lunes, 11 de mayo de 2015

MODELOS, METÁFORAS E ÍDOLOS (Fragmento de "La Nueva Inquisición", por Robert Anton Wilson)

MODELOS, METÁFORAS
 E ÍDOLOS

(Con comentarios sobre la psicología primate y la mecánica cuántica)



 Fragmento de "La Nueva Inquisición", por Robert Anton Wilson, 1986

Traducción: Mazzu



Lo desconocido involucra peligro, inquietud y zozobra; aplícase el instinto primordialmente a eliminar estos estados penosos. Primer principio: cualquier explicación es preferible a ninguna explicación...
El impulso causal está, pues, determinado y excitado por el temor. El “¿por qué?” debe dar en lo posible no la causa por la causa misma, sino determinado tipo de causa: una causa que tranquilice, redima, alivie.
Nietzsche, El Ocaso de los Ídolos


Una rosa con cualquier otro nombre
Nunca, nunca olería igual
Y astuta es la nariz que sabe
Que una cebolla ha sido llamada rosa
Wendell Johnson, Your Most Enchanted Listener


Si ves un cerdo con dos cabezas, mantén tu boca cerrada
Proverbio irlandés




INTRODUCCIÓN


Este libro habla de una Nueva Inquisición, un Nuevo Ídolo, y un Nuevo Agnosticismo.

Por Nueva Inquisición me refiero a ciertos hábitos de represión e intimidación que se están volviendo un lugar cada vez más común en la comunidad científica de hoy en día. Por Nuevo Ídolo me refiero a las creencias rígidas que forman la superestructura ideológica de la Nueva Inquisición. Por Nuevo Agnosticismo me refiero a una actitud mental que en todos lados ha sido llamada “agnosticismo modelo” y que aplica los principios agnósticos no solamente al concepto de “Dios” sino también a ideas de todo tipo en todas las áreas del pensamiento y la ideología.

El principio agnóstico rechaza la creencia total o la negación total y considera a los modelos como herramientas a ser utilizadas sólo y siempre que sean apropiadas, y reemplazados (por otros modelos) sólo y siempre que no sean apropiados. No supone que ciertos modelos, o tipos de modelos, sean más “profundos” que otros, sino que simplemente pregunta si un modelo sirve o no a aquellos que lo utilizan. El principio agnóstico es comprendido aquí en un amplio sentido “humanístico” o “existencial”, y no pretende ser estrictamente técnico o filosófico.

Este libro es deliberadamente polémico porque creo que los modelos, como herramientas, deben ser probados en ese tipo de combate que Nietzsche metafóricamente llamó “guerra” y Marx llamó lucha dialéctica. Es deliberadamente chocante porque no quiero que sus ideas parezcan menos rigurosas o sorprendentes de lo que son.

Parte de lo que digo aquí puede parecer contradecir y repudiar ideas sostenidas en algunas de mis obras anteriores. Pero en efecto, no es así. Todavía estoy a favor de una sociedad altamente tecnológica en vez de una más primitiva; todavía me rehúso a unirme a aquellos que exaltan la edad media (que yo contemplo como una época de locura y superstición); todavía abogo por la colonización espacial, la investigación de la longevidad y otras metas que parecen faustianas (o algo peor) para aquellos laudatores temporis acti como Theodore Rossack y los ecologistas pop. Sobre todo, todavía pienso que la clase dirigente científica que es satirizada en esta obra no es en absoluto tan nefasta como la clase dirigente de varias religiones, especialmente la del cristianismo y el Islam. Al criticar lo que llamo Materialismo Fundamentalista – un término que acuñé hace más de diez años, y utilicé en muchos artículos y en algunos libros -, me estoy oponiendo al fundamentalismo, no al materialismo. (Este punto será aclarado conforme avancemos).

Algunos términos que serán poco familiares para ciertos lectores son utilizados con frecuencia en este libro. Aquí están brevemente definidos, y serán mejor explicados, por contexto y ejemplos, a medida que el argumento se desarrolle.

REALIDAD ÉMICA: el campo unificado conformado por pensamientos, sentimientos, e impresiones sensoriales aparentes que organiza nuestra experiencia rudimentaria en patrones significativos; el paradigma o modelo que las personas crean al hablar unas con otras, o al comunicarse mediante cualquier tipo de simbolismo; la cultura de un tiempo y espacio; el entorno semántico. Cada realidad émica tiene su propia estructura, estructura que impone sobre la experiencia cruda.

REALIDAD ÉTICA: la realidad hipotética que no ha sido filtrada a través de la realidad émica de un sistema nervioso humano o de su red lingüística. Si tienen algo que aportar sobre la realidad ética sin utilizar palabras o cualquier otro símbolo, por favor, envíen una descripción completa al autor inmediatamente.

Información: tal como se utiliza en la teoría matemática de la información, denota la cantidad de imprevisibilidad en un mensaje; la información es, en términos generales, lo que uno no espera escuchar. En este sentido, la información puede ser “verdadera” o “falsa”, pero siempre es una pequeña sorpresa. La resistencia a la información nueva mide el grado de fundamentalismo en una cultura, subcultura o en un individuo.

Neurosemántica: el estudio de la influencia del simbolismo sobre el sistema nervioso humano; la manera en que la realidad-túnel local programa nuestros pensamientos, sentimientos e impresiones sensoriales aparentes.

RELIDAD-LABERINTO: la existencia considerada como un test de inteligencia de multiple-choice; la suma total de realidades-túneles disponibles para cualquier humano con mente abierta o no-fundamentalista en cualquier época y lugar dados.

realidad-TÚNEL: una realidad émica establecida por un sistema de codificación o una estructura de metáforas transmitida a través del lenguaje, el arte, las matemáticas y otros símbolos.

Sinergia: aquellos comportamientos de los sistemas que no pueden ser predichos mediante el análisis de sus partes o subsistemas. Un término popularizado por Buckminster Fuller y aproximadamente equivalente al holismo. Consulte Gestalt en la psicología y la transacción a continuación.

Transacción: se utiliza aquí en el sentido de la Psicología Transaccional, que sostiene que la percepción no es una re-acción pasiva, sino una trans-acción activa, creativa, donde el “observador” y lo “observado” deberían ser considerados como un todo sinérgico.


*****************************************************************

- I


El difunto R. Buckminster Fuller (arquitecto, ingeniero, poeta, matemático y un fastidioso) solía sorprender a su público durante sus conferencias señalando casualmente que todo lo que vemos está dentro de nuestra cabeza. Si la consternación de la audiencia se hacía oír, Fuller se detenía y explicaba, por medio de un dibujo en la pizarra, el diagrama de óptica que podemos encontrar en cualquier curso de física elemental de primer año:



La flecha hacia arriba a la izquierda del lector es un “objeto” o, en términos más precisos, un evento en el espacio-tiempo. Los rayos de luz provenientes de este nodo existencial o cúmulo de energía viajan a las lentes de los ojos que, al igual que todas las lentes, los invierten, y luego la retina registra la “imagen” invertida. No vemos las cosas al revés porque la retina es parte del sistema sinérgico ojo-cerebro, y antes de que tengamos conciencia del nodo de energía, el cerebro ya ha interpretado y editado la señal en su sistema de clasificación, que incluye girar la imagen para que coincida con el sistema geométrico de coordenadas común utilizado por el cerebro para “archivar” la información.

Algunos piensan que lo entienden la primera vez que les es explicado. Otros, cerca de la centésima vez que les es explicado de repente exclaman “¡Eureka!” y piensan que al fin realmente lo han entendido. En mi experiencia en seminarios en esta área, nadie entiende el significado completo de esto hasta que se realizan algunos experimentos que lo transforman en una experiencia vivida. He aquí un experimento que imploro al lector que repita de inmediato:

Pídale cooperación a un amigo y luego obtenga un periódico que usted no haya leído. Siéntese en una silla y pídale a su amigo que sostenga el diario de modo que usted sea capaz de leer los titulares de la primera página y luego hágalo caminar lentamente hacia atrás en la habitación hasta que los titulares se hagan difusos. Entonces pídale que lea un titular en voz alta sosteniendo el periódico en la misma posición. Usted entonces “verá” claramente el titular.

