sábado, 17 de agosto de 2013

La semántica del "Bien" y del "Mal" por Robert Anton Wilson


La semántica del "Bien" y del "Mal"

 

Robert Anton Wilson

 

Ensayo publicado en Critique: A Journal of Conspiracies and Metaphysics nº28, 1988
Traducción: G. Mazzucchelli

 


El fallecido Laurance Labadie una vez me contó una parábola acerca de un rey que decidió que cada vez que se encontrase con alguien le patearía el trasero, sólo para enfatizar su poder. Mi memoria puede haberla elaborado un poco con los años, pero básicamente sigue de esta manera: puesto que este maniático llevaba una corona y tenía un ejército, las personas pronto aprendieron a tolerar las patadas con bastante frecuencia, e incluso comenzaron a aceptarlas filosófica o estoicamente, como aceptan los impuestos y otras imposiciones de reyes y gobernadores. Incluso aprendieron a inclinarse tan pronto como veían que el rey se acercaba.

 

Finalmente, el rey murió y su sucesor natural continuó la tradición, pateando a todo quien se le cruzase. Pasaron los siglos, y, en el curso normal de las cosas, la nobleza en su conjunto había exigido y adquirido el mismo "derecho" que el rey: cualquier barón podía patear a alguien de menor rango, y los caballeros podían patear a todo el mundo excepto a los barones o la familia real, etc. Una gran parte de la población pasaba la mayor parte de sus horas de vigilia frente a una pared, agachada, en la espera de la siguiente bota en las posaderas.

 

La llegada de la democracia, en ese increíble universo paralelo, sólo puede entenderse mediante las formas de pensamiento tradicional o hábitos mentales adquiridos de las extrañas personas que allí vivían. Por lo tanto, para esas personas peculiares, la democracia significó que cualquiera podía patear a los demás, siempre y cuando el pateador pudiera probar que él (o ella) tenía un saldo bancario más grande que el de la persona que recibía la bota en la grupa. En el marco de la rejilla o túnel de la realidad de ese mundo, la "democracia" no podía tener otro significado pensable. (Si esto les suena fantástico, consulten La Construcción Social de la Realidad de Berger y Luckman)

 

Por supuesto, al principio todo el mundo se regocijó con la Constitución de la nueva democracia, porque ahora la "justicia" (como ellos la entendían) había sido alcanzada: si tenías buena salud y buena suerte, eventualmente podías acumular suficiente dinero en el banco para tener el "derecho" de patear a tanta gente como la que tenía "derecho" de patearte a ti, y si eras especialmente sagaz o afortunado, podías llegar al nivel donde pudieras patear a casi todo el mundo y casi nadie pudiera patearte.

 

Por supuesto, con el tiempo aparecieron los herejes en ese mundo, como en el nuestro. Estas personas querían que las patadas fueran abolidas por completo, y se negaron a admitir que esto fuese una "idea loca y radical." Dijeron que para ellos era "sentido común" y "decencia". Naturalmente, nadie cuerdo tomaría a esos locos en serio ni por un segundo. Con el fin de evitar la reflexión acerca de los argumentos de los herejes, los ciudadanos cuerdos desarrollaron un vocabulario para deshumanizarlos y desacreditarlos. Cualquier individuo que se opusiese a ser pateado regularmente era llamado "llorón", "descontento", "cobarde", "marica", " gallina liberal", "perdedor", "defectuoso", "desviado", "chiflado", "vago", etc

 

Verán, la gente de ese mundo había sido condicionada a creer que si adosaban esas etiquetas a los herejes, no tendría que considerar ninguno de sus argumentos. (Voy a pasar por alto la posibilidad escalofriante que ciertos contribuyentes de Crítique parecen haber llegado desde esa realidad alternativa ridícula manteniendo intactas sus ideas de lo que constituye el debate razonable durante la transformación espacio-temporal.)

 

Larry Labadie tenía su propio motivo en la creación de esa parábola: como anarquista, creía que los socialistas de estado tenían los peores rasgos del capitalismo en su propuesta utópica. Para mí, sin embargo, la parábola tiene un significado más general, que expresaré de la siguiente manera: Si la gente ha vivido con algo todos los días de su vida, y sobre todo si saben que eso se ha mantenido durante muchos siglos, se hace casi imposible cuestionarlo sin sonar como una especie de pervertido o excéntrico, o, a lo sumo, como un intelectual sabelotodo que puede ser sospechado de estar haciendo simples juegos mentales o sencillamente de "jugar con las ideas." En el peor de los casos, los cuerdos domesticados decidirán que quieres destruir el mundo o destituir a la deidad o que intentas alguna atrocidad igualmente drástica, y van a conspirar para silenciarte.





A modo de ilustración: después de dos siglos, la mayoría de las personas educadas pueden entender la filosofía del deísmo expuesta por Voltaire. Sin embargo, la investigación histórica deja bien claro que la mayoría de los contemporáneos de Voltaire no entendieron el deísmo en absoluto, las referencias a él como un "ateo" se pueden encontrar continuamente, no sólo por parte de escritores con intención polémica, sino también en muchos de los que evidentemente pensaron que estaban escribiendo prosa expositiva objetiva. Para la mayoría de las personas de esa época parecía imposible comprender que la negación del Dios cristiano (Dc, convengamos) no significara negar a todos los dioses posibles (Dx).

 

A medio camino entre la época de Voltaire y la nuestra, Theodore Roosevelt, en un célebre discurso, se refirió a Thomas Paine como un "pequeño y sucio ateo." Relatos contemporáneos describen Paine como limpio y alto, y en sus propios escritos expresa una filosofía deísta, no atea. Parece que alrededor del año 1900 muchos todavía encontraban dificultades para reconocer que entre la ortodoxia cristiana y el ateísmo muchas otras posiciones filosóficas posibles – el principio aristotélico del “tercero excluido” - podían ser halladas por la mente investigativa independiente. Para proceder desde el kindergarten filosófico a la universidad en un solo paso, consideremos este ejemplo más avanzado: entre los años 1900 y 1926, los físicos cuánticos descubrieron que ciertas "leyes del pensamiento" aristotélicas sencillamente no se aplican a nivel subatómico. En concreto, no se puede hablar significativamente de una "partícula" sub-atómica como una cosa en sí que posee "propiedades" permanentes, separadas del observador y el aparato a través del que se la observa. Peor aún: una "partícula" subatómica no puede ser llamada "partícula" sin las comillas, ya que actúa como una onda con la misma frecuencia que actúa como una partícula.

 

Como digo, este no-aristotelismo subatómico surgió de experimentos y análisis en el primer cuarto de este siglo. La mitad posterior del siglo ha confirmado que el mundo subatómico actúa de una forma aún más no-aristotélica de lo que parecía al principio, y ningún intento de hacer encajar los datos en un marco aristotélico ha tenido éxito.

