusual de la Anormalidad Discordiana - así es como la llamamos - es la descentralización ¡No me contacten aquí en el Cuartel General de la Sociedad Discordiana Ortodoxa! Envíense entre ustedes sus cartas, notas, reliquias, sacramentos y órdenes de excomunicación. Esto, según el Epískopo discordiano Ol’ Sam (del 36 Erskine Drive, Morristown, New Jersey 07960), es la anormalidad erística - y añade: “desafortunadamente, la mayor parte de la anormalidad erística está conformada por chismorreos tontos, autobromas masturbatorias, variaciones triviales del mismo dogma viejo y rancio, burlas sarcásticas hacia aquellos que no son raros exactamente en la misma forma que ‘nosotros’, y otras basuras similares, repetidas ad nauseam: ¡Y eso también es bueno!” (Me agrada la forma en la que Ol’ Sam conserva siempre su actitud positiva).



Nuestro programa de proyección se llama Anormalidad Anerística y es definido por Ol’ Sam como “cosas raras enviadas en broma a aquellos que todavía están atrapados en la región del Batacazo” - o sea, conservadores. Cuando uno de estos fundamentalistas del orden hace algún comentario público especialmente reaccionario, es probable que reciba un Jake - encontrará su casilla de correspondencia completamente llena de porquerías enviadas el mismo día por discordianos de todas partes.  “Para mayor provecho,” dice Ol’ Sam, “un buen Jake debe ser en respuesta a una manifestación particularmente grosera de Ilusión Anerística, y no solamente como represalia, sino también para enseñar y divertir (o al menos hacerlos enfurecer). Los mejores Jakes involucran a un montón de discordianos, todos conspirados para contactar al sujeto durante el Día de Jake - un brillante ejemplo del acuerdo discordiano, por paradójico que pueda sonar esto” (si eso les suena paradójico, esperen a escuchar sobre el acordeón discordiano).




Otra ventaja del discordianismo sobre las otras grandes religiones del mundo, es lo de los Fendersons. Mientras que ni siquiera necesitas ser discordiano para convertirte en un Fenderson, los taoístas, por ejemplo, ni siquiera saben que los Fendersons existen. Y los que lo saben, no lo dicen.



El discordiano Fenderson Graham Trievel explica que “Fenderson es un miembro de una familia a la que puedes unirte simplemente diciendo que eres uno de ellos. Si; cualquiera que quiera ser un Fenderson, puede ser un Fenderson. Solamente tienes que decir tres palabras: ‘Soy un Fenderson’. Es así de simple”.



Los entusiastas de la genealogía estarán interesados en saber que “podrán hallar a nuestro ancestro Fenderson en J. Glew, 5611 Lehman Road, DeWitt, Michigan 48820… la culpa es de él”.



Todos los Fendersons añaden ‘Fenderson’ a sus nombres, o utilizan el apellido Fenderson junto a un primer y segundo nombre completamente nuevos. “Por ejemplo, pueden llamarme Graham Fenderson Trievel, Fenderson Graham Trievel, o Graham Trievel Fenderson” (a mí pueden llamarme San Ignacio Fenderson).



Pero debes mantenerte continuamente en contacto con otros Fendersons. “Esto,” dice Fenderson, “es fácil de lograr, ya que puedes hacer que cualquiera sea un Fenderson, incluso si no desea serlo”.



Para recibir una gorra de baseball conmemorativa de la reunión de la Familia Fenderson en 1989, escríbanle a Graham Fenderson Trievel a Rt. 113, Box 481, Lionville, PA 19353. Pero advierte “estaré juntando nombres y direcciones de Fendersons para posibles publicaciones futuras”.



Si te conviertes en un discordiano, pero también buscas la salvación a través de la Iglesia Industrial de los SubGenios (Box 140306, Dallas TX 75214), eres libre de retarte a duelo por tu membresía. Pero si vives afuera de Texas (en algún estado donde los duelos son ilegales), puedes ser un SubGenio honorario y un discordiano deshonorario a la vez.