Repito: leer acerca de una demostración como esta no hace que el principio sea comprendido de manera tan clara y profunda como la realización del experimento.

Aristóteles, sin conocer las leyes de la óptica moderna, comprendió este principio general lo suficiente como para decir que “veo” es una expresión incorrecta que en realidad  debería ser “he visto”. Siempre hay un tiempo, aunque fugaz, entre el impacto de una señal en los ojos y la “percepción” o “imagen” en nuestro cerebro. En ese intervalo, el cerebro le impone forma, significado, color y muchas otras características a la imagen.

Lo que es cierto es cierto para los ojos, lo es para los oídos y los otros sentidos.

En vista de ello, una vez remarcado, parece que no hay escape del agnosticismo parcial – es decir, el reconocimiento de que todas las ideas son en alguna manera conjeturas e inferencias. Aristóteles eludió esta conclusión y, hasta hace poco, la mayoría de los filósofos y científicos han hecho lo mismo, insistiendo, asumiendo, o con la esperanza de que haya un método mediante el cual la incertidumbre de las percepciones pueda ser trascendida y podamos llegar a la certeza de los principios generales.

Desde Hume - al menos desde Hume - esta Fe ha sido fragmentada gradualmente. Varios filósofos han expresado este colapso de la certeza de diferentes formas, pero en esencia, la posición relativista moderna puede ser expresada simplemente diciendo que no hay manera de derivar conclusiones ciertas desde percepciones inciertas, por la misma razón que no es posible obtener una suma definitiva si todos los números en una cuenta se estiman como “alrededor de un kilo”, “alrededor de medio kilo”, “aproximadamente tres kilos” o “un poco más de tres kilos”. Si la percepción no es absoluta, ninguna deducción basada en la percepción puede ser absoluta. No importa cuán ingeniosamente podamos jugar con las aproximaciones, éstas no se convierten en certezas por arte de magia; en el mejor de los casos, se convierten en aproximaciones más precisas.

Una vez más: consideremos esta conocida ilustración que se encuentra en la mayoría de los libros de psicología general:


Si usted ve la línea de abajo más larga que la de arriba, su cerebro, trabajando con los programas habituales, lo ha engañado. Las formas de V y V invertidas seducen al sistema ojo-cerebro para que vea de manera imprecisa. Usted acaba de tener una alucinación leve.

Los procesos (ópticos y neurológicos) por medio de los cuales los “milagros” y los “OVNIs” son creados y mediante los cuales usted “crea” una silla en la misma habitación donde se encuentra en este momento, son fundamentalmente similares a lo que acaba de suceder cuando usted miró las líneas anteriores. Si usted piensa que la silla es más “objetiva” que un poema de Dylan Thomas o que esas líneas pixeladas, debe probar el costoso experimento de contratar a tres pintores y tres fotógrafos para que hagan un “retrato realista” de la silla. Usted descubrirá que tanto en las fotos como en las pinturas, cada personalidad de cierta forma le asigna un significado o una riqueza al “objeto”.

Ahora, esto no es para respaldar lo que podría llamarse Relativismo Absoluto - la idea de que una generalización es tan buena como otra. Algunas generalizaciones probablemente son mucho más precisas que otras, razón por la que tengo más fe en la silla donde estoy sentado que en la Virgen de Ballinspittle. Pero estas generalizaciones permanecen en el área de la probabilidad. Nunca alcanzarán la certeza sostenida por el Papa, por el Dr. Carl Sagan y por los sacerdotes de otros Ídolos.

“Los” griegos, como decimos, o “los” griegos antiguos – el puñado de griegos cuyas ideas en realidad conocimos en la universidad - eran conscientes de la falibilidad de la percepción, y un ejemplo muy conocido en Atenas durante su época dorada, era el siguiente: tome tres cuencos de agua. Coloque agua caliente en el primero, agua tibia en el segundo y agua fría en el tercero. Coloque su mano derecha en el agua caliente y la izquierda en el agua fría. A continuación, ponga sus dos las manos en el agua tibia. La misma agua parecerá “fría” en la mano derecha y “caliente” en la mano izquierda (repito, realizar el experimento enseña más, en términos neurosemánticos, que la simple lectura).

Sin embargo, los filósofos griegos, o algunos de ellos, creían que había un camino a la certeza. Lo llamaban el sendero de la Razón Pura (RP). El argumento de la RP dice que incluso aunque la información de los sentidos sea falible, tenemos una facultad superior que no es falible y que conoce las verdades a priori. Esta noción se derrumbó en los últimos años por diversas razones, pero sobre todo porque las cosas que los filósofos creyeron saber de esta manera a menudo simplemente se han revelado como falsas. Por ejemplo, incluso durante la época libertaria del librepensamiento en el siglo XVIII, Kant seguía creyendo que la RP “sabía” intuitivamente que la geometría euclidiana era la única y verdadera geometría. Actualmente los matemáticos tienen muchas variedades de geometría no euclidiana, y todas son igualmente válidas (consistentes) y tan útiles como la geometría euclidiana, aunque en diferentes áreas.

En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino pensaba que había encontrado el método infalible para lograr la certeza - una combinación de la RP y la Sagrada Escritura (SE). Todavía se cree en ella países atrasados ​​como Irlanda o Portugal, pero no es un concepto aceptado en las naciones civilizadas, porque la RP misma ha demostrado ser falible, como se señaló, y porque hay muchas variedades de Sagradas Escrituras (budistas, hindúes, taoístas, judías, así como productos modernos cómo el Oahspe y El Libro de Urantia), y no hay pruebas empíricas para determinar cuál de las SE es la SE “real”.

En el siglo XIX, Kierkegaard centró su atención en el período cristiano previo a Santo Tomás de Aquino y sugirió, una vez más, que la forma para liberarnos de la recurrencia perpetua de la incertidumbre es un “salto de fe”. Kierkegaard fue un escritor tan intrincado que cualquier crítica a su obra será denunciada como superficial por sus admiradores, pero en esencia, su argumento es algo similar al de este libro (y similar a Nietzsche): todos los otros métodos de búsqueda de certeza contienen un “salto de fe” escondido, un salto que los devotos convenientemente “olvidan” o pasan por alto. Por lo tanto, Kierkegaard pregunta: ¿por qué no admitir francamente que estamos haciendo un “salto de fe”?

Mi respuesta es que hay una alternativa que a algunos de nosotros nos parece más razonable; es decir, evitar este “salto fe” y mantener una posición agnóstica sobre todos los métodos, aunque dispuestos a aprender de todos ellos con una mente abierta. La justificación para esto es totalmente empírica y sólo probabilística, por supuesto. Los que realizaron este “salto de fe” generalmente parecen un poco tontos después de unas pocas generaciones, o incluso después de unos pocos años.

Queda, por supuesto, el Método Científico (MC), la supuesta fuente de certeza de los que yo llamo Nuevos Idólatras. El MC es una mezcla de IS (información sensorial: por lo general ayudada por instrumentos para refinar los sentidos) con la antigua RP griega. Desafortunadamente, mientras que el MC es efectivamente poderoso y nos parece el mejor método desarrollado por la humanidad, está compuesto por dos elementos falibles - tanto la IS (información sensorial) como la RP (la razón pura) pueden engañarnos. Repito: dos falibilidades no suman una infalibilidad. Las generalizaciones científicas que se prolongan durante mucho tiempo, tienen una probabilidad alta, tal vez la probabilidad más alta de todas las generalizaciones, pero es sólo la idolatría la que sostiene que ninguna de ellas debería ser revisada o rechazada. Muchas generalizaciones han sido revisadas ​​y refutadas solamente en el siglo pasado.

La certeza se apodera de algunas mentes, no porque haya una justificación filosófica para ello, sino porque esas mentes tienen una necesidad emocional de certeza.

Como ejemplo, recorra con la vista la siguiente lista de proposiciones y participe en el juego aristotélico de “uno/u otro” con ellas: marque “verdadero” o “falso” (ya que “tal vez” no está permitido en el estricto juego aristotélico).


