domingo, 3 de agosto de 2014

AGNOSTICISMO CREATIVO (1º Parte) por Robert Anton Wilson

AGNOSTICISMO CREATIVO (1º Parte)

Robert Anton Wilson

Traducción: Mazzu




Uno de los mayores logros de la mente humana, la ciencia moderna, se niega a reconocer las profundidades de su propia creatividad, y ahora ha llegado a un punto en su desarrollo donde esa misma negación bloquea su futuro crecimiento. La física moderna nos grita que no hay una realidad material definitiva, y que sea ​​lo que sea que estamos describiendo, la mente humana no puede separarse de ello.

-Roger Jones, La Física Como Metáfora


Si, como dice Colin Wilson, la mayor parte de la historia ha sido la historia del crimen, esto se debe a que los seres humanos tienen la capacidad de retirarse de la realidad existencial a esa peculiar construcción que llaman el Universo "Real" y que yo llamo hipnosis. Cualquier universo platónico "Real" es un modelo, una abstracción, que es reconfortante cuando no sabemos qué hacer con la confusión de la realidad existencial o la experiencia ordinaria. En esta hipnosis, que se aprende de los demás pero que luego se vuelve auto-inducida, el Universo "Real" nos abruma y gran parte de la experiencia existencial, sensorial, y sensual es fácilmente ignorada, olvidada o reprimida. Cuanto más hipnotizados estamos por el Universo "Real", más experiencia existencial editamos o borramos o desenfocamos para estar en conformidad con el Universo "Real".

En concreto, el Hombre Violento - la forma extrema del Hombre que está en lo Correcto ​​- borra el sufrimiento y el dolor que les causa a los demás. Eso es sólo apariencia y puede ser ignorada. En el Universo "Real", la víctima es sólo uno de Ellos - uno de los bastardos podridos que han frustrado y maltratado al Hombre que está en lo Correcto durante toda su vida. En la realidad existencial, un hombre grande y brutal está golpeando a un niño; en el Universo "Real" de la auto-hipnosis, el Hombre que está en lo Correcto está consumando su justa venganza contra los opresores que han abusado de él.

Hemos empleado reiteradamente la metáfora de Nietzsche en la que la realidad existencial es abismal. En una dimensión de significado, esto se limita a afirmar que es interminable: mientras más profundo se mira en ella, más se ve. Contiene una sensación de infinito, sea o no topológicamente infinita en el espacio-tiempo.

El Universo "Real" - el modelo que se ha experimentado como el verdadero universo - es, por otra parte, bastante finito. Es compacto y ordenado, ya que ha sido fabricado mediante el descarte de todas las partes molestas de la experiencia existencial. Es por esto que los auto-hipnotizados por un Universo "Real" de este tipo pueden ser tan ajenos a la continuidad existencial que los rodea. "¿Cómo puede un ser humano hacer algo tan cruel?" solemos preguntarnos con horror cuando un Hombre que está en lo Correcto extremista finalmente es detenido. La crueldad estaba "sólo" en el mundo de las apariencias existenciales; no existe en el editado y mejorado Universo "Real" del Hombre que está en lo Correcto. En el Universo"Real", el Hombre que está en lo Correcto siempre tiene la razón.

La aceleración espantosa de los delitos violentos, inexplicables y aparentemente "sin sentido" realizados por Hombres que están en lo Correcto en este siglo - y su horrible ampliación reflejada en asesinatos en masa y crímenes de guerra realizados por los Hombres que están en lo Correcto en los gobiernos - indica la prevalencia de este tipo de auto-hipnosis y lo que Van Vogt llama "el horror interior" que la acompaña. Este "horror interior" es una sensación de impotencia total combinada con la certeza de estar siempre en lo correcto. Parece paradójico, pero cuanto más un hombre se convence de que está en lo Correcto, más impotente también se vuelve. Esto se debe a que estar en lo Correcto significa "conocer" (gnosis) y "conocer" es comprender el Universo "Real". Puesto que el Universo "Real"  es, por definición, "objetivo", está "afuera de nosotros", y "no es nuestra creación", nos sentimos empequeñecidos por él. No podemos actuar, sino sólo reaccionar - mientras el Universo "Real" nos empuja, nosotros resistimos el empujón. Pero es más grande que nosotros, así que eventualmente vamos a perder. Nuestra única defensa es estar en lo Correcto y luchar tan suciamente como sea posible.