Se puede decir que el subgenioismo es nuestra fe o religión hermana - o al menos nuestra teología compañera, ya que J. R. “Bob” Dobbs fue compañero mío en la Marina, en Atsugi, Japón (donde se destacó por pegarse un tiro en el pie mientras hacía guardia - a pesar de que solamente estaba apuntándole a una mosca que tenía en la punta de la bota). Dobbs estaba convirtiéndose en un súper-vendedor y en gran médium que, hasta su prematuro asesinato, canalizó Prescripturas que ocasionalmente mencionaban a Eris Discordia, y no siempre con la gentileza que dicta la prudencia.



De esas Prescripturas nació la Iglesia de los SubGenios - llamada de ese modo porque sólo calificas para entrar si tu coeficiente intelectual está por debajo de la categoría ‘Genio’.



Una pipa en la boca y un brillo maniático en la mirada eran las marcas registradas de “Bob”, al igual que su fanatismo por demandar judicialmente por violación a los derechos de autor a cualquiera que le brillaran los ojos de la misma forma. Otras características excitantes del los SubGenios incluyen su voluntariosa búsqueda del Holgazaneo, su valiente determinación de convertirse en No-Superhombres, su comprensible disgusto con el Tecnoaburrimiento, su desvergonzado Comercialismo Estúpido, y su profundo orgullo por sus raíces ancestrales al descender del Abominable Hombre de las Nieves del norte de Tibet.



Puedes descubrir más enviándoles tu cuenta bancaria.



En cambio, si deseas unirte a los Illuminati Bávaros, debes enterrar tu dinero dentro de una caja de cigarros en tu patio. Uno de sus agentes subterráneos lo encontrará y te contactará. Nuestra religión está tan infiltrada por agentes de los Antiguos Videntes Iluminados de Baviera que si, por ejemplo, repartes panfletos ‘Juego-Limpio-para-Suiza’ para nosotros, también te aseguras un rápido avance hacia trabajos más importantes de los Illuminati.



Tanto la trilogía ‘¡Illuminatus!’ de Robert Shea y Robert Anton Wilson, como el juego de mesa ‘Illuminati’ de Steve Jackson mencionan a la Sociedad Discordiana casi tan a menudo como a los nefastos Conspiradores Bávaros mismos. El prestigio que genera una asociación íntima con los Illuminati es enorme, ya que ellos han manejado completamente el mundo entero durante los pasados cinco mil años.



A diferencia de los Illuminati, que están en todas partes, la Primera Iglesia Evangélica y No-confesional de la No Fe del Reverendo Jesse Sump es una franquicia exclusiva de los discordianos. Luego de recibir un precioso botón de Mao que decía “Debemos tener fe en el Partido y en las masas”, Sump exclamó “¡No fe! ¡No fe en el Partido, no fe en las masas, no fe en dios y no fe en las clases dirigentes!”, y así comenzó la Primera Iglesia Evangélica y No-confesional de la No Fe. Sin embargo, Jesse Sump tiene fe en Eris Discordia, “porque todo el mundo tiene que creer en algo”.



Tal vez la principal discrepancia entre la Sociedad Discordiana y la organización de Sump sea una diferencia de estilo. Nosotros lo tenemos. Ellos no.



Pero si te interesa incursionar en campamentos enloquecidos para echar espuma por la boca, hablar en lenguas, manipular serpientes, correr con el culo al aire y otras experiencias fantasmagóricas, la Iglesia de la No Fe te hará tan feliz como un chancho en el barro.



Por supuesto, el alto esplendor de la Parateoanametamísticahermandad de Eris Esotérica no será tuyo solamente porque lo pidas. No solicitamos donaciones, no pedimos diezmo, no cobramos admisión, no recaudamos impuestos, y solamente manejamos unas pocas tiendas elegantes de novedades religiosas. Pero las más sagradas manifestaciones de discordianismo conllevan ciertas obligaciones.