Volveremos a estas proposiciones después y encontraremos otras lecciones que se pueden aprender de ellas, pero por ahora alcanza con notar que las preferencias emocionales y las ideas fijas se vuelven perceptibles en algunos casos para casi todos los lectores, incluso cuando (o sobre todo cuando) la evidencia a favor o en contra de las proposiciones es dudosa o controvertida. Es interesante reflexionar que sin dudas otros lectores experimentaron una percepción similar dentro de su propios prejuicios, pero relacionados con elementos totalmente diferentes de la lista (sólo un astrónomo que pasó mucho tiempo en busca del décimo planeta siente un sesgo fuerte en ese ítem, pero un gran porcentaje de las personas casadas sienten un sesgo definido al enfrentarse con el punto 20).

Lo que llamo Ídolos son proyecciones de estas compulsiones interiores de la psicología humana. Cuando un Ídolo “habla” (a través de sus sacerdotes), sólo dice lo que el devoto quiere oír.

Un análisis más técnico de la RP se puede encontrar en libros como Matemáticas: El fin de la Certeza, de Morris Kline, Gödel, Escher, Bach, de Hofstadter, y la sección sobre Gödel en El Mundo de las Matemáticas, de James Roy Newman. En pocas palabras, el análisis es el siguiente:

Cada pensamiento consiste en la manipulación de símbolos de acuerdo con las Reglas del Juego. La combinación de símbolos y reglas (para la manipulación de los símbolos) constituye un sistema. Cuando son diseccionados hasta alcanzar sus núcleos matemático-lógicos, todos los sistemas parecen ser triviales o dudosos. Si son triviales, son exactos, pero no podemos aprender mucho de ellos porque se “refieren” a unos pocos elementos. A medida que el sistema se vuelve menos trivial, y se “refiere” a más y más elementos, una especie de regresión infinita entra en el sistema y se hace cada vez incierto: tenemos que demostrar, por así decirlo, una serie interminable de pasos entre el Paso A y el Paso B antes de seguir al Paso C.

Hay un ejemplo hilarante de esta regresión, de Lewis Carroll, en el libro de Hofstadter antes mencionado. Esta es una analogía simplificada que oí una vez:

“Nunca como animales, ya que son nuestros hermanos” - dijo un estudiante estadounidense de budismo a un roshi (maestro) Zen.

“¿Por qué no debemos comer a nuestros hermanos?” - preguntó el roshi.

El estudiante tenía un sistema simple que se puede abreviar así::

Los animales son nuestros hermanos.
No debemos comer a nuestros hermanos.
Por lo tanto no debemos comer animales.

Una vez que todos los pasos son analizados críticamente, un nuevo argumento comienza; y este argumento, a su vez, puede ser analizado, de manera que se crea la regresión infinita. En “el sentido común" o en el contexto de la probabilidad, muchos desafíos similares parecen absurdos y pueden no tenerse en cuenta, pero cualquier sistema que pretenda certeza debe responder a todas las objeciones. Ya que se necesitaría una cantidad infinita de tiempo, esto aún no se ha hecho y el fundamento de todo sistema lógico-matemático se considera cada vez más como formal - Reglas del Juego - y no como eternas “leyes del pensamiento” como parece ser para los filósofos desde Aristóteles hasta la época de Kant.

Esto se aplica a la estructura de los sistemas de la RP en sí. Cuando combinamos la RP con la IS (información sensorial), aparece otro problema: la falta de fiabilidad de la IS ya discutida. Un tercer problema es que hay muchos sistemas de RP disponibles (es decir, al describir la separación tenemos que elegir entre la geometría euclidiana, la gauss-reimanniana, la lobachevskiana, la fulleriana, el espacio n-dimensional de Hilbert, etc.), y sólo podemos juzgar qué sistema de RP se debe combinar con la IS examinando los resultados de otras IS (por vía experimental), lo que proporciona altas probabilidades, aunque no certezas. Cualquier sistema de RP/IS que haya funcionado en el pasado puede ser reemplazado si una nueva IS no se ajusta al patrón, o si un sistema diferente de RP proporciona una nueva “perspectiva” que parece más útil operacionalmente o en la práctica.

O, como dijo Einstein una vez - citado por Korzybsky en Ciencia y Cordura - : “En tanto las leyes de las matemáticas sean exactas, no se referirán a la realidad; y en tanto se refieran a la realidad, no son exactas”.

En la vida diaria y el “sentido común”, usamos esta precaución agnóstica la mayor parte del tiempo y “esperamos lo inesperado”, “mantenimiento nuestros ojos y oídos abiertos”. Sólo nos apuramos a juzgar cuando estamos presionados para tomar una decisión rápida o cuando nuestros prejuicios están involucrados, como sucede en controversias políticas y religiosas.

Cuando no hay presión existencial para tomar decisiones rápidas, sólo el perjuicio asevera certeza.

Adoptamos el siguiente diagrama del profesor O.R. Bontrager, del Departamento de Psicología de la Universidad de Pennsylvania, y de los principios generales en la antología de Blake, Percepción de la Universidad de Texas, 1952.


La etapa I es un evento energético en el continuo espacio-tiempo, en el sentido einsteiniano. Esto puede ser un proceso subatómico, un caballo que corre en un campo, una película de Laurel y Hardy proyectada en una pantalla, el motor nuclear llamado “el sol” transmitiéndonos luz y calor a través de 149.600.000 kilómetros, o cualquier otro evento posible en el espacio-tiempo. Esto a menudo es llamado Realidad Ética, o realidad no verbal.

La primera flecha representa parte (no toda) de la energía del evento energético original viajando hacia algún órgano perceptor que puede pertenecer a mí, o a usted, o a cualquier otra criatura como nosotros.

La etapa II es la actividad del órgano perceptor después de ser “golpeado” o estimulado por parte de la energía que alcanza dicho órgano. Tengamos en cuenta que la energía total no es absorbida por el órgano, incluso en casos extremos, tales como cuando nos golpeamos con un martillo: no absorbemos toda la energía en el martillo.

Incluso en esta etapa, aunque nada más se requiera para la percepción, estamos tratando con una parte, y no con la totalidad; estaríamos hablando de abstracción, incertidumbre y falibilidad.

La segunda flecha indica parte de lo que sucede después de que el órgano perceptor es estimulado por la energía que fluye hacia nosotros desde el evento en el espacio-tiempo. En esta flecha estamos representando numerosas señales que viajan a varias partes de nuestro organismo.

La etapa III es la reacción orgánica, que puede ser un tanto compleja. Por ejemplo, si el haz de energía es la señal “su madre ha sido violada y asesinada por terroristas”, al menos el estómago, los conductos lagrimales y el corazón estarán involucrados en el procesamiento de la señal, así como los sistemas neurológicos y endocrinos.

Trate de imaginar algunas de las reacciones orgánicas probables, incluyendo la producción de bilis y adrenalina, en aquellos cristianos fundamentalistas lo suficientemente fuertes como para superar todos los obstáculos presentados en las primeras páginas de esta obra; o a una feminista enfrentando la señal: “ninguna mujer ha compuesto una sinfonía de primera categoría” o un marxista escuchando un discurso de Margaret Thatcher; o a un enano leyendo una colección de chistes sobre enanos “realmente” graciosos – para quienes no son enanos; o a un erudito judío tratando de leer objetivamente los escritos de los revisionistas que afirman que el Holocausto nunca sucedió.

Es obvio que junto con la substracción (o abstracción: al recibir una parte y no la totalidad de la energía externa), la percepción también involucra una especie de adición de emociones pre-existentes que son lo que Freud llamó “proyección”.

La flecha siguiente indica la transmisión de todo esto al cerebro. Obviamente, lo que el cerebro recibe ya está coloreado por las sustracciones y adiciones indicadas; pero el cerebro mismo, excepto tal vez en el recién nacido, ya contiene un conjunto de programas o “sistema de archivos” para clasificar dichas señales.

La etapa IV indica la “percepción” como suele ser llamada, la “imagen” o “idea” mental que se produce después de que el cerebro procesa la energía original junto a las adiciones y las sustracciones.

