jueves, 26 de mayo de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 24

Lectura de Illuminatus semana 24

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 265 a la 275)



Robert Putney Drake tiene una revelación al analizar las últimas palabras de Dutch Schultz; al volver a EEUU visita a H.P. Lovecraft para recabar información; Malaclypse el Viejo le cuenta su historia a Joe Malik, junto a Simon Moon y el Padre Pederastia...

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En el fragmento de esta semana se hace más evidente que en ninguna otra parte que los Mitos de Illuminatus le deben mucho a El Retorno de los Brujos, de Louis Pauwels y Jacques Bergier.

Lo primero que nos revelan los autores es cómo comenzó Robert Putney Drake a descifrar el mensaje secreto encriptado en las últimas palabras del gángster Dutch Schultz (ver entrada de la Semana 6).

Dutch Schultz, herido y delirando en el hospital de Newark, 1935.


La primera intuición de que el palabrerío aparentemente inconexo del mafioso moribundo contenía información cifrada sobre los Illuminati y su relación con la Mafia y con los Lloigor, le llegó a R.P.D. a través de “un novelista famoso, posteriormente ganador de un Premio Nobel”; si bien RAW y Shea no mencionan el nombre de dicho “novelista famoso”, dejan entrever que se trata de Hermann Hesse. En páginas anteriores, ya habíamos visto que Hesse y Drake se conocían; Hesse ganó “posteriormente” el premio Nobel (la charla entre el novelista y R.P.D. del pasaje que nos ocupa transcurre – calculo – en 1935, y Hesse recibió el Premio Nobel de Literatura “posteriormente” en 1946); en la página 266 le dice a Drake “como sabes, me rehúso a vivir en Alemania por lo que está sucediendo allí, pero de cualquier manera es mi hogar”, y Hesse era alemán pero, preocupado por el clima político de Alemania (sobre todo por el ultranacionalismo), se había exiliado en Suiza aún antes de que los nazis llegaran al poder. También menciona a Jung y a Klee, a quienes Hesse conocía personalmente (ver entrada de la Semana 20). La anécdota que cuenta el escritor sobre Jung y Joyce es verídica. En 1930 Lucia Joyce comenzó a mostrar síntomas de trastornos mentales. Joyce se negaba a creer que su hija estuviera enferma, hasta que en 1934, al empeorarse su condición, el escritor decidió llevarla a la consulta de Carl Gustav Jung. Poco después fue diagnosticada como esquizofrénica. Ricardo Piglia relata el suceso en su libro Formas Breves:

Estaban viviendo en Suiza y Jung, que había escrito un texto sobre el Ulises y que por lo tanto sabía muy bien quién era Joyce, tenía ahí su clínica. Joyce fue entonces a verlo para plantearle el dilema de su hija, y le dijo a Jung: “Acá le traigo los textos que ella escribe, y lo que ella escribe es lo mismo que escribo yo”, porque él estaba escribiendo Finnegans Wake, que es un texto totalmente psicótico (…) totalmente fragmentado, onírico, cruzado por la imposibilidad de construir con el lenguaje otra cosa que no sea la dispersión. Entonces Joyce le dijo a Jung que su hija escribía lo mismo que él, y Jung le contestó: “Pero allí donde usted nada, ella se hunde”.

Volviendo al diálogo entre Hesse y Drake, al escritor le llaman la atención las referencias a alguien o algo que “comanda a Hitler” presentes en la transcripción del soliloquio delirante de Schultz que Drake le hace leer. Aquí los autores enganchan a Hesse con los Mitos de Illuminatus, al comenzar a explicarle a Drake sobre las sociedades secretas supuestamente ocultas detrás del andamiaje político del partido nazi, otro ejemplo genial de la mezcla de realidad/ficción que caracteriza a Illuminatus. Esta parte de la novela parece calcada de El Retorno de losBrujos:

En Illuminatus Hesse dice (pág. 266)

No eres alemán… ¿Cómo podrías comprender a esa gente de la que han dicho, con razón, que tienen un pié en su propia tierra y el otro pié en Thule? ¿Has escuchado algo sobre Thule? Es el nombre alemán para el reino fabuloso al que los griegos llamaban Atlántida.