Comer hot-dogs está prohibido, excepto los viernes - cuando es algo compulsivo. Pisar cucarachas no te hará sumar puntos frente a nuestro Bendito San Gulik. Deberás disciplinarte mediante un postgrado certificado de Holgazanería, hasta ser capaz de beber cerveza y mirar televisión con absoluta concentración. Todos los bowlings (o boleras) son sagrados para los discordianos, y de ser necesario, darás tu vida para protegerlos de la profanación - si es que a alguien llega a ocurrírsele profanar boleras. Finalmente, no descansarás hasta que todos los corderos se unan al rebaño (y cuando hayamos convertido a todas las ovejas, iremos por los perros, luego los lobos, cabras y, en la hora ungida, a los seres humanos).



La Diosa también espera que trabajes por tu cuenta. Debes volcar toda tu atención en cada tarea que realices, hasta darte cuenta - en un súbito flash de iluminación - de lo confusas que son.




Hay intolerantes que te perseguirán debido a que odian a Eris Discordia, y no tienen mejor idea que juzgar a una religión entera por la conducta de una sola divinidad.



Pero antes de ser un discordiano, yo entraba en mi habitación y el desorden me hacía recordar que era un desastre, y me sentía abatido. En estos días, cuando ocurre lo mismo, simplemente digo “¡Salve Eris!” - nuestro saludo habitual ante cualquier encarnación del caos -  y continúo con alegría, seguro en el discernimiento de que las constelaciones no tienen un mejor aspecto.



Antes de ser discordiano, me tomaba la vida demasiado en serio. Cuando tomas la vida tan seriamente, comienzas a preguntarte cuál es su sentido. Cuando comienzas a preguntarte sobre el sentido de la vida, caes en la trampa de creer que tiene alguno. Cuando piensas que tiene un sentido, finalmente descubres que no lo tiene ¿Y qué sentido tiene vivir así? Hoy en día, me salteo la búsqueda del sentido y encuentro las palabras claves.



Antes de ser discordiano me sentía angustiado por la ineficiencia y la inhumanidad de las organizaciones. Ahora, me siento justificado por su ineficiencia y su inhumanidad.



Antes de ser discordiano, me asustaba hasta mi propia sombra ¡Ahora mi sombra se asusta de mí!



Habiendo echado al menos un vistazo al valor del discordianismo, ahora estás preparado para sorprenderte con la importancia de este librito que tienes ahora entre tus manos.



Cinco años de actividad de la Sociedad Discordiana pasaron antes de que la primera edición del Principia Discordia saliera del mimeógrafo del fiscal de distrito de New Orleáns Jim Garrison (sin que él lo supiera) en 1964. Fue obra de Gregory Hill y Lane Caplinger, una mecanógrafa discordiana que trabajaba en la oficina del fiscal.



Durante los cinco años posteriores, Greg produjo ediciones más completas y graciosas, con una ayudita mía (aunque no tanta como sospechan los enemigos de nuestra fe).



De ninguna manera el Principia Discordia es nuestra única escritura. Greg ha estado escribiendo lo que él dice que es un sumario del universo, aunque evidentemente pasará bastante tiempo antes de que lo termine. Adicionalmente, existen pilas y pilas de panfletos y folletos discordianos perpetrados por conversos animosos de todas partes - junto a montones nuevos que llegan a la casilla de correo todos los meses - pero sólo la Diosa sabe adónde están ahora, o qué era lo que decían. También está ‘Caos: los boletines del anarquismo ontológico’ (Grim Reaper Books) de Hakim Bey, miembro del Comité de la Expropiación Desarmada de la Sociedad John Henry McKay y Obispo de Persia (en exilio) de la Iglesia Morisca Ortodoxa de América. Pero el testamento más sublime de todos es ‘El Honesto Libro de la Verdad’ - del cual, lamentablemente, sólo hay una copia guardada bajo llave en la Biblioteca Cerrada de los Archivos Akáshicos. Solamente los epískopos discordianos cualificados y con glándulas pineales activadas pueden copiar pasajes de él - y sólo podrán ser publicados cuando puedan demostrar, más allá de toda duda razonable, que contienen valores sociales compensatorios, educativos, y de interés.



Sin embargo, esta combinación de la cuarta y quinta edición del Principia Discordia es incuestionablemente la más influyente de las obras fantásticas e inmortales que nuestra Diosa de la Grecia Clásica haya inspirado.