La última flecha bidireccional indica la etapa más sutil y más nefasta de esta programación neurológica, la retroalimentación entre la entrada de energía (con las adiciones y sustracciones) y el sistema de lenguaje (incluyendo lenguajes abstractos y simbólicos como las matemáticas) que cerebro utiliza con frecuencia.

La percepción final en el ser humano siempre es verbal o simbólica y, por lo tanto, codificada en la estructura preexistente de cualquiera sea el idioma o sistema que haya sido enseñado al cerebro. El proceso no es una reacción lineal, sino más bien una transacción sinérgica. Este producto final es una construcción neurosemántica, una especie de metáfora.

Este descubrimiento de que el lenguaje es esencialmente metafórico surgió gradualmente en el siglo XIX inspirado en la famosa máxima de Emerson que dice que hablamos unos a otros a través de “poemas fósiles”. Por lo tanto, querer algo es estar vacío - querer (want) y vacante (vacant) vienen de la misma raíz. Hablar de los deseos como “apetitos”, nos lleva de nuevo la misma metáfora. Incluso “ser” (to be) - la palabra más abstracta de uso común - proviene de una raíz indoeuropea que evidentemente significaba perderse en el bosque. Era lo más abstracto, imagino, que un primate podía sentir; cuando ya no estaba perdido y encontraba a otra gente, él/ella ya no “era” en abstracto, sino que de nuevo se encontraba implicado/a en un estado más complejo, es decir, la existencia social y las Reglas del Juego. Un villano es un individuo sin posesiones (y los marxistas deberían habernos proporcionado muchas más exégesis de los prejuicios clasistas en nuestro idioma). El hombre es el ser humano común, como las feministas insisten en decirnos, debido a los prejuicios de género de nuestro idioma. Una historia humorística de naturaleza sexual es una “broma sucia” porque los ascetas y los puritanos dejaron sus propios programas incorporados a nuestro discurso; pero las palabras sajonas para las funciones corporales son “mucho más sucias” que las palabras normandas debido a la pluralidad de los prejuicios puritanos-económicos-raciales.

Incluso los artículos (the – el, la, los, las) son una metáfora - que asumen que el mundo está dividido de la misma manera en que nuestras mentes lo dividen) y parecen haber sido una metáfora bastante hipnótica. En términos de tragedia y sufrimiento humano, piensen en lo que generalizaciones tales como “los judíos” y “los negros” han causado. De manera más sutil, recuerden que “el largo de la vara” parecía ser una frase perfectamente significativa y “objetiva” hasta que Einstein demostró que una vara tiene varios largos (largo1, largo2, y así sucesivamente), dependiendo de su velocidad y también dependiendo de la velocidad relativa del necio que están tratando de medirla.

¿Y qué hay del verbo “ser” en el sentido de identificación aristotélica – como en A es una B? Esto parece muy útil matemáticamente, porque los miembros de un conjunto matemático existen de manera abstracta, es decir, por definición. ¿Pero qué sucede cuando aplicamos este concepto a eventos sensoriales no matemáticos? Considere las siguientes afirmaciones: “esta es una gran obra de arte”, “esto es una tontería sin sentido”, “esto es  comunista”, “esto es sexista”, “esto es fascista”. Para reflejar los principios actualmente aceptables de la neurología, tales declaraciones deberían ser un poco más complicadas, por ejemplo, “esta me parece una gran obra de arte”, “esto me parece una tontería sin sentido”, “esto me parece comunista”, “esto me parece sexista”, “esto me parece fascista”

Por supuesto, si un bastardo pedante como yo realiza esa observación, las personas dirán que las formulaciones anteriores son lo que realmente quisieron decir y que el “es” aristotélico fue utilizado sólo por conveniencia o por brevedad. Pero si observamos a las personas con cuidado, nos daremos cuenta de que el lenguaje en realidad tiene efectos hipnóticos, y que una persona que dijo “esto es sagrado” tratará al evento no verbal como si realmente fuera sagrado, y los que dicen “esto es una mierda” actuarán como si el evento realmente fuera una mierda.

El trabajo de Roger Jones, Physics as Metaphor, intenta extensamente aclarar al lector el elemento transaccional o poético en declaraciones aparentemente factuales tales como

Esta es una tabla de tres metros.

Si la observación del Dr. Jones todavía parece oscura o excesiva, considere la famosa habitación desigual diseñada por el Dr. Albert Ames. Esta idea se discute en el trabajo Perception de Blake, mencionado anteriormente, y con frecuencia se muestra en televisión. Esta habitación está diseñada para que el cerebro, usando sus programas y metáforas comunes, la clasifique como una habitación común. Sin embargo, no es común: las paredes, el techo y el suelo están diseñados con ángulos irregulares que en los seres humanos educados producen ópticamente las mismas señales que una sala “común” (algunas evidencias sugieren que los niños menores de cinco años no son engañados por esta ilusión).

Algo muy interesante e instructivo sucede - algo que puede estar relacionado con la ufología y otros temas “locos” -, si dos hombres de igual estatura entran en la habitación desigual y caminan hacia las paredes opuestas. Lo que el cerebro “ve” es que un hombre “milagrosamente” se hace más grande, volviéndose un gigante virtual, mientras que el otro hombre se “encoge” hasta parecer un enano. El cerebro, habiendo clasificado la sala como algo normal, se aferra obstinadamente a este programa, incluso al costo de tener que clasificar las nuevas señales como eventos casi sobrenaturales.

(Continuará...)

domingo, 8 de marzo de 2015

METAPROGRAMACIÓN (por Antero Alli)

METAPROGRAMACIÓN
Cuando el cerebro autoconsciente se programa a sí mismo
por Antero Alli






Fragmento de The Eight-Circuit Brain, de Antero Alli

Traducción: Mazzu




“En la provincia de la mente, lo que uno cree verdadero es verdadero o se vuelve verdadero, dentro de ciertos límites hallados a través de la experiencia y la experimentación. Estos límites son nuevas creencias a ser trascendidas. En la mente, no existen los límites”

- John C. Lilly



“Todos los seres humanos, todas las personas que han alcanzado la adultez en el mundo de hoy, son biocomputadoras programadas. Ninguno de nosotros puede escapar de nuestra naturaleza como entidades programables. Literalmente, cada uno de nosotros puede ser nuestros programas, ni más ni menos. A pesar de la gran variedad de programas disponibles, la mayoría de nosotros tenemos un conjunto limitado de programas. Algunos de ellos son inherentes. En las formas de vida más simples la mayoría de los programas son inherentes, desde el código genético hasta los organismos adultos totalmente desarrollados y capaces de reproducirse.

Los patrones de funcionamiento, de acción y reacción, fueron determinados por las necesidades de supervivencia, de adaptación a los cambios lentos del entorno, y para pasar el código a los descendientes. Eventualmente la corteza cerebral apareció como una nueva y expansiva computadora de alto nivel controlando los niveles estructuralmente más bajos del sistema nervioso, los programas inherentes e inferiores. Por primera vez comenzó a aparecer el aprendizaje y su rápida adaptación a un medioambiente velozmente cambiante. Posteriormente, después de la expansión de esta nueva corteza durante varios millones de años, se alcanzó un tamaño cortical crítico. En este nivel estructural, emergió una nueva capacidad: aprender a aprender”

- John C. Lilly
“Programación y Metaprogramación de la Biocomputadora Humana”

En su libro de 1966, “Programación y Metaprogramación de la Biocomputadora Humana”, John C. Lilly bosqueja un enfoque científico de la reprogramación del sistema nervioso humano a través del uso de LSD y la terapia en tanques de aislamiento, una investigación que después se ramificaría en sus proyectos de comunicación entre especies con los delfines. Lilly acuñó el término “metaprogramación” para referirse al proceso mediante el cual el sistema nervioso central autoconsciente aprende a redefinirse, instruirse, y reimprimirse a sí mismo. Su enfoque vio más allá de la mera capacidad de aprender, memorizar y repetir los datos introducidos y/o las rutinas de actividad. Percibió la infraestructura psíquica subyacente del verdadero proceso del aprendizaje, cómo aprendemos a aprender, y cómo aprendemos nuevas formas de continuar aprendiendo. Este enfoque puntual expandió realmente el campo de juego de la investigación de la consciencia – un punto de inflexión decisivo que no fue obviado por Timothy Leary en su modelo cerebral de 8 circuitos.