Y en El Retorno de los Brujos, los autores citan a Hermann Rauschning, un dirigente alemán que se unió a los nazis durante un breve período para luego se alejarse del partido, y quien fuera uno de los primeros en advertir sobre el peligro de Hitler:

«En el fondo todo alemán tiene un pie en la Atlántida, donde busca una patria mejor y un mejor patrimonio. Esta doble naturaleza de los alemanes, esta facultad de desdoblamiento que les permite, al mismo tiempo, vivir en el mundo real y proyectarse a un mundo imaginario, se manifiesta de manera especial en Hitler y nos da la clave de su socialismo mágico.»



Hesse le cuenta a Drake sobre la Golden Dawn y sus miembros; la cita de Algernon Blackwood que habla sobre la supervivencia de ciertas entidades ancestrales (pág. 266), es también la nota de encabezamiento a manera de introducción de La Llamada de Cthulhu, que H.P. Lovecraft, a su vez, tomó del capítulo X de la novela El Centauro, de Blackwood:

Es concebible que tales potencias o seres hayan sobrevivido... hayan sobrevivido a una época infinitamente remota donde... la conciencia se manifiesta, quizá, bajo cuerpos y formas que ya hace tiempo que se retiraron ante la marea de la ascendente humanidad... formas de las que sólo la poesía y la leyenda han conservado un fugaz recuerdo con el nombre de dioses, monstruos, seres míticos de toda clase y especie...

La cita de Yeats que menciona el escritor es del poema The Second Coming. La anécdota de los supuestos ángeles descritos primero por Machen y luego reportados por los soldados también es referida en El Retorno de los Brujos:

Una aventura muy singular conduce de nuevo a Machen a la vida literaria. Gracias a ello, su nombre gozó de celebridad durante unas semanas, y la impresión que esto le produjo le decidió a terminar su vida como escritor. El periodismo le pesaba, y había perdido la afición a escribir para sí. Acababa de estallar la guerra. Hacía falta literatura heroica. Éste no era su género. The Evening News le pidió un artículo. Lo escribió a vuela pluma, pero siempre a su manera. Fue «The Bowmen» (Los arqueros). El periódico lo publicó el 29 de setiembre de 1914, el día siguiente a la retirada de Mons. Machen había imaginado un episodio de esta batalla: san Jorge, con su resplandeciente armadura y al frente de unos ángeles que eran los antiguos arqueros de Azincourt, socorría al Ejército británico. Pues bien, docenas de soldados escribieron al periódico: el señor Machen no había inventado nada. Ellos habían visto con sus propios ojos, ante Mons, a los ángeles de san Jorge incorporándose a sus filas. Podían atestiguarlo por su honor. Gran número de estas cartas fueron publicadas. Inglaterra, ávida de milagros en el momento de peligro, se conmovió. Machen fue ignorado cuando intentó revelar secretas realidades. Ahora, con una fantasía de pacotilla, conmovía a todo el país. ¿O sería que las fuerzas ocultas se levantaban y tomaban tal o cual forma a la llamada de su imaginación, tan a menudo ligada a las verdades esenciales, y que tal vez había realizado una profunda labor sin él saberlo? Machen repitió más de doce veces en los periódicos que su relato era pura invención. Nadie le creyó. En vísperas de su muerte, más de treinta años después, el gran anciano repetía sin cesar, en sus conversaciones, esta extravagante historia de los ángeles de Mons.

La frase sobre los sacramentos del mal y del bien, también fue tomada de El Retorno de los Brujos; del capítulo I de la Segunda Parte – titulada Algunos Años en el Más Allá Absoluto:

Arthur Machen ha expresado vigorosamente: «A nuestro alrededor existen sacramentos del mal, como existen sacramentos del bien, y yo creo que nuestra vida y nuestros actos se desarrollan en un mundo insospechado, llenos de cavernas, de sombras y de moradores crepusculares.»

Jacques Bergier (izq.) y Louis Pauwels (der.)


En el capítulo IV de la Segunda Parte, Pauwels y Bergier incluyen un fragmento de la novela El Pueblo Blanco de Arthur Machen, donde amplía el concepto:

¿Qué es el pecado (el Mal)? —dijo Cotgrave.