¿Quién se hubiera arriesgado a apostar a cuántas vidas ingratas y desgraciadas han privado para siempre de propósito irrelevante estas pocas páginas sorprendentes? ¿Quién puede decir cuántos seminaristas leyeron el Principia y decidieron cambiar sus vocaciones por la de payaso, o a cuántos terratenientes impulsó a vender sus propiedades para comprar lanchas o avionetas para traficar marihuana, o a cuántos políticos inspiró para retirarse en la soledad de las altas montañas y convertirse en ermitaños, o a cuantos banqueros ha transformado en anarquistas?



domingo, 16 de octubre de 2011

Salve Discordia!

¿Sabían que la Trilogía Illuminatus fue adaptada al teatro, y a una versión gráfica?
Si les interesa, en los siguientes links podrán leer más al respecto:

Apéndices Informativos I
Apéndices Informativos II



 

sábado, 15 de octubre de 2011

Maybe Logic: Las Vidas e Ideas de Robert Anton Wilson

'Maybe Logic: the Lives and Ideas of Robert Anton Wilson' es un documental de 2003 dirigido por Lance Bauscher que, como bien expresa su título, trata sobre la vida y las ideas de Bob Wilson. Hay escenas de distintas épocas de RAW, podemos verlo dando charlas, en entrevistas, haciendo comedia stand-up, etc.; una verdadera joya para aquellos que disfrutamos de su escritura


Un verdadero homenaje a el legado de Robert Anton Wilson; pueden verlo COMPLETO (con subtítulos en español) en éste link: http://www.youtube.com/watch?v=FEkFowCC4C0

fnord¿¡

RAW & The Golden Horde

Durante su estadía en Irlanda, Bob Wilson grabó junto a the Golden Horde, una simpática banda irlandesa de punk rock sicodélico. No solamente grabó su voz en el primer LP de la banda “The Chocolate Biscuit Conspiracy” (Hotwire records, 1985), sino que además contribuyó con algunas letras…

Este es el tema que da nombre al disco (¿estilo surf/conspiracy rock?):



En “Little UFO” podrán escuchar a RAW hablando (en la mitad del tema)



Originalmente, Bob iba a contribuir en un solo tema, “Communist for the FBI”, pero acabó colaborando en todo el LP:



En este sitio de fans de the Golden Horde podrán encontrar más información sobre el disco:



Salve Eris!

martes, 11 de octubre de 2011

ATENCIÓN: NOVEDADES

Trilogía Illuminatus completa en español, ahora los apéndices!

La obra de culto de Robert Shea y Robert Anton Wilson ahora disponible en español (COMPLETA) traducida por Mazzu Stardust en estos links:

Illuminatus Parte I: El Ojo en la Pirámide
Illuminatus Parte II: La Manzana Dorada
Illuminatus Parte III: Leviatán

Ahora también están disponibles los Apéndices originales (separados en dos partes):

Apéndices I y Apéndices II

Además, tres apéndices informativos (por Mazzu Stardust)

Apéndice Info I, Apéndice Info II y Apéndice Info III

Salve Discordia!!!!


FNORD?¡!¿

jueves, 22 de septiembre de 2011

ILLUMINATUS Y LOS 'FNORDS' Fragmento de Illuminatus Parte II: La Manzana Dorada, Libro Tres: UNORDNUNG, Séptimo Viaje, o Netzach

Traducción de Mazzu Stardust

Fragmento de Illuminatus Parte II: La Manzana Dorada, Libro Tres: UNORDNUNG, Séptimo Viaje, o Netzach





Vi los fnords el mismo día que escuché por primera vez sobre el martini plástico. Déjenme ser bien claro y preciso sobre esto, ya que en éste viaje mucha gente es deliberada y perversamente oscura: no hubiera visto, o no podría haber visto los fnords si Hagbard Celine no me hubiera hipnotizado esa noche en el platillo volador.