Esta, creo, es en forma sucinta la filosofía de Adolf Hitler. Es la filosofía del Marqués de Sade, y de cualquier violador o matón que podamos encontrar en cualquier prisión del mundo. Donde reina la Visión Única - donde el Universo "Real" está fuera de nosotros y es impersonal - este mundo sombrío de la violencia y el horror la sigue en su estela.

Esta, probablemente, es la razón por la que Nietzsche, quien entendía esta patología desde dentro, rabiaba en contra tanto de la epistemología modeloteísta – que niega al Universo "Real" en su totalidad - como en contra de lo que él llamó el motivo de Venganza. Incluso aunque el Universo "Real" fuera real, dijo una y otra vez, no podríamos conocerlo, puesto que todo lo que conocemos es el mundo existencial de la experiencia. Además de eso, el análisis lingüístico indica con bastante claridad que el Universo "Real" es nuestra creación, formada por nuestras metáforas y modelos. Pero su ataque más profundo va dirigido a la psicología del Universo "Real" y su relación con la venganza, y a los disfraces de la venganza. Si un hombre se siente abrumado por el Universo "Real", tratará de destruir lo que lo oprime. Ya que no podemos llegar al Universo "real", la venganza deberá ser dirigida contra objetivos simbólicos en el continuo existencial. La Voluntad de Poder - que Nietzsche sostenía era esencialmente una voluntad de autosuperación: la autocrítica neurológica en mi terminología: llegar a ser más de lo que uno era - se convierte entonces en una Voluntad de Destrucción desviada.

En el lenguaje de la psicología existencialista y humanista moderna, Nietzsche estaba describiendo el proceso mediante el cual eludimos la responsabilidad. Buscamos la venganza, pero sólo estamos reaccionando, fue el Universo "Real" el que nos obligó a hacerlo. Cualquier criminal nos dirá su propia versión de lo que está describiendo Nietzsche: "Fue culpa de mi madre", "Fue culpa de mi padre", "La sociedad tiene la culpa", "Quería quedar a mano con todos esos hijos de puta", "no pude controlarme; simplemente me volví loco", "ellos se pasaron de la raya y exploté". El hombre como un mecanismo reactivo – la metáfora materialista – es un Hombre con Rencor. Los versos  más conocidos, y probablemente más típicos del siglo XX casi ciertamente son los siguientes:

Tengo Miedo y me siento extraño
En un mundo que yo no he creado

Esta es la propia imagen de la humanidad moderna: la del Hombre que está en lo Correcto en particular, pero también la de las masas de hombres y mujeres comunes que han interiorizado la metáfora Fundamentalista Materialista y la han convertido en el Nuevo Ídolo. El pesimismo y la rabia nunca están muy por debajo de la superficie de la mayor parte del arte de la era materialista: los payasos tristes del primer Picasso - los monstruos frenéticos de su período medio - los héroes y heroínas derrotados de Hemingway, Sartre, y Faulkner - la carnicería cósmica de Bacon - la pesadilla homicida de películas arquetípicas como Dead End, Bonnie and Clyde, y Chinatown - los vagos, maleantes, y la interminable sucesión de rebeldes autocompasivos y derrotados en casi todas las novelas, obras de teatro, y películas que pretenden ser naturalistas - la música, que es cada vez menos una melodía y más un grito de dolor y de rabia - la apoteosis finalmente alcanzada por Beckett: el hombre y la mujer en los botes de basura junto con el resto de la basura.

Adolf Hitler leyó a Nietzsche, confundió el diagnóstico con la prescripción, y procedió a actuar de la peor manera que Nietzsche podría haber imaginado, incorporando irónicamente el nacionalismo y el antisemitismo que Nietzsche precisamente más despreciaba. El mundo, horrorizado aunque sin aprender nada, decidió que Hitler era un "monstruo". Seguía estando hipnotizado por el mismo determinismo biológico materialista que, para Adolf, había justificado tanto su autocompasión como su venganza.

Y así seguiremos a los tropezones hacia un holocausto más grande de lo que los nazis podían imaginar, quejándonos amargamente de que es "inevitable". El Universo "Real" no nos dará una oportunidad.