—Me veo obligado a responder a su pregunta con otras preguntas. ¿Qué experimentaría si su gato o su perro empezaran a hablarle con voz humana? ¿Y si las rosas de su jardín se pusieran a cantar? ¿Y si las piedras del camino aumentaran de volumen ante sus ojos? Pues bien, estos ejemplos pueden darle una vaga idea de lo que es realmente el pecado. (..) La esencia del pecado sería (...) querer tomar el cielo por asalto —respondió Ambrosio—. El pecado consiste, en mi opinión, en la voluntad de penetrar de manera prohibida en otra esfera más alta. Esto explica que sea tan raro. En realidad, pocos hombres desean penetrar en otras esferas, sean altas o bajas, y de manera autorizada o prohibida. Hay pocos santos. Y los pecadores, tal como yo los entiendo, son todavía más raros. Y los hombres de genio (que a veces participan de aquellos dos) también escasean mucho... Pero puede ser más difícil convertirse en un gran pecador que en un gran santo.

Estas metáforas sobre el Mal que describe Machen (“¿Qué experimentaría si su gato o su perro empezaran a hablarle con voz humana? ¿Y si las rosas de su jardín se pusieran a cantar?”) recuerdan a las visiones de los esquizofrénicos: estos “sacramentos del Mal” abrirían portales hacia un “más allá” donde no sólo los locos percibirían dichas alucinaciones, sino que “el hombre o la mujer común” se verían inmersos también en ese mundo pesadillesco. Recordemos a Sasparrilla Godzilla, la turista que al comienzo de Illuminatus (pág. 17) cree ver una sonrisa burlona en la cara de la estatua del dios Tláloc, o a los “hombres y mujeres corrientes que abandonaban las calles alegando ojos vigilantes, seres encapuchados atravesando habitaciones cerradas, figuras coronadas dando órdenes ininteligibles y voces que clamaban ser Dios o el Diablo” (pág. 18) cuando los Illuminati intentan “inmanentizar el Eskatón”. En la lectura de esta semana Wilson y Shea vinculan muy hábilmente esta similitud entre el “sacramento del Mal” y la esquizofrenia con la enfermedad mental de Lucia Joyce, los delirios de Dutch Schultz, y los ensueños persecutorios de Hitler. “Hay momentos en la historia en que las visiones de los locos y de los drogadictos son una mejor guía a la realidad que el sentido común y la interpretación de los datos existentes en la – así llamada – mente normal. Éste es uno de esos períodos, por si no lo habían notado” (Illuminatus, página 35).

En resumen, lo que Hesse le insinúa a Drake, es que detrás de la Golden Dawn, de la Sociedad Vril y de la Sociedad Thule, había “un grupo oculto de verdaderos iniciados”, que guardaban “los verdaderos secretos extraterrestres”. Este grupo oculto, obviamente, serían los Illuminati, y los “secretos extraterrestres” que guardaban era su relación con los “Superiores Desconocidos”, los Lloigor. El objetivo de esta relación – como hemos visto en entradas anteriores – sería la de conseguir la inmortalidad mediante los sacrificios sangrientos en honor de estos seres. Esta forma violenta de ingresar a un plano superior, sería uno de los “sacramentos del mal” a los que Machen se refería. Unas páginas más adelante, y siguiendo con los Mitos de Illuminatus, Wilson y Shea describen este proceso en boca de Malaclypse el Viejo, quien se transformó – de manera casi involuntaria, o “de carambola” durante la Masacre de Melos – en un ser de pura energía mediante dicho proceso, al cual llama Iluminación Trascendental, “para diferenciarlo de la adquisición de la visión interna sobre la verdadera naturaleza del hombre y del universo, que es la Iluminación ordinaria” (pág. 274).

“Como dije, esta es la verdadera razón del sacrificio humano. (...) Cualquier muerte violenta o repentina libera un estallido de energía consciente que puede ser controlado y canalizado como cualquier otro tipo de energía explosiva. Todos los Illuminati desean convertirse en dioses. Esa ha sido su ambición desde siempre” (pág. 275)

Comparemos esto con lo que dicen Bergier y Pauwels en El Retorno de los Brujos, citando al Doctor Achille Delmas sobre el “verdadero” objetivo de la jerarquía nazi (o del grupo detrás de la misma):

«El objetivo de Hitler no es la implantación de la raza de los Señores, ni la conquista del mundo; esto sólo son medios de la gran obra señalada por Hitler; el fin verdadero es hacer obra de creación, obra divina, mutación biológica; resultado de ello sería una ascensión de la Humanidad todavía no igualada, “la aparición de una humanidad de héroes, de semidioses, de hombres-dioses”.»