Leary utiliza el término “vulnerabilidad de impronta” en sus escritos sobre el modelo cerebral de 8 circuitos para referirse a un estado profundamente maleable y peligrosamente abierto de la psique, donde ésta es capaz de recibir nuevas improntas con nuevos patrones y hábitos de conducta, pensamiento, y creencia. Leary descubrió que la vulnerabilidad de impronta ocurría durante el punto máximo de cualquier experiencia con dosis fuertes de LSD, un momento breve durante el cual nuevos patrones y programas pueden ser introducidos con resultados altamente terapéuticos y transformadores. Su libro “La Experiencia Psicodélica: Un Manual Basado en el Libro Tibetano de los Muertos” (coescrito junto a Richard Alpert y Ralph Metzner) fue pensado como una guía detallada para que quienes utilizaran el LSD de esta manera pudieran cambiar sus vidas con improntas positivas. Aquí un fragmento del “PRIMER BARDO: El periodo de la pérdida del ego o del éxtasis del no-juego”.

La liberación es el sistema nervioso desprovisto de actividad mental-conceptual. El percatarse del Vacio, lo No Realizado, lo No Nacido, lo No Hecho, lo No Formado implica Budeidad, Perfecto Entendimiento, el estado de la mente divina del Buda. Si el sujeto está preparado para diagnosticar los síntomas de pérdida del ego, no necesita ninguna ayuda externa. La persona que está a punto de abandonar su ego no solo debería poder diagnosticar los síntomas tal como vienen, uno por uno, sino que también debería ser capaz de comprender La Clara Luz sin ser confrontada a ella por ninguna otra persona. Si la persona no lo reconoce y acepta el comienzo de la pérdida del ego, puede quejarse de extraños síntomas en el cuerpo. Esto muestra que no ha alcanzado un estado de liberación. Entonces el guía o el amigo deben explicar los síntomas tal como se ha indicado al comienzo de pérdida del ego.

Aquí tenemos una lista de sensaciones físicas que se presentan frecuentemente:

1-      Presión corporal, que los tibetanos llaman hundimiento de la tierra en el agua.
2-      Frío húmedo seguido de un calor febril que los tibetanos llaman hundimiento del agua en el fuego.
3-      Desintegración del cuerpo o explosión en pedazos, llamada hundimiento del fuego con el aire.
4-      Presión en la cabeza y en los oídos que los americanos llaman lanzamiento del cohete al espacio.
5-      Estremecimiento de las extremidades.
6-      Fluir de los sentidos del cuerpo o derretimiento como la cera.
7-      Náusea.
8-      Temblor o agitación, empezando por las regiones pélvicas y extendiéndose por el torso.

Estas reacciones físicas deben ser interpretadas como señales que anuncian la trascendencia. Evitemos tratarlas como síntomas de enfermedad, aceptémoslas, fusionémonos con ellas, disfrutémoslas.

IMPRONTA VS. CONDICIONAMIENTO

Los términos “impronta” y “condicionamiento” se refieren a eventos muy diferentes y sin embargo relacionados. Durante la vulnerabilidad de impronta las estructuras existentes del ego se vuelven más fluidas, maleables y abiertas a nuevas impresiones e improntas. Un shock de impronta puede ocurrir cuando somos expuestos a cualquier experiencia directa con altos niveles de Éxtasis, Incertidumbre, Indivisibilidad, e Impermanencia, ‘choques externos’ que también activan los circuitos 5-8 respectivamente. Cualquiera de estas exposiciones puede desestabilizarnos física, emocional, conceptual y socialmente (circuitos 1-4) hasta que respondemos – nos hacemos responsables – y hacemos los ajustes necesarios para restaurar el balance y comenzar a funcionar a niveles más altos que los previos a la desestabilización de las estructuras de nuestra realidad.

La impronta y el condicionamiento expresan diferentes etapas de la metaprogramación, un proceso utilizado para redefinirse a uno mismo en concordancia con la experiencia directa de nuestras verdades más innatas, en vez de las “verdades” definidas por programas heredados, martillados en nosotros desde la cuna. Por programas me refiero a los códigos morales familiares y religiosos, al condicionamiento sociológico y educativo, y a todos los valores, ideas, y creencias que absorbimos pasivamente de maestros, libros, medios de comunicación, y de la sociedad en toda su extensión. Y por verdades innatas me refiero a nuestras respuestas más honestas y veraces según la sensibilidad y las reacciones naturales de nuestro sistema nervioso central (SNC) ante cualquier estímulo, entrada de información o experiencia. Defínete a ti mismo o sé definido.

Las improntas difieren del condicionamiento – este último perpetúa cualquier acción repetitiva, afirmación, rutina, y programa que sea necesario para mantener y preservar una impronta dada o intenta combatir, desactivar, y quebrar ciertas improntas, como en el caso de el “lavado de cerebro” y otras técnicas de deprogramación. Ejemplos de shocks externos que pueden provocar vulnerabilidad de impronta: embarazo, parto (para todos los infantes y para los padres primerizos), la primera experiencia sexual, la primera pérdida por muerte repentina de un ser amado, la primera consecución de un objetivo o de éxito mundano.

La metaprogramación es un atributo del sexto circuito integrado. El grado en que cualquier SNC despierto absorbe, integra, y transmite las señales neuroelectricas que se originan en sí mismo, puede ser el grado en que el “cerebro autoconsciente” percibe, organiza, y regula su propia realidad. A medida que se experimentan y se integran más procesos y atributos del sexto circuito – segunda atención, premonición, precognición, intuición – la transmisión de dicho circuito puede dar lugar a las así llamadas habilidades psíquicas como la telepatía, psicoquinesis, clariaudiencia, visión remota, y otras capacidades de enlace para conectar entre sí a los adeptos del C-6.

La Actitud, el Escenario y el Sesgo de Leary hacia los Circuitos Superiores

Timothy Leary aplicó el modelo de 8 circuitos como una herramienta de metaprogramación junto al uso terapéutico del LSD, donde su famosa teoría de “la actitud y el escenario” fue puesta a prueba. La “Actitud” se refiere a la actitud mental que cada usuario trae a la experiencia, e incluye sus pensamientos, creencias, sentimientos, actitudes, estados de ánimo, y cualquier complejo psicológico que la persona intente comprender o del que intente liberarse. El “Escenario” se refiere al verdadero entorno físico y social donde ocurre el viaje de LSD. El escenario puede incluir música y utensilios de arte, pero lo más importante es que haya un guía que no haya ingerido LSD y que permanecerá presente durante todo el viaje como una fuente opcional de apoyo espiritual y social. La experiencia del LSD en sí es profundamente influenciada por los elementos específicos de la actitud y al escenario.

En este contexto basado en el LSD, Leary claramente exalta los cuatro circuitos superiores por sobre los cuatro inferiores, reflejando sus sesgos negativos posteriores hacia las realidades de los circuitos más bajos. Estos sesgos imponen una jerarquía de valores entre los circuitos superiores e inferiores que me parece problemática en su suposición implícita de una división entre cuerpo y espíritu, entre nuestras prioridades diarias de supervivencia y la promesa de aventuras post-supervivencia. Aquí es donde mis propios sesgos se despegan de los de Leary y Wilson. Mi experimentación continua con el modelo de 8 circuitos sigue demostrando que la integración de los circuitos inferiores es esencial para tener experiencias más seguras y creativas en los circuitos superiores a través de conexiones verticales específicas entre los circuitos 1 y 5, 2 y 6, 3 y 7, y 4 y 8. He llamado a esta posición el sesgo de la corporización  

El Sesgo de la Corporización  

He hallado que el modelo cerebral de 8-C es especialmente útil en su capacidad para rastrear y ubicar la falta o la ausencia de experiencia e inteligencia. Usado de esta manera, la grilla puede exponer los límites de nuestros conocimientos existentes o nuestra ignorancia – prerrequisitos para cualquier investigación seria sobre la naturaleza de la inteligencia. Si bien el modelo cerebral de 8-C es muy efectivo para los diagnósticos, se queda corto como procedimiento de tratamiento. Si carecemos de la experiencia directa de los estados de consciencia que representan los ocho circuitos, nada puede integrarse de manera verdadera. El esquema se transforma en filosofía de sillón – en el mejor de los casos -, mientras corremos el riesgo de volvernos leyendas pomposas en nuestras propias mentes.