Cuando digo que el universo "real" es creado por la auto-hipnosis, no pretendo otra cosa que la literalidad psicológica. En el estado de hipnosis, la "realidad" existencial que nos rodea está borroneada y nos vamos a una especie de Universo "Real" creado por el hipnotizador. La razón por la cual generalmente es fácil inducir la hipnosis en los seres humanos es que tenemos un tipo de "conciencia" que fácilmente se adentra en esos universos "reales" en lugar de lidiar con el desorden existencial y la duda. Todo el mundo tiende a alejarse varias veces de esa manera en una conversación ordinaria, editando el sonido en el oído como el gato de Bruner. Como señala Colin Wilson, cuando nos fijamos en nuestro reloj y nos olvidamos qué hora era y tenemos que mirar de nuevo, es porque nos hemos deslizado a un Universo "Real" nuevamente. Los visitamos todo el tiempo, pero sobre todo cuando las preocupaciones existenciales son dolorosas o estresantes.



Cada Universo "Real" es fácil de entender, porque son mucho más simples que el continuo existencial. Los teístas, los nazis, los creyentes en la Tierra plana, etc. pueden explicar sus universos "reales" tan rápido como cualquier Materialista Fundamentalista explica el suyo, debido a esta simplicidad del objeto editado en contraste con la complejidad del continuo sensorial-sensual en el que vivimos durante la vigilia (cuando no estamos hipnotizados).

Al estar hipnotizados por un Universo "Real", nos separamos cada vez más del continuo existencial, y nos molesta cuando éste interfiere con nosotros.

Sin embargo los Universos "Reales" nos hacen insignificantes, debido a que se rigen por leyes duras que nos empequeñecen en la comparación. Esto es especialmente cierto para el  Universo "Real" de los Materialistas Fundamentalistas, y explica la impotencia y la apatía de la sociedad materialista. Rara vez sabemos que estamos hipnotizados, y ya ni siquiera tratamos de actuar, sino sólo reaccionar mecánicamente.

Dado a que la mentalidad criminal deriva de estar hipnotizado por un Universo "Real" y de la impotencia y la rabia inducidas por tales metáforas, el criminal se convierte, cada vez más, en la típica persona de nuestros tiempos. Cuando el Universo "Real" se politiza – cuando el modelo hipnótico se basa en una lógica aristotélica de "Nosotros"-versus-"Ellos" - los criminales se gradúan de terroristas, otro producto cada vez más típico de la era materialista.

Contra toda esta barbarie mecanizada, la psicología existencialista y la psicología humanista ayudadas - tal vez no por casualidad - por las metáforas de la física cuántica sugieren que otros modelos de la existencia humana son posibles, pensables, y deseables.

En los modelos existencialistas y humanistas - modelos influenciados por el pensamiento y los experimentos de investigadores tales como Maslow, Sullivan, Ames, Peris, Leary, Krippner, y muchos otros - el ser humano es visto tanto como un in-dividuo, así como un in-unido, separado en algunos aspectos, pero conectado con todas las cosas de otras maneras. La forma en que un ser humano experimenta su mundo no es considerada como un "hecho" inmutable, sino como una "interpretación" hecha por ese ser humano, quizás aprendida de otros, tal vez auto-generada. El Universo "Real" es considerado como un modelo - una construcción lingüística – en medio de la experiencia existencial, que puede o no conectarse con nuestro Universo "Real" favorito.

Según la psicología existencial-humanista, donde el materialista dice "yo percibo", sería más correcto decir "estoy haciendo una apuesta". Concretamente, en la habitación de Ames, "apostamos" a que estamos viendo algo familiar para nosotros. Si pudiéramos entrar a la habitación y pudiéramos tocar una esquina del techo con un puntero, descubriríamos rápidamente la apuesta en cada acto de la percepción. Por lo general, en nuestros primeros intentos, nos chocamos casi con todo salvo las esquinas - los muros, otras partes del techo, etc. Algo extraño sucede a medida que avanzamos en el intento. Nuestras percepciones cambian - estamos haciendo una nueva serie de apuestas, una tras otra, y poco a poco somos capaces de encontrar la esquina que estamos apuntando.

La Habitación de Ames


El mismo tipo de cosas suceden en cualquier experiencia con drogas psicodélicas, y esa es la razón por la cual los modelos  existencialistas humanistas se hicieron más populares entre los psicólogos después de la década de 1960. El mismo tipo de cosas, de nuevo, sucede en la meditación - despejar la mente de sus hábitos - y es por eso que muchos psicólogos de esta tradición han estado involucrados en la investigación de lo que sucede fisiológicamente a quienes meditan.