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Cabalísticamente, Tiphareth es el centro del Árbol de la Vida, la séfira en la que convergen casi todos los caminos sefiróticos provenientes de las restantes nueve esferas. Podría decirse que el nudo dramático de Illuminatus es el intento por parte de los Illuminati de “inmanentizar el Eskatón”, y en la lectura de esta semana vemos parte de la génesis de ese punto de confluencia: el centro de la trama. Casi al comienzo del libro, los autores nos adelantaban ese factor diciéndonos que “cuando los senderos del Sr. Flegenheimer (Dutch Schultz) y del Sr. Drake se cruzaron en 1935, se formó uno de los vínculos que condujeron al Incidente de Fernando Poo” (pág. 54). Y aquí, en Tiphareth – justamente donde confluyen todos los senderos –,  nos develan cómo fue que se cruzaron los destinos de Drake y Schultz.

Además, esta parte está repleta de símbolos de Tiphareth y crísticos: el niño sacrificado y el rey “Cuando estaba en el trono, el niño vino a mí” (pág. 265), la figura de Hitler como el salvador de la Alemania nacionalsocialista y como Anticristo para el resto de Europa, la encarnación de Malaclypse el Viejo como el mismísimo Cristo, y el sacrificio como camino a la inmortalidad (el Fénix, otro símbolo de esta séfira) y el balance entre la destrucción y la construcción en la explicación que le brinda a Joe.



Malaclypse dice también haber sido Simón el Mago, encarnación mediante la cual desparramó “ideas contradictorias sobre el cristianismo”. De Wikipedia:

San Justino mártir e Ireneo cuentan el mito de Simón y Elena. De acuerdo con este mito, que era el centro de la religión simonista, al principio de los tiempos Dios tuvo su primer pensamiento llamado Ennoia o Sophia, que era una mujer y de ese pensamiento surgieron los ángeles cuando descendió a las regiones inferiores de la creación. Pero los ángeles se rebelaron contra ella por celos y crearon el mundo y lo convirtieron en su prisión, donde apresaron su cuerpo femenino. Desde entonces ella se reencarnó muchas veces, y en cada ocasión resultó humillada. Entre sus muchas reencarnaciones se encontraba Helena de Troya, y finalmente se reencarnó como Elena, una esclava y prostituta de la ciudad fenicia de Tiro. A su vez el ser Supremo descendió bajo la forma de Simón el Mago para rescatar a su Ennoia. Tras redimirla de la esclavitud viajó con ella, proclamándose Dios y a ella como su Ennoia, prometiendo que disolvería el mundo que los ángeles habían creado en su rebelión, y que quienes confiasen en él y en Elena regresarían con ellos a los mundos superiores.

Simón el Mago decía ser un avatar de Dios y un salvador, es decir, una figura crística de Tiphareth, y Sophía había encarnado en Helena de Troya, la mujer “más bella del mundo”, la cual es ofrecida a Paris por Afrodita a cambio de la Manzana Dorada (Kallisti, “para la más bella”) que Eris había arrojado en la boda de Peleo y Tetis; y Tiphareth es la Belleza. 

En la página 271 Joe le pregunta a Malaclypse “¿Cómo debo llamarlo? ¿Lucifer?, ¿Satán?”; el sendero sefirótico que une a Tiphareth con Hod contiene el arcano mayor 15: El Diablo.

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Ilustración original de Virgil Finlay para la publicación de La Casa Maldita en Weird Tales


A Hesse, Jung y Joyce, se les suma otra figura histórica que fue también de enorme influencia para RAW y los Mitos de Illuminatus: Howard Philip Lovecraft; en el fragmento que nos ocupa esta semana, el escritor de Providence aparece como personaje y dialoga con Robert Putney Drake.