Había estado en casa leyendo los informes de Pat Walsh y escuchando una nueva grabación del Museo de Historia Natural, y estaba añadiendo unas muestras nuevas a mi colección de fotos de Washington-Weishaupt en la pared, cuando un platillo apareció flotando afuera de mi ventana. Es innecesario decir que no me sorprendió particularmente; había guardado un poco de AUM luego de lo de Chicago y, contrariando las instrucciones del FLE, me lo había auto suministrado. Después de conocer al Dealy Lama, por no mencionar a Malaclypse el Más Viejo, y de ver al loco de Celine hablando realmente con gorilas, supuse que mi mente estaba en un punto de receptividad donde el AUM detonaría algo verdaderamente original. De hecho, el OVNI me decepcionó un poco; mucha gente ya los había visto, y yo estaba esperando ver algo que nadie hubiera visto o imaginado.



Incluso fue más decepcionante cuando me abdujeron abordo y me encontré con Hagbard, Stella y otra gente del Lief Erikson, en lugar de encontrarme con marcianos o una delegación insectoide de la galaxia del Cangrejo.



“Salve Discordia” dijo Hagbard.



“O salve Eris” respondí, siguiendo el patrón dos-tres para completar el cinco. “¿Se trata de algo importante o solamente quieres mostrarme tu último invento?”.



Para ser sincero, el interior del platillo era espeluznante. Todo era no-euclidiano y semitransparente; sentía que iba a caer a través del piso y a hacerme añicos contra el suelo allá abajo. Y cuando comenzó a moverse fue peor.



“No dejes que el diseño te perturbe” dijo Hagbard. “Es mi propia adaptación de la geometría sinérgica de Bucky Fuller. Es más pequeño y sólido de lo que parece. No te caerás, créeme”.



“¿Este artilugio está detrás de todos los avistamientos de OVNIs que se han reportado desde 1947?” pregunté con curiosidad.



“No exactamente” Hagbard rió. “Eso es un fraude, básicamente. Ese plan fue creado por el Gobierno de los EEUU durante el primer mandato de Roosevelt, una de las pocas ideas que tuvieron sin la inspiración directa de los Illuminati. Una medida de reserva en caso de que pase algo con Rusia y China”.



“Hola nena” saludé a Stella con sutileza, recordando lo de San Francisco. “¿Serías tan amable de explicarme, con menos retórica y paradojas, de carajo está hablando?”.



“El Estado está basado en el miedo” dijo ella simplemente. “Si la gente no temiera a nada, se daría cuenta de que no necesita esa enorme mano gubernamental que se mete todo el tiempo en sus bolsillos. Así que plantaron el mito de los platillos en caso de que Rusia y China colapsen por una disensión interna, o que entren en guerra entre ellos y vuelen en pedacitos, o que sufran alguna catástrofe natural inesperada como una serie de terremotos. Si ya no hay enemigos para asustar a los estadounidenses, el mito de los platillos cambiará inmediatamente. Habrá ‘evidencia’ de que vienen de Marte y planean invadirnos y esclavizarnos ¿Entiendes?”.



“Así que construí este aparato que me permite ir a donde quiera sin interferencias” añadió Hagbard. “Cualquier avistamiento de esta nave, ya sea por parte de un operador de radar con veinte años de experiencia o una viejecita de Perth Amboy, es desechado por el gobierno como un caso de autosugestión - porque es algo que ellos mismos inventaron -. Puedo volar sobre ciudades como New York o sobre instalaciones militares súper secretas, o sobre cualquier maldito lugar que se me ocurra ¿No es lindo?”.



“Muy lindo, si” respondí, “pero ¿Para qué me trajiste aquí arriba?”



“Porque es momento de que veas los fnords”. Y entonces desperté en mi cama a la mañana siguiente. Me hice el desayuno de muy mal humor preguntándome si había visto los fnords (sean lo que mierda fueran) durante esas horas borradas, o si los vería tan pronto saliera a la calle. Debo admitir que tenía unas ideas bastante espantosas sobre ellos. Criaturas con tres ojos y tentáculos, sobrevivientes de la Atlántida que caminaban entre nosotros, invisibles gracias a algún tipo de escudo mental y que hacían trabajos secretos para los Illuminati. Era un concepto desconcertante, aunque finalmente cedí al miedo y miré por la ventana pensando que sería mejor verlos primero desde lejos.



