miércoles, 23 de marzo de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS SEMANA 14

Lectura de Illuminatus semana 14

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 159 a la 169)



En otra línea temporal, Hagbard saca a Simon del juzgado y dan un paseo en su Mercedes Benz; más en el ‘tiempo real’ (si es que tal cosa existe) Saul despierta en un hospital, y discute con un médico cuyo rostro le resulta conocido...; George fuma Kallisti Gold y se reúne con Hagbard en el puente de mandos del Lief Erikson y charlan un poco sobre las maniobras políticas y propagandísticas de los Illuminati

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Jubela, Jubelo, y Jubelum (página 160) son los tres Juwes, los asesinos de Hiram Abiff (El Hijo de la Viuda) en el mito masón.

La leyenda relata la muerte de Hiram Abiff, que era el Gran Maestro arquitecto encargado de la construcción del mítico templo del rey Salomón.

Tres obreros llamados Jubela (que era albañil), Jubelo (carpintero), y Jubelum (minero) habían reclamado el título y el salario de Maestros - lo cual les daba acceso a la Cámara del Centro del templo y a los secretos de la construcción - pero Hiram se los había negado, por no habérselos ganado.

Los tres compañeros decidieron ingresar por la fuerza. Pero como no podían entrar sin conocer la palabra secreta de los Maestros, resolvieron arrancársela a Hiram. Para esto se escondieron en el templo en construcción y esperaron al Gran Maestro, que era el último en salir de la Cámara del Centro.

Hiram encontró a Jubela en la puerta del Sur que, armado con una plomada, le exigió que revelara la palabra secreta. Al negarse, Hiram recibió un golpe en la sien derecha, y cayó sobre su rodilla izquierda. Intentó escapar, pero se encontró con Jubelo en la puerta del Occidente, armado con un nivel; y al negarse nuevamente a decir la palabra, Hiram recibió un golpe en la sien izquierda, cayendo sobre su rodilla derecha. Volvió a levantarse e intentó huir por la puerta del Oriente, donde encontró a Jubelum quién, ante su negativa de develar el secreto, le atestó un mazazo en la frente, terminando con su vida. Para borrar las trazas de su crimen, los Juwes enterraron el cadáver, primero entre los escombros, luego en una colina solitaria del Líbano, y Jubelum plantó un ramo de acacia en la tierra recientemente movida.

Una partida de aprendices enviada por Salomón encontró el cadáver de Hiram, y lo trasladó para darle un sepulcro digno; más tarde los Juwes fueron descubiertos y sentenciados a muerte.

Hay muchas variaciones del mito: incluso una en la que es el mismo Salomón quien manda a matar a Hiram, celoso por la relación de éste con la reina de Saba; otra que dice que en realidad es una dramatización creada en la Edad Media sobre la muerte de Jacques de Molay, el último Gran Maestre Templario y que sus tres asesinos son el Papa Clemente V, el rey Felipe el Bello y Squin de Florian, por cuya acusación el rey Felipe ordenó la destrucción de la orden de los Templarios (esto es bastante significativo, ya que J. d. Molay es mencionado en el fragmento que nos ocupa esta semana: la escena de la muerte del rey Luis XVI en la pág. 161, y los Templarios en el escrito de George en la pág. 166); pero lo que nos interesa aquí es la muerte del Gran Maestre ya que este mito es el que sirve de base para la Iniciación al 3er grado de la francmasonería, el paso de ‘Compañero’ a ‘Maestre’; como bien dice Mircea Elíade en Lo Profano y Lo Sagrado “toda iniciación comporta una muerte y una resurrección ritual”, y la masonería no es la excepción.



Leon Meurin en Simbolismo de la Masonería (un libro antimasónico y lleno de odio antisemita también; no recomiendo su lectura, pero para el caso me sirvió, ya que detalla de manera precisa el ritual) explica el ritual de iniciación del 3er grado:

El Presidente del Consejo Supremo del grado 33 enseña que la palabra sagrada del 3er grado, Mac Beneac, significa “Putrefacción”. Esta palabra hebrea, mac-ben-mac, quiere decir “podredumbre, hijo de podredumbre”. (...)

En el grado de Aprendiz – el primero del Rito –, el Presidente del grado 33 pregunta “¿De dónde viene el hombre?”, y su palabra sagrada es uterus; en el grado de Compañero, la pregunta es “¿Qué es el hombre?”, y su palabra sagrada es phallus; en el grado 3ro, la pregunta es “¿Cuál es el destino del hombre?” y la palabra sagrada es putrefacción (...)

La idea de este grado queda explicada por la representación de la muerte, la sepultura y la resurrección del adepto (...)

La acacia que interviene en la ceremonia de recepción es un símbolo de la inocencia de Hiram, y de Jacques de Molay (...). La palabra griega akakia, quiere decir inocencia; también representa la resurrección – el paso del invierno a la primavera (...)

El Compañero que va a ser ascendido a Maestre tiene que hacer el papel de asesinado y resucitado. El Presidente del grado 33 dice “este día dichoso para nosotros nos trae de nuevo la luz que creíamos perdida para siempre, nuestro Maestro ha vuelto a ver la luz del día; ha renacido en la persona del hermano X”



El rito de iniciación al grado de Maestre sigue paso a paso el asesinato de Hiram: el iniciado es ‘golpeado’ (simbólicamente) en las sienes (ante lo cual se arrodilla primero con la rodilla izquierda, y luego la derecha) y en la frente con una maza. Luego es encerrado en un ataúd, para después ‘resucitar’ a la luz de una nueva identidad y conocimiento – en el grado de Maestre el adepto comienza a participar de los Misterios.



Volvemos al tema de la resurrección de la entrada anterior (p. 154): “todos los hombres desean una Conejita Virgen para comerla en Pascua y celebrar el milagro de la Resurrección. ¿Comprende el milagro de la Resurrección, señor?”.

Vemos que Saul sigue los pasos de esta ceremonia bastante al pie de la letra; incluso – tal vez sin saberlo – piensa en la palabra sagrada del 3er grado, putrefacción, cuando los Juwes lo colocan en el ataúd (p. 160):

Trataba de convencerse de que la razón por la cual se hallaba paralizado y dentro de un ataúd, era porque intentaban quebrar su razón. Pero se preguntaba si los muertos no pensarían lo mismo mientras intentaban escapar del cuerpo antes de que se pudriera.

El iniciado entra en la oscuridad y lo primero que ve al ‘renacer’ es una luz fuerte. Las palabras del Presidente del grado 33 tras la ‘resurrección’ del iniciado son “este día dichoso para nosotros nos trae de nuevo la luz que creíamos perdida para siempre, nuestro Maestro ha vuelto a ver la luz del día”; y en la página 161 de Illuminatus vemos que, después de estar en la oscuridad del sarcófago “la luz del sol despertó a Saúl Goodman” (p. 161). Este paso de la oscuridad a la luz que encandila me recuerda algo que analizamos en uno de los memos de Pat (memo 17, p. 135) sobre el Vehm Sagrado:

El criminal era llevado hasta una enorme cripta subterránea, donde era interrogado por una voz. Luego le quitaban la venda, y la cripta se iluminaba en toda su profundidad

El paso de la oscuridad a la luz parece ser una referencia al relato egipcio del viaje del alma por el Duat, para luego “salir a la luz del día”. Charles Leadbeater en Vida Oculta en la Masonería agrega otro elemento mitológico interesante a este mito:

Resulta evidente que es un mito de muerte y resurrección. Dos señaladísimas características de la religión exotérica de los egipcios eran el luto por la muerte de Osiris y la alegría por su resurrección. Ambos acontecimientos se consuman en el ritual masónico.

(...) Después de efectuada la resurrección simbólica, todavía se nos advierte que cualquier luz que pueda penetrar en los planos inferiores no es más que oscuridad visible, y que para la verdadera luz y más plena enseñanza debemos alzar los ojos a la refulgente Estrella Matutina cuya aparición allega paz y seguridad a los hombres fieles y obedientes.

Las palabras del Presidente del grado 33 indican que el iniciado adquirió una nueva personalidad: ya no es él mismo, sino el Maestro Renacido; y en la novela vemos que el ‘doctor’ (que en realidad es Joe Malik), intenta convencer a Saul que él no es Saul sino Barney Muldoon.