Parado frente a la casa de Benefit Street, Drake pudo ver la cima de Sentinel Hill más allá del pueblo, y la vieja iglesia abandonada que albergó a la Secta de la Sabiduría Estelar en la década de 1870. Se dirigió a la puerta, levantó el viejo llamador gregoriano (pensando en Lillibridge, el reportero, y en Blake, el pintor: ambos murieron investigando aquella secta), y golpeó tres veces. (pág. 267)

La casa del 135 de Benefit Street en Providence, Rhode Island, aún existe, y si bien Lovecraft no vivió en ella, la conocía porque su tía Lillian Clark vivió un tiempo allí. Su novela corta La Casa Maldita (The Shunned House, 1924) está basada en esta vivienda. La iglesia abandonada en Sentinel Hill, la Secta de la Sabiduría Estelar, el reportero Lillibridge y Blake, el pintor, son referencias al relato El Morador de las Tinieblas (1935), del cual hemos hablado en una entrada anterior. La señora Gamhill mencionada en la página 268 es, creo yo, a Annie E. Philip Gamwell, la tía de H.P.L.



¿Cuál es el propósito de la visita de Robert Putney Drake a H.P. Lovecraft? Drake, como hemos visto en páginas anteriores, busca casi desesperadamente contactarse con los Illuminati como parte de su plan de extorsión a la Mafia para crear un sindicato unificado del crimen, pero a pesar de dar pelos y señales, no lo logra – en apariencia. “Mi plan puede ser la última opción, pero los Illuminati todavía no se han contactado conmigo, a pesar de que ya deben estar informados ¡Oh, Weishaupt, qué montón de cabezas huecas intentan llevar a cabo tu obra!” (pág. 260). Luego de descifrar las últimas palabras de Dutch Schultz, e informado de las sociedades secretas por “sus amigos de Zúrich” (Hesse, Klee, etc.), Drake comienza a investigar sobre ocultismo y sobre los autores que han escrito sobre cultos y seres ancestrales, descubriendo que H.P.L. ha revelado gran parte del armazón oculto de los Illuminati (en el universo de Illuminatus, los Mitos de Cthulhu son una realidad); en vista de eso, Drake no va a ver a H.P.L. para advertirle lo que puede pasarle si sigue develando secretos: en realidad lo que quiere es averiguar si los Illuminati se han comunicado con Lovecraft.

Hace casi veinte años que él viene escribiendo sobre ellos, y ellos no lo han contactado. Yo he estado sacudiendo el bote en dos continentes y no me han contactado ¿Qué hay que hacer para que asomen una mano? Si no llego a un entendimiento con ellos, todo lo que arregle con Maldonado y Capone estará escrito en el viento. Simplemente no puedo hacer tratos con la mafia antes de tener un trato con ellos ¿Qué debo hacer? ¿Poner un aviso en el New York Times?: “Hey, hola Ojo que Todo lo Ve ¿Podría mirar en mi dirección? R. P. Drake, Boston” (pág. 270).

Para esta parte, creo que los autores – sobre todo Wilson – tomaron la voz de Lovecraft de ensayos tales como el famoso El Horror Sobrenatural en la Literatura (publicado en 1927 y revisado en 1934) y otros como Notas Sobre el Arte de Escribir Cuentos Fantásticos (publicado en 1937) y el breve ensayo autobiográfico titulado Algunas Notas Sobre Algo que No Existe (1933); el Lovecraft de Illuminatus dice (pág. 268):

“Soy un artista, un artista mediocre, me temo - y no me contradiga -. Valoro la honestidad por sobre todas las virtudes. Me gustaría creer (...) en mi propio talento. Pero la razón manda, (...) y yo poseo una capacidad bastante microscópica para crear un abanico minúsculo de efectos estéticos, todos macabros y limitados, que solamente atraen a una audiencia muy especial”.

Y en Notas Sobre el Arte de Escribir Cuentos Fantásticos el propio H.P.L., con el mismo tono de autocrítica dura, escribe:

Mi forma personal de escribir un cuento es evidentemente una manera particular de expresarme; quizá un poco limitada, pero tan antigua y permanente como la literatura en sí misma. Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse (...) Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros - Poe, Dunsany, Arthur Mache, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos - e insignificantes aficionados, como yo mismo.