Mis experimentaciones continuas con la metaprogramación han sido aplicadas mayormente sin el uso de drogas en el contexto del parateatro, una tecnología ritual única para la auto-iniciación. Aquí, ocasionalmente hago referencia a los circuitos como una cuadrícula de diagnóstico para medir los grados de mi acceso a las ocho funciones de la inteligencia, sus varias dimensiones de experiencia y el paisaje interno en general. El eje de esta tecnología ritual, que yo llamo la No-Forma, refiere a una práctica del Zazen que puede actuar como catalizador para acercarse a la vulnerabilidad de impronta.

Más allá de mi temprano uso de LSD, peyote, y psilocibina (1967-1977), mis catalizadores primarios para al acercamiento a la vulnerabilidad de impronta han sido de dos formas: orgánicos y sintéticos. Mi conocimiento sintético de la metaprogramación ha sido moldeado por el conocimiento auto-adquirido en los experimentos grupales de parateatro desde 1977. Mi conocimiento orgánico de la metaprogramación llegó a través de las respuestas a los shocks y traumas que la Vida misma proporciona inesperadamente, eventos que resultan en estados intensificados de incertidumbre y conciencia expandida de la impermanencia. La vulnerabilidad de impronta también puede aparecer después de cualquier desestabilización significante de la estructura del ego y su desconexión de las rutinas habituales que mantienen su ilusión de realidad.  La vulnerabilidad de impronta expresa una receptividad maleable y desnuda del sistema nervioso central, temporalmente libre del condicionamiento social, que lo hace capaz de recibir nuevas improntas profundas con nuevos patrones y programas.


(El término “parateatro” fue acuñado por el ya fallecido director polaco de teatro, Jerzy Grotowski (11 de agosto, 1933 – 14 de enero, 1999), para referirse a una fase de su trabajo grupal realizado puertas adentro y también en los bosques de Polonia entre 1970 y 1978. Si vieron el singular filme de Louis Malle “Mi cena con André”, este trabajo es mencionado varias veces por André Gregory, cuya experiencia de primera mano con el parateatro de Grotowski transformó su vida. Hablando en líneas generales, el parateatro se trata de un proceso físicamente orientado de dinámicas grupales privadas, no representativas, que a menudo involucra rigurosos ejercicios y técnicas cinéticas y vocales. Al no tener audiencia, las presiones externas de la actuación se liberan y son reemplazadas por presiones internas autocreadas para realizar acciones con un compromiso total hacia la transformación y refinamiento del instrumento humano)  



martes, 3 de marzo de 2015

CARLOS CASTANEDA el embaucador de verdades, Parte II (Por Adam Gorightly)

EL EMBAUCADOR
DE VERDADES
(Segunda Parte)

Carlos Castaneda y el oportunismo académico



por Adam Gorightly

Traducción: JFK Tadeo


Parte III: «Ahora», dijo don Adam, «os hablarÉ de los dos vIentos y de como Carlos intentÓ que se la chuPARAN»

Durante el corto período que pasó en la UC Irvine a principio de los setenta, Castaneda contactó con Ramona Du Vent — una india plain y aprendiza de chamán — y su amiga y compañera universitaria Marjory Dill. Du Vent y Dill se hallaban inmersas en una fase  ocultista, y ambas estaban fascinadas por Castaneda y su aparente conocimiento de las tradiciones mágicas y chamánicas. Dill estaba recibiendo instrucciones especiales de Castaneda, que la había seleccionado para ser una de sus "vientos". De acuerdo con la leyenda, un hechicero tiene cuatro mujeres viento, que deben acudir a él por su propia voluntad. En Relatos de poder, Carlos encontraba a uno de sus "vientos", pero don Juan intuyó que ella sola no sería lo suficientemente fuerte como para ayudar a Castaneda a "abordar a su aliado". Finalmente, Carlos adquirió su segundo "viento", por decirlo de alguna manera. Richard De Mille consideró todo el asunto como una más en la larga línea de invenciones literarias de Castaneda hasta que un día recibió una carta de uno de estos "vientos", concretamente Ramona Du Vent, y ésta es la historia que ella conto.

Un día Dill le presentó a Du Vent a Castaneda, y los tres fueron a almorzar. Inmediatamente Du Vent impresionó a Castaneda, quien la consideró como una candidata primordial para su intento de hechicero. La invitó a almorzar de nuevo esa semana para seguir discutiendo sobre el tema; pero fiel a las formas del embaucador, Carlos rompió su compromiso a último momento, por razones desconocidas. Dill informó a una confusa Du Vent que Carlos tenía que ocuparse de asuntos más importantes que acudir a un almuerzo con una aprendiz. De hecho esto probablemente fuera una técnica para confundir y sacarle ventaja a Du Vent, en un intento de mantenerla desequilibrada — de forma muy similar a como trataba al "viento" numero uno, la Srta. Dill. Estos eran los modos de las enseñanzas yaqui pseudozen de Carlos: lanzar continuamente a sus aprendices disparos con efecto y preguntas sin respuesta. Poco después, Dill informó a Du Vent que había sido ceremonialmente elegida por Carlos para ser su segundo "viento". Du Vent se entusiasmó con la posibilidad, pensando que un paso tal en el mundo de la brujería podría ayudarla a avanzar mucho en su camino hacia el chamanismo y el conocimiento esotérico. Aparte, los estudios universitarios habían sido hasta ese momento bastante aburridos, y algo tan misterioso e intrigante como un aprendizaje con el Sr. Carlos Castaneda era una oportunidad que una chamán en ciernes simplemente no podía dejar pasar.

En cualquier caso, iba a averiguar si Carlos era un brujo legítimo o si por el contrario simplemente se dedicaba a soplarle humo de hongo. Mientras tanto, Dill había estado preparándose para su iniciación. Carlos le había indicado seguir un estricto régimen, consistente en vivir en una cabaña que él le había hecho con ramas, habiéndola situado en un "lugar de poder" entre las colinas de Malibú. Ordenó posteriormente a Dill que debía cortar sus relaciones con todos sus amigos, dado que funcionaban como un sumidero para sus energías de bruja, las cuales necesitaría en abundancia para poder pasar con éxito su aprendizaje con Carlos. También le dijo a Dill que se deshiciera de su perro, al cual prestaba demasiada atención, y de que se abstuviese de tener relaciones sexuales a no ser que estas fueran con un brujo o con un aprendiz de brujo. El sexo esporádico, le advirtió, dispersa el poder de un brujo. En cuanto Du Vent supo de estas curiosas exigencias comenzó a sospechar inmediatamente, dado que estas no le resultaban familiares ni podía asociarlas a ningún rito de la tradición de los Nativos Americanos. El asunto del perro preocupaba especialmente a Du Vent: ella misma tenía tres y desde luego no iba a deshacerse de ninguno, a menos que viese una directriz en las notas de campo de Carlos que hablase directamente del tema del aplacamiento de perros. Carlos rechazó su demanda replicando que estaba viviendo en su caravana y que las notas se encontraban en Los Angeles. Cuando Dill le pregunto cuándo iba a tener lugar su iniciación, Carlos le dijo que se lo diría mas adelante: primero debía viajar a México para consultarlo con don Juan.

