martes, 8 de enero de 2013

JOE MALIK vs. CHORONZON



(Fragmento del capítulo “OJOS ROJOS” de la Trilogía del Gato de Schrödinger, de Robert Anton Wilson, 1979)

 
 
 

El Ojo, de brillo diamantino y resplandeciendo con una inflamación rojiza, flotaba en el aire a la cabeza de la cama mientras Joe Malik regresaba a las llanuras euclidianas al fondo del pozo de gravedad. Soy perseguido por ojos inyectados de sangre, pensó amargamente, todavía repasando las dimensiones del triángulo. 3x3x3. No hay duda sobre ello. 333. El número del Poderoso Demonio Choronzon, que había afligido al Dr. Dee y a Sir Edward Kelley en el siglo XVII y había atormentado a Aleister Crowley a comienzos de este siglo. Choronzon, el que Acecha en el Umbral, hacía retroceder a cualquier ocultista que intentase abrir la última puerta, cruzar el límite del Estado sin Marcar. Choronzon, avatar de la Gran Mentira, espíritu de la Constricción, protector de los Illuminati.

 

Choronzon con resaca, a juzgar por el enrojecimiento del ojo.(...)

 

Joe Malik ni siquiera creía en Choronzon. Su Escéptico interno había decidido que el modelo más operativo para esos eventos que los ocultistas ingenuos atribuían a “Choronzon” era clasificarlos como sincronicidades activadas por la presencia del arquetipo del Dios Pícaro (Trickster God) en el inconsciente colectivo jungiano, o los archivos neurogenéticos de Leary, o en algún lugar allá en el tálamo o el tronco encefálico. Asumir, incluso durante un minuto, que Choronzon tenía una existencia objetiva más allá del arquetipo en los circuitos inconscientes del sistema nervioso central era caer en teologías y demonologías pre-científicas.

 

Pero, por desgracia, el Escéptico era sólo uno de los programas de la biocomputadora de Malik y no era el mejor para momentos como este. La faceta de Chamán empezó a operar con sus propios programas ni bien el Escéptico se desvaneció, y Joe notó nuevamente por milésima vez cómo el circuito del ego se fundía con este nuevo programa con la misma facilidad que con el anterior, así que ahora él “era” Joe Malik el Chamán, hijo de mil años de tradición sufí, y si Choronzon realmente andaba jodiendo más le valía que se cuidara el culo.

 

Choronzon” era una construcción mental de los primates especializados en la versión enoquiana de la magia cabalística. Hablando con un doble discurso, como era típico en los primates místicos, los cabalistas decían que Choronzon era la encarnación astral de todas las ilusiones y engaños en Terra (especialmente el egoísmo y la malicia). Agregaban que Choronzon también era una parte de la psique del estudiante que tenía que ser enfrentada y conquistada antes de completar la Iluminación. Cuando se les preguntaba si Choronzon entonces estaba afuera o adentro, generalmente contestaban “en ambas partes”. Esta respuesta no tuvo ningún sentido en absoluto hasta que G. Spencer Brown publicó sus Leyes de la Forma.

 

Un loa era una construcción mental de los primates especializados en Santería, también llamada Magiack de Changó o Voudon. Los loas, en ocasiones, pueden ser eliminados (desterrados) amablemente, al igual que la burguesía. Tanto los loas, como la burguesía y los diversos ángeles y demonios cabalísticos, operaban por debajo del continuo espacio-tiempo en el “tiempo del sueño”, donde los verdaderos francmasones creaban frisos de la realidad.

 

Los arquetipos eran una construcción mental de un primate llamado Carl Jung, especializado en Psicología preneurológica. El arquetipo existía en el nivel “psicoide”, que estaba por debajo del inconsciente individual o colectivo, donde lo orgánico y lo inorgánico se mezclan y combinan en matrices psicoides que, si son impulsadas por el arquetipo correcto, pueden producir una construcción de la realidad tan sorprendente que parece magiack o una “coincidencia” muy extraña. Jung llamó sincronicidades a estos efectos psicoides arquetípicos. (...)

 

Papá Legba, Papá Legba, Papá Legba,” Joe Malik canturrea junto a Carol Christmas, mientras que la energía astral/eléctrica/pránica/orgónica/psiónica/bioplasmática/ódica, o el Poder de la Imaginación, sigue aumentando en la sala provocando un tambaleo cuántico.

 

Papa Legba era el Abridor de caminos, según la metáfora de la Santería. Como el Demonio de Maxwell, él podía aumentar o disminuir la entropía por capricho y llevarte a vectores propios alternativos. Era el Capo en la potencia del plano astral, el macho alfa de la manada. Podía patearle el culo a cualquier loa que se entrometiese con sus buenos amigos. (…)

 

Joe Malik no sabía nada de Papa Legba, pero comprendió el exorcismo en sus propios términos. Papa Legba era el disfraz con que aparecía Thoth, ese Artista Maestro del Cambio Rápido, en el juego de la Santería o el Voudon. Joe sabía sobre Thoth por Hagbard Celine, que empleaba siempre los metaprogramas Cabalísticos y de la Golden Dawn cuando intentaba realizar alteraciones cuánticas en el tejido de la realidad. Thoth comandaba a setenta y ocho servidores, cada uno de los cuales estaba codificado en su Libro de Señales para la humanidad, normalmente conocido como la baraja del Tarot. Cada carta del Tarot era sincronística con un autovalor cuántico diferente y la disposición de las cartas, cuando se mezclan al azar, revelaba la Variable Oculta provocando el salto cuántico “acasual” a la siguiente red de la realidad.

 

Malik el Escéptico tendía a considerar esa explicación como puras tonterías pseudocientíficas, pero a Malik el Chamán le parecían útiles como hipótesis de trabajo cuando se topaba con criaturas como Chronozon en la noche.

 
Ilustración de Choronzon por Aleister Crowley
 

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