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jueves, 30 de julio de 2015

Hacia Una Teoría General de los Sistemas de Creencias (Fragmentos de Cosmic Trigger II, por Robert Anton Wilson)

Fragmentos de Cosmic Trigger II: Down to Earth, de Robert Anton Wilson


Traducción: Mazzu





El Ataque de la Araña Asesina

La primera vez que entré en la Realidad Virtual hubo una Araña Gigante involucrada. No sé qué edad tenía yo en ese momento, pero debió ser alrededor de los cuatro años porque ya hablaba bastante. (...)

Un día en nuestro patio, entre los tomates y las papas, vi una Monstruosa Araña Gigante, casi del tamaño de una casa de muñecas grande o de un pastor ganadero australiano – en otras palabras, casi tan grande como era yo. Me hizo pegar un julepe tremendo y corrí llorando hacia mi madre, gritando cosas sobre aquel Monstruo.

Ella me dio un sopapo y me dijo que no inventara mentiras.

Quedé tan aturdido y dolido que recuerdo aquella experiencia mejor que cualquier otra cosa que me haya pasado antes de que empezara la escuela.

Aquello fue hace más de medio siglo, mi madre ha muerto hace ya más de diez años, y no guardo ningún resentimiento mientras escribo esto. La pobre mujer no supo cómo lidiar con semejante ocurrencia y me hizo callar de la única manera que conocía.

A lo largo de los años, por supuesto, a menudo he reflexionado sobre esta experiencia. Ya que ninguna otra persona en Gerrison Beach reportó haber visto a aquel Monstruo merodeando en su jardín, y que los libros sobre arácnidos nunca han descrito una especie de ese tamaño, supongo que no había una Araña Gigante en nuestro patio. Por otra parte, nunca tuve ningún “episodio psicótico” (a diferencia de muchos escritores que podría mencionar...) y ningún especialista cualificado me ha diagnosticado como esquizofrénico. Solamente puedo concluir, al igual que muchos antropólogos y sociólogos también han concluido, que toda tribu enseña a sus niños cómo ver – que “ver” no es una función solamente de los ojos, sino un trabajo en conjunto de los ojos y el cerebro. Yo vi algo desconocido – algo para lo cual la realidad-túnel de la tribu no tenía una categoría – así que en mi cerebro infantil lo clasifiqué lo mejor que pude, como un miembro excesivamente grande de la familia de los arácnidos, espantando como el diablo a mi madre en el proceso.

Cavilar sobre este proceso mediante el cual toda tribu enseña a sus niños a “ver” el mundo en los términos de su realidad-túnel local, me llevó a licenciarme en psicología de la percepción años después. En resumen, fuese lo que demonios fuese aquello que estaba en el jardín aquel día, eventualmente me empujó a la deriva hacia los océanos embravecidos de de la especulación, lejos de las islitas confortables del dogma en las cuales la mayoría de la gente pasa felizmente la totalidad de sus vidas ovejunas...

A esta altura estoy tan adentrado en las aguas tempestuosas de la ontología gonzo que estoy dispuesto a contemplar la posibilidad de que la Cosa en el Jardín fuera una especie desconocida de arácnido, después de todo – una criatura demasiado elusiva para ser categorizada por los biólogos, como el Nessie o Pié Grande. No me comprendan de manera apresurada – simplemente dije estaba dispuesto a contemplar esa idea. No dije que creyera en ella.

Al igual que una de mis novelas o un film de Orson Welles, este libro intenta mostrar diferentes ángulos de perspectiva, no convertir al lector a una nueva Religión o Ideología.


Engranaje Sincronizado

Uno de los derivados chistosos de la guerra es el pinchazo de la ilusión democrática fundamental. Durante años, el Homo Bobus merodea por la tierra vanagloriándose, cacareando sobre sus derechos divinos, su libertad inalienable, y su sublime igualdad con sus amos. Entonces, de repente, es arrojado a un campo de entrenamiento y descubre que es un esclavo, después de todo – que ni siquiera su vida le pertenece.

- H. L. Mencken, Minority Report



Si Cary Grant estaba celebrando su vigesimoctavo cumpleaños el día que yo nací, entonces la aritmética común – o contar con los dedos, para la actual camada de graduados universitarios – nos asegura que festejó su vigesimonoveno cuando yo celebraba mi primer cumpleaños, su trigésimo noveno cuando yo festejaba mi décimo primero, etc.

A lo largo de la mayor parte de esos años, mientras yo era introducido – para luego salir – en una realidad-túnel católica, Cary estaba filmando una serie de películas tremendamente exitosas y transformándose en un hombre muy, muy rico.

Los marxistas y otros puritanos se alegrarán de saber que Cary también era un hombre desdichado – como dijo después en muchas entrevistas. A pesar de la cantidad de dinero que apilaba, a pesar de la cantidad de mujeres espectacularmente hermosas con las que se acostaba, y a pesar de la cantidad de fans incondicionales que lo trataban como a un Dios, él se sentía vacío y muerto por dentro, repleto de hostilidades que no comprendía. (...)

Este tormento interno es difícil de creer cuando uno ve a Cary en sus mejores trabajos, especialmente en geniales comedias locas como Bringing Up Baby, His Girl Friday, My Favorite Wife, Arsenic and Old Lace. Todos tendemos a confundir al artista con la obra.

Lamento decepcionar a los moralistas, pero esta historia tiene un final feliz: Cary finalmente encontró la respuesta a sus problemas a fines de la década de 1950. Lo repitió a sus entrevistadores una y otra vez. Había hallado la Piedra Filosofal, la Medicina de los Metales, el Oro Alquímico, y al fin era feliz, con la suficiente confianza como para ser padre por primera vez a los 60 años, y con la posibilidad general de reconectar todos sus circuitos neurológicos.

Había encontrado un psiquiatra que implementaba la psicoterapia con LSD... (...)

Cuanto más hablaba Cary sobre esta Droga Milagrosa en las entrevistas, más gente quería echarle mano a la poción mágica. Yo era uno de ellos.



“Y ¿Cómo Está Usted Esta Noche, Sr. Wilson?”


La Obediencia a la Ley es la Libertad
- Cartel sobre la empalizada de la prisión de Fort Dix


Entre 1969 y 1973 tomé mucho más ácido del que admití en Cosmic Trigger I. Para cuando llevaba escrita la mayor parte de ese libro, el Dr. Timothy Leary todavía estaba en prisión por un pobre uso de la primera enmienda, los libros del Dr. Wilhelm Reich habían sido quemados por agentes del gobierno unos pocos años antes, y yo tenía la sospecha aguda, intensificada por Vietnam, de que nuestro Estado Corporativo Liberal era capaz de transformarse en fascista en un nanosegundo si alguien lo desafiaba seriamente.

Ahora soy demasiado viejo como para seguir siendo tímido.

Así que: por entonces yo estaba tomando mucho ácido, y lo combinaba con Pensamiento Positivo y con Magiack Cabalística tradicional. Es decir, para algunos Viajes ponía una cinta hipnótica que repetía sugerencias positivas (“Estoy a cargo de mi mente... estoy a cargo de mi cuerpo... mi mente rebosa de belleza y poder...”)[1], y para otros Viajes utilizaba los ejercicios descritos por Aleister Crowley en Magick in Theory and Practise para entrar a las Realidades Virtuales.