A su regreso, Carlos reunió a Dill y a Du Vent para informarles de lo que ocurrió durante su viaje. En México, junto a don Juan, Carlos consultó al hongo sagrado la aceptación de Dill y Du Vent como sus "vientos". Con la ayuda del humito, don Juan vio que Carlos había elegido sabiamente. Tampoco hacia daño el que ambas fueran mujeres de bandera, claro está. Estando así las cosas, Carlos esperaba las instrucciones de don Juan sobre la naturaleza de las iniciaciones. Tras un tiempo, los dos vientos — a las cuales la espera había vuelto impacientes — abordaron a Carlos, éste se mostro agitado cuando salió el tema de las iniciaciones, y explicó que justo acababa de consultarlo con don Juan, quien le había instruido sobre la naturaleza exacta del ritual que Carlos debía llevar a cabo con sus "vientos". Les explicó que estos ritos de paso consistían en un coito ritual. Siendo Dill y Du Vent las macizas liberadas de los 70 que eran, ni siquiera pestañearon ante la sugerencia, adoptando una actitud de «¡vamos a ponernos a ello pues!» ante Carlos quien — de forma opuesta — parecía aterrado ante la perspectiva de llevar a cabo rituales de magia sexual con sus aprendices en potencia. Cuando Dill le preguntó si iban a practicar sexo grupal, Castaneda respondió negativamente, explicando que sus "iniciaciones" irían en el mismo orden en que se conocieron, con Dill siendo pues la primera en hacer soplar su viento salvaje y situada en el siguiente puesto de la cola para desplegar las alas, Du Vent. Cuando al fin llegó la hora de la verdad, Carlos llamó a Dill para hacerle saber que estaba en camino. Sabiendo esto, Dill escondió su perro en un cuarto interior y se preparó mentalmente para la llegada de Carlos.

Cuando Castaneda llegó parecía recelar de la situation. Dill intentó hacerle sentir cómodo, aunque él insistía en que sentía que algo iba terriblemente mal. Fue entonces cuando el perro ladró, y Carlos fulminó con mirada reprochante a Dill, informándole de que nunca sería iniciada en el elevado mundo de la brujería si no era siquiera capaz de seguir las instrucciones más simples. Pero como cosa el destino, ninguna de los dos "vientos" fueron iniciadas en el mundo de la brujería: al final sintieron que Carlos había estado soplándoles ráfagas de un viento particularmente cálido durante el ridículo affaire.

Pero Carlos siguió rodeándose de jóvenes y atractivas damas, miembros y participantes de sus talleres de Tensegridad, cosa por la cual recibió un aluvión de críticas desde algunos sectores, aunque imagino que son gajes del oficio. Al igual que una vieja estrella del rock que aun puede tocar algún riff emotivo, aparentemente Carlos era capaz de movilizar grandes multitudes hacia sus clases, tanto a jóvenes como a maduros — sin mencionar cierto tipo de groupies — todos esperando que se les pegase algo de su luminoso carisma. Aunque Merilyn Tunneshendes haga que estos talleres parezcan algún tipo de ritual vampírico masivo (con Vlad Carlos succionando la energía psíquica de las auras de sus víctimas involuntarias/participantes) de hecho, la Tensegridad — según la entiendo — es una disciplina similar al Tai Chi o al Yoga, pero con mas énfasis en el desarrollo de poderes chamánicos en una suerte de proceso transformativo. Carlos describió la Tensegridad en una entrevista en 1995 como «pases mágicos para mantener al cuerpo en un estado optimo (...) Los movimientos fuerzan a enfocar la consciencia del hombre en la idea de que somos esferas de luminosidad, un conglomerado de campos energéticos que se mantienen juntos gracias a un pegamento especial». Desafortunadamente el entrevistador no trata de obtener más explicaciones sobre esta afirmación, así que nos quedamos igual. Sea lo que fueren, estos talleres se convirtieron principalmente en un centro de atracción de pasta y tías buenas y, si en el proceso ayudaron a alguien a encontrar su propio "camino del corazón", esto habría significado más poder para Carlos y sus enseñanzas.



Cuando uno deja de lado la semántica especifica de las hechicería yaqui, las enseñanzas de don Juan se reducen a un puñado de técnicas aplicadas, similares en naturaleza a elementos de varias disciplinas religiosas como la Meditación Trascendental, el Hatha Yoga, el Budismo Zen y otras prácticas de transformación populares en la actualidad, incluyendo los sueños lucidos y la peculiar marca de psicoterapia confrontacional de don Juan. Añadidas a estas técnicas transformativas y religiosas más tradicionales, varios fenómenos psi ocurren con frecuente regularidad. Telepatía, proyección astral, dimensiones alternativas, metamorfosis, psicokinesis y levitación son tan solo un puñado de los fenómenos paranormales de las que fue testigo Carlos en compañía de sus mentores yaqui y mazateco, don Juan y don Genaro.

Un tema recurrente sobre el que don Juan daba la tabarra constantemente era el de que Carlos — para poder convertirse en un verdadero "hombre de conocimiento" — tenía que ser capaz de detener el dialogo interno de su mente. Solo entonces podría ver el mundo tal y como existe verdaderamente. Cuando don Juan hablaba de tales materias — basadas parcialmente en métodos similares a la Meditación Trascendental — su forma de explicarlas y su selección de palabras descriptivas recuerdan a las del filósofo indio y teósofo renegado Jiddu Krishnamurti. Sólo podemos especular si Castaneda tomó prestadas ciertas ideas y frases directamente de Krishnamurti, aunque es casi seguro que Castaneda estuviese familiarizado con los escritos de Krishnamurti y es completamente plausible que hubiese acudido a alguna de sus conferencias durante finales de los sesenta y principios de los setenta. Detener el dialogo interno era vital para el éxito de las enseñanzas de don Juan, del mismo modo que "parar el mundo" (como don Juan articuló) es la clave para poder "ver". Una vez que uno "había parado el mundo", emergía otra realidad, una que podía ser descrita como no-ordinaria, no por ello menos real que la ordinaria. Para instruir a su aprendiz en la práctica de "parar el mundo" y "ver", don Juan se valió del uso de varias plantas psicotrópicas como la psilocibina, el peyote y la datura. Como explicó don Juan, las drogas no son siempre un componente esencial para facilitar el acto de ver; pero en el caso de Carlos fueron usadas como el último recurso para expandir su realidad — para poder abrir un agujero a través de las defensas psicológicas con las que subconscientemente se había aislado. En el caso de otros aprendices, los alucinógenos generalmente no eran necesarios, pero Castaneda había sido condicionado para ver el mundo convencionalmente de tal modo que necesitaba algo que lo conmocionara y que sacudiese su mundo; algo que deconstruyese el muro que la realidad consensuada había erigido a su alrededor.

Después de Viaje a Ixtlán, Carlos había llegado a un punto en el cual estas drogas psicotrópicas ya no le eran necesarias. La graduación de Carlos en estos sacramentos coincidió convenientemente con el diluvio místico y de la Nueva Era de los setenta, que había reemplazado — en buena parte — a la "experimentación psicodélica de los sesenta", en la medida en que ilusos iniciados buscaron nuevas y menos peligrosas formas de expandir sus cráneos. Para satisfacer las demandas del cambiante mercado metafísico, los libros de Carlos ahora ahondaban en áreas de creciente popularidad entre los consumidores de la Nueva Era, como los sueños lúcidos o la proyección astral. Ya fueran o no las enseñanzas de Carlos una amalgama de conceptos recogidos de otras fuentes — con sus propias pinceladas de brujo añadiendo colorido al lienzo — lo cierto es que descubrió una amplia audiencia preparada y deseosa de emplear estas técnicas, de una forma u otra. Durante el periodo en el que leí Relatos de poder — que trata en parte el tema de la proyección astral — experimenté viajes fuera del cuerpo, no muy distintos a los descritos por Carlos en su libro, aunque no recuerdo bien que fue primero: ¿la gallina o el huevo luminoso? ¿Fueron mis experiencias fuera del cuerpo sugestiones subconscientes sembradas en mi mente tras haber leído Relatos de poder? ¿O fueron, al contrario, una validación del fenómeno descrito por don Carlos?

He conocido a un amplio espectro de personas que han usado las enseñanzas de don Juan en sus propias vidas, aunque normalmente sin ningún sistema formal de reglas. Usualmente se trata de una interpretación de los escritos de Castaneda llevada a lo que mejor le funcione al usuario/experimentador. Muchos fueron los que hicieron cosas como fumar hongos mezclados con marihuana para acto seguido mirar a ambos lados buscando sombras de luna en sus equivocados intentos de "detener el mundo". Por supuesto, lo que funciona para un aprendiz urbano puede ser una completa pérdida de tiempo para otro. Pero esa es precisamente la magia de Castaneda; él es — como lo llamo De Mille — un autentico hombre Rorschasch; sus palabras hablan en varios niveles, y puestas en funcionamiento ofrecen un amplio espectro de resultados.