Crowley propone una meditación muy similar en su Liber HHH, en la sección AAA.

Dato curioso: esto no tiene mucho que ver con este pasaje, pero a los lectores de RAW les puede interesar: la Estrella hacia la cual el iniciado “debe alzar los ojos” después de ‘renacer’ según refiere Leadbeater, no es otra que Sirio:

Debemos alzar los ojos a la refulgente Estrella matutina cuya aparición allega paz y seguridad a los hombres fieles y obedientes. No cabe duda de que tal como se enseñaba el mito en el antiguo Egipto, la estrella a que se aludía en dichos términos fué originariamente Sirio. Dice el hermano Ward en su obra The M. M’s Book pág. 50: La asociación de estas ideas con la estrella Sirio es indudablemente un fragmento que ha llegado a nosotros del antiguo Egipto, porque la aparición de Sirio coincidía con el comienzo del desbordamiento del Nilo, que literalmente salvaba al pueblo egipcio irrigando los campos y poniéndolos así en disposición de cultivo para producir el sustento.

Esta identificación con Sirio no es muy relevante en el contexto de Illuminatus, ya que fue escrito entre 1969/1971, y la experiencia de Sirio de RAW fue en 1973, pero de cualquier manera no quería dejarla pasar porque le resultaría interesante a los lectores de Bob Wilson.



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En su página Historia Discordia, Adam Gorightly nos ofrece un paralelismo entre la aparente esquizofrenia de Saul, y lo que le comenzó a suceder a Kerry Thornley a principio de los 70:

Durante la visita de Saul Goodman al Club Playboy en Illuminatus! (Página 149, Semana 13) - donde aparentemente fue drogado, secuestrado y sometido a todo tipo de perversiones al estilo del proyecto MKUltra y La Naranja Mecánica - Saul (o Barney Muldoon, o quien sea que en realidad sea ahora) se encuentra en una habitación de hospital (Página 161, Semana 14) atendido por un médico que le informa que él en realidad es Barney y que “Saul Goodman” era una doble identidad que Barney había creado para compensar el hecho de no haber sido ascendido a detective.

El médico informa además a Saul/Barney acerca de ciertos detalles de su vida, uno de los cuales es que sus hijos se llaman Roger, Kerry y Greg, que es un guiño certero no sólo a los fundadores del discordianismo - Greg Hill y Kerry Thornley -, sino también a Roger Lovin, que podría ser considerado como el tercer miembro de la Trinidad del Discordianismo que rondaba por New Orleans durante la década de 1960. La tarjeta de visita discordiana de la foto ilustra que Lovin (también conocido como el Fang El que No Se Lava) tuvo un papel importante en la difusión del Evangelio Discordiano durante este período y supervisó la Cábala del Barrio Francés después de que Thornley y Hill volvieran a Cali a finales de 1965.

Imagen gentileza de Historia Discordia


En muchos sentidos, los autores de Illuminatus! Robert Anton Wilson y Robert Shea parecían estar describiendo lo que le pasó a Kerry Thornley en el siguiente pasaje:

...Hace algunos años comenzó un juego con su esposa; al principio ella pensó que era inofensivo, pero descubrió, para su desventura, que no lo era. El juego consistía en que usted simulaba ser un detective y, tarde a la noche, le contaba sobre los casos importantes en los que trabajaba. Gradualmente fue construyendo el caso más importante de todos - la resolución de los asesinatos de la década pasada en América -. Eran el trabajo de un grupo llamado Illuminati, integrado por jerarcas nazis sobrevivientes que nunca fueron capturados...

Illuminatus!, Página 163


Esta descripción del aparente deterioro mental de Saul/Barney sin duda se refiere a Kerry Thornley. A finales de los años 60, Kerry - en sus escritos - a menudo parodiaba lo que consideraba como “teorías conspirativas” paranoides, incluyendo las diversas conspiraciones Illuminati con las que él y RAW tanto se habían divertido. Pero después de pasar por la picadora de carne de Garrison, Kerry salió por el otro extremo con la cabeza dando vueltas, primero pensando que Garrison estaba totalmente fuera de sus cabales al creer que él (Kerry) era parte de un complot de asesinos homosexuales financiados por la insidiosa CIA (o algo por el estilo).

Sin embargo, con el paso del tiempo, Kerry comenzó a reflexionar sobre su pasado (mientras ampliaba esas reflexiones con alguna dosis ocasional de LSD), empezó a jugar  con diferentes teorías para explicar lo que había pasado en el asesinato de Kennedy, y cómo esto se relacionaba a su asociación con Oswald y a otra serie de sincronicidades inquietantes que se produjeron durante su estancia en Nueva Orleans, hasta que, finalmente, ciertas teorías chifladas sobre los nazis y los Illuminati comenzaron a tener más y más sentido para él. Y, a pesar de que no se convirtió en Barney Muldoon per se, Kerry desarrolló una personalidad más inclinada a la paranoia, a diferencia de los años anteriores, cuando era más propenso a ser desdeñoso con los “paranoicos”.

La paranoia creciente de Kerry (a partir de principios de la década de los 70) era una consecuencia de su creencia de que había descubierto a los verdaderos asesinos de JFK, o al menos a ciertos individuos que estuvieron involucrados en un complot para matar a JFK, a saber, Gary Kirstein (también conocido como El Cuñado) y Roderick “Slim” Brooks, un par de personajes oscuros con los que Kerry se reunió durante el período de Nueva Orleans. De acuerdo con una carta de Greg Hill a RAW con fecha de septiembre de 1975, Slim Brooks fue también uno de los primeros miembros de la Sociedad Discordiana y fue uno de los Cinco Elegidos que recibieron excepcional 1ª edición del Principia Discordia, de la cual se produjeron sólo cinco copias (¡en conformidad a la Ley de los Cincos!).

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Algo que me quedó colgado de la entrada anterior: Robert Putney Drake (RPD).

En la página 156, RPD está en terapia con su psicoanalista, y expone su filosofía ultra-darwiniana:

(...) “si comprende realmente lo que estoy diciendo, doctor, usted debe ser el dueño de un banco, allí afuera en la jungla junto a mi padre, tomando su parte del botín, o usted es un revolucionario tira-bombas, como esos tipos Sacco y Vanzetti. Esas son las únicas dos opciones que tienen sentido (...) ¿Conoce algún caso en el que los gérmenes se hayan dado por vencidos y se hayan retirado porque el hombre al que estaban destruyendo tenía un carácter noble o sentimientos dulces? ¿El bacilo de la tuberculosis abandonó los pulmones de John Keats porque tenía dentro suyo cientos de grandes poemas todavía sin escribir? (...) La gente que maneja el mundo lo comprende.(...) y todo lo que la contradiga - todo lo que enseñan en escuelas e iglesias - es mentira

En cierto sentido, RPD me resulta muy parecido a Hagbard: ambos son inteligentes, decididos, tienen una fuerza de voluntad arrolladora, son líderes natos y hábiles negociadores. La mayor diferencia, creo yo, es que Hagbard posee un sentimiento de empatía del cual RPD parece carecer (como demuestra en su soliloquio de la página 156). Cabalísticamente hablando Hagbard y RPD, de hecho, parecen reflejos qlifóticos; y en esta semana seguimos en Chesed, la Misericordia, que muy bien podría ser esa empatía que diferencia al líder de los discordianos y al líder del Sindicato...



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“Hagbard” dije “¿Cuál es tu juego?”.
“Demostrar que el gobierno es una alucinación en la mente de los gobernantes” (p. 160).

“No existen los gobernantes” es una cita de Chuang Tzu o Zhuangzi, un conocido filósofo chino que vivió alrededor del siglo IV a.C., y a quienes muchos consideran como un precursor del anarquismo.

Bob Shea editó durante años el fanzine anarquista No Governor, nombre inspirado en esta frase de Zhuangzi; el número 1 salió el mismo año en que fue publicado Illuminatus, 1975. En la página oficial de Bob Shea, a cargo de su hijo Michael E. Shea, pueden encontrar los 11 números de No Governor para descargar en formato pdf.



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Vistos a la luz de los acontecimientos post-11 de septiembre de 2001, los argumentos de Hagbard en su charla con George sobre los planes de los Illuminati (p. 169/70), son escalofriantes por lo precisamente predictivos que fueron (esto fue escrito entre 1969/71):

“...los Illuminati no son lo suficientemente poderosos como para resistir ese tipo de revolución masiva. Pero pueden dominar a través del fraude, y con el fraude eventualmente adquieren acceso a las herramientas que necesitan para finalizar el trabajo de asesinar a la Constitución (...)“Medidas de seguridad más restrictivas. Vigilancia electrónica universal. Leyes irrebatibles. Leyes de detención y cacheo. Inspección gubernamental del correo. Registros de huellas dactilares, fotografías, análisis de sangre y orina de cualquier persona arrestada antes de ser acusada por un crimen. Una ley que haga ilegal la resistencia incluso en los arrestos más ilegales. Leyes para establecer campos de detención para subversivos potenciales. Leyes para controlar las armas. Restricciones para viajar. Los asesinatos, como verás, establecieron la necesidad de tales leyes en la mente pública. En vez conjeturar que existe una conspiración conducida por hombres habilidosos, la gente razona - o es manipulada a razonar - que la libertad de la población debe ser restringida en pos de proteger a los líderes. La gente está de acuerdo en que no confíen ni en ellos mismos. Las víctimas de los asesinatos serán disidentes de derecha o izquierda, que no forman parte de la conspiración Illuminati o que han sido señalados como poco fiables. Los hermanos Kennedy y Martin Luther King, por ejemplo, eran capaces de congregar una especie de movimiento populista liberal de izquierda-derechanegros-blancos. Pero los asesinatos perpetrados hasta ahora son banales comparados con los que vendrán. La próxima oleada será consumada por la Mafia, pagada por el oro Illuminati (...) Todo ha sido infiltrado. Al ritmo actual, dentro de unos pocos años, los Illuminati tendrán al pueblo americano bajo una vigilancia más estricta que la de Hitler con los alemanes. Y lo mejor es que la mayoría de los americanos estarán tan asustados por los incidentes terroristas provocados por los Illuminati, que rogarán ser controlados, como un masoquista ruega ser azotado”.

La frase “el trabajo de asesinar a la Constitución” nos recuerda a la famosa ley USA PATRIOT promulgada por el presidente de los Estados Unidos George W. Bush el 26 de octubre de 2001, después de los atentados del 11 de septiembre. Esta ley, que restringía las libertades y garantías constitucionales de los ciudadanos, tanto estadounidenses como extranjeros, fue aprobada por una abrumadora mayoría tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado de EEUU. Como dice este artículo de Wikipedia:

El Acta Patriótica ha sido fundada en el argumento básico, de que, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el pueblo norteamericano debía elegir entre su seguridad y sus derechos constitucionales, optando por restringir estos últimos para garantizar aquella.

Prácticamente lo mismo que dice Hagbard con palabras mucho más sardónicas en el fragmento que transcribimos más arriba:

“Y lo mejor es que la mayoría de los americanos estarán tan asustados por los incidentes terroristas provocados por los Illuminati, que rogarán ser controlados, como un masoquista ruega ser azotado”

“Vigilancia electrónica universal”: La NSA recibió tantos miles de millones de dólares de los incrementos presupuestarios después del 11 de septiembre de 2001 que se transformó prácticamente en una versión real-life del Gran Hermano de Orwell. Y si bien, en plena campaña de 2007, Barack Obama acusó al Gobierno de George W. Bush de haber “impulsado una falsa elección entre las libertades que apreciamos y la seguridad que ofrecemos” y prometió entonces que, de ser elegido presidente, “no habrá más escuchas ilegales a ciudadanos americanos, ni más documentos de Seguridad Nacional para espiar a ciudadanos que no son sospechosos de haber cometido un crimen” el actual presidente de EEUU mintió descaradamente, ya que su administración espía a millones de ciudadanos de forma masiva e indiscriminada, como demostró una investigación de 2013 que se logró gracias a una orden judicial obtenida por el diario británico The Guardian.




lunes, 21 de marzo de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS SEMANA 13

Lectura de Illuminatus semana 13

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 148 a la 158)



Goodman y Muldoon dejan el departamento de Joe Malik y son capturados por los Illuminati; Simon es arrestado por la policía y liberado por Hagbard; Robert Putney Drake se psicoanaliza; y repasamos un hecho fundamental de los Mitos de Illuminatus: el asesinato de Kennedy

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Saúl se encuentra repentinamente en un Club Playboy sin saber muy bien cómo ha llegado allí. Cuando intenta hacer memoria “lo último que recordaba era haber estado en el departamento de Joe Malik junto a Barney Muldoon… No, hubo una voz que dijo ‘Ahora, Hermana Victoria’ mientras salían por la puerta de calle a Riverside Drive…”; deduce que lo han drogado e intenta escapar, pero termina entrando en una habitación donde sus propios temores y pensamientos más íntimos son proyectados en una pantalla; se da cuenta de que los Illuminati intentan ‘lavarle el cerebro’.

Esta escena, los pasos seguidos por los captores de Saul, y el método que emplean, me recuerda a un capítulo del libro de Timothy Leary Neuropolitics, coescrito con Robert Anton Wilson. El capítulo en cuestión se llama How To Wash Brains (Cómo Lavar Cerebros), y reproduzco aquí un fragmento muy interesante:

(Vale mencionar que los autores al comienzo del fragmento aclaran que “El concepto de ‘lavado’, por supuesto, no es científico y es bastante burdo crudo. El cerebro no es una prenda sucia sino una computadora bio-eléctrica”, pero utilizan el término “lavado de cerebros” porque era el lenguaje utilizado en las noticias de la época, 1975)

El cerebro y el sistema nervioso, al igual que el resto del cuerpo, están diseñados y programados por el código genético. El ser humano, al igual que todas las demás formas de vida, es ante todo “un robot gigante creado por el ADN para hacer más ADN”, como ha observado el genetista Nobel, Herman J. Muller. Todos somos robots neurogenéticos. Y, por desagradable que pueda ser reconocer esto para los teólogos cristianos o los humanistas sentimentales, no hay escape de nuestra ‘robotez’ a menos que primero reconozcamos el hecho. Sólo entonces podemos aprender a tomar el control de nuestro sistema nervioso y reprogramar nuestros programas individuales.

Un ejemplo básico de la programación del cerebro, lo que nos ayuda a comprender a Rusty, a Squeaky, a ​​Patty (se refieren al teniente William “Rusty” Calley, a Lynette “Squeaky” Fromme y a Patty Hearst) y a nosotros mismos, se refiere a la jirafa recién nacida cuya madre fue asesinada por los cazadores. La cría de jirafa - de acuerdo a su programa genético - impronta el primer objeto grande en movimiento que ve, que en este caso resultó ser el jeep de los cazadores. Lo siguió, le vocalizaba, trató de tomar la teta de él y, finalmente, intentó aparearse con el vehículo insensible. Los instintos de supervivencia de la jirafa se engancharon a ese jeep. El ser humano también impronta - o engancha su equipo neuronal – a objetos externos.

Entre los humanos, estas improntas vienen en cuatro etapas:

1. El circuito de biosupervivencia del bebé, concerniente a las señales de seguridad/peligro, aquí y ahora.

2. El circuito infantil, o ego; concerniente al movimiento y la emoción;

3. El circuito verbal/simbólico del estudiante, o mente; concerniente al lenguaje y el conocimiento;

4. El circuito sociosexual adulto, o personalidad; concerniente al comportamiento doméstico.

Estos cuatro circuitos son los cuatro cerebros que se blanquean progresivamente y donde se realizan las reimprontas en el proceso mecánico relativamente simple llamado lavado de cerebro. El proceso es simple, debido a que la impronta original de estos circuitos también era relativamente simple.

A lo largo de la vida humana, cuando el circuito de biosupervivencia indica peligro, todas las otras actividades mentales cesan. Para crear una nueva impronta, primero hay que reducir al sujeto a una situación de infancia, es decir, la vulnerabilidad del primer circuito.

El primer circuito, o circuito de biosupervivencia, se activa al nacer. Su función es la búsqueda de alimentos, aire, calor, comodidad y alejarse de lo que es tóxico, duro o peligroso. El circuito de biosupervivencia del sistema nervioso animal es programado por el ADN para buscar una zona de confort/seguridad alrededor de un organismo materno. Si la madre no está presente, se elegirá el sustituto más cercano del medio ambiente. Para la jirafa recién nacida, fue un jeep de cuatro ruedas. En uno de los estudios etológicos de Konrad Lorenz, un ansarino que no pudo encontrar el cuerpo blanco y redondeado de una gansa para improntar, lo hizo con una blanca y redonda pelota de ping-pong. A lo largo de la vida humana, cuando el circuito de biosupervivencia indica peligro, todas las otras actividades mentales cesan. Esto es de importancia fundamental en la programación del cerebro: para crear una nueva impronta, primero hay que reducir al sujeto a una situación de infancia, es decir, la vulnerabilidad del primer circuito.

El primer paso en este proceso es el aislamiento de la víctima. Un pequeño cuarto oscuro es ideal, ya que las técnicas sociales, emocionales y mentales que anteriormente aseguraban la supervivencia no funcionarán allí. Cuanto más tiempo pase la persona aislada en dicho estado, más vulnerable a la nueva impronta se volverá. Como ha señalado el Dr. John C. Lilly, se tarda sólo unos minutos de aislamiento verdadero para que aparezca la ansiedad y sólo unas pocas horas hasta que comiencen las alucinaciones, y la víctima estará lista para recibir la impronta de un nuevo objeto de protección maternal. No es una paradoja que el sujeto reticente incluso pueda improntar al captor que le está realizando este lavado de cerebro. La víctima se ve obligada por instintos – programas bioquímicos – de muchos millones de años de antigüedad a buscar esta impronta y conectarla a cualquier entidad externa que se acerque más al arquetipo de la madre. Para un prisionero humano, cualquier ser de dos patas que trae la comida puede servir.

El segundo circuito, el cerebro emocional, o ego, se imprime al principio, cuando el niño empieza a utilizar la fuerza muscular para gatear, caminar, dominar la gravedad, superar los obstáculos físicos y manipular a los demás políticamente. Los músculos que realizan estas funciones reciben muy rápidamente la impronta de lo que serán reflejos crónicos, de por vida. Dependiendo de los accidentes del medio ambiente, esta impronta hará que el ego sea fuerte y dominante o débil y temeroso. El estatus en el grupo o la tribu es asignado sobre la base de un sistema de señalización inconsciente en el que estos reflejos musculares son cruciales. Todos los juegos y engaños emocionales, enumerados en los populares manuales de juegos del Dr. Eric Berne y los analistas transaccionales, son improntas del segundo circuito, o la política estándar de los mamíferos.

Para recrear la vulnerabilidad de impronta del segundo circuito en un adulto, se debe hacer sentir al sujeto como un niño torpe. El marcador neurológico del sujeto debe registrar claramente el mensaje: “mido medio metro de altura, soy ignorante, inepto, miedoso y estoy equivocado. Ellos miden un metro ochenta de altura, son sabios, inteligentes, poderosos y tienen razón”.

La impotencia puede convertirse en pánico por medio de tácticas de terror. En la película de Costa-Gavras La Confesión, los lavadores de cerebro comunistas sacan al sujeto de su celda, le ponen una soga alrededor del cuello y lo conducen a un lugar donde le espera la horca; algunas tribus africanas toman a los candidatos de “iniciación” y los entierran con vida durante horas. La vulnerabilidad de impronta básica se produce cuando el sujeto llega a creer “no tengo otra opción; pueden hacer lo que quieran conmigo”. En este punto, los ganchos del circuito emocional de la víctima interiorizan un rango en la jerarquía, bajo la protección de la figura más poderosa disponible.

El tercer circuito, o la mente racional, se imprime cuando el niño empieza a utilizar artefactos y a hacer preguntas. Los sitios de impronta son los nueve músculos de la laringe que se utilizan en el habla y un bucle de retroalimentación neural entre la mano derecha y el hemisferio cerebral izquierdo, que se utiliza para examinar, clasificar y la reordenar los objetos del entorno. Todo el edificio de la ciencia, el arte y el conocimiento está construido sobre este cimiento.

La forma más rápida de reimprontar el tercer circuito es separar a la víctima de los que comparten el mismo lenguaje, símbolos y doctrinas, colocando a la víctima en una situación en la que sus habilidades verbales y su destreza física habituales no funcionarán, donde tenga que imprimir nueva señales y habilidades para sobrevivir. Por ejemplo, es bien sabido que la mejor manera de aprender un idioma extranjero es viviendo con aquellos que sólo hablan ese idioma: enganchar las necesidades de supervivencia del primer circuito (alimentación, refugio) y las necesidades de estatus del segundo circuito (seguridad, reconocimiento) a la necesidad del tercer circuito de dominar la nueva lengua.

Por el contrario, el inglés proverbial que se vestía para la cena cada noche en su cabaña tropical solitaria, no era un tonto. Él mantenía una burbuja ‘inglesa’ a su alrededor reafirmando constantemente una realidad inglesa, y así evitaba ser engullido por la realidad de los indígenas. No es raro que un hombre se vuelva comunista cuando vive con los comunistas, o un convicto cuando vive con los convictos. De hecho, se requiere una ingeniería neurológica delicada para seguir siendo uno mismo en tales condiciones.



El cuarto circuito, o la personalidad, se activa y se impronta en la adolescencia, cuando la señal de ADN despierta el aparato sexual. El adolescente se convierte en el desconcertado poseedor de un nuevo cuerpo y un nuevo circuito neuronal enganchado al orgasmo y la fusión espermatozoide-óvulo. El humano pubescente, al igual que cualquier otro mamífero, se tambalea sobre en un estado de frenesí de apareamiento, con cada neurona jadeando por el objeto sexual. La vulnerabilidad de impronta es aguda, y las primeras señales sexuales que enciendan el sistema nervioso de los adolescentes permanecerán fijas para toda la vida y definirán la realidad sexual del individuo. No debe sorprender, por lo tanto, la cantidad de fetiches tan fácilmente adquiridos en estos momentos delicados. De hecho, podemos decir con precisión en qué período de tiempo una persona realizó esta impronta viendo cuales fetiches siguen excitándola: ligas negras, licores, jazz y corte de pelo militar definen la impronta de todo un grupo generacional, al igual que los sacos de dormir, Mick Jagger, la hierba y los jeans ajustados definen a otra. Cuando Sinatra canta en Las Vegas, las fans menopáusicas hacen caso omiso de sus arrugas y su papada, y las neuronas provocan otra vez un reflejo de éxtasis. A la generación más joven le causa gracia y la aburre: “¿Qué tiene que ver ese viejo calvo con el sexo?”. Ningún grupo entiende los fetiches de las improntas sexuales de otro grupo generacional.

Es importante para el lavador de cerebros entender que el comportamiento sexual está intensamente influenciado por la moral social nacional. La tribu siempre rodea el intercambio de fluidos con amenazas feroces y tabúes violentos - en la medida en que la mayoría de las personas ni siquiera saben que la palabra moral no se refiere a otra cosa que no sea la prohibición sexual. En todas partes, en todas las sociedades, el circuito sexual es domesticado sin piedad, canalizado en la productividad de la tribu. El orgasmo socialmente aprobado es dirigido hacia la procreación monógama; el orgasmo que apunta al placer es denunciado y quienes lo practican a menudo son perseguidos. Reescribir los circuitos sexuales, entonces, rompe el vínculo interno, fisiona la personalidad domesticada y permite la creación de un nuevo vínculo a una subcultura diferente y a su sistema de valores sexuales heréticos. Tal reimpronta del circuito erótico puede ser una técnica lavado mental de lo más eficaz, pero sólo como complemento del blanqueo básico de los circuitos primero y segundo de seguridad y estatus del ego. Por ejemplo, si Cinque hubiera violado a Patty Hearst la primera noche de su cautiverio, ella habría desarrollado una fuerte repulsión. Sin embargo, después de que el sujeto ha llegado a considerar a su captor como fuente de la bioseguridad, el soporte físico, la definición realidad emocional, a continuación, una seducción sexual puede imprimir un nuevo campo erótico.

Con el fin de mantener la propia burbuja de la realidad, es necesario rodearse de tranquilidad tribal. La mayor parte de la comunicación humana es vergonzosamente primitiva, y consiste en un sinfín de variaciones sobre “todavía estoy aquí. ¿Tu estás ahí?” (solidaridad de colmena) y “nada ha cambiado realmente” (los asuntos de la colmena siguen como de costumbre).

El aislamiento, el primer paso del lavado de cerebro, elimina esta burbuja protectora. Cuando el sujeto ya no recibe retroalimentación – “todos estamos todavía aquí; nada ha cambiado” - las improntas comienzan a desvanecerse. Los exploradores y los náufragos que han sobrevivido al aislamiento prolongado, como ha señalado el Dr. Lilly, son bastante tímidos después de ser rescatados. Literalmente, tienen miedo a la conversación humana - a veces durante semanas - porque saben que lo que van a decir puede sonar como una locura para el adulto normal domesticado; sus improntas se han desvanecido y se hallan en el mundo de libre flotación incondicionado del yogui o el místico. Necesitan muchos días, por lo menos, para reimprontar su burbuja social.

Una vulnerabilidad de impronta similar y un retorno a la infancia se producen en muchos casos de hospitalización prolongada, un hecho inquietante que muchos técnicos médicos no entienden. Algunos pacientes pasan, literalmente, por un lavado de cerebro para convertirse inválidos de por vida - un caso clásico de impotencia del segundo circuito - y son acusados ​​por el personal de ser simuladores, una etiqueta que traslada la culpa de los técnicos incompetentes a la víctima indefensa.

La función del sistema nervioso es enfocar, seleccionar, restringir, y elegir entre una infinidad de posibilidades, las improntas bioquímicas que determinan las tácticas y estrategias que aseguren la supervivencia en un solo lugar, el estatus en una tribu. El bebé está preparado genéticamente para aprender cualquier idioma, dominar cualquier habilidad, y adoptar cualquier rol sexual; en muy poco tiempo, sin embargo, es fijado rígidamente a aceptar, seguir e imitar las ofertas limitadas de su entorno social y cultural. En este proceso, cada uno de nosotros paga un precio muy alto. La supervivencia y el estatus nos hacen perder las infinitas posibilidades de la conciencia incondicionada. La personalidad domesticada dentro de la burbuja social es un fragmento trivial de los potenciales de la experiencia y la inteligencia innata de la biocomputadora humana de 110 millones de células. Literalmente nos han dejado ciegos; hemos tomado literalmente licencia de nuestros sentidos; somos, textualmente, sólo un poco más conscientes que cualquier otro animal de rebaño.

El trabajo del lavador de cerebros es simple, entonces, ya que se trata sólo de sustituir un conjunto de circuitos robóticos por otro. Una vez que el sujeto busca al reprogramador en pos de la bioseguridad y el apoyo del ego, al igual que el niño busca a sus padres, cualquier ideología del tercer circuito puede ser impresa en las neuronas vulnerables. Dado a que todos hemos sido impresos por nuestras propias burbujas sociales, generalmente no se reconoce algún mapa de la realidad humana – por más excéntricos y paranoides que sean – tenga casi tanto sentido como cualquier otro. Las personas son vegetarianas o nudistas o comunistas o adoradoras de serpientes por las mismas razones que otras personas son católicas o republicanas o liberales o nazis. Durante la vulnerabilidad de impronta, cualquiera puede ser cambiado de un sistema a otro. Podemos ser fácilmente inducidos a pasar de entonar “Hare Krishna” a “Jesús murió por nuestros pecados” a “hay matar a los cerdos”, y encontrar sentido a cada una de las ideologías implícitas. El siguiente paso es de los lavadores de cerebro es al de persuadirnos de que quienes no ven el mundo de acuerdo a un determinado mapa de la realidad es malo, o estúpido, o demente. Después de programar una burbuja del tercer circuito en torno al sujeto, un procedimiento de lavado de cerebro completo debe entonces reimprontar los impulsos sexuales y los sistemas de tabú. Es aquí donde los lavadores de cerebro gubernamentales son divertidamente ineptos, en comparación con las bandas fuera de la ley.

Aquí vemos que los lavadores de cerebros Illuminati siguen los pasos descritos por Leary y RAW de manera bastante sistemática. Saul es llevado a un cuarto donde le muestran las diapositivas, y aquí leemos “el primer paso en este proceso es el aislamiento de la víctima. Un pequeño cuarto oscuro es ideal”; para ‘borrar’ el segundo circuito “hay que recrear la vulnerabilidad de impronta del segundo circuito en un adulto; para lograrlo se debe hacer sentir al sujeto como un niño torpe” y el método es el miedo: “la impotencia puede convertirse en pánico por medio de tácticas de terror” (las visiones, el simulacro de muerte – que veremos en la próxima semana de lectura); y para minar el circuito socio-sexual de Saul, aguijonean su mente con todo tipo de tabúes sexuales relacionados con su joven esposa: “es importante para el lavador de cerebros entender que el comportamiento sexual está intensamente influenciado por la moral social nacional. La tribu siempre rodea el intercambio de fluidos con amenazas feroces y tabúes violentos”

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Algunas referencias cabalísticas:

Seguimos en Chesed, “la Misericordia”; se ubica en el centro de balance de la columna Jachim (precisamente ‘la Misericordia) enfrentado a su contraparte Geburah, ubicada en el centro de balance de la columna Boaz (‘la Severidad’); el número de Chesed es el 4 y se lo considera la fuerza masculina organizativa y constructiva. Tiene como símbolos el cetro real, la varita mágica, y el báculo pastoral, así como la cruz griega y la pirámide. Se vincula al unicornio, animal que encarna la virilidad y el poder, y su imagen mágicka es un poderoso rey coronado y sentado en su trono.

Como decíamos en la entrada de la semana 12, Chesed es la primera séfira en aparecer por debajo del Abismo que separa al mundo ‘Ideal’ del mundo ‘Real’; para los gnósticos, Yahveh, el creador de dicho mundo ‘Real’ era en realidad el Demiurgo, un demonio; pero ese mundo, al ser creado por un demonio - aunque ‘real’ - es ilusorio, ya que oculta la creación verdadera; aquí parece haber un paralelismo entre este mundo ilusorio del Demiurgo y el mundo de ilusiones creado por los Illuminati en su intento de reprogramar a Saul; incluso hay un abismo en el medio: la pérdida de memoria de Goodman, que no sabe muy bien cómo llegó allí.

Una de las frases que Saul ve durante su cautiverio es '¿UN PENSAMIENTO SOBRE UNICORNIOS, ES UN PENSAMIENTO REAL?' (p. 153), siendo el unicornio uno de los símbolos atribuidos a Chesed.

En la página 150, el maître le dice a Saul: “Hab’ rochmunas” que en yiddish es “ten misericordia”. También es el sentimiento que inunda a Saul cuando ve los rostros de los hombres que había enviado a prisión (aquí hay un juego de desbalance entre la Severidad – Geburah – y la Misericordia – Chesed); otro juego de desbalance está presente en la escena del juzgado donde se le impone una pena a Simon por los disturbios en Chicago; el juez Bushman (la representación de la Severidad – Geburah – que también es ‘la Justicia’) no logra encarcelar a Simon porque Hagbard (aquí representando a la Misericordia) paga la fianza. ‘La Fuerza’ el arcano mayor del Tarot que se ubica en el sendero que conecta a Gesed y Geburah, ilustra bastante bien el accionar de la policía sobre sus prisioneros (ver la escena entre Simon y el policía en la p. 158).



En la página 149 leemos “un tipo largo, flaco, y con dientes sobresalientes, que me hizo acordar a una pitón, o alguna especie de víbora” (se refiere a Harry Coin), y el sendero sefirótico que conecta a Gesed y Geburah está ilustrado por la letra hebrea Theth, ‘la Serpiente’.

Jesucristo es siempre visto como un arquetipo de la Misericordia. Ahora, bien, el sendero que une a Chesed hacia arriba con Chokmah está ilustrado con la letra hebrea Vau, ‘el clavo’; el que lo une por debajo con Netzach, contiene la letra Kaph ‘la palma’ (de la mano); el sendero diagonal que lo une a Tiphareth, tiene a Iod, ‘la mano’;  ya mencionamos que Theth, que lo une con Geburah, es ‘la Serpiente’; si unimos a ‘la Misericordia’ con los elementos ‘clavo’, ‘palma’, ‘mano’ y ‘Serpiente’, no podemos evitar pensar en Jesucristo (que para los gnósticos era la Serpiente); más aún si sumamos a la Virgen (“soy su conejita, Virgen”, p. 149) y su soliloquio en el cuarto llamado “Absolución y Redención” (p. 154): “todos los hombres desean una Conejita Virgen para comerla en Pascua y celebrar el milagro de la Resurrección. ¿Comprende el milagro de la Resurrección, señor?”.

La conejita siente lástima por Saul (p. 154), y se puede ver a la lástima como un reflejo negativo o qlifótico de la Misericordia.

La escena termina en la página 154 cuando Saúl “sintió un pinchazo en el cuello: una aguja, otra droga”; en frente de Chesed, el sendero que une a Geburah con Tiphareth contiene la letra hebrea Lamed, ‘el Aguijón’; otra referencia a esto puede verse en la página 148, en la reunión de Maldonado con Ben Volpe frente a la aguja de Cleopatra, en el Central Park.

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Hay una anécdota interesante con relación a la escena en la que Saul ve los rostros de los delincuentes que envió a prisión;  el 4 de marzo de 1977 Ken Campbell estrenó la versión teatral de Illuminatus en el National Theatre de Londres; esta vez con Robert Shea y Robert Anton Wilson no solamente presentes, sino también participando como extras de la obra.

En la conferencia de prensa ofrecida luego de la función en el NT de Londres, los autores dieron su punto de vista sobre la adaptación:

Bob Wilson: “No sé qué pensarán otros espectadores, pero para mí el momento más sobrecogedor y poderoso de la obra es cuando Saul Goodman toma consciencia de su sentimiento de culpa por haber enviado gente a la silla eléctrica, y la forma en que lo interpretaron - dos veces: una sin emoción, y otra con emoción. Sucedió por accidente. La fotocopiadora sacó dos copias de esa página y los actores se encontraron repitiendo la misma escena dos veces, pero Campbell dijo ‘Esperen, ¡esto queda bien!’. Así concibieron la idea de hacerla dos veces: una sin emoción, y la otra muy emotiva. Creo que es una escena tremendamente poderosa. Y es una intervención directa de la Diosa. Ella siempre actúa de esa manera. Cada vez que sucede algo caótico e inesperado, los discordianos decimos ¡Salve Eris! (…)”

Campbell y Wilson en 1992


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Shea y Wilson amplían su versión del mito del asesinato de Kennedy en esta sección; antes habíamos visto que Dillinger le había dicho a Joe Malik sobre el asesino del presidente (p. 114): “todavía no estás autorizado a ese tipo de información. Solamente te diré esto: sus iniciales son H. C. - así que nunca confíes en nadie con esas iniciales”; hasta ese punto del relato conocíamos solamente dos personajes de la novela con esas iniciales: Hagbard Celine y Harry Coin; sin embargo, aquí (p. 149), Ben Volpe, en su charla con Nariz de Banana Maldonado, despeja una de esas incógnitas: Harry Coin no fue ¿o sí?... no adelantaremos más sobre el tema, más adelante volveremos a esto...

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Algunas referencias literarias:

 “PODEMOS LLAMAR ‘NUESTRAS’ A ESTAS CRIATURAS DELICADAS, PERO NO A SUS APETITOS” (p. 152) Otelo de Shakespeare, acto 3, escena 3.

“Der Zweck heiligte die Mittel” “el fin justifica los medios” P. 155; ver entrada de la Lectura de Illuminatus Semana11 para las referencias a El Retorno de los Brujos de Pauwels y Bergier, que parece ser la fuente de esta escena de iniciación de Hitler a la Sociedad Secreta de Thule.

“Pre-Austeric Man in Pursuit of Pan-Hysteric Woman” (El hombre Pre-austérico persigue a la mujer Pan-histérica, p. 155): Joyce dictó dichas palabras a Beckett, que luego aparecerían en la p.266 de Finnegans Wake.

“SÓLO EL LOCO ESTÁ ABSOLUTAMENTE SEGURO” p. 152; una frase que RAW repitió en muchos de sus otros libros y que suele ser citada en varios memes que circulan por ahí.

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5s y 23s:

“Es 23 de Noviembre de 1963” 148; “la sirena se rompió en pentágonos rojos, naranjas, amarillos…” p. 153; “En 1923, Adolf Hitler se irguió frente a un altar piramidal 155”; “Cinco delitos en una sola noche” p. 158





jueves, 28 de enero de 2016

El Horror Cósmico y La Capilla Peligrosa - por Matt Cardin

Iniciación a través de la Pesadilla
El Horror Cósmico y La Capilla Peligrosa



Por Matt Cardin

Traducción: Mazzu



Cuando se produjo el primero de mis ataques de parálisis del sueño a principios de la década de 1990, yo no tenía ni idea de que era el inicio de un período que después llegaría a reconocer o a caracterizar como una iniciación espontánea de tipo chamánico a través de las pesadillas. Yo no sabía que aquello iba a hacer añicos las hipótesis psicológicas, espirituales, ontológicas, metafísicas, e interpersonales que habían sido el cimiento de mi visión del mundo y de mi experiencia diaria durante tanto tiempo que había olvidado que eran supuestos en vez de hechos. Terence McKenna, entre otros, ha argumentado que, de acuerdo con el mismo principio que mantiene a un pez ajeno a la existencia de agua, la perturbación de la conciencia es necesaria para que lleguemos a ser conscientes de la realidad de la conciencia como tal. Para mí esto se confirmó con un impacto duradero mediante la experiencia de despertar de un sueño muy profundo y encontrar un contorno oscuramente luminoso con una vaga forma humana, un ser situado sobre mí a los pies de la cama ​​que brillaba con rayos chisporroteantes de sombra, y que representaba un agujero negro atronador y sui generis - destinado exclusivamente para mí - de una singularidad negativa, una presencia cuya sola razón de ser era chupar y aniquilar mi esencia. A la manera de los sueños y los daemones, la experiencia era tanto cognitiva y emocional, a la vez que perceptual. No había separación entre estas categorías generalmente discretas. Tampoco había una separación entre las categorías del yo y lo otro, entre “yo” y la presencia atacante. El horror era, literalmente, todo lo que había, todo lo que existía, todo lo que era real - no como una reacción a una experiencia, sino como una simetría orgánica e inevitable del ser. Yo no estaba horrorizado. La experiencia era pura y simplemente horror.

Cuando descubrí que esto no era un episodio aislado, sino una crisis en curso que abarcó un período de meses y años, y cuando los efectos psíquicos comenzaron a filtrarse en el mundo diurno y a contaminar la vida cotidiana con un distinguible fondo estático, ineludible, e insidioso de pesadilla, supe que había sucedido algo terrible. Había cruzado una especie de umbral, y el vocabulario más adecuado para pensar y hablar sobre ello era el vocabulario del horror cósmico, que había sido inculcado en mí por los años de lectura obsesiva de  Lovecraft, de la crítica lovecraftiana, y de las obras de toda una serie de autores asociados. Como he explicado anteriormente, uno de los resultados de esta confluencia fue mi novela corta de terror “Teeth” (Dientes).

Había, sin embargo, otro vocabulario que podría haber utilizado, y habría complementado al del horror cósmico de manera mutuamente iluminadora. Era el vocabulario del cambio de conciencia y de alta rareza paranormal codificado en la idea de la Capilla Peligrosa explicada por Robert Anton Wilson. Pero esto no se me ocurrió hasta mucho más tarde.



* * *

Al momento en que estas cosas sucedieron, ya hacía años que estaba fascinado por el encanto de los libros, la onda, y la guerrilla ontológica de Wilson. Illuminatus, la Trilogía del Gato de Schrödinger, The Illuminati Papers, The Historical Illuminatus Chronicles, El Ascenso de Prometeo, La Nueva Inquisición, Psicología Cuántica, Disparador Cósmico, y varios más de sus libros eran textos canónicos para mí. Así que estaba muy bien informado sobre su concepto de la Capilla Peligrosa, que era un tema central, y tal vez el tema central, no sólo en sus escritos, sino en su vida. Y sin embargo, de alguna manera, no logré hacer la conexión obvia entre ella y la espiral de mi crisis existencial-espiritual.

En el prólogo de Disparador Cósmico (publicado en 1977), titulado “Pensar en lo Impensable”, Wilson, cuyo nombre ya había llegado a ser asociado con la idea de conspiraciones ocultas mundiales debido a su coautoría de la trilogía Illuminatus! - que él y Robert Shea escribieron con intención satírica épica - anunciaba “ya no descreo en los Illuminati, pero tampoco creo en ellos”. A continuación explicaba exactamente qué quería decir con esta afirmación extraña, y en el proceso ofrece una definición o descripción de un estado particular de la mente y el alma al que llama la Capilla Peligrosa, término que acuñó para referirse a este estado, y ya es una parte regular del léxico de los buscadores espirituales desde entonces:

En la investigación de conspiraciones ocultas, finalmente uno se enfrenta a una encrucijada de proporciones míticas (llamada la Capilla Peligrosa en el ambiente). Uno sale de ella totalmente paranoico, o agnóstico; no hay un tercer camino. Yo salí agnóstico.

La Capilla Peligrosa, al igual que la misteriosa entidad llamada “Yo”, no puede ser ubicada en el espacio-tiempo; es ingrávida, inodora, insípida e indetectable por instrumentos ordinarios. De hecho, como el Ego, incluso es posible negar su existencia. Y sin embargo, aún más similar al Ego, una vez que estás dentro de ella, no parece haber ninguna salida hasta que pronto descubres que ha sido traída a la existencia por el pensamiento y que no existe fuera del pensamiento. Todo lo que uno teme está esperando con mandíbulas babeantes dentro de la Capilla Peligrosa, pero si uno va armado con la vara de la intuición, la copa de la simpatía, la espada de la razón y el pentáculo del valor, encontrará allí (según las leyendas) la Medicina de los Metales, el Elixir de la Vida, la Piedra Filosofal, la Verdadera Sabiduría y la Felicidad Perfecta.

Eso es lo que siempre dicen las leyendas y el lenguaje del mito es poéticamente preciso. Por ejemplo, si entras a ese reino sin la espada de la razón, perderás la cordura, pero al mismo tiempo, si sólo tomas la espada de la razón sin la copa de la simpatía, perderás el corazón. Incluso más notable, si te acercas sin la vara de la intuición, puedes estar parado frente a la puerta durante décadas y nunca darte cuenta que has llegado. Probablemente pensarás que sólo estás esperando un autobús, o vagando de una habitación a otra buscando tus cigarrillos, viendo un programa de televisión, o leyendo un libro críptico y ambiguo. La Capilla Peligrosa es engañosa en esa forma.

Wikipedia tiene un breve artículo sobre la Capilla Peligrosa que define el término en su uso psicológico como “un término ocultista en referencia a un estado psicológico en el que un individuo no puede tener la certeza de si es ayudado u obstaculizado por una fuerza fuera de la esfera del mundo natural o si lo que parecía ser la interferencia sobrenatural era un producto de su propia imaginación”.

Hay otra explicación en Maybe Logic, el documental de 2003 sobre la vida y el pensamiento de Wilson, como se ve en este fragmento esclarecedor:



En el minuto 01:40, Wilson explica que

La Capilla Peligrosa es una etapa en la búsqueda mágicka en la que los mapas resultan ser totalmente inadecuados para el territorio, y uno está completamente perdido. Y en ese punto obtienes un aliado que te ayuda a encontrar tu camino de vuelta a algo que puedes entender. Y después de eso, durante el resto de tu vida, te haces esta pregunta: ¿Ése aliado era un ayudante sobrenatural, o fue sólo una parte de mi propia mente tratando de salvarme de volverme totalmente loco con estas cosas? Entre las personas que conozco que han tenido este tipo de experiencias, muy pocos de ellos han llegado a una conclusión absolutamente certera sobre eso.

En otro momento de la película, Wilson comparte algunos de los antecedentes personales de su descubrimiento sobre la naturaleza ontológica y epistemológicamente indeterminada de los encuentros con lo que parecen ser inteligencias y entidades sobrenaturales y/o paranormales:

Alrededor de 1973 estuve convencido durante un tiempo que estaba recibiendo mensajes desde el espacio exterior. Pero entonces una lectora psíquica me dijo que en realidad estaba canalizando a un antiguo filósofo chino, y otra lectora psíquica me dijo que estaba canalizando a un bardo irlandés medieval. En ese momento empecé a leer sobre neurología, y decidí que simplemente era mi cerebro derecho hablando con mi cerebro izquierdo. Pero luego fui a Irlanda y me enteré de que en realidad era un conejo blanco de 1,80 m de altura. Lo llaman el Pooka, y los irlandeses saben todo al respecto.

De nuevo, en Disparador Cósmico Wilson escribió que cuando entras en este estado, cuando cruzas el umbral de la Capilla Peligrosa y descubres que a pesar de que innegablemente están sucediendo todo tipo de cosas extrañas y aparentemente imposibles, eres completamente incapaz de decidir si son objetivamente reales o puramente imaginarias, “uno sale de ella totalmente paranoico, o agnóstico; no hay un tercer camino”.

En cierto sentido, sin embargo, nadie sale realmente de la Capilla Peligrosa. El recuerdo de ella se convierte en una parte viva y presente de tu experiencia cotidiana. Cuando Wilson dice que él personalmente salió siendo agnóstico, está diciendo que salió con una comprensión y un sentido de las cosas permanentemente alterados. La mayoría de las personas que se dicen agnósticas en realidad sólo son racionalistas hedonistas, materialistas científicos, filisteos filosóficamente sordos, y/o intelectualmente perezosos. Su supuesto agnosticismo es un fenómeno puramente cerebral, a veces sincero, a veces simplemente frívolo, y en cualquier caso no llega a sus núcleos. El agnosticismo de Wilson, por el contrario, era existencial.

No me daba cuenta en ese momento, pero mis experiencias de ataques aparentemente sobrenaturales/demoníacos representaban una especie de sacudón epistemológico que estaba calibrado para dar lugar exactamente a la misma comprensión de la indeterminación ontológica, metafísica, y cosmológica. Y no fue hasta que realmente comencé a entender y dominar este hecho, algunos años más tarde, gracias a estudios y lecturas de amplio rango combinadas con varias conversaciones e interacciones en línea y en persona, que descubrí que había una contracultura espiritual y filosófica existente - gran parte de ella directamente asociada con el flamante movimiento del neo-chamanismo, como vibrando en concordancia profunda con el renacido movimiento psicodélico - cuyos miembros ya sabían todo acerca de este tipo de cosas. Yo resulté ser el último en enterarse.

* * *



El término “Capilla Peligrosa” viene de Le Morte d'Arthur de Sir Thomas Malory, que contiene un episodio en el que Sir Lancelot visita dicha capilla y se resiste exitosamente a los intentos de seducción de una hechicera llamada Hellawes. Aunque la historia de Malory es aparentemente el primer lugar donde la Capilla Peligrosa es llamada así explícitamente, este tipo de escenario - una capilla misteriosa donde un héroe se somete a una prueba o tentación, mientras cumple con una misión sagrada - ya era un elemento básico de las leyendas del Grial en la época en que Malory escribió y compiló su colección ya clásica de cuentos del rey Arturo en el siglo XV.

En 1922 T.S. Eliot incorporó la Capilla Peligrosa al apocalíptico páramo cósmico de La Tierra Baldía y, en las notas que acompañan al poema, de forma explícita refiere al lector a otro libro para explicar y comentar su uso central del motivo del Grial. “No sólo el título,” escribió, “sino también el plan y una buena parte del simbolismo incidental del poema fue sugerido por el libro de la señorita Jessie L. Weston sobre la leyenda del Grial: From Ritual to Romance”.

Publicado en 1920, From Ritual to Romance es una obra emblemática de la erudición antropológica y mitológica en el que la señora Weston, una investigadora y folclorista independiente especializada en textos medievales artúricos, revela ostensiblemente vínculos entre los diversos componentes de las leyendas del Grial y los mitos, creencias y rituales de los antiguos cultos mistéricos pre-cristianos de Europa. Ella se centra especialmente en el cuento del Rey Pescador, que en su forma primigenia/arquetípica implica a un rey cuyo reino queda desolado cuando él mismo cae gravemente enfermo o se vuelve impotente, y por eso envía un valiente caballero - Percival en algunas versiones, Gawain en otros, o a veces algún otro - para encontrar el Santo Grial, que restaurará la salud a todos. Hacia el final de la misión, el caballero tropieza con la pesadilla Capilla Peligrosa (que, como se señaló anteriormente, no siempre se llamó así, y a veces no es una capilla, sino un Cementerio Peligroso), donde se somete a una prueba severa para finalmente resurgir y traer a casa el Grial.

Los comentarios y análisis de la señora Weston en de estas cuestiones son oscuramente evocativos. Ella dedica sus energías a desarrollar la idea de que las antiguas raíces de la leyenda del Grial en general, y la experiencia de la Capilla Peligrosa en particular, residen en las historias más antiguas sobre una iniciación terrible que implica una zambullida en el otro mundo, con consecuencias posiblemente terribles que se extienden al reino físico:

Esta es la historia de una iniciación (o quizás sería más correcto decir la prueba de aptitud para una iniciación) llevada a cabo en el plano astral, que reacciona con resultados fatales sobre el [plano] físico. (...) El ritual del Misterio estaba compuesto por una iniciación doble, la más baja, a los misterios de la generación, es decir, de la vida física; la más alta, a la Vida Espiritual Divina, donde el hombre se hace uno con Dios. (...) La prueba para la iniciación primaria, aquella iniciación a las fuentes de la vida física, probablemente consistiera en un contacto con los horrores de la muerte física, de allí que la tradición de la Capilla Peligrosa, que sobrevive en los romances del Grial en forma confusa y contaminada, fuera una reminiscencia de la prueba para esta iniciación inferior.

En un momento ella reprende a algunos de sus colegas académicos por centrarse exclusivamente en las supuestas raíces celtas de la tradición en cuestión, y argumenta que tiene un pedigrí mucho más profundo y más amplio, tanto histórica como espiritualmente, de lo que muchos estaban acostumbrados a imaginar:

Las visitas al Otro Mundo no siempre son derivaciones del folclore celta. Si no me equivoco la raíz de este tema está mucho más profundamente enterrada que en las arenas movedizas de los cuentos populares y las leyendas de hadas. Yo creo que es esencialmente una tradición de los Misterios; el Otro Mundo no es un mito, sino una realidad, y en todas las épocas ha habido almas que han estado dispuestas a enfrentar a la gran aventura y a arriesgarlo todo por la oportunidad de traer de vuelta con ellos cierta seguridad para la vida futura. Naturalmente tales aventuras pasaron a la tradición junto con los hombres que las realizaron. Las primeras razas de los hombres se convirtieron en semimíticas, sus creencias y sus experiencias fueron relegadas a una tierra brumosa, donde sus figuras asumieron contornos fantásticos, y el registro de sus obras se fue separando cada vez más y más de la precisión histórica.

Los poetas y soñadores tejieron sus redes mágicas, y un mundo separado del mundo de la experiencia real vino a la vida. Pero no era todo mito, ni todo  fantasía; había una base de verdad y realidad en los cimientos del desarrollo místico y la verdadera crítica no se contentará con vagar en estas tierras encantadas, y con considerar todo lo que se reúne como el resultado de la imaginación humana (...) Los romances del Grial reposan finalmente, no en la imaginación de un poeta, sino sobre las ruinas de un antiguo y augusto ritual, un ritual que en otras épocas era el guardián acreditado de los secretos más profundos de la Vida. Expulsado ​​de su alto estatus por la fuerza implacable de la evolución religiosa - después de todo Adonis, Attis y sus congéneres, no eran más que ‘semidioses’ que debieron ceder el lugar cuando ‘los Dioses’ mismos arribaron – se negó a desaparecer; abiertamente, en la práctica popular, dondequiera que el bienestar de la tierra pueda ser asegurado; en secreto, en lo impenetrable de una cueva o montaña, o en el aislamiento de una isla, donde los que ansían un contacto más razonable (no necesariamente sensual) con las invisibles fuerzas Espirituales de la Vida que el que ofrece el desarrollo ortodoxo del cristianismo, pudo - y así ​​lo hizo - encontrar satisfacción.

Toda la leyenda del Grial, entonces, al menos de acuerdo a este análisis, puede leerse como una historia codificada sobre una iniciación a veces terrible a realidades sobrenaturales, con implicaciones que se extienden a lo físico, y la Capilla Peligrosa es el lugar simbólico primario de este momento decisivo de prueba y de transición.



Pero - y esto es crucial - ¿es la Capilla Peligrosa necesariamente un lugar al que vas, o quizás puede ser algo que viene a ti? En Realidad Daimónica, Patrick Harpur escribe provocativamente sobre varios tipos de iniciación a realidades daimónicas/liminales /sobrenaturales, incluyendo no sólo las habituales (pero demoledoras) experiencias chamánicas de muerte-y-renacimiento, sino también el poder de la iniciación espontánea de los sueños, que está abierto a todo el mundo. Entonces, de repente pasa a considerar un tipo separado de iniciación, que es cualitativamente distinta del resto, y que ilustra haciendo referencia a la vida y obra de John Keel, autor de The Mothman Prophecies y muchos otros. Las palabras de Harpur, y lo que señalan, son impresionantes:

Consideraré otra forma de iniciación. Cuesta describirla, y de hecho puede que no sea nada apropiado llamarla “iniciación”, puesto que aparentemente no implica la experiencia de muerte y renacimiento de los viajes chamánicos subterráneos y celestes. Pero implica un cambio, en ocasiones dramático, en el receptor, a menudo en forma de un desarrollado sentido del Otro Mundo y un mayor grado de sabiduría a la hora de relacionarse con él.

A diferencia de la experiencia chamánica del Otro Mundo como un reino daimónico penetrado durante estados alterados de conciencia, este otro tipo de iniciación sucede a la inversa: el Otro Mundo penetra en este mundo. Nuestra realidad cotidiana es realzada, repleta de sincronicidades extraordinarias, trascendencias y sucesos paranormales. Las personas que investigan lo daimónico son particularmente proclives a ella, aunque puede ocurrirle a cualquiera que se dedique a la persecución de algún tipo de conocimiento o verdad (¡todos los estudiosos saben, por ejemplo, que el libro que necesitan puede caer a sus pies desde la estantería!).

Termina con una declaración que resuena y resuena con las leyendas del Grial con su terrible escenario iniciático daimónico de la Capilla Peligrosa: “En otras palabras, es un tipo de iniciación orientada hacia un objetivo y, como tal, podría decirse que es una búsqueda”.

Esto es fascinante. Esto es revolucionario. Sin embargo, basado en mi propia experiencia, y también en la de un puñado de amigos y conocidos, así como en el testimonio de la ficción del horror cósmico con su vibrante y venerable tropo de los inesperados y desagradables descorrimientos y rasgamientos del velo de la realidad (ver Los Sauces y El Wendigo de Blackwood, La llamada de Cthulhu y La música de Erich Zann de Lovecraft La Secta del Idiota y Nethescurial de Ligotti, Los Sucesos en la Granja de Poroth y El Negro del Cuerno, de Klein) - sobre la base de todo esto, me pregunto si el tipo de iniciación que Harpur describe, en la que el Otro Mundo irrumpe en éste, podría no suceder porque alguien la busca sino simplemente porque aquello quiere suceder: espontáneamente, de forma inesperada, inevitablemente, e irremediablemente.

Tengo que preguntarme si sucede