Nada. Solamente gente ordinaria y somnolienta que se dirigía a tomar el autobús o el subterráneo.



Eso me calmó un poco, así que preparé las tostadas y el café, y fui a buscar el New York Times al pasillo. Encendí la radio y sintonicé algo de Vivaldi en la WBAI, me senté, tomé una tostada y comencé a leer la primera página del diario.



Entonces vi los fnords.



El artículo hablaba sobre las interminables disputas entre Rusia y los EEUU durante la asamblea general de la ONU, y luego de cada cita directa del discurso del delegado ruso, pude leer un “¡Fnord!” bastante destacado. La segunda nota era sobre el debate en el congreso para retirar las tropas de Costa Rica; cada argumento presentado por el Senador Bacon era seguido por otro “¡Fnord!”. Al pié de la página había una editorial típica del Times sobre el problema creciente de la contaminación ambiental y el incremento del uso de máscaras de gas entre los neoyorquinos; los factores químicos más preocupantes estaban interpolados con un montón de “Fnords”.



De repente vi los ojos de Hagbard quemándome y escuché su voz: “Tu corazón permanecerá en calma. Tus glándulas suprarrenales (tu adrenalina) permanecerán en calma. Calma, todo en calma. No entrarás en pánico. Mirarás al fnord y lo verás. No lo evadirás ni lo borrarás de tu mente. Vas a permanecer en calma y vas a enfrentarlo”. Y más atrás, mucho antes: mi maestro de primer grado escribiendo FNORD en el pizarrón mientras una rueda con un dibujo en espiral giraba y giraba en su escritorio, giraba y giraba y su voz que decía monótonamente



EL FNORD NO TE COMERÁ SI NO LO VES,

NO VEAS EL FNORD, NO VEAS EL FNORD…



Volví a mirar el diario y todavía podía ver los fnords.



Todo aquello estaba un paso más allá del condicionamiento de Pavlov, pensé. El primer reflejo condicionado era experimentar una reacción de pánico (o síndrome de activación) cada vez que encontrabas la palabra “fnord”. El segundo reflejo condicionado era bloquear lo sucedido, incluso la palabra misma, seguido por un sentimiento de angustia remanente que no podemos explicar. Y, por supuesto, el tercer paso era atribuir esa ansiedad a las noticias del diario que ya de por sí eran malas.



La esencia del control es el miedo. Los fnords provocaban que toda una población estuviera angustiada, atormentada por úlceras, mareos, pesadillas, taquicardia y otros síntomas del exceso de adrenalina. Toda mi arrogancia izquierdista y la apatía por mis paisanos se derritieron, y sentí una lástima genuina. Me di cuenta por qué los pobres bastardos creían en todo lo que se les decía, por qué aguantaban la polución y el transito abarrotado sin quejarse, por qué nunca protestaban ni devolvían las agresiones, por qué nunca demostraban mucha alegría, excitación, curiosidad o cualquier otra emoción humana normal, por qué vivían perpetuamente con una visión restringida, por qué pasaban por los barrios bajos sin notar la miseria ajena o el propio peligro… Entonces tuve una corazonada y busqué los avisos comerciales del diario. Era lo que esperaba: no contenían fnords. Esa era otra parte del truco: solamente a través del consumismo, un consumismo interminable, la gente podía escapar de la amenaza amorfa de los fnords invisibles.



Seguí pensando en eso camino a la oficina. Si yo le señalaba un fnord a una persona que no había sido desprogramada como Hagbard hizo conmigo ¿Qué diría? Probablemente leerían la palabra antes o después del fnord. “No, ésta palabra”, diría yo. Y aún así seguirían leyendo una palabra adyacente ¿Se elevaría su nivel de pánico a medida que la amenaza se acercara al conciente? Preferí no intentar ese experimento; podría provocarle una fuga sicótica al sujeto. Después de todo, el condicionamiento debía datar desde antes de la escuela. No me sorprendía que todos odiásemos tanto a nuestros profesores: teníamos una idea leve y difusa de lo que ellos nos habían hecho al convertirnos en fieles sirvientes de los Illuminati.