Cuando regresamos al mundo ordinario de las interacciones sociales después de choques tales como la habitación de Ames, el LSD, o la meditación, observamos que los mismos procesos siguen en marcha - las personas están haciendo apuestas sobre qué modelo se ajusta mejor al momento dado - pero no son conscientes de que están  apostando. Están - debe de ser repetido - hipnotizadas por sus modelos. Si los modelos no encajan muy bien, ellos no los revisan, sino que se enfadan con el mundo - en la experiencia - por ser recalcitrante. Más típicamente, encuentran a alguien a quien culpar, como señaló Nietzsche una y otra vez.

Edmund Husserl, que fue tan importante como Nietzsche al ser pionero en este tipo de análisis existencial, señala que, mientras en la metáfora materialista la conciencia parece ser pasiva, una vez que reconocemos la apuesta involucrada en cada percepción, la conciencia parece volverse muy activa por cierto. Nadie nace siendo un gran pianista, o físico cuántico, o teólogo, o asesino: la gente se ha transformado a sí misma en esas cosas al seleccionar activamente qué tipos de percepciones-apuestas harán habituales y qué tipos de otras experiencias borrarán por considerar irrelevantes. No es de extrañar que, desde esta perspectiva, el mundo contenga realidades-túneles católicas, realidades-túneles marxistas, realidades-túneles musicales, realidades-túneles materialistas, realidades-túneles literarias, ad infinitum. La sorpresa es que dos individuos puedan superponer sus realidades-túneles lo suficiente como para poder comunicarse.

Esta sorpresa desaparece cuando recordamos que ninguno de nosotros nació y se crió en el vacío. Somos  socializados tanto como "personalizados"- in-unidos, así como individuos. Incluso los más "creativos" de nosotros van a descubrir que, la mayor parte del tiempo, "vivimos" en un túnel de realidad social fabricado con elementos que, en algunos casos, tienen miles de años de antigüedad: la misma lengua que hablamos controla nuestras percepciones (apuestas) - nuestro sentido de "posibilidad".

No obstante, el proceso de socialización o aculturación – las Reglas del Juego mediante las cuales la sociedad impone su realidad-túnel grupal a sus miembros - sólo es eficaz estadísticamente. Cada individuo parece tener varias excentricidades en su propia realidad-túnel, incluso perteneciendo a un estado totalitario o a una iglesia autoritaria. El supuesto conformista – el típico "empleado de banco", como dicen - revelará algunos actos asombrosamente creativos en su modelo privado, si uno habla con esa persona el tiempo suficiente.

En pocas palabras, la conciencia, en este modelo, no es un receptor pasivo sino un creador activo, ocupada durante cada nanosegundo en la proyección de la obra de arte que es esa realidad-túnel individualizada y que generalmente es soñada hipnóticamente como el Universo "Real". Este trance, en la mayoría de los casos, parece tan profundo como el de alguien hipnotizado profesionalmente para reprimir el dolor durante una cirugía. El criminal - volvemos a este punto para destacar que estas observaciones no son académicas, sino urgentemente existenciales - reprime la simpatía y la caridad de manera tan "milagrosa" como el paciente reprime el dolor en el ejemplo anterior. No somos las víctimas del Universo "Real"; hemos creado el Universo "Real" particular  en el que habitamos.

Por tanto, esta psicología existencialista humanista llega a la misma conclusión que la mayoría de los físicos cuánticos: sea lo que sea que estemos hablando, nuestra mente ha sido su principal arquitecto. "Nada es real y todo es real", como dice Gribbin. Es decir, en este modelo, nada es absolutamente real en el sentido filosófico, y todo es realidad experimentada para los que creen en ella y la seleccionan en sus percepciones-apuestas.

Si reconocemos cierta validez en estas observaciones y tratamos de "despertarnos" del trance hipnótico del modeloteísmo - si tratamos de recordar, momento a momento, cualquier día ordinario, que el universo "real" es sólo un modelo que hemos creado y que la vida existencial no puede ser comprimida en ningún modelo - entraremos en un nuevo tipo de conciencia. Lo que Blake llama la "Visión Única" comienza a expandirse hacia una visión múltiple - una apuesta consciente. La persona entonces "ve abismos en todas partes", usando la metáfora deliberadamente alarmante de Nietzsche. (Blake lo dice de manera más tranquilizadora cuando habla de percibir "el infinito en un grano de arena.") El mundo de la experiencia viviente no es tan finito, estático, u ordenado como el trance llamado el Universo "Real". Al igual que la demostración de Gödel, contiene una regresión infinita. Al hablar con otro ser humano durante dos minutos, "yo" experimento y creo docenas de apuestas (realidades-túneles), pero no llego a conocer plenamente a esa persona mucho más de lo que el físico cuántico "conoce" si el electrón "es" una onda o una partícula, o una "ondícula" (como se ha sugerido), o algo creado por nuestros actos de búsqueda. El "estado de ánimo" de la otra persona o "su yo"-de-ese-momento, del mismo modo, ahora parece amable, ahora aburrido o desagradable, ahora ha cambiado demasiado rápido para ser identificado, ahora es algo que he ayudado a crear por el acto de tratar de sintonizar con esa persona.