El investigador de sueños lúcidos Paul Rydenn me contó sus propios experimentos usando los métodos de Castaneda, a menudo con resultados nada concluyentes. Una de las técnicas de sueños lúcidos por la que Castaneda aboga es el acto de mirarse las manos para mantener la lucidez. Cuando Paul probó este método, usualmente descubría que tenía de diez a veinte dedos en cada mano, e inmediatamente se despertaba. Otro de los métodos de Castaneda para preservar el estado de consciencia del "soñar despierto" consiste en extender los brazos y dar vueltas como lo hace un patinador de hielo cuando el sueño lúcido comienza a desvanecerse. Una vez más esta técnica produjo resultados ineficientes en el caso de Rydenn, a menudo sacándole del sueño lúcido hacia un espacio oscuro, o a otro sueño no lúcido.

Sea cual sea la verdad, el impacto de Castaneda sobre las últimas generaciones no puede ser infravalorado. Muchas personas han sido transformadas de una forma u otra por sus numerosos libros. Un amigo cercano — cuya forma habitual de andar por la vida es de buen humor y de vacile constante — se volvió de repente absolutamente serio y reverente cuando saqué el tema de los libros de Castaneda, los cuales había leído varios años antes y cuya influencia sentía resonar profundamente en su vida. Relatando un sueño, mi amigo recordó haber viajado al gran domo verde al que don Juan y don Genaro viajaron tras despedirse del mundo de Carlos. Tras dejar el domo verde, viajó a través de un vertedero descolorido, abriéndose paso a través de lo que parecía un purgatorio para por fin volver al reino de los vivos. Hasta el día de hoy, el recuerdo de este sueño invoca en mi amigo un sentimiento de que hay algo más en la vida que lo palpable: que la muerte es su aliada y que Ella estará esperando cuando este mundo acabe, para enseñarle a mi amigo qué es lo que hay más allá.

La imagen que tenemos del Castaneda de la UCLA a mediados de los sesenta es la de un joven asustado e inseguro el cual — como se ha mencionado anteriormente — buscaba su camino en el mundo, luchando con las obvias presiones de obtener un título universitario. De modo que sus escritos sobre don Juan, en esa época, pudieran haberle ayudado a conseguir un doble propósito: 1) un medio para elevarse en el reino académico avanzado y así obtener su doctorado y 2) un medio efectivo de ponerse en contacto con su verdadero ser, don Juan — esto es la eterna sabiduría presente en todos nosotros. ¿Fue este acto diario de entrar en esta realidad separada/cubículo de la biblioteca y aislarse del mundo un método que empleó Castaneda para sobrellevar el estrés académico? ¿Y quien mejor para ayudarle durante esos duros momentos que el compañero de juegos imaginario y figura paterna de don Juan Matus? ¿Fue ésta la forma que tuvo Carlos de crecer y llegar a un acuerdo consigo mismo? Detesto el análisis freudiano tanto como cualquier neurótico, pero creo que en esta ocasión mi evaluación puede ser cierta en algún sentido.

Según la revista Time Carlos habría comenzado a escribir sobre don Juan en 1956, once años antes de que su primer libro se publicase, y cuatro años antes de que supuestamente hubiese conocido a su mentor yaqui. Este primer manuscrito no publicado se llamaba El mundo entero suena raro, ¿no crees? y habría sido escrito junto con alguien llamado Alberta Greenfield. Así que si en realidad Carlos conoció a don Juan, esto habría sucedido varios años antes de lo dicho en un primer momento. Estoy seguro que Carlos argumentaría que datando su primer encuentro con don Juan en 1960 lo que hacía realmente era proteger la identidad de su maestro obscureciendo las fechas reales.

Don Juan — aunque a menudo agitaba su cabeza yaqui y reía como un niño ante la incesante manía de su aprendiz de tomar notas — le dijo a Carlos que este ritual de escritura que llevaba a cabo tan aplicadamente formaba parte de su "camino"; un medio que le ayudaría a convertirse en un "hombre de conocimiento". ¿Vuelve en esta ocasión Don Carlos a hablar metafóricamente a través de la anciana boca de este sabio yaqui? Pienso que antes que cualquier otra cosa, la misión de Carlos era la de convertirse en un escritor exitoso; un contador de historias y un creador de mitos. Y esto es justo lo que don Juan le dice de diversas formas, de tanto en tanto: «este acto deliberado de tomar notas (escribir) te ayudará a crecer, Carlitos; como el humito, te enseñará muchas cosas». Al final de Relatos de poder, don Juan y Carlos se encuentran en una estéril meseta mexicana. Al fin Carlos ha sido iniciado en los misterios de la brujería, y aquí es donde ofrece una despedida a don Juan, y salta al Abismo, aunque este sea metafórico. De Relatos de poder en adelante, Carlos se ha convertido en un brujo, aunque visiblemente con muchos kilómetros todavía en su recorrido hacia su propio Ixtlán: la tierra del no-retorno de los brujos. De forma paralela a su ficticia o alegórica vida — en la transición entre Viaje a Ixtlan y Relatos de poder — consiguió su doctorado. En los términos concretos de la academia y la realidad ordinaria, Carlos al fin se había convertido en un "hombre de conocimiento" de la cabeza a los pies. Ahora contaba ya con verdadero poder, con credenciales en sus manos: su figurado cetro mágico.

A partir de este momento Carlos se convierte en un brujo certificado (léase gurú de la Nueva Era), entrelazando historias cada vez mas alucinadas con cada nueva edición del catalogo del Círculo de Lectores. En una de sus últimas entregas literarias, Carlos al fin hizo público su estatus de brujo, situación la cual fue quizás única en la historia de la literatura moderna: un multimillonario gurú de la Nueva Era artífice de su propio éxito, viviendo su mito alegórico en público y en edición bolsillo: un claro percusor a las charadas Nueva Era de Shirley Mclaine. Por supuesto, ésta es tan solo una forma de ver la realidad, como estoy seguro que apuntaría don Juan. E incluso si ésta es la postura hacia la que me veo más inclinado — la de considerar a don Juan como un mito — sigo considerándome a mi mismo con un pie a cada lado de la controversia Castaneda: por una parte, deseoso de creer en el mito; por otra escéptico, contemplando la posibilidad de estar siendo engañado por alguien que, a lo largo de los años ha resultado ser, como lo describe Jim De Korne, «un consumado embaucador con sutiles verdades que transmitir». O quizás se trate del timador que es tan bueno que, de hecho, ha terminado por creerse su propia leyenda transformando su vida en una alegoría.

Don Juan — como otros íconos de la cultura popular — se resistió y se resiste a morir, tanto en la imaginación de Castaneda como en la de sus lectores. En un momento de la saga resulta que don Juan y don Genaro han penetrado la grieta que separa los mundos, viajando a la otra vida de los brujos yaqui, al domo verde. Pero en esta época de secuelas, al igual que Spock o Superman, don Juan es resucitado en los libros posteriores (de una forma u otra) permitiendo a Carlos exponer el mito y a don Juan continuar sus enseñanzas. Al igual que con Freddie Krueger, la memoria de don Juan es tenaz y se resiste a morir, de modo que Carlos le insufla vida una y otra vez. El problema que muchos lectores tienen con los últimos libros (servidor incluido) es que empujaron los límites de la credulidad mucho más lejos de lo que muchos estábamos dispuestos a considerar seriamente. Como sugiere De Korne, Carlos es «análogo a un maniaco homicida que pintarrajea grafitis con el mensaje "por favor detenedme antes de que mate otra vez" en las paredes de los baños»; la subsecuente producción literaria de Castaneda parecía implorarnos que dejáramos de tomarle tan seriamente.



Traducción: Reverendo JFK Tadeo (ver original en LE MUTANT DIPLOMATIQUE)


(¡Gracias por el dato Alejandro Agostinelli!)

Más sobre Adam Gorightly en este blog clickeando en la etiqueta con su nombre