Lovecraft le aclara a Drake que es “estrictamente materialista” y que no cree en las amenazas de esos grupos esotéricos; Drake le pregunta entonces por qué incorpora elementos ocultistas en sus cuentos, a lo que H.P.L. le responde “Los vampiros, los fantasmas y los hombres lobos están pasados de moda; provocan más risa que terror. Consecuentemente, cuando comencé a aprender sobre el saber olvidado, antes de publicar ‘Dagon’, empecé a incorporarlo a mis historias. No imagina las horas que pasé con esos volúmenes antiguos en Miskatonic, discriminando entre toneladas de basura - Alhazred, Levi y Von Juntz eran verdaderos casos de manicomio, ¿Sabe? -, para sacar en limpio algunas nociones que fueran lo suficientemente ajenas como para causar un shock genuino, un estremecimiento verdadero en mis lectores”. En Algunas Notas Sobre Algo que No Existe, el autor escribe:

Creo que la escritura fantástica ofrece un campo de trabajo serio nada indigno de los mejores artistas literarios; aunque uno muy limitado, ya que refleja solamente una pequeña sección de los infinitamente complejos sentimientos humanos. La ficción espectral debe ser realista y centrarse en la atmósfera; confinar su salida de la Naturaleza al único canal sobrenatural elegido, y recordar que el escenario, el tono y los fenómenos son más importantes para comunicar lo que hay que comunicar que los personajes y la trama. La «gracia» de un cuento verdaderamente extraño es simplemente alguna violación o superación de una ley cósmica fija, una escapada imaginativa de la tediosa realidad; por lo tanto son los fenómenos más que las personas los «héroes» lógicos. Los horrores, creo, deben ser originales: el uso de mitos y leyendas comunes es una influencia debilitadora.

Con respecto a este recurso de Lovecraft buscar nuevas fuentes de inspiración “originales” para “causar un shock genuino” en sus lectores, el escritor Christopher Knowles propuso la idea de que H.P.L. utilizó ciertos conceptos de la Teosofía – en especial los de Alice Bailey – como fuente de inspiración para los Mitos de Cthulhu; en otro blog traduje el artículo de Knowles, que será de gran interés para los fans de Lovecraft.



En la página 269 Drake le pregunta si había recibido amenazas por parte de los grupos ocultistas, a lo que Lovecraft le responde: “Solamente cuando mencioné a Kali”. He buscado esta supuesta referencia a Kali en los cuentos de H.P.L. y no he podido encontrarla; lo más cercano que encontré fue una referencia a una divinidad india en A Través de la Puerta de la Llave de Plata (escrito en colaboración con E. Hoffmann Price)

Sabía que en Boston había existido un Randolph Carter, pero no estaba seguro de si él - el fragmento componente de la entidad que ahora se hallaba al otro lado de la Ultima Puerta - había sido ése o algún otro. Su yo había sido aniquilado; y no obstante, él - si es que efectivamente podía, ante aquella absoluta falta de existencia individual, decir él con entera propiedad - tenía conciencia de ser igualmente una legión de yos. Era como si su cuerpo se hubiese transformado repentinamente en una de esas efigies de brazos y cabezas múltiples que se adoran en los templos de la India, y contemplase el conglomerado resultante de un atolondrado intento de distinguir su cuerpo original de dichas reproducciones, si es que realmente (¡qué idea majestuosa!) había un original distinto de las infinitas encarnaciones.

Pero esta descripción no se corresponde específicamente a Kali, puede atribuirse a cualquiera de las divinidades hindúes de la Trimurti y a muchas otras más; creo que aquí los autores desenvainan otro de sus recursos astutos para mezclar los Mitos de Illuminatus con los de Cthulhu: Kali es, obviamente, una representación femenina del Caos, como Eris (Kali-¿Kallisti?); en los Mitos de Illuminatus, según Wilson y Shea, a los Illuminati no les preocupa que alguien investigue sus chanchullos debido a la Ley de los Cincos “cualquiera que intente describir sus operaciones suena como un paranoico” (pág. 227) y no reaccionaron a las supuestas revelaciones de Lovecraft sobre la naturaleza de su organización hasta que – supuestamente – mencionó a Kali, es decir a la divinidad de los discordianos. Los autores parecen sugerir que todo es aceptable para ellos, menos la propaganda de “la contra”, o como dice el dicho argentino “no hay que avivar a la gilada”.