Como dicen los budistas, la otra persona - y de hecho todo el continuo de la experiencia - ahora parece "ser" X y no-X, y tanto X como no-X, y no ser X ni tampoco no-X. Todo lo que parece certeza relativa es que cualquier cosa que yo creo "saber" sobre una persona, o de todo un mundo, es sólo mi última apuesta.

Uno comienza a percibir que "hay" al menos dos tipos de conciencia. (Parece que hay muchos más.) En la "conciencia común" o estado hipnótico, los modelos son considerados el Universo "Real"  y son proyectados afuera. En este estado, nosotros "somos" modeloteistas, fundamentalistas y mecánicos; todas las percepciones (apuestas) son actos mecánicos pasivos. Nosotros "inconscientemente" (neurológicamente) editamos y seleccionamos fragmentos de la experiencia existencial y los admitimos en el Universo "Real" sólo después de haber sido procesados para concordar con las "leyes" del Universo"Real". Al ser mecánicos y pasivos, también somos, o nos experimentamos a nosotros mismos, como dominados por el Universo "Real" y nos creemos empujados de aquí para allá por su brutal impersonalidad.

En el modo de conciencia existencialista humanista, por el contrario, nosotros "somos" agnósticos, y reconocemos conscientemente nuestros modelos como creaciones propias. En este estado, nosotros "somos" modelo-relativistas, "sofisticados" y activamente creativos; todas las percepciones (apuestas) son reconocidas activamente como tales. Conscientemente buscamos editar menos y sintonizar más, y buscamos especialmente eventos que no encajan claramente en nuestro modelo, ya que nos enseñarán a hacer un mejor modelo para mañana, y aún mejor al día siguiente. No estamos dominados por el Universo "Real" ya que recordamos que la construcción lingüística es nuestra última apuesta y podemos hacer una mejor rápidamente.

En el modo materialista de la conciencia - como dice Timothy Leary - somos como personas sentadas pasivamente ante un aparato de televisión, quejándonos de la basura que sale en la pantalla, pero que no pueden hacer nada más que "soportarla". En el modo existencialista de la conciencia, para continuar con las metáforas de Leary, asumimos la responsabilidad de cambiar de canal y descubrir que no hay sólo un "programa" disponible, que la elección es posible. Lo sintonizado no es toda la existencia; es sólo lo sintonizado.

Preguntarse cuál modo de conciencia es el "verdadero", después de experimentar ambos, parece tan inútil como preguntar si la luz es "realmente" una oleada de partículas después de ver el experimento de los dos agujeros.

De hecho, el énfasis en la "elección" y la "creatividad" en la psicología humanista existencial tiene un paralelo exacto con el experimento de los dos agujeros. Muchos físicos creen que la mejor metáfora para describir ese experimento es decir que "creamos" la onda o partícula en función del montaje experimental que "elegimos".

El ejemplo de la onda / partícula parece reflejar la experiencia existencial de la conciencia aún más de cerca cuando lo examinamos. La conciencia ordinaria del "yo" - en el sentido vernáculo, sin doctrina técnica filosófica implícita - es muy similar a una partícula: "sólido", "aislado", "real", encapsulado por la piel, y más o menos estático. Cuando uno se desapega lo suficiente para alcanzar la autocrítica neurológica - para revisar los modelos que uno va experimentando - el "yo" parece más como un proceso, e incluso un proceso en ondas: "es" una sucesión de estados, en lugar de un estado en sí mismo (como descubrió Hume), y estos estados van y vienen en forma de onda, "fluyendo" entre el "interior" y el "exterior." Mientras uno los observa ir y venir, aprende a elegir los estados deseables, al menos en la misma medida en que el experimento de los dos agujeros "elige" a las ondas o a las partículas.


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