 

¿Qué ha surgido como consecuencia de esto? Como indica la parábola del mundo alternativo de Labadie, la consecuencia parece ser que la matemática cuántica no sólo parece extraña a los laicos sino también a los propios físicos, que tienen problemas para entenderse entre sí. Si un sistema científico no puede ser propuesto en términos aristotélicos, nadie en nuestra sociedad está muy seguro de cómo pueda ser descrito. Volviendo a nuestra metáfora, los filósofos cuánticos parecen estar tratando de pensar en un mundo sin la patada en el culo mientras sus mentes están sutilmente programadas por un mundo en el cual tal patada en el culo sigue siendo una característica predominante.

 

Por lo tanto, me parece que la famosa o infame "interpretación de Copenhague" de Neils Bohr y sus estudiantes (1926-1928) quiere decir que no podemos hablar con sentido acerca de ninguna "realidad" aristotélica absoluta separada de nosotros, sino sólo de las "realidades" relativas que encontramos y/o medimos existencial o experimentalmente - pero que esa interpretación de la interpretación de Copenhague deben ser descrita sólo como la forma en que yo la he interpretado. Según el Dr. Nick Herbert de la Universidad de California en Santa Cruz, la interpretación de Copenhague significa que una cosa tal como la "realidad" nunca podrá ser hallada en absoluto. No estoy exagerando: en Quantum Reality, el Dr. Herbert realmente afirma que la opinión de Copenhague significa que “no existe una realidad profunda”. Pero, luego, expresa su disgusto por el punto de vista de Copenhague, calificándolo como "la escuela de la Ciencia Cristiana de la física". El Prof. Mermin, de Columbia, defendiendo la interpretación de Copenhague, suena tan radical como el Dr. Herbert atacándola; Mermin dice sin rodeos que "la Luna no es demostrable cuando nadie la está mirando".

 

John Gribbin, editor de New Scientist, también escribe sin rodeos en una página de su libro En Busca del Gato de Schrödinger que en realidad la opinión de Copenhague significa que "nada es real", pero más adelante dice de forma más moderada que "’la realidad’, en el sentido cotidiano" no parece ser útil en la física. El premio Nobel Eugene Wiegner, por su parte, dice que la posición de Copenhague demuestra que creamos las manifestaciones que observamos en el laboratorio (al diseñar los experimentos que producen dichas manifestaciones) y que por lo tanto no podemos aprehender las cosas en sí, sino sólo como se nos presentan. O, mejor dicho, me parece que eso describe lo que Wiegner dice. Los críticos de Wiegner afirman que él dice que creamos la "realidad" al pensar en ella, lo que hace sonar al viejo caballero como si tuviera una sobredosis de ácido o hubiese visto demasiados especiales televisivos de Shirley MacLaine.

 

John von Neumann, por su parte, sugirió en 1933 que los sistemas cuánticos deben ser considerados matemáticamente como con tres estados posibles (, no y tal vez, en un lenguaje no matemático) en contraste con los dos estados de la lógica aristotélica ( y no.) El Prof. David Finkelstein sostiene que esto tiene más sentido que cualquier otra forma de referirse al mundo subatómico, pero la mayoría de los físicos piensan que von Neumann simplemente realizó un "truco" matemático sin significado físico.

 

El predominio de las patadas en los pensamientos del mundo alternativo de Labadie, y de la lógica aristotélica en nuestro mundo, indica la dificultad que experimentan los seres humanos al tratar de percibir o comunicar sus percepciones fuera de la red o túnel de la realidad condicionada de su "tribu" o sociedad.

 

(…) La estructura de sujeto-predicado subyace en la mayor parte del pensamiento pseudocientífico, como el del médico de Moliere que dijo que el opio nos pone somnolientos porque posee una "propiedad productora de sueño". La mayoría de las explicaciones populares del comportamiento humano entran notoriamente en esta categoría - por ejemplo, una mujer no trabaja porque tiene un "demonio de la pereza " en ella, o "es" "floja", donde un análisis funcional buscaría un explicación más nítida, menos demonológica, como una economía deprimida, desequilibrios nutricionales o endocrinos, o, más probablemente, alguna combinación sinérgica de la dinámica social e interna.

 

En general el pensamiento occidental tradicional, sobre todo en el nivel folclórico, postula "esencias" aristotélicas (o fantasmas) implícitas para explicar prácticamente todo, donde la ciencia - y, curiosamente, la filosofía oriental - tienden a buscar explicaciones en las relaciones funcionales descritas fenomenológicamente en términos de interacciones observadas. Esto puede explicar por qué la ciencia y la filosofía oriental parecen igualmente absurdas (o igualmente nefastas) para quienes fueron criados en el túnel de la realidad cristiano-occidental tradicional.

 

Concretamente, en nuestro mundo occidental hemos sido condicionados y/o hipnotizados por 2000 años de metafísica cristiana sobre el "Bien" y el "Mal", y cuestionar ese sistema de pensamiento o túnel de la realidad - u ofrecer una alternativa fenomenológica - crea una alta probabilidad (de alrededor de 99,97%, calculo) de que nadie entienda lo que se quiere comunicar. Sin embargo, tengo la intención de tomar ese riesgo aquí. Voy a experimentar una gran sorpresa y no poca alegría si alguno de los comentarios negativos provocados por esto muestran algún tipo de comprensión de lo que realmente quiero decir.




Para empezar, me parece que, como dijo Nietzsche, los conceptos ingenuos o intuitivos de lo "bueno" y lo "malo" tienen una historia diferente y son disímiles a los hipotéticos fantasmas implícitos en el "Bien" y el "Mal". Como probablemente fueran utilizados por nuestros antepasados ​​más antiguos, y como son usados por la mayoría de la gente hoy en día, "bueno" y "malo" tienen los mismos significados que tienen para cualquier otro animal: "bueno" significa "bueno para mí" y "malo" significa "malo para mí". Por lo tanto, un perro "sabe" de alguna manera que los alimentos con olor extraño deben ser considerados "malos para mí"; un ser humano educado sabe, además, que algunos alimentos de olor dulce también pueden actuar como algo "malo para mí". Todos los animales, incluyendo los seres humanos, "saben" desde el nacimiento y continúan "sabiendo" - a menos que (en el caso de los humanos) sean condicionados o les sea lavado el cerebro - que los abrazos, mimos, caricias y el contacto oral y/o genital definitivamente actúan sobre el organismo como algo "bueno para mí."