Después, Drake le pregunta por qué nunca mencionó la Ley de los Cincos, a lo que Lovecraft le responde que la había sugerido en En las Montañas de la Locura. En esa novela corta, H.P.L. narra la historia de una raza extraterrestre que habría poblado la Antártida millones de años antes de la aparición del ser humano, a la que llama ‘los Grandes Antiguos’, unos seres con cabeza en forma de estrella de cinco puntas.

Wilson y Shea afirman – en dichos de Drake – que en El Caso de Charles Dexter Ward Lovecraft cita de manera incompleta una fórmula mágica de Historia de la Magia, de Eliphas Levi; dos cosas: la cita que Lovecraft incluye en El Caso de Charles Dexter Ward no está en Historia de la Magia, sino en Dogma y Ritual de la Alta Magia de Levi; y lo único que falta en la versión del relato es una sola repetición de la palabra Adonai:

Per Adonai Eloim, Adonai Jehova Adonai Sabaoth, Metraton Ou Agla (aquí falta otra repetición de Adonai) Methon verbum pythonicum, mysterium salamandrae cenventus silvorum, antra gnomorum, daemonia Coeli Gad Almonsin, Gibor, Jehosua, Evam Zariathnatmik, Veni, veni, veni.

En la página 271 se insinúa que Lovecraft conoce la meta de los rituales sangrientos de los Illuminati y su relación con la guerra y los regímenes dictatoriales, pero que no cree que nadie comprenda lo que implican “dudo que eso lleve a la gente a considerar mis cuentos con más seriedad, o a ver conexiones entre ciertos rituales, que nunca he descrito explícitamente, y aquellos actos que serán considerados como los excesos normales del despotismo”.

Finalmente vemos que los Illuminati no sólo contactan a Drake (pág. 271), sino que lo venían protegiendo aún antes de convocarlo, haciendo desaparecer (mediante los Lloigor, tal vez) a los sicarios enviados por la Mafia para atrapar a R.P.D. (pág. 270)



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“Kleopatra” dijo Malaclypse, “era un caso de cuidado. La hubiera consagrado Polimadre del planeta, si ella hubiera vivido. Por poco destruyó al Imperio Romano, y, en efecto, acortó su vida varias centurias. Forzó a Octavio a imponer y soportar tanto poder Anerístico, que sumió al Imperio en un estado prematuro de burocracia” (pág. 271)

Aquí Mal-1 se refiere a la teoría Illuminati de la historia, que tiene – por supuesto – cinco etapas: Verwirrung o caos, Zweitracht o discordia, Unordnung o confusión, Beamtenherrschaft o burocracia, y Grummet o desenlace (ver pág. 569). Según Malaclypse, Cleopatra forzó a Octavio y al Imperio Romano a entrar en una etapa de Beamtenherrschaft o burocracia precoz; Octavio era el heredero de Julio César, y tras el asesinato de éste gobernó como autócrata a Roma bajo una dictadura militar, llamada el Segundo Triunvirato (junto a Marco Antonio y Lépido). Octavio utilizó la relación de Marco Antonio con Cleopatra para convencer al Senado de que Antonio quería reducir el poder de Roma en Egipto, y esto llevó a una guerra civil, que terminó con la victoria de Octavio, el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra, y con Octavio proclamándose Emperador.

La Muerte de Cleopatra por Jean Andre Rixen


En la página 273, para sorpresa de Joe, Malaclypse afirma que los Illuminati son neófilos, y que de hecho, fueron tal vez los primeros neófilos. Sobre este tema, hemos hablado en una entrada anterior.

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Otro tema interesante tocado en la lectura de esta semana es el de las sociedades secretas de la Golden Dawn y la Sociedad Vril. Ambas sociedades contienen un elemento Jodementes de realidad/ficción en su creación.