El mayor efecto benéfico de estos experimentos fue que borré varias (no todas) compulsiones neuróticas que acarreaba desde la niñez. Perdí mis ansiedades. Comencé a desarrollar una vida emocional adulta en vez de reprimir emociones detrás de una máscara Racionalista hasta que explotaban periódicamente en su forma más infantil. Me volví tan optimista que realmente irritaba a los ecologistas, los marxistas y otra gente que pensaba que solamente somos “morales” si estamos profundamente preocupados y habitualmente enojados. En vez de considerar los problemas sociales como cánceres a los cuales la humanidad no podría sobrevivir, comencé a verlos como desafíos a ser superados.

Aparte de estos beneficios psicológicos, el mayor efecto “espiritual” del LSD puede ser considerado tanto como un beneficio más o como una maldición terrible, dependiendo del punto de vista de cada uno. Yo comencé a desarrollar una fuerte sospecha de que había, en algún lugar del espacio-tiempo, otro Adepto del Cambio Cerebral, o una Escuela de Adeptos, ayudándome y guiándome. Esto no es inusual en absoluto. En la mayoría de las sociedades humanas, históricamente, los chamanes han utilizado drogas psicodélicas similares y pronto se convencían de que tenían “aliados” que los ayudaban. Incluso un hombre con una larga carrera científica ortodoxa como el Dr. John Lilly confiesa que pensó que había tenido “Guías” sobrehumanos en algunos de sus viajes con LSD.

Mis maestros a veces parecían tener un maldito sentido del humor muy peculiar.

En cierto punto yo estaba casi totalmente convencido de que eran un grupo de adeptos extraterrestres residentes del sistema estelar binario de Sirio. Coincidencias extrañas – o sincronicidades junguianas – comenzaron a acumularse a mi alrededor, apoyando esta teoría.

Más tarde, un “lector psíquico” me dijo que yo estaba “canalizando” el espíritu de un sabio chino de la antigüedad. Entonces aparecían servicialmente coincidencias o “augurios” que apoyaban este modelo.

Luego, otro “psíquico” me dijo que estaba canalizando a un bardo irlandés del Medioevo. A esto le seguían más sincronicidades.

Este tipo de cosas siempre les pasan a las personas que se meten con la Cábala (incluso aunque no usen ácido). El fallecido Dr. Israel Regardie, psicoterapeuta y cabalista, a menudo distinguía dos formas de ver este fenómeno. La teoría objetiva, como él la llamaba, asume una realidad externa para estas “entidades”. La teoría subjetiva, por otra parte, asume que estas “entidades” existen solamente en nuestros cerebros, como anti-egos, o arquetipos junguianos, o algo por el estilo. El Dr. Regardie creía que se consiguen los mejores resultados cuando uno no se compromete con ninguna de las dos teorías sino que simplemente se abre a lo que sea que suceda.

En un punto del camino comencé a preocuparme por la dirección que todo esto estaba tomando y decidí salvaguardar mi cordura eligiendo la teoría subjetiva – todo está en mi mente –, reprimiendo despiadadamente toda tendencia a especular sobre otras posibles teorías objetivas – hay fuerzas sobrehumanas interviniendo aquí... En términos del modelo neurológico de entonces, yo explicaba todo como resultado del hemisferio izquierdo superdesarrollado de mi cerebro aprendiendo a recibir señales del usualmente “silencioso” hemisferio derecho.

(Ahora sabemos que este modelo de hemisferios izquierdo/derecho no explica demasiado, y que el modelo de la consciencia holográfica de Karl Pribram parece más inclusivo. Pero aquí hago referencia a mi estado de ignorancia a mediados de los 70s, antes de que avanzara al estado de ignorancia mucho más complejo que poseo ahora).

Entonces, una noche, yo estaba viendo Harvey en la TV, la comedia sobre el pookah. Uno de los personajes de la historia es un camillero llamado Wilson; dado a que yo había sido camillero y me llamaba Wilson, él atrajo más mi interés que los personajes principales.

El Wilson-de-la-tele era más “escéptico” que los demás sobre el conejo gigante, y comenzó a parecerme como una parodia de mis propios intentos de reducir todo al modelo de hemisferios izquierdo/derecho.

El pookah se abstiene de hacerle trucos sucios a los no creyentes. En cambio, arregla las cosas para que por pura casualidad Wilson conozca a una muchacha que se enamora de él – que es obviamente lo que él necesitaba. Luego, cuando Wilson se entera de que el conejo gigante es un pookah, busca la palabra en un diccionario y lee la definición en voz alta. Dice:

“Un elfo o espíritu de la vegetación de la tradición celta, sabio pero travieso, cariñoso con los locos y ¿Cómo está usted esta noche, Sr. Wilson?”

El Wilson-de-la-tele deja caer el diccionario, y queda con la boca abierta.

El Wilson-fuera-de-la-tele (yo) también tuvo una reacción de asombro.

Pensando sobre el asunto, decidí que Harvey ofrecía el mejor enfoque sobre la Cábala y sus entidades. Desde entonces, cada vez que ocurre algo de Alta Extrañeza, lo caratulo y lo indexo como un conejo blanco de un metro ochenta de estatura del condado de Kerry, que está jugando sus jueguitos conmigo.

Todavía prefiero este modelo a todos los demás, porque no hay forma de que yo o cualquier otra persona cuerda lo tome de manera literal.


Somos Mejores Creyendo

Los generales son casos fascinantes de atrofia del desarrollo. Después de todo, todos queremos ser generales a los cinco años.
- Peter Ustinov


Volvamos a la Araña Gigante –

Un proverbio popular dice “ver para creer” pero, como señaló una vez el filósofo Santayana, los seres humanos somos mucho mejores creyendo que viendo.

El bucle de retroalimentación entre nuestros ojos y nuestro cerebro, mediante el cual interpretamos y “proyectamos” (en el sentido freudiano) cuando pensamos que estamos solamente observando, crea problemas peores que los pookahs o las Arañas Gigantes – problemas que ni la psicología ni la filosofía han resuelto aún. Como remarcó una vez Charles Fort, si no tenemos un concepto para “caballo”, un hombre puede pasar por la calle con una docena de caballos y todo el mundo vería... otra cosa.

Personalmente pienso que este factor evade la mayor parte del razonamiento tanto de los creyentes como de los desmitificadores en materias como la “realidad” de los poltergeist, Pie Grande, el rostro de Marte, o los OVNIs. En muchos casos anómalos o “paranormales”, sospecho que la gente está viendo algo como los caballos sin tener un concepto para “caballo” para explicarse a sí misma qué es lo que está viendo.

En otros libros he mencionado un ejercicio que realizo a menudo en mis seminarios, en el cual se les pide a los participantes que describan la sala por la cual habían pasado para entrar al salón de reunión. Nunca hay dos personas en el grupo que describan exactamente la misma sala – y he hecho este experimento miles de veces. Todos creen estar en “la misma sala”, pero en realidad cada uno está en su propia realidad-túnel.

Una vez, cuando recién comenzaba a implementar este ejercicio, pensé que podría recibir respuestas más interesantes y dramáticas si “retocaba” un poco la sala. Coloqué un poster de la Playmate del Mes en la pared, pensando que todo el mundo reaccionaría de manera tan intensa que difícilmente verían las otras cosas. Para mi estupor nadie vio a la hermosa mujer desnuda en absoluto...

En serio. Los hombres no se babearon con ella. Las mujeres no se quejaron de “sexismo”. Ella simplemente no existió para ellos.

Las preguntas revelaron que todos en el grupo pasaban por esa sala una o más veces por día. Simplemente habían dejado de mirar porque “sabían” qué era lo que había allí.

(Esto explica mucho sobre la conducta humana. La próxima vez que usted note comportamientos de estupidez conspicua, trate de ver si el sujeto simplemente ha dejado de mirar porque piensa que “sabe” lo que hay allí).

Si hubiese habido una Araña Gigante en la sala, tal vez nadie la hubiera visto salvo algún niño pequeño.

No comprenderán el punto de esto a menos que lo conecten con otros dos fragmentos de información, a saber:

(1)   Los médicos victorianos creían firmemente que los niños no tenían impulsos sexuales y se escandalizaron cuando Freud “descubrió” que sí los tenían; muchos doctores respetables lo denunciaron como “pervertido”, “charlatán”, o incluso como “lunático”.
(2)   No tenemos ninguna garantía en absoluto de que factores igualmente importantes y obvios sean descartados de nuestras percepciones por nuestros dogmas actuales.




En Algún Lugar Sobre el Arco Iris

“¡No le presten atención al hombre detrás de la cortina!”
- Oz el Omnipotente


Podrán ver que nunca me olvidé de la Araña Gigante – y también recuerdo todavía la segunda vez que entré a la Realidad Virtual. Yo tenía cinco o seis años en ese momento y mis padres me habían llevado a ver una película maravillosa llamada El Mago de Oz. Hacia el final del film había una escena en la cual la Malvada Bruja del Oeste, montada en su escoba, escribía en el cielo como esos misteriosos aeroplanos que yo me había acostumbrado a ver. Los aviones siempre escribían el mismo mensaje extraño e inescrutable, tan enigmático para mí como cualquier cántico “inhumano” de algún cuento de Lovecraft – I.J. FOX PIELES FINAS PRECIOS BAJOS – pero la Bruja escribió algo bastante diferente y absolutamente aterrador. Puso:

RÍNDETE
DOROTHY

Yo estaba tan asustado que rompí en llanto. A mis padres les costó mucho calmarme, y debo haber irritado a todos los adultos presentes en el cine. Hoy, más de 50 años después, comprendo mejor qué fue lo que pasó. Sentado en la oscuridad y mirando a la pantalla, yo había cruzado la línea entre la “realidad” y la “fantasía” – una línea que para un niño no es tan firme como lo es (o parece ser) para un adulto. El peligro de Dorothy, allí en la pantalla, era más real que mi seguridad en la sala oscura. Esto puede o no cumplir con los requisitos de una experiencia de impronta en el sentido lorenziano, pero fue traumática en el sentido freudiano. Incluso hoy, mientras tecleo las espeluznantes palabras “RÍNDETE DOROTHY” siento que me recorre un reflejo de estremecimiento.

Bien, unos pocos años después yo ya podía distinguir entre las películas y la realidad “real”. Vi al monstruo de Frankenstein sembrando el caos entre los aldeanos, a la Momia acechando a sus víctimas entre las pirámides, a Lon Chaney Jr. convirtiéndose en hombre lobo y ninguna de estas cosas me engañó. Me divertía ver a los niños más pequeños que gritaban durante estas películas, o que cerraban los ojos “en las partes de miedo”. Sin embargo – sólo mi ego consciente, o lóbulo frontal, era inmune a la hipnosis. Yo todavía saltaba cuando el director jalaba una escena chocante.

Observando a las audiencias adultas de hoy en día, las cuales no creen literalmente en Indiana Jones o en el Templo de la Perdición, ni en Batman y el Guasón, veo que sea lo que sea que creen saber, partes de sus cerebros y de sus cuerpos todavía entran fácilmente en un estado de hipnosis. Esa es la razón por la que resollan, se encogen, respiran fuerte y tienen otras reacciones adrenalínicas similares cuando las cosas se ponen feas allí en la blanca pantalla de la brujería. También puedo ver estas reacciones neuroquímicas en mí mismo, por supuesto.

Solo una pequeña parte de nuestros cerebros, o de nuestros “egos”, es capaz de resistir a las ilusiones o mentiras de un buen artista. Apostaría a que nadie puede ver Alien sin dejar escapar de sus labios al menos un sonido de temor o de angustia durante esa “ordalía”... la cual consiste solamente en ver fotogramas proyectados en una pantalla, fotogramas que cuentan una historia que nadie cree de manera literal...

Un cine es el mejor lugar para aprender el verdadero significado de la parábola de Platón de los prisioneros en la cueva, que aceptan las sombras como la realidad. Todo artista que nos mueve, desde un director de cine a Beethoven o Shakespeare, tiene algo de hipnotista.

En este sentido, ese aparato aparentemente estúpido y mecánico que llamamos “sociedad” debería clasificar como el mejor artista (o hipnotista) del planeta. Por ejemplo, cuando yo ya iba a la escuela y me sentía superior a los niños que cerraban los ojos durante las “partes de miedo”, yo estaba entrando en un profundo trance hipnótico creado por otra Realidad Virtual llamada lenguaje. Esta hipnosis era una pesadilla aún peor que la Malvada Bruja del Oeste, la Momia, el Hombre Lobo, o cualquiera de su clase, pero me hizo ser un “miembro de la sociedad” (...)

Mis padres me pusieron en una escuela católica. La primera lección que aprendí fue que yo era pobre. La segunda lección fue que las monjas podían ser mucho más aterradoras que la Malvada Bruja del Oeste.



La Voz Silenciada

Arlen una vez me señaló que los doctores victorianos anteriores a Freud que creían que los niños no tenían impulsos sexuales... eran todos hombres.

Parece improbable o casi imposible que las mujeres no supieran nada sobre los juegos sexuales de los infantes y los niños. Las mujeres pasan muchísimo tiempo junto a los niños, tanto como madres así como hermanas mayores que son asignadas a “cuidar a los más pequeños” cuando mamá está ocupada.

Mi madre, por ejemplo, nunca escuchó sobre Freud (puedo asegurarles eso) pero sabía que los niños tenían vidas sexuales. Una vez la escuché hablando sobre la masturbación infantil con otras madres, cuando ella no sabía que yo estaba escuchando.

La única forma en que los doctores victorianos mantuvieron su ignorancia fue declarando a las mujeres parte del conjunto de “toda la gente que no tiene nada que decir que nosotros necesitemos escuchar”. Toda sociedad tiene dicho conjunto, y desde el ascenso del patriarcado en la Edad de Bronce, las mujeres usualmente han sido parte de él.

Aquellos hombres que piensan que “están” “liberados” porque han comenzado a escuchar a las mujeres, todavía tienen un gran conjunto de “toda la gente que no tiene nada que decir que nosotros necesitemos escuchar”.

En este momento, por ejemplo, todo el mundo en Estados Unidos considera a los iraquíes como parte de ese conjunto. En efecto, los reportes desde Irak de la CNN han sido ampliamente denunciados, ya que contienen información que los estadounidenses no quieren escuchar – en especial información sobre qué siente otra gente sobre Estados Unidos mientras las bombas estadounidenses continúan cayendo sobre ellos hora tras hora, día tras día. Los iraquíes, al igual que otras innumerables naciones que han tenido esta experiencia educacional de estar bajo el bombardeo de los EEUU, pertenecen al conjunto de toda la gente que no tiene nada que decir que nosotros necesitemos escuchar.

El Dr. James DeMeo (...) tiene una bibliografía disponible que consta de más de 400 artículos académicos de más de 100 científicos que han replicado algunos de los experimentos “orgónicos” del Dr. Wilhelm Reich. Todos esos científicos pertenecen al conjunto de toda la gente que no tiene nada que decir que la Asociación Médica Estadounidense sienta la necesidad de escuchar.


Hacia Una Teoría General de los Sistemas de Creencias

Un gobierno libre con un poder de conscripción militar descontrolado es la contradicción y la tontería más ridícula y abominable que alguna vez haya cabido en la cabeza del hombre.
- Daniel Webster, discurso en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, 14 de enero de 1814


Mi tesis doctoral para la Universidad de Paideia (1980), tenía el estentóreo título de “La Evolución de los Circuitos Neuro-Sociales; Una contribución a la Sociobiología de la Consciencia” (realmente tiene un verdadero tufillo académico, ¿no es así?)

El tema principal de esta tesis, al igual que en la mayoría de mis libros, consistía en tratar de comprender cómo emergió algo tan complejo como la sociedad humana de las manadas de primates ordinarios – mamíferos apenas más inteligentes que los lobos o que las ratas. Mi tesis sostenía que el lenguaje y la hipnosis forman la base sobre la cual los seres humanos crean mundos de consciencia y de fantasía como ningún otro animal parece capaz de hacerlo.

Es decir, sin importar cómo haya aparecido el lenguaje – y yo considero que representó el equivalente evolutivo a un salto cuántico – éste le permitió a la gente hacer lo que ningún otro animal conocido parece hacer: concretamente, visualizar y/o verbalmente “contemplar” algo que no está presente ante nuestros sentidos. Esta fantasía, reflexión, o deliberación nos permite comparar lo imaginado con lo experimentado.

Los animales sólo sufren el dolor físico; los humanos sufren de dolor físico y de un dolor psicológico adicional del pensamiento (construcción verbal), “yo no debería estar sufriendo así”.

Esto nos hace luchar por el progreso social, por mejoras en la medicina, etc., pero también nos hace sentir la misma sensación de “injusticia” o “incorrección” cuando no se puede hacer nada concreto para aliviar el dolor.

En resumen, sin el lenguaje tendríamos menos sufrimiento y no tendríamos progreso.

Recordemos también que lo imaginado contiene grandes cantidades de deseo y de terror – lo que queremos y lo que tememos. Así, a diferencia de nuestros parientes chimpancés y babuinos – independientemente de lo inteligentes que sean –, sólo los seres humanos pueden sentir añoranza por cosas que nunca existieron fuera de su juego lingüístico (por ejemplo sus “opiniones”) y pueden irritarse mucho con el mundo por ser menos agradable que dichas fantasías. También pueden asustarse a sí mismos y asustar a otros con otras construcciones verbales que nunca han aparecido en la experiencia sensorial.

Por lo tanto, el estado de “vivir en una fantasía” o de “tener un viaje mental” de ninguna manera es inusual y no es típico solamente de los intelectuales bien alimentados que ocupan puestos académicos. Todo el mundo lo hace hasta un punto ciertamente alarmante. Los seres humanos nunca lidian con la experiencia cruda como lo hacen otros animales; lidian con la experiencia filtrada a través de lo que el Dr. Timothy Leary llama ‘realidad-túnel’ o lo que los sociólogos llaman ‘cuadrícula’ o ‘glosa’ – un sistema de creencias. Cada sistema de creencia (o BS[2], por sus siglas en inglés[3]) colorea la experiencia de manera diferente, rosa rococó o negro lúgubre, o con algún sabor personal único.

Todos podemos ver cómo los sistemas de creencias de otras personas las ciegan y las vuelven “estúpidas” a veces, pero nos cuesta mucho notar que nuestros propios sistemas de creencias hacen lo mismo con nosotros. Esto es lo que los antropólogos llaman aculturación.

Siguiendo a Gurdjieff, yo prefiero llamarlo hipnosis. Cada cultura sobre este planeta – desde los aborígenes de la Edad de Piedra en África hasta los paisanos del condado de Kerry que aún parecen vivir en la Edad Media, desde el mundo artístico parisino hasta el mundo agnóstico de Oxford, desde los republicanos de Ohio hasta los musulmanes fundamentalistas iraníes, desde los fanáticos de la ciencia ficción hasta los neo-paganos y “brujas”, desde los budistas tibetanos hasta el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal – representa un caso de hipnosis grupal por los sistemas de creencias.

Es decir, cuando fui enviado a la “escuela” para ser “educado” significa que fui hipnotizado para entrar en la realidad-túnel de mi tribu.

Como indiqué antes, la respuesta emocional a las películas de Indiana Jones demuestra que es notablemente fácil inducir al menos una hipnosis parcial en los primates domesticados.

Todos los políticos saben cómo inducir la hipnosis, y muy poca gente en el planeta entero sabe cómo des-hipnotizarse a sí misma.

El mundo no es gobernado por hechos o por la lógica. Es gobernado por los sistemas de creencias.

Si en una sala uno reúne a un grupo compuesto por católicos irlandeses, banqueros alemanes, intelectuales franceses, sacerdotes hindúes, republicanos del condado de Orange, burócratas rusos, nudistas, budistas, y cienciólogos, ninguno de ellos será capaz de entender a ninguno de los otros excepto de manera vaga y distorsionada. Sus sistemas de creencias interferirán en sus sistemas ópticos-cerebrales y torcerán toda la percepción.



¡Importante! ¡Leer Detenidamente!

Lo que he estado diciendo – la lección importante de este libro – puede ser puesta en dos imperativos simples:

  1. Nunca crea totalmente en el sistema de creencias de cualquier otra persona.
  2. Nunca crea totalmente en su propio sistema de creencias.

Estas formulaciones son mías, pero la idea básica aquí, por supuesto, deriva de Gautama Buda.

Si uno no conserva cierto zeteticismo[4] sobre todas las ideas, sin importar cuán atractivas sean, uno entra en la hipnosis, como yo entré en la hipnosis cuando fui enviado a una escuela católica para ser “educado” por las monjas – un montón de mujeres ignorantes tan profundamente hipnotizadas que quedaron mentalmente discapacitadas de por vida.

En una historia famosa, le preguntan al Buda:

“¿Eres un Dios?”

“No” respondió él.

“¿Eres un santo?”.

“No”.

“¿Entonces qué eres?”.

“Estoy despierto”

Quería decir que era capaz de ver quién era, dónde estaba, y qué sucedía a su alrededor, porque ya no estaba cegado por los Sistemas de Creencias.









[1] Alguna gente desaprueba este tipo de autosugestión. Esa misma gente a menudo se hace a sí misma continuas sugerencias negativas durante todo el día (“no puedes ganar... los chicos grandes están confabulados contra nosotros... siempre la cago”) y por consiguiente viven en la desgracia. Yo robé estos programas Altamente Positivos de la Ciencia Cristiana, el Curso de Milagros, Cómo Ser Popular, Cómo Hacerse Rico, etc. etc. y algunos de ellos funcionaron maravillosamente y otros necesitaron más esfuerzo. En líneas generales, soy mucho más feliz ahora que antes de comenzar estos experimentos.
[2] Le debo esta deliciosa abreviación a David Brown, autor de Brainchild (New Falcon Publications, 1988)
[3] Nota del traductor: con lo de “deliciosa abreviación” RAW hace referencia a una broma implícita en la misma; en inglés BS es utilizado como abreviatura de “bullshit”, palabra jergal que significa mentira, patraña, o como diríamos en Argentina “bolazo”. RAW encontraba gracioso que “Belief System” (sistema de creencias) y “Bullshit” (bolazo) compartieran la misma abreviatura “BS”
[4] Un término de la filosofía de la Antigua Grecia resucitado por el Dr. Marcello Truzzi, porque el término similar “escepticismo” había sido previamente acaparado por ciertos dogmáticos tercos. Los denominados escépticos modernos aceptan los dogmas del Establishment reinante y son cínicos solamente con respecto a las ideas nuevas, originales, o heréticas. Los zetéticos son escépticos con respecto a todos los dogmas.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Fragmento de 'Cosmic Trigger II' de Robert Anton Wilson

Extractos de Cosmic Trigger II. En este segundo libro de la trilogía, encontramos una multitud de mini-ensayos en los que el autor habla de su propia vida, de sus ideas acerca de la realidad, del papel de la ciencia y la percepción.


La raíz cuadrada de menos uno y otros misterios

 
A medida que avanzó mi educación matemática en la Brooklyn Tech, empecé a encontrarme lo que los New Agers de hoy en día piensan que sólo puede encontrarse en el misticismo oriental; conceptos demasiado etéreos como para ser reducidos a datos de los sentidos.



Por ejemplo, dos es la raíz cuadrada de 4, porque si multiplicas 2x2 obtienes 4. En notación matemática, 2 x 2 = 4 o 2^2 = 4. Tres es la raíz cuadrada de nueve, por la misma lógica (3^2 = 9). Pero menos uno (-1) también tiene una raíz cuadrada, incluso a pesar de que no podamos escribirla como número. De forma arbitraria (como convención) lo representamos con la letra i.



También tenemos múltiplos de i, como 2i, 3i, 4i, etc. Estos son lo que llamamos "números imaginarios", porque cuando se inventaron, a nadie se le ocurría utilidad alguna para ellos. Para los artesanos prácticos de esos días, y también para algunos de los matemáticos, parecía que i y todos sus múltiplos fueran algún tipo de fantasía en la que los matemáticos se habían metido torpemente, como el pequeño hombre del famoso poema:


Vi a un hombre en la escalera,

un pequeño hombre que no estaba allí.

De nuevo, hoy tampoco estaba allí

¡Agh, ojalá se fuera!


La raíz cuadrada de menos uno y sus múltiplos fantasmales no se fueron. De estos números imaginarios nacieron los números complejos, que se escriben en formas como 3 + 2i, 4 + 7i, x + 5i, y + 12i, etcétera. No puedes marcar un punto en una línea y decir que allí es donde vive un número complejo en concreto, como podrías hacerlo con los números normales ("reales"). Para indicar dónde pertenece un número complejo no necesitas una línea, sino un plano (dos dimensiones).


Por ejemplo, si dibujas una línea de cualquier longitud en una página normal y la divides con una marca por cada centímetro, 3 sería el número que corresponde a la marca donde se encuentra el tercer centímetro. 3+2i estaría dos unidades "por encima" de eso, flotando en el espacio (pero en el mismo plano que la línea).


Hasta aquí, estos números complejos compuestos por una parte que son sus números imaginarios parecen como un "juego mental" o el equivalente matemático a la pintura abstracta. Lo asombroso es que, durante los últimos 300 años, los científicos han encontrado docenas y docenas de sistemas en el mundo físico que sólo pueden describirse con este oculto simbolismo. Por ejemplo, puedes describir la corriente eléctrica de corriente continua (DC) sin ellos, pero los necesitas para describir la corriente alterna (AC). También los necesitas en la Relatividad, en la mecánica cuántica, la televisión; y en docenas de otras áreas de nuestra tecnología.



Es como si no pudiéramos describir y predecir el mundo de la materia y la energía sin incluir en nuestra descripción un factor tan inescrutable como la Cabeza Cabalista Que No Es Una Cabeza o el Sonido Zen de Una Mano Aplaudiendo.


Mientras iba sorprendiéndome con esta revelación, les hice a mis profesores muchas preguntas sobre el sentido de todo esto. La respuesta habitual era, "Bueno, funciona, así que, ¿por qué preocuparse sobre algo que sea un poco raro en las matemáticas?". La única otra respuesta era, "Bueno, puedes verlo en la universidad, si decides ir a Matemáticas".


(La Matemática Pura trata de todos los sistemas matemáticos que los humanos pueden inventar. La Matemática Aplicada trata sólo con aquellos que tienen alguna utilidad mercantil o científica. Otra broma aquí es que cualquier cosa que venga de la Matemática Pura puede convertirse en Matemática Aplicada tan pronto como alguien le encuentre utilidad. Por ejemplo, la Geometría Riemanniana era Matemática Pura hasta que Einstein la utilizó en su teoría de la gravedad, momento en el que se convirtió en Matemática Aplicada. Dado que el 95% de la Matemática Pura es desconocida incluso para la mayor parte de los matemáticos -nadie tiene tiempo como para leer y entender todos los teoremas publicados-, no sabemos cuánta Matemática Pura puede estar tirada en libros cubiertos de polvo, y que contenga los modelos científicos que puedan explicar fenómenos inexplicados.)


Un concepto más extraño todavía para mí fue el de que vivimos en un mundo sin colores. Por ejemplo, desde donde estoy sentado frente a mi ordenador escribiendo esto, puedo ver un tablero de ajedrez blanco y negro, una estantería marrón, un vestidor beige/amarillo, una tapicería amarilla y roja (hecha por un artista indio de Panamá) y una silla verde llena de cosas. Todo esto es una alucinación, según la física. Lo que está realmente ahí consiste en grupos de átomos sin color y fotones, y todos los "colores" son la forma en la que mi cerebro reacciona a las distintas longitudes de onda de la luz que llevan los fotones que están rebotando en los átomos.


Melville lo entendió, y se sintió profundamente inquieto por este aspecto de la ciencia moderna. La frase de Moby Dick, "el todo-color carente de color del ateísmo", resume el horror que la mayor parte de los artistas sienten ante esta visión blanqueada y emocionalmente vacía de un mundo monocromático; que también aterrorizaba a Blake y Dostoievsky y causaba náuseas a Whitman. Este mundo sin color, aparentemente "abstracto", reaparece en la decoración pálida de algunas de las películas más oscuras de Bergman y Woody Allen. Tiene el sabor inhumano y carente de emociones de la meditación budista Theravada, sólo que sin la esperanza de la Iluminación.


Si la "realidad" es esta Clara Luz científico-budista, o las Matemáticas Imaginarias, o la No-Cosa como dicen nihilistas y budistas chinos, ¿por qué desarrollamos cerebros que inventan de forma persistente un mundo alucinatorio "sólido" lleno de colores, y sudor, y música, y propósitos y diversión y sufrimiento e incluso presencias tan de brujería como la Justicia y la Injusticia? ¿Por qué nuestros cerebros se dedican a alucinar esa fantasía en technicolor incluso después de que hayamos aprendido la verdad científico-matemática?


La temperatura resulta ser incluso más extraña que el color. Se registra en instrumentos -por ejemplo el termómetro-, así como en nuestro sistema ojo/cerebro, pero sólo existe a determinados niveles. Específicamente, existe en el nivel molecular y de ahí hacia arriba, ya que lo que llamamos temperatura es el índice de movimiento de las moléculas. Esto es, si una mesa está a 40 grados en un día caluroso, no tiene sentido decir que los átomos en esa mesa están también a 40 grados. Los átomos tienen tanta temperatura como color. Sólo los grupos de átomos llamados moléculas tienen temperatura, y sólo en relación a sus movimientos.


Cuanto más progresó mi educación técnica, más me di cuenta de que lo que es real no es lo que vemos, y que lo que vemos no es real en absoluto. Lo que es "real", evidentemente, carece de color y temperatura, y es abstracto de forma que sólo se puede expresar en términos de matemáticas surrealistas como la raíz cuadrada de menos uno. Encuentro esto cada vez más difícil de creer, y aun así (como sigo insistiendo), las pruebas experimentales lo apoyan.


Pero el cálculo me hizo encontrar problemas incluso peores. La forma de una simple función de cálculo tiene este aspecto, con la notación habitual:


dx / dt



Esto expresa el índice de cambio de una variable (x) -que podrían ser litros de agua saliendo de un tubo averiado, o kilómetros viajados por un avión, etcétera-, como una función del índice de cambio o duración del tiempo (t). El problema es que está abreviado. Fue derivado por Newton y Leibniz, incluyendo un término adicional, conocido como el infinitesimal. El infinitesimal siempre se omite (después de que el teorema es entendido), porque "es tan pequeño que podemos ignorarlo".


Si no lo ignoramos, si somos lo bastante impertinentes como para preguntar sobre él, nos encontramos en un buen lío metafísico. Lo infinitesimal es inferior a cualquier número que puedas escribir. Por tanto, sabes que 1/100 es más pequeño que 1/10, y que 1/1000 es aún más pequeño, etcétera. Ahora bien, si sigues añadiendo ceros al denominador (la parte de abajo de la fracción), obtienes un número cada vez más pequeño,... pero nunca menor que el infinitesimal. Es inferior a 1/1.000.000.000.000.000.000.000.000, y si llenara un libro con un denominador hecho de ceros seguiría siendo más pequeño...


Ahora bien, obviamente uno no puede encontrar tal espectro en el espacio-tiempo sensorial, más de lo que puede encontrar la raíz cuadrada de menos uno, al Cuco, o al Espíritu Santo. ¿Dónde pueden encontrarse al infinitesimal o a los números imaginarios? Es en el reino de las leyes puras de la física, donde -aunque se trate de cosas invisibles, sin color, sin peso, sin masa, temperatura, e impalpables- "controlan" o "determinan" o al menos es aquello que "subyace" al continuo del espacio-tiempo sensorial (es decir, el mundo que olemos, sentimos y saboreamos).

Así, la "realidad" científica no es algo que podamos ver o experimentar. Es algo que deducimos de sistemas matemáticos que me resultan, personalmente, tan espeluznantes como cualquier cosa de la metafísica de Platón o la Cábala. Y aun así la mayor parte de los científicos que usan esta matemagia diariamente, ciegos a estas implicaciones, apoyan una filosofía de "materialismo" que parece querer decir que, después de todo, el mundo sensorial es real.


Cuando me di cuenta de esto, me pareció obvio que la mayoría de los científicos, como otros muchos en sus túneles de realidad, podían ignorar cualquier cosa en la que no quisieran pensar, incluso si la tuvieran delante o si les estuviera mordiendo el culo. Los científicos que no ignoran estos asuntos son tratados normalmente como personajes sospechosos; si publican sus ideas, la respuesta habitual de sus colegas es algo como, "escribiste un libro interesante de filosofía, ¿pero cuando vas a volver a hacer algo de ciencia otra vez?"


[...]

En este punto, uno podría decidir inocentemente que la ciencia es sencillamente un juego intelectual como la teología Tomista cristiana en la que algo que parece pan y sabe a pan realmente tiene una "esencia" que es la carne y la sangre de un tipo muerto. Pero la verdad es todavía más rara que eso: las ecuaciones de Einstein, por ejemplo, se han comprobado con relojes atómicos montados en naves orbitando la Tierra, y el espacio y el tiempo son de hecho tan relativos como Albert pensaba. Por raro que parezca, la abstracta y espeluznante Realidad Virtual de la ciencia matemática nos permite hacer predicciones acertadas sobre el mundo sensorial de nuestra "realidad" ordinaria.


Para aclararlo. Las cosas espeluznantes de la física y la matemática, incluyendo lo infinitesimal y la raíz de menos uno, tienen una cercanía sorprendente con las cosas invisibles y espeluznantes de la teología tradicional, tal como la "gracia invisible" oculta tras el "símbolo visible" del sacramento. La diferencia entre los espectros (o modelos) de la ciencia y los de la teología tradicional, se basa tan sólo en el hecho de que puedes de hecho usar los modelos científicos para predecir resultados precisos en el continuo sensorial en el espacio-tiempo, y que esas predicciones deben funcionar (dentro de unos límites razonables) o el modelo es arrojado fuera de la ciencia.


Por un lado, intentar entender a través del sentido común cómo inventaron los humanos las matemáticas durante un periodo de miles y miles de años y en qué sentido esta invención humana, este trabajo de arte simbólico en grupo, puede ser más real que el tocino, los huevos y el café que puedes desayunar en un restaurante,... por otro lado, si las matemáticas son "menos reales" que el olor del café, ¿por qué tienen las matemáticas una capacidad de acertar tan tremenda y una predictibilidad demostrada a través de milenios? Ciertamente, la percepción humana puede verse, en cualquier análisis cercano, como algo bastante más falible que un teorema matemático válido.


Lo veas como lo veas, hayamos derivado las matemáticas de la lógica o de reglas de juegos, o de la "intuición" o del concepto de conjunto, a lo que llevan las discusiones sobre el origen de las matemáticas es a una conclusión en particular: los humanos de alguna forma inventaron las matemáticas, tan misteriosamente como de alguna forma inventaron el lenguaje. No entendemos cómo lo hicimos, pero nos permite entender mejor nuestras alucinaciones.


En pocas palabras -como dijo una vez Einstein-, lo más incomprensible sobre el universo es que sea comprensible.





El problema de la "Realidad"


Otro Vistazo a una Vieja Adivinanza



Un día cuando estaba todavía en la Brooklyn Tech estaba hojeando la biblioteca pública y encontré un libro con el título "Ciencia y Cordura" escrito por alguien llamado Alfred Korzybski. Vi algunas páginas, y parecía que Korzybski había abordado las preguntas sobre cómo la "realidad" científica se relaciona (si lo hace) a la "realidad" sensorial ordinaria. Alquilé el libro y me lo llevé a casa.


Más tarde conocí a mucha gente interesada en las ideas de Korzybski y ninguno de ellos pareció creerme nunca cuando dije que había leído "Ciencia y Cordura" en un fin de semana, la primera vez. Bueno, lo hice,... y me deslumbró. Y entonces lo devolví a la biblioteca y compré una copia, porque sabía que tendría que releerlo varias veces antes de entenderlo por completo.


Incluso en la primera lectura, pude ver que Korzybski tenía la respuesta de al menos una pregunta que me había dejado perplejo durante años; "¿qué es la "realidad"?. Según Korzybski, la única forma correcta de responder a esta cuestión comienza con reconocer lo que "realidad" es: una palabra.


Esto parece bien demasiado obvio o bien no obvio en absoluto para la mayor parte de la gente, al menos a primera vista. En cualquier caso, "realidad", como "sexo" y "comunismo" y "desayuno" y "rábano de caballo" y "Jueves", etcétera, existe como palabra en nuestro lenguaje. Todas las palabras tienen múltiples significados (plural) y por tanto la palabra "realidad" tiene muchos significados.


Para explicar esta analogía: la palabra "sexo" significa cualquiera o todo de lo siguiente: el método normal de reproducción entre los animales más complejos que las amebas, una violación violenta en un callejón, Jack haciendo el amor tiernamente a Jill, Jack haciéndole el amor a Joe, Jack masturbándose, Jill haciendo el amor a Jane, cunnilingus hombre-mujer, cunnilingus mujer-mujer, fellatio hombre-mujer, fellatio hombre-hombre, dos perros follando en la calle, Jack teniendo una fantasía sobre hacerle el amor a Marilyn Monroe, una película porno hardcore, una película porno softcore, una pintura de un desnudo de Renoir, Jill simplemente abrazando a Jack cuando se siente deprimido, Jill en un parto natural, Jill cuidando a su bebé, el poster central de la Playboy, un necrófilo en una morgue, el Marqués de Sade fustigando a una prostituta y pagándole para que le fustigue, etcétera.


Ocurren millones de eventos en el espacio tiempo, cada uno distinto y en algunos aspectos único, y a muchos de los cuales aplicamos la etiqueta "sexo", que nos ayuda a clasificar las cosas pero también nos adormece haciendo que olvidemos sus diferencias.


Así que, no parece acertado decir que el mundo de nuestras percepciones -el mundo sensorial- "es real", lo que implica que todo lo demás "es irreal". Más específicamente, podríamos decir que encontramos conveniente etiquetar ese mundo como "real" la mayor parte del tiempo, y que a veces tenemos que revisar la etiqueta y sustituirla por "ilusión óptica", o "alucinación", o "maya", o lo que sea.


Y no parece acertado, tampoco, decir que el mundo de nuestros conceptos más abstractos -el mundo científico-matemático- "es real", lo que implica que el resto de las cosas, incluyendo el mundo de los sentidos de la percepción ordinaria (o del Arte, o de la marihuana) "son todos irreales". Más específicamente, deberíamos decir que encontramos conveniente utilizar modelos matemáticos específicos para resolver problemas específicos, y que a veces tenemos que tirar un modelo y crear uno completamente nuevo.


El mundo no es el colorido modelo creado por nuestros sentidos o los modelos matemáticos abstractos y sin color creados por nuestro córtex frontal. Estos representan meramente varias formas de fabricar mapas del mundo. El conflicto entre Arte y Ciencia resulta ser un conflicto entre distintos mapas, y ningún mapa lo enseña "todo". Un mapa político no es impreciso porque muestre un túnel de realidad distinto a un mapa del tiempo. Un mapa geológico no está mal porque muestre un tercer túnel de realidad.


...

El mapa no es el territorio. Usando esta especie de proverbio -que repite muchas veces- Korzybski intenta transmitir muchas cosas:


Nuestras palabras no son las impresiones sensoriales que denotan (la palabra "agua" no te mojará)

Nuestras impresiones sensoriales no son los eventos en el espacio tiempo que dan lugar a estas impresiones (cuando una roca te golpea, el dolor no está "en" la roca sino en la interacción de la roca con tus sentidos)


Nuestros modelos científicos o filosóficos (orquestaciones de palabras y otros símbolos) no son el universo no-verbal que pretenden describir o explicar.


El menú no sabe como la comida ni tiene los mismos nutrientes o aditivos que la comida, etcétera.

Resumiendo, nuestro archivador mental nos puede ser útil (o no) a la hora de clasificar y comprender el mundo, pero incluso en el mejor de los casos no debemos confundirlo con el mundo.

El mapa no muestra todo el territorio. Un mapa de Los Ángeles que mostrase "todo" Los Ángeles tendría que ocupar el mismo espacio que Los Ángeles y por tanto no serviría en absoluto como un mapa. Además, para mostrarlo "todo" sobre Los Ángeles, el mapa tendría que incluir el tiempo y evolucionar como L. A. durante un periodo de eones, siendo desde un desierto inhabitado, al emplazamiento temporal de los nativos en Norteamérica, a una pequeña misión española, etcétera, hasta el presente y hacia el futuro indefinidamente.


Notemos que las formas más "bajas" de intolerancia -por ejemplo, afirmaciones sobre "todos los judíos", "todos los negros", "todos los hombres", "todas las mujeres", etcétera, asumen implícitamente que un "mapa" (modelo) muestra todo el territorio. Pero veamos también que incluso las formas más sofisticadas y educadas de intolerancia, por ejemplo, científicos convencidos de que tienen la única teoría correcta y que el resto con teorías rivales son "incompetentes", descansa sobre una percepción ilusoria similar relacionada con poseer un mapa que puede mostrar todo el territorio.


Una vez que tenemos un mapa, podemos hacer un mapa del mapa, un mapa del mapa del mapa, etcétera

En su nivel más simple, esto significa que una vez que los humanos tienen impresiones sensoriales pueden (al contrario que otros animales conocidos) fabricar "mapas" y modelos para clasificar y organizar estas impresiones.


Una vez que he aprendido la palabra "silla", puedo clasificar todo lo que hay en casa en "sillas" y "no sillas".


Más adelante, puedo hacer un mapa de este mapa de un mapa, y clasificar las sillas en la categoría superior de "muebles", y así en adelante, hasta que llego a conceptos como "el Producto Nacional Bruto" y me encuentro desarrollando un modelo económico del mundo, o hasta que llego a conceptos como "energía" y "masa" y empiezo a desarrollar un modelo físico-matemático, o hasta que llego a 92 "elementos" y empiezo a desarrollar un modelo químico, etcétera.

Parece no haber razón para creer que este proceso de realizar mapas de mapas de mapas ("abstrayendo a niveles cada vez más altos") tenga algún fin. Ya tenemos ciencias como la biología matemática, neurogenética, neurolingüística, psiconeuroinmunología, etcétera.


Una vez que nos acostumbramos a pensar en mapas en conjunción con mapas de mapas, y mapas de mapas de mapas, etcétera, se hace fácil encontrar nuestra salida a las confusiones sobre la "realidad".


Desde esta perspectiva, un científico que ingenuamente afirme que estos mapas de un alto orden abstracto "son" la "realidad" parecen semánticamente tan ignorantes como los artistas que retroceden ante este tipo de mapa porque piensan que si esto "es realidad" entonces toda la vida normal y la percepción, incluyendo la percepción artística, "no es realidad"


Ya que el mapa definitivo de todos los mapas que incluye todos los territorios de la existencia no existe, y ni siquiera podemos imaginar cómo producirlo, lo mejor que podemos decir de cualquier túnel de realidad, ya sea sensorial o matemático abstracto, filosófico o "supersticioso" que haya sido creado por nuestra tribu o por una distinta (y por tanto ‘inferior’, claro), "científico", "político" o "artístico", es que sólo puede consistir en, "Este mapa parece funcionar bastante bien para mis propósitos, hasta el momento, en la mayor parte de los casos" (O en lenguaje más académico, "los datos no justifican aún revisar la teoría")


Toda "realidad" permanece relativa al instrumento utilizado al detectarla o medirla. En la mayor parte de los casos, para la mayor parte de los humanos en su vida normal, el instrumento que determina nuestras "realidades" -o más exactamente, túneles de realidad-, sería nuestro sistema nervioso en general y nuestro cerebro en particular.


Todo esto no deriva directamente de lo que escribió Korzybski en Ciencia y Cordura en 1933, o lo que leí en ese libro cuando lo descubrí alrededor de 1949. Deriva también de muchos otros científicos y filósofos cuyos trabajos Korzybski citó y que entonces leí (especialmente Wittgenstein, Bohr, Bridgman, Whitehead y Poincaré) y de otros que escribieron sobre el lenguaje y la comunicación después de Korzybski (especialmente Shannon, Whorf, McLuhan y Bateson). He encontrado en el modelo de Korzybski meramente la "bolsa" más general y útil en la que podrían mezclarse las perspicacias de otros analistas lingüísticos en un sistema coherente.


Quizá he visto a Korzybski en una luz distinta que muchos otros de sus comentaristas porque le releí varias veces con marihuana. Con hierba, parece bastante fácil entender que la percepción supuestamente "sin refinar" contiene tanta inferencia y organización-o-orquestación como nuestros formalismos más obviamente generados por la mente en la matemática, o los dogmas religiosos.

Si he conseguido aclarar a Korzybski, el lector debería entender ahora que la rojedad de las rosas pertenece al reino de nuestra percepción sensorial, mientras que el no-color de los átomos pertenece al reino de nuestro software cerebral más abstracto. También debería ver por qué los científicos sociales se han rendido en gran medida ante la palabra "realidad" por completo y hablan de rejillas o modelos o (el término que a Tim Leary y a mí nos parece más claro), túneles de realidad.


Atribuir "realidad" a cualquier nivel de abstracción, desde lo más sensorial a lo más teórico, condena implícitamente otros niveles a la "no-realidad" incluso si ellos, también, representan la experiencia humana normal.


He encontrado todo esto muy útil a la hora de entender a Einstein; cada instrumento, como cada cerebro, crea un túnel de realidad distinto, y nuestras funciones cerebrales más altas crean modelos matemáticos para traducir los distintos túneles de realidad en abstracciones que sirven a la ciencia incluso si contradicen la experiencia sensorial o existencial.


...

El 19 de Abril de 1942, el químico Albert Hoffman de los Laboratorios Sandoz en Basel, Suiza, mezcló un componente que tenía la esperanza de que fuera una nueva cura mejor para los dolores de cabeza. Sin saber que había ingerido una buena dosis por contacto, Hoffman se montó en su bicicleta y empezó a pedalear a casa para comer. Empezó a notar sensaciones extrañas.

Un universo de 10 dimensiones se rajaba en uno de 6 y uno de 4 dimensiones. Había ornamentos de oro y cortinas de seda e incienso fuerte; dolía como un bastardo. Árboles Maui en technicolor salvaje y arbustos por todas partes mientras que la Madre Superiora alzaba de nuevo su regla de acero -el Tío Mick entendió con la misma certeza matemática que aquellas 60.000 bolsas para cuerpos se llenarían-. Un huevo dentro de un huevo dio nacimiento a un salto cuántico, reptiles con una enorme carga. Aquellos Reyes-Sol caminando a través del Puente Brooklyn, escondiéndose tras un arbusto haciendo cluck-cluck-cluck -el sistema inercial cambia-, podía ver cada cabeza-negra, cada verruga, cada abalorio de sudor. Obras de arte consideradas "paganas" se inclinaron ante el Reverendo Yoshikami y bajaron las escaleras a Nueva York, 1959... "Lleva gafas gruesas y una especie de traje de buzo"... nos enseñan a entender mejor nuestras alucinaciones.


El Doctor Hoffman bajó de su bicicleta, con una salvaje conjetura amaneciendo en él.


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Entonces, ¿quiere el rojo de siempre o prefiere... ¡¡el color fooly cooly!??!?


Hay un mundo en tus ojos que yo mismo creé



¿Podrías contarnos algo sobre el reconocimiento de patrones?



Bien, tenemos más células conectadas en el cerebro con el reconocimiento de patrones que con la secuenciación lógica, lo cual pienso que es un hecho bastante importante. Quizá por eso encuentro la cultura y los ideogramas chinos tan agradables, porque tratan con patrones, y no con estructuras lógicas. (…)


Los niños que aprendieron sobre arte a una edad temprana, tienden a vivir más tiempo y a entender la ciencia mejor que aquellos a los que fue dada una forma de educación basada en el pensamiento lineal — el chute Gutemberg, como lo llamaba McLuhan, o el programa mental Aristotélico, según Korzybski.



Robert Anton Wilson, en una entrevista.


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Si un árbol cae en medio del bosque, ¿en qué mano está el pequeño saltamontes?