 

Desde este punto de vista pre-metafísico o fenomenológico u operativo, puedo identificar bastante rápida y fácilmente muchos eventos o "cosas" en el espacio-tiempo que aparecen como "buenas para mí" (por ejemplo la comida sabrosa, la libertad de prensa, la comedia inteligente, la pintura artística, hacer el amor, Beethoven, mi procesador de textos, el dinero que llega regularmente en grandes dosis, ciertos medicamentos y vitaminas, lo anteriormente mencionado: abrazos-caricias-fusión, etc, etc). También observo fácilmente muchas "cosas" o acontecimientos en el espacio-tiempo que parecen "malos para mí" (por ejemplo el cristianismo fundamentalista, el comunismo, el nazismo, el resto de los intentos de interferir en mi libertad, los alimentos tóxicos, los desechos tóxicos, las películas de terror, ciertos fármacos etc, etc). También observo que muchas cosas que parecen "malas para mí" parecen "buenas" o inofensivas para los demás.

 

Continuando con esta base existencial-fenomenológica, a continuación me parece que lo "bueno para mí" y lo "malo para mí" deben ser considerados como funciones relativas en varios sentidos. Lo que parece "bueno para mí" a menudo parece "malo" para alguien más, o lo que parece "bueno para mí" puede, tarde o temprano, tener consecuencias "malas para mí", o lo que parecía "bueno para mí" cuando tenía 20 años de edad ya no parece "bueno para mí" a los 50, y algunos entretenimientos que juzgo como "buenos para mí", más adelante pueden aparecer con claridad como "malos para mí". En general lo "bueno para mí" permanece siempre en relación con mi conocimiento o ignorancia en el momento en que hago el juicio, y sé por experiencia que a veces juzgo mal. (Cabe destacar que a pesar de que los abrazos, caricias, etc. siempre parecen como "buenos para mí", las consecuencias de la elección de una pareja equivocada, o un mal momento, más adelante pueden claramente revelarse como inequívocamente "malos para mí." Esto probablemente subyace en la mayoría de las supersticiones, fobias y fijaciones sexuales)

 

Algunos animales parecen genéticamente programados para reconocer, en algunas ocasiones, lo "bueno para mi manada" o incluso "bueno para mi especie", como se documenta por ejemplo en Sociobiología de E. Wilson, El Gen Egoísta de Dawkins y en otras obras similares. Con o sin esa programación genética como plan oculto, muchos seres humanos demuestran claramente la capacidad de pensar y apuntar a lo que parece "bueno para mi especie" o incluso (recientemente) "bueno para la biosfera en su conjunto." Tales juicios aún permanecen en relación con el bienestar general del juzgador, relativos a la ubicación y a la historia en el espacio-tiempo (lo que parece bueno para los zorros probablemente parecerá malo para los pollos), e incluso, en el caso de "bueno para la biosfera", en relación con el conocimiento o desconocimiento del juzgador.

 

Antes de continuar, le ruego observar al lector que si la semántica humana hubiera permanecido en este nivel fenomenológico primitivo, y la relatividad del juicio hubiera seguido siendo evidente para todos, la negociación y el compromiso tendrían forzosamente un papel más importante en la historia del que tienen ahora, y las violentas "cruzadas" y guerras religiosas/ideológicas habrían jugado un papel relativamente menor. Siempre parece posible negociar sobre lo que parece bueno y malo para nosotros en situaciones concretas; pero se vuelve cada vez más difícil negociar con éxito cuando la metafísica del "Bien" y el "Mal" entra en el universo del discurso. La tendencia entonces se torna en lucha, y a luchar tan violentamente como sea posible, como lo muestra claramente la espeluznante historia del dogmatismo cristiano, y que las religiones seculares tales como el nazismo y el comunismo han demostrado una vez más en nuestro propio siglo.

 

En comparación, la ética confuciana sigue siendo fenomenológica; Confucio dijo explícitamente que su sistema "no estaba en contra de la naturaleza humana" y lo comparó con "amar a una hermosa flor u odiar el mal olor, también es respetar la nariz de uno mismo". El taoísmo y el budismo difieren de Confucio principalmente en una mayor conciencia de la relatividad de los juicios (y la posibilidad de la percepción trans-ego o desapegada del ego), pero no contienen nada parecido a la concepción metafísica Occidental del "Bien" y el "Mal". De hecho, algunos de los pasajes más famosos de la escritura budista y taoísta ridiculizan cualquier noción metafísica no relativa sobre el "Bien" y el "Mal" - nociones que aparentemente surgieron de vez en cuando en el Oriente, entre los excéntricos, como el panteísmo oriental aparece ocasionalmente en el Occidente, entre los excéntricos.

 

Nietzsche, como la mayoría de la gente sabe, creía que la metafísica del "Bien" y el "Mal" no sólo contradice las evaluaciones organicistas más intuitivas de lo "bueno para mí" y lo "malo para mí", sino que parece haber sido concebida con la intención de contradecir (y confundir) dichas reacciones "ingenuas" o "naturales". (La mayoría de las nociones sexuales sacerdotales de lo "Bueno" y lo "Malo" contradicen y confunden notoriamente las evaluaciones organicistas ingenuas o naturales, por ejemplo.) En otras palabras, Nietzsche afirma que los sacerdotes inventaron el "Bien" y el "Mal" para obtener poder sobre los demás, - para persuadir a la gente a no confiar en sus propias evaluaciones y colocar toda la confianza, en cambio, en los mismos sacerdotes como supuestos representantes de un hipotético vertebrado gaseoso de peso y masa astronómicos llamado "Dios". Parece que la opinión de Nietzsche era que ya que este vertebrado gaseoso hipotético no podía ser localizado en el espacio-tiempo sensorial-sensual normal (existencial), los sacerdotes, en efecto, intentaron inculcarle a la gente "No confíen en ustedes mismos, confíen en nosotros" o, más claramente aún, "no piensen, nosotros vamos a pensar por ustedes".




De acuerdo con este análisis, los tiranos políticos, que sólo controlan nuestros cuerpos y acciones, presentan menos "ambición de poder" de los papas o ayatolás y otros sacerdotes que tratan de controlar nuestros pensamientos y juicios, es decir, invadiendo nuestro santuario íntimo. (Ver La Voluntad de Poder de Nietzsche para un extenso análisis de este fenómeno.)

 

Piense lo que uno piense sobre este intento nietzscheano de psicoanalizar los motivos del antiguo sacerdocio, parece que la metafísica del "Bien" y el "Mal", nuevamente a diferencia de los simples juicios organicistas de lo "bueno para mí" y lo "malo para mí", históricamente ha funcionado para dar más y más poder, en dosis equinas, a los sacerdotes y predicadores de todos los colores y creencias. (Parece fácil pensar en un monje budista o taoísta o en un erudito confuciano viviendo aislado, pero un clérigo cristiano, por definición, parece ser alguien que le dice a las otras personas qué pensar y qué hacer, es decir, tiene poder sobre ellas, por lo general basado en el miedo y la amenaza básica, por ejemplo: "irás al infierno si dudas de mí.") Después de 2000 años de cristianismo, la mayoría de la gente acepta que un supuesto experto les diga lo que "es", "bueno" y "malo" tan automáticamente como la gente de la parábola de Labadie aceptaba la patada.

 

¿Tiende la historia a justificar la visión de Nietzsche de que este sistema de metafísica de otro mundo (interpretado por presuntos expertos en ese supuesto otro mundo) conduce a la "degeneración", la "decadencia", la "enfermedad", la "neurosis", la "locura", la "epilepsia" etc.? Bueno, no sé acerca de la epilepsia (que ahora parece ser orgánica o genética más que sociológica), pero los otros términos que usa Nietzsche se refieren todos a la prevalencia en la sociedad cristiana de lo que llamó "resentimiento" y "venganza" - la envidia o la rabia contra los que viven sin la metafísica cristiana, junto con el feroz deseo de castigar o destruir esas personas. Parece imposible leer una página de san Pablo sin encontrar este tipo de compulsión de resentimiento y venganza casi de inmediato, y lo puedes escuchar en la televisión toda la noche si pones los canales fundamentalistas, donde por lo general encuentras a los evangelistas fomentando el odio contra los no-cristianos (cuando no están confesando entre lágrimas todos los pecados o delitos personales previamente desenterrados y bien publicitados por los medios paganos). El teólogo cristiano parece históricamente haber intentado aterrorizar a otras personas para que hagan lo que él quiere que hagan, y piensen lo que quiere que piensen o matarlos si no se someten.

 

El animal, el niño, la sociedad pre-alfabetizada, el confucianismo, el budismo, el taoísmo, y la mayoría del mundo vive en túneles de la realidad en los que el "Bien" y el "Mal" siguen siendo demarcados por las evaluaciones organicistas de lo "bueno para mí/bueno para mi tribu" y "malo para mí/malo para mi tribu". Sólo las sectas cristianas - y las religiones seculares como el nazismo y el comunismo, que pueden ser consideradas como herejías cristianas tardías, como reflexiona el historiador Toynbee - contienen la idea del "Bien" y el "Mal" absoluto y la instigación a la violencia implícita en tal concepto.

 

Me parece, pues, que al "poner todo al revés" (frase de Nietzsche) - es decir, al negar las evaluaciones organicistas y relativas de "bueno" y "malo" y al sustituirlas por las definiciones de "Bien" y "Mal" decididas por algún grupo clerical o algún Comité Central – nos hemos extraviado dentro del reino de la fantasía y la locura muy lejos de la cordura. Concretamente, cuando decido clasificar algo como "bueno" o "malo", recuerdo que he hecho esa clasificación, y que no tengo ninguna evidencia abrumadora de infalibilidad personal; asumo la responsabilidad de ese juicio, en el sentido existencialista, y sigo abierto al aprendizaje y al cambio de opinión, si los nuevos datos indican que debo revisar mi evaluación. Pero si clasifico algo como el "Bien" o el "Mal" en el sentido metafísico definido por algunos sacerdotes o por un partido político, no "asumo la responsabilidad", me convierto casi en un muñeco de ventrílocuo a través del cual hablan y actúan los sacerdotes o ideólogos, y abdico de toda posibilidad de aprender más o de revisar mis errores. No parece tan exagerado cuando Nietzsche llama a esto "poner todo al revés" porque al someterme a un sistema tan abstracto y al negar mis propias percepciones, he invertido la evolución y "renunciado" a la raza humana. Podría ser fácilmente reemplazado por un robot o un servo-mecanismo en ese punto. Los seres humanos por lo general no se comportan como robots, a menos que hayan sido adoctrinados por algún sistema metafísico como el cristianismo o alguno de sus parientes cercanos, el judaísmo y el Islam, o sus herejías tardías, el nazismo y el comunismo.

 

Si este ensayo puede escapar de ser considerado inmoderadamente polémico o extremadamente exagerado, debo explicar con más detalle la diferencia funcional concreta entre las evaluaciones organicistas de lo "bueno" y "malo" - "respetar la nariz de uno mismo " en el sentido de Confucio - y el "Bien" y el "Mal" metafísicos. Entonces mi punto quizá parezca claro, incluso a aquellos que lo rechazan con más vehemencia.

 

Propongo que las evaluaciones organicistas intuitivas primitivas e "ingenuas" de lo "bueno para mí o para mi acervo genético" y lo "malo para mí o para mi acervo genético" - incluso cuando se condensan en los sencillos "bueno" y "malo" - reflejan nuestra situación actual como cuerpos en movimiento en el espacio-tiempo. La evolución ha dotado a las especies supervivientes con una variedad de programas genéticos que informan a grandes rasgos a cada organismo individual de qué es "bueno para mí", y "malo para mí." Estos genes no parecen ser infalibles - como lo demuestra el perro que bebe pintura derramada porque la pintura huele más como un alimento bueno que como uno malo. Estos programas genéticos pueden tolerar la modificación introducida por la experiencia del aprendizaje en perros, gatos, y otros mamíferos superiores, incluyendo algunos (no dogmáticos) seres humanos. El mismo aprendizaje empírico puede ser modificado por un cuidadoso razonamiento de inferencias, etc. Todo esto (programas genéticos, aprendizaje, razonamiento) refleja el esfuerzo de reunir los datos para trazar un mapa exacto de nuestra posición en el espacio-tiempo y de qué nos beneficia y nos perjudica individualmente o a nuestra tribu o especie. Por otro lado, las doctrinas metafísicas absolutas del "Bien" y el "Mal" no reflejan en ningún aspecto nuestras trayectorias como cuerpos en el espacio-tiempo. La estructura de la metafísica y la de su lenguaje reflejan más bien un mundo de fantasía o un mundo creado por las definiciones que no refieren significativamente a nuestra historia existencial concreta en el espacio-tiempo. Si este punto aparece tan recóndito o hermético como las páginas más inescrutables de Heidegger, voy a tratar de hacerlo más sencillo con las siguientes columnas de ejemplos.

 

El electrón es una onda.
 
 
El primer hombre apuñaló al segundo hombre con un cuchillo.
 
El vehículo implicado en el accidente era un Ford azul.
 
Esta es una idea fascista.
 
Beethoven era mejor que Mozart.
 
Esta es una película sexista.
El electrón se ve como una onda al ser registrado por este instrumento.
 
El primer hombre pareció apuñalar al segundo hombre con lo que parecía ser un cuchillo.
 
En la memoria, creo que recuerdo el coche implicado en el accidente como un Ford azul.
 
Esto me parece una idea fascista.
 
Disfruto más de Beethoven que de Mozart.
 
Esta película me parece sexista.

 

La primera columna consiste en declaraciones realizadas en español habitual, según el uso común oído en esta etapa primitiva de la evolución. Creo que esta columna contiene las mismas implicaciones estructurales que la lógica aristotélica y la metafísica cristiana del "Bien" y el "Mal". También creo que esta columna refleja una visión fantástica del mundo en el que no asumimos "personalmente" nuestra participación en el acto de evaluación pero, paradójicamente, nos consideramos capaces de discernir la "esencia" implícita y fantasmal de las cosas.

 

La segunda columna se compone de afirmaciones paralelas reescritas en E-prime (English Prime, aunque aquí lo utilizaremos como Español Prime), un lenguaje propuesto para el uso científico por autores como Alfred Korzybski, D. David Bourland y E.W. Kellogg III. El E-prime contiene el mismo vocabulario que el español estándar, pero se ha adaptado de manera isomórfica a la física cuántica (y a la ciencia moderna en general) aboliendo el "es" aristotélico de la identidad y reformulando fenomenológicamente cada afirmación en términos de señales recibidas e interpretadas por un cuerpo (o instrumento) en el espacio-tiempo. En resumen, creemos que el E-prime contiene los mismos implicaciones estructurales que la ciencia, el budismo radical (Zen, Mahayana) las evaluaciones ingenuas de lo "bueno" y lo "malo" que parecen naturales para la mayoría de las personas que no han sido adoctrinadas por el cristianismo o sus derivados totalitarios modernos.

 

Concretamente, "El electrón es una onda" emplea el "es" aristotélico de la identidad, y de ese modo introduce la noción - falsa para la experiencia - de que podemos conocer la implícita "esencia" aristotélica del electrón. "El electrón se ve como una onda cuando es registrado por este instrumento" reformula la frase en Inglés E-prime, suprime el "es" de la identidad y nos devuelve a un informe preciso de lo que realmente ocurrió en el espacio-tiempo, es decir, que el electrón se vio limitado por un determinado instrumento a aparecer de una cierta manera.

 

En general hablamos alegremente sobre cosas o entidades que pueden o no existir, y a menudo sobre las cosas cuya existencia o no existencia nunca ha sido demostrada; con el E-prime sólo podemos hablar de lo que realmente ha sido experimentado y de los métodos con que se ha experimentado. El español aristotélico fomenta nuestra tendencia a vagar en mundos de fantasía; el E-prime nos lleva de nuevo al registro fenomenológico concreto de lo que en realidad experimentamos en el espacio-tiempo.

 

Del mismo modo, "El primer hombre apuñaló al segundo hombre con un cuchillo", a pesar de carecer del formal "es" de la identidad, me parece español aristotélico porque supone la no participación del observador y del sistema nervioso del observador. La traducción a E-prime propuesta, "El primer hombre pareció apuñalar al segundo hombre con lo que parecía ser un cuchillo", incluye científicamente el instrumento (el sistema nervioso del observador) en el informe, reconoce la fenomenología, y, de paso, a menudo suele concordar con el hecho en sí. (Este ejemplo se refiere a un experimento muy conocido en Psicología General, en la que un plátano en la mano del primer hombre realiza la "puñalada", aunque la mayoría de los estudiantes, condicionados por los hábitos aristotélicos, "ven" el cuchillo que esperan ver. Este experimento dramatiza el hecho de que las alucinaciones se pueden crear sin hipnosis o drogas, simplemente tomando ventaja de nuestra costumbre de pensar que vemos "las cosas" cuando sólo vemos las imágenes cerebrales que tenemos de ellas.)

 

"El vehículo implicado en el accidente era un Ford azul" contiene nuevamente el absolutismo aristotélico e ignora el instrumento utilizado - el cerebro. La traducción a E-prime nos recuerda que el cerebro a menudo "recuerda" incorrectamente.

 

"Esta es una idea fascista" contiene el "es" aristotélico y afirma que el hablante tiene la capacidad mística para discernir la "esencia" oculta dentro o detrás de los fenómenos. La traducción a E-prime nos recuerda que en realidad el hablante ha realizado un acto valorativo de interpretación de las señales interceptadas por su cuerpo que se mueve en el espacio-tiempo.

 

"Beethoven es mejor que Mozart" contiene la fantasía aristotélica habitual sobre las esencias implícitas. La traducción a E-prime "Disfruto más de Beethoven que de Mozart" nos sitúa de nuevo en el espacio-tiempo ordinario donde los oídos y el cerebro del oyente pueden ser reconocidos como la fuente de la evaluación, y nos damos cuenta de que la declaración se refiere en realidad a dichos oídos y cerebro y no a los estilos de música que aparentemente ocupan la discusión.

 

"Esta es una película sexista" (español estándar) asume nuevamente a un ficticio observador no involucrado que parece percibir místicamente las esencias interiores, mientras que "Esta película me parece sexista" (E-prime) nos devuelve a la Tierra y al espacio-tiempo ordinario mediante la inclusión del hecho existencial de que el observador ha estado involucrado en la evaluación.

 

Korzybski ha afirmado que el hábito neurolingüístico de utilizar regularmente el E-prime entrena al cerebro para evitar errores de percepción comunes, inferencias acríticas, prejuicios habituales, etc y a mostrar una mayor capacidad para el pensamiento creativo y un mayor disfrute/participación en la vida. Esto no se ha demostrado, ya que pocos se han tomado el trabajo de reentrenarse en E-prime de forma sistemática y no han sido exhaustivamente analizados por los psicólogos. Sin embargo, sigue siendo mi impresión de que los científicos y laicos más propensos a utilizar "el espíritu del E-prime" (aunque no siempre al pie de la letra) presentan estos rasgos positivos referidos por Korzybski, o por lo menos presentan estos rasgos en mayor medida que cualquier otro individuo testeado al azar.

 

Por otro lado, los más propensos a utilizar y abusar del "es" de la identidad, históricamente forman parte de la larga y trágica lista mundial de fanáticos, paranoicos, cruzados, inquisidores e ideólogos responsables de las atrocidades más sangrientas y horribles registradas en los anales de la humanidad.

 

En resumen, sugiero que la existencia no contuvo "Bien" y "Mal" - o "pulgadas" o "libras" o "ergios de energía" o "grados centígrados" - hasta que los complicados cerebros primates ("mentes humanas", en un lenguaje más educado) los pusieron allí como sistemas de clasificación. Sugiero además que la vista "ingenua" de lo "bueno para mí o para mi clan" y lo "malo para mí o para mi clan" contiene todo lo que significativamente se puede decir sobre nuestra experiencia real en el espacio-tiempo, y que los conceptos metafísicos del "Bien" y el "Mal" hablan de manera fantástica sobre reinos míticos más allá de cualquier posible verificación o refutación en el espacio-tiempo.

 

Apenas me sorprenderé si este artículo inspira refutaciones irritadas y fervientes. Aguardo dichas réplicas con ecuanimidad. Espero, sin embargo, que nadie reviva el fantasma del viejo y manido argumento de que sin el concepto metafísico del "Mal" absoluto vamos a perder nuestro deseo o la voluntad de protegernos contra monstruos tales como Hitler, Stalin, Jack el Destripador, etc. Nadie, salvo el propio Ahab, parece haber creído que la ballena fuera absolutamente "Mala" (por haberle arrancado una pierna mientras él trataba de matarla) y uno no necesita considerar a los tigres, los microbios, la poliomielitis u otras entidades naturales como fenomenológicamente "malas para nosotros", ni como metafísica y absolutamente "malas" para luchar contra ellas. No hace falta un dogma metafísico para luchar contra lo que es claramente nefasto; sólo necesitamos el ingenio rápido para la detectar lo que es "malo para mí" tan pronto como aparezca en el horizonte. Los animales hacen esto literalmente, y los humanos lo hacen en sentido figurado, mediante el método de Confucio: respetando la nariz de uno mismo.

 




 

 

 

 

jueves, 15 de agosto de 2013

CUT-UPS CONDUCTISTAS Y MAGIACK por Genesis P-Orridge


CUT-UPS CONDUCTISTAS Y MAGIACK

 

por Genesis P-Orridge (T.O.P.Y.)

 

Ensayo publicado en 1987 en Vague, un fanzine anarco-alternativo británico de la década de 1980

 

 

I. LA CLAVE

 

Mis preocupaciones principales en el espacio y el tiempo (esa situación sobre la que la sociedad nos informa y llama estar vivo, o en días más intelectuales, la realidad) son el Control, el Conductismo Humano, y una idea de que todo lo subyacente es una red de causas paralelas y efectos paralelos sobre los que podemos ejercer más presión manipuladora de lo que nos quiere hacer creer la ya mencionada Sociedad.

 

Si bien es cierto que no pedimos estar aquí, también es cierto que no pedimos estar aquí. Para nuestros sentidos cotidianos, en esta etapa de la evolución, el nacimiento y la muerte parecen ser los únicos puntos ciertos en esta vorágine de "estar vivo". La palabra ser es una palabra bonita, ser, estar, un estado mental y/o físico, es una palabra consoladora y seductora. Sin embargo, al igual que todas las palabras tiene reverberaciones. Los idiomas en interface, y las guerras y migraciones de la fertilización cruzada necesitan hacer algo más que gruñir, instan a expresar algo más que funciones biológicas y pre-requisitos.

 

La historia, que recorre el macrocosmos del espacio y el tiempo, vive dentro de las palabras como un cangrejo ermitaño ectoplasmático en un caparazón robado. Las palabras, a su vez, también viven dentro de nosotros como cangrejos ermitaños, protegiéndose de que descubramos su secreto, y viven libres fuera de nosotros, en nuestra cultura, como un virus en espera del huésped apropiado.

 

Esta función ha sido profundamente investigada por W. S. Burroughs en sus escritos, y en menor medida a través de grabaciones, filmaciones, y obras de collage a principios de su carrera. Sin embargo, mirando hacia atrás con una visión general en 1987, esta primera capa y su relación simbiótica directa con todas las interpretaciones de control y con todas las interacciones y permutaciones que expone, lo satisficieron y lo ocuparon bastante.

 

Brion Gysin, El Maestro, que en gran medida introdujo a W.S.B. a todo este escenario, vio más allá, vio las otras capas, y no estaba satisfecho. Estudió idiomas, etimología occidental y oriental, tenía un conocimiento devastador de las migraciones y las interacciones europeas que se remontan hasta donde los registros lo permiten. Era consciente de los procesos anteriores. Observó de primera mano durante 23 años el pulso y la frecuencia generada a través de la música marroquí. El maestro músico tiene ciertas frases y secuencias de sonido que son equivalentes a un lenguaje hablado y guía e instruye a los otros músicos mientras la música es interpretada.

 

Música que por lo tanto literalmente habla de las raíces primarias e impulsos del comportamiento. Eso provoca fases neurológicas de ondas alfa reforzadas por las endorfinas que inspiran y te revelan la fluidez de la física oculta. Que todo es luz, lo cual no es más que una idea, y que la luz es, dentro de esto, infinitas partículas explotando y corriendo en todas direcciones al mismo tiempo. Una quaquaversatilidad.

 

Y eso es lo más parecido a una clave que podríamos conseguir. Y a partir de esto Brion nos dio pinturas y dibujos que comenzaban con el desierto, con la luz del desierto. Y entonces a primera vista parecían volverse más abstractos, miles de rasguños y marcas arremolinadas hasta que te mostraba que todavía eran el desierto, la luz misma, las meras partículas de la visión. Y eran los habitantes del desierto, los guardianes de la música, los portavoces de la frecuencia. Los representantes del amor mágicko. Los que habitan en Pan, ahogándose en rituales no verbales.





B. Gysin y W. S. Burroughs

II. LA PUERTA

 

En relación con este acontecimiento y con sus principales inquietudes, la Puerta es el cut-up. En la actualidad existe una clara representación del sistema que nos ocupa. Contrariamente a la imagen que nos presentan esos Señores Feudales que administran el Control, nuestra sociedad todavía no es parte del siglo XX en términos de estructura de comando y de sus inhibidores de comportamiento. La gran mayoría de las personas son a todos los efectos y propósitos siervos y viven al nivel mínimo de expansión de la potencialidad a la que pueden funcionar para perpetuar el status quo.

 

Ningún conglomerado de hombres de negocios, o políticos, o masones manipuladores controla el Control. No obstante, administran sus necesidades. Es un axioma evidente que la mayoría de las injusticias en nuestra Sociedad son debidas a la protección de los intereses creados de una minoría sobre la mayoría. Durante cientos de años la mayoría de la población ha sido intimidada, condicionada, entrenada, reprimida y censurada para ser sumisa. Llevada a una aceptación inconsciente aunque masiva de la imposibilidad de un cambio evolutivo en los patrones de comportamiento humano, a la imposibilidad de aspirar al máximo crecimiento y a recuperar la posesión de su potencial innato. El control es la telaraña que nos atrapa y daña nuestra creencia intuitiva en nosotros mismos.

 

La Palabra, la literatura, reflejan este proceso. Con un cut-up puedes romper las suposiciones y los valores heredados esperados, y reentrenarte a ti mismo para mirar la información en yuxtaposiciones aparentemente azarosas. Esta técnica es invaluable a la hora de revelar posibilidades. Describe la realidad con más precisión que cualquier sistema lineal. Nuestros idiomas son lineales. La vida no es así. A cada momento estamos recibiendo estímulos en nuestros receptores tanto de maneras obvias como de formas menos obvias. (Es decir, el sonido entra en nuestro cuerpo a través de todas sus superficies en forma de vibración y frecuencia, no sólo a través de los oídos). Estas entradas contribuyen a la motivación en la corteza cerebral.

 

Simultáneamente a este proceso, los recuerdos están siendo comparados a la información nueva y la corteza cerebral luego lo modifica y lo añade a un comando para las regiones subcorticales. En esas regiones subcorticales, los efectores transmiten el comando de respuesta a los estímulos. Mientras tienen lugar estas funciones neurológicas, el cuerpo continúa con sus funciones y acciones metabólicas de manera semiautomática. Los sucesos aleatorios fuera del cuerpo también están siendo registrados y/o están afectando al Individuo. Toda la naturaleza y el estado de ese individuo. Las emociones se desencadenan e interactúan en el subconsciente. Toda la naturaleza y el estado de ese Individuo se encuentran en un estado de flujo. No hay ningún punto fijo, no hay una definición, no hay una respuesta finita o fórmula específica. Lo más cercano a una posibilidad de describir la realidad de las cosas en comparación con el modelo materialista lineal heredado de lo que es estar vivo, tiene que ser un método caleidoscópico, integrado, no lineal. Deberá contener, al menos implícitamente, todas las posibilidades, todas las imposibilidades, todo pensamiento consciente e inconsciente, toda palabra y obra, simultáneamente.

 

El cut-up es una forma práctica para esto. La vida es, sencillamente, una corriente de cut-ups en todos los niveles. Ante el descubrimiento de un medio para describir y revelar la realidad, también podemos identificar el Control. El Control niega particularmente la intuición y el instinto, y los sueños de todo tipo, el azar, el pensamiento. Todas estas y otras percepciones conductuales y psicológicas generan impulsos en los individuos para decir "¿Por qué?", "No" y rechazar la aceptación. Creer es más posible de lo que han sido (literalmente) inducidos a creer. No pueden aceptar nada hasta haber analizado y evaluado su valor y aplicabilidad para ellos.

 

G. P. Orridge y W. S. Burroughs
 

III. EL LUGAR

 

Un lugar significa tener espacio para crecer y desarrollarse. Del mismo modo es un lugar físico, y al igual que todas las palabras también es una metáfora. El lugar es donde estás, y donde deseas estar. Ir al lugar es hacer la elección de reclamarte a ti mismo. Hasta que las personas aprendan a respetarse a sí mismas otra vez, a cuidar de sí mismas, a atesorar sus emociones y sentimientos. Tener autoestima y no aceptar las sugerencias de otros de lo que para ellos es ser, o qué habilidades que puedan tener y hasta qué punto se pueden empujar esas habilidades, para poder siempre tomar tu propia decisión sobre lo que es adecuado para ti, lo que tiene valor para ti en todos los aspectos de la Vida. Para volver a aprender como si fuera una nueva segunda naturaleza a tomar tus propias decisiones y a no ser dirigido o intimidado a aceptar cualquier sistema establecido de valores y comportamiento. Hasta que todos estos procesos retornen al control del individuo y sean constantemente reanalizados para eliminar la pereza y el hábito para beneficio propio, no puede haber posibilidad de evolución y expansión de los individuos y, a través de ellos, de la sociedad.

 

Lo que se necesita por lo tanto, es un método práctico y funcional que efectivamente decondicione, desinhiba, y produzca cortocircuitos al control y a los tabúes del comportamiento de una sociedad. Un respaldo físico para el proceso de siempre preguntarse por qué. No aceptando nada como verdadero.

 

Fue esta búsqueda de un método lo que me llevó primero al arte de la performance, contexto en el que intenté imponerme tareas que me obligaran a localizar las barreras y las inhibiciones relacionadas con los umbrales el dolor y la sexualidad, por ejemplo. Una vez identificadas y medidas, fui capaz de pensar en si realmente eran útiles para mí, o si simplemente eran heredadas. Este régimen a su vez me acercó a nuevos estados mentales similares al trance y al yoga, y a inesperados bloqueos y bochornos que eran ilógicos para mí. La ritualización se fusionó con el impulso y el instinto se integró con la intuición, un examen de mente abierta de mis impulsos y deseos más profundamente enterrados y normalmente inarticulados, un enfoque carente de prejuicios que reeducó mi idea de lo que yo era como individuo, cuáles eran mis límites reales, y en qué podía convertirme.

 

Mi imagen personal, con la que había sido bombardeado por la Educación, la Religión, la Sociedad, la Familia, y los Medios en diversas formas en connivencia, sutiles y descaradas, no tenían relación con lo que yo vivía y percibía. De repente me di cuenta de que lo ritual, y varias prácticas anteriormente llamadas ocultas eran en realidad métodos de hacer entrar en cortocircuito al Control del individuo, destruyendo su conformidad con la que había sido entrenado para esperar, desear, o aspirar. Aquellos métodos eran a la conducta y a la auto-regeneración, lo que el Cut-up era a la Escritura, el Cine, el Video y la Música.

 

Así los métodos culturales de de-control podrían ser aplicados muy efectivamente en nosotros mismos. Para describir con mayor precisión tanto el momento en el Tiempo en que estamos, y cómo podemos volver a definirnos desde ese punto en adelante. Para estar conscientes de todos los factores simultáneos a los que debemos dejar funcionar clara y honestamente para que podamos trabajar de manera precisa y enfocada hacia un carácter plenamente integrado. Reconocer y abrazar todos los aspectos de su propia complejidad, libre de cualquier autoengaño. Encontrar las proporciones propias con una re-integración completa de la mente consciente y subconsciente, la sexualidad, la emoción, la inteligencia, el conocimiento, las relaciones, los sueños, etc. No es sólo un desarrollo de las llamadas percepciones lógicas, sino también una genuina mezcla realista con lo ilógico. Y el reconocimiento de que nada es fijo, que estas proporciones siempre están cambiando y deben ser vistas como direcciones.



G. P. Orridge circa 1987
 

IV. LA PERSONA

 

Por lo tanto, la Persona podría defenderse. Y una larga tradición Mágicka aparece como el área y la estructura más relevante dentro de la cual investigar y expresar las posibilidades abiertas a la re-definición y la evolución individual y colectiva. Como dijo Burroughs sobre el Cut-up, "¿Cuán Aleatorio es lo Aleatorio?".

 

La imagen que obtenemos del Cut-up es más precisa que cualquier descripción tradicional. Lo que siempre se ha presentado como irracional se vuelve mucho más preciso y verosímil que la explicación racional, la cual somos obligados incansablemente a aceptar. La psicología del inconsciente explora el fondo de la llamada mente racional tanto mediante la investigación disciplinada, como mediante la disociación histérica de los hábitos de pensamiento. Existe una fuerte implicación de que la esencia de la Magiack es psico-integradora. Reviste al individuo con una conciencia de la historia psicogenética, les permite enfrentar y reevaluar sus propias respuestas y la percepción de sí mismos. Les permite estar despiertos y combatir la subordinación y el cumplimiento de todos los prejuicios.

 

Los mitos y símbolos del pasado son intentos de articular indicios de lo que es posible. Los temas de la mitología no sólo son conocimiento arcaico, son realidades vivas de los seres humanos. Existen a manera de señales y facetas de temas entrelazados que componen el comportamiento, el carácter, las aspiraciones y el potencial humano. Estar en contacto con nosotros mismos y respetarnos a nosotros mismos contra todo pronóstico es crucial para la supervivencia y para la apreciación y el uso eficaz del estado de estar vivo.

 

Es necesario encontrar un camino hacia las zonas más profundas de la psique y a la manera en que afecta y provoca el comportamiento y las respuestas: reconstruyendo una relación integral con nuestras percepciones primitivas de las que hemos sido alienados por la sociedad. La sociedad occidental ha construido una norma para que, sin pensarlo, la mayoría de la gente niegue, ridiculice, ataque, abuse, trivialice, experimente temor, suprima o consigne a la novedad toda experiencia que aporte pruebas o indicios de que su sistema de explicaciones heredadas ha sido inadecuado. Al hecho, sea lo que sea, se le da más credibilidad que a los sueños; la aceptación del grupo es lo más importante, la desviación y la rebelión generan miedo. Los que tienen el coraje de declarar abiertamente su independencia y esperanza, son aislados y despreciados. La fuerza es constantemente proyectada como la motivación principal para la ambición. Todos los niveles de nuestra sociedad están imbuidos del concepto de competencia, vencer a la otra persona o al otro bando, esto se ve reforzado por el capitalismo, por el deporte, el éxito en el campo del entretenimiento y en todos los campos, por la religión y por la política. Competir, competir. La competencia es una variante de la agresión. Utilizando lo ritual, concibiendo poco a poco un mapa más claro de todas los interconexiones de la mente consciente e inconsciente y apreciando la revelación de la fórmula del cambio de flujo constante sin anclajes tranquilizadores y sin premios o salvación garantizada, uno puede liberarse de todas las limitaciones heredadas que nueve de cada diez veces, directa o indirectamente, refuerzan al status quo.

 

Esto, literalmente, nos permite enfrentarnos a nosotros mismos y enfrentar los hechos. Suministra reconocimiento de que dentro de cada individuo hay muchos tipos y tonos de conciencia con diversas intenciones y valores. Al investigar nuestros bloqueos e inhibiciones, los deseos y motivaciones reales en momentos preconcebidos del Tiempo se hacen a un lado para explorar los umbrales de la percepción, y así comprobar exactamente cuáles son nuestros propios límites y decidir si son los límites reales de uno o meramente convenientes o complacientes, y así poder volverlos a montar y desecharlos como queramos.

 

V. LA IDEA

 

Curar y reintegrar el carácter humano. Realizar detonaciones psíquicas para negar el control. Reevaluar y valorar los fenómenos que parecen desafiar a la razón. Recuperar el poder de elección en todas las cosas. Evitar la separación y la compartimentación en todos los aspectos y niveles de la vida, tanto interna como externa. Tratar siempre de expresar de la manera más veraz posible lo que realmente sientes y piensas. Localizar e identificar las propias capacidades y desarrollarlas. Ser consciente de las debilidades humanas y la futilidad, amando intensamente. Empujarse hasta el borde y luchar para siempre sentir y expresar más. Despreciar todas las formas de complacencia. Llevar a cabo las propias ideas las 24 horas del día durante toda la vida. No aceptar nada. No asumir nada. Animar a otros a recuperarse a sí mismos y maximizar su potencial. Intercambiar y liberar información. Comprender y atesorar la preciosidad de los sentimientos, las emociones y la sensibilidad. Reconstruir los parámetros y las posibilidades en las relaciones. Localizar y elegir sin culpa ni temor el equilibrio natural de la sexualidad individual de uno mismo. Cambiar y no ver el cambio como contradicción o inconsistencia, sino como son y deben ser las cosas. Ver Tiempo como un recurso no fijo e insustituible del que uno recibe solo una limitada e impredecible cantidad. Eso de que el tiempo nunca debe ser desperdiciado o malgastado. Tratar de trabajar para saber que uno ha utilizado cada segundo de manera constructiva. Buscar la superación personal no la autosatisfacción.


 
 

CONTROL

 

El Control necesita tiempo (al igual que un drogadicto necesita droga). El tiempo parece lineal. El Cut-up vuelve al tiempo arbitrario, no lineal. Revela, localiza y niega el Control. El Control se esconde en las estructuras sociales como la Política, la Religión, la Educación, los Medios de Comunicación. El control existe como un virus por sí mismo. El Cut-up afloja el orden racional, rompe con los preconceptos y las respuestas dadas. Reentrena nuestra percepción y aceptación de la naturaleza de la realidad que nos es impuesta. Confunde y hace cortocircuito en el Control. Todo Control depende en última instancia de la manipulación de la conducta. Culturalmente, el Cut-up es una modificación  del lenguaje o un lenguaje alternativo. Puede revelar, describir y medir el Control. Puede hacer daño, pero no es suficiente. La Magick como método es un proceso de Cut-up que va más allá de toda descripción. Está impregnada de emoción, intuición, instinto e impulso, e incluye las emociones y los sentimientos. En realidad, funciona dentro del mismo medio que el Control: el Comportamiento. Por lo tanto, es esencial como sistema para desafiar, emascular y volver impotente a la fuente de Control mismo. El Control desintegra. La Magiack integra.

 

 

 

La idea es aplicar los principios del cut-up al comportamiento.

 

El método es una interpretación contemporánea y no mística de la Magiack.

 

El objetivo es la recuperación de la autodeterminación, consciente e inconsciente, del individuo.

 

El resultado es neutralizar y desafiar la esencia del control social.

 

 

 

Genesis P-Orridge Londres 1987


Collage (Gysin-Burroghs)

Técnica o Método Cut-Up: en Wikipedia o Aquí