Hay fuertes dudas sobre la verdadera existencia de una Sociedad Vril durante la Alemania nazi, tal vez debido a que el concepto de Vril fue tomado de una novela de ciencia-ficción de Edward Bulwer-Lytton, La Raza Futura, publicada en 1871. Dos de los defensores de la teoría de que sí existió la Sociedad Vril fueron los ya citados Louis Pauwels y Jacques Bergier. En El Retorno de los Brujos cuentan que conocieron de su existencia gracias a Willy Ley, un ingeniero alemán que se había exiliado en EEUU y que en 1947 publicó un artículo llamado Pseudociencias en la Tierra de los Nazis en la revista Astounding Science Fiction



El doctor Willy Ley, uno de los más grandes expertos del mundo en materia de cohetes, huyó de Alemania en 1933. Por él nos hemos enterado de la existencia en Berlín, poco antes del nazismo, de una pequeña comunidad espiritual que reviste un gran interés para nosotros. Esta comunidad se fundaba, literalmente, en una novela del escritor inglés Bulwer Lytton: La Raza Futura. Esta novela presenta a unos hombres cuyo psiquismo está mucho más desarrollado que el nuestro. Han adquirido poderes sobre ellos mismos y sobre las cosas que los hacen semejantes a los dioses. Por lo pronto, siguen ocultos. Habitan en cavernas, en el centro de la Tierra. Pronto saldrán de ellas para reinar sobre nosotros. Esto era todo lo que parecía saber el doctor Willy Ley. Añadía, sonriendo, que los discípulos creían poseer ciertos secretos para cambiar de raza, para igualarse a los hombres ocultos en el fondo de la Tierra. Eran métodos de concentración y toda una gimnasia interior para transformarse. Comenzaban sus ejercicios contemplando fijamente la estructura de una manzana partida en dos... Nosotros proseguimos la investigación, Esta sociedad berlinesa se llamaba: «La Logia Luminosa» o «Sociedad del Vril». El Vril es la enorme energía de la cual sólo utilizamos una ínfima parte en la vida ordinaria, el nervio de nuestra divinidad posible. El que llega a ser dueño de un vril se convierte en dueño de sí mismo, de los demás y del mundo. Aparte de esto, no hay nada deseable. Todos nuestros esfuerzos deben tender a ello. Todo lo demás pertenece a la psicología oficial, a la moral, a las religiones, al viento. El mundo va a cambiar. Los Señores saldrán de debajo de la Tierra. Si no hemos celebrado una alianza con ellos, si no somos también señores, nos veremos entre los esclavos, entre el estiércol que servirá de abono a las nuevas ciudades.

Más adelante, Pauwels y Bergier afirman que la Sociedad Vril era como una especie de círculo interno de la Sociedad Thule, y que Karl Haushoffer, Rudolf Hess y Adolf Hitler eran algunos de sus miembros más conocidos.



Con respecto a la Golden Dawn, también hay muchas dudas; no en lo referente a su existencia, pero sí a su origen. La Orden Hermética de la Aurora Dorada, o Golden Dawn, fue fundada en Londres en 1888 por William Wynn Westcott, Samuel MacGregor Mathers y William Robert Woodman. El Dr. Wynn Westcott, masón y médico londinense, supuestamente encontró – en una tienda de libros usados – un documento en apariencia muy antiguo escrito en un código que parecía una mezcla de griego antiguo y símbolos astrológicos. Al parecer, Wescott logró descifrar el código y descubrió que el documento contenía cinco rituales mágicos. Entre las páginas del manuscrito cifrado, Wescott dice haber encontrado la dirección de una tal Anna Sprengel de Stuttgart, a quien escribió. La señora Sprengel, quien supuestamente era la condesa de Landsfeld e hija natural de Luis I de Baviera y Lola Montez, aparentemente le respondió que los rituales pertenecían a un grupo ocultista alemán llamado Die Goldene Dämmerung – la Aurora Dorada –, y lo autorizó a fundar una rama inglesa de dicha orden. La cuestión es que la existencia de la señora Sprengel nunca pudo ser demostrada, y al parecer habría sido un invento de Wynn Westcott para legitimar a la Golden Dawn y transformarla en heredera de una larga tradición mágica.



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5s, 17s, y 23s: “¿Por qué (...) nunca mencionó la Ley de los Cincos?” (pág. 269); “¿Kleopatra? preguntó Simon Moon veintitrés años después”, y “Lake Shore Drive 2323” (pág. 271); “los diecisiete apóstoles originales - cinco de ellos fueron borrados de los registros” (pág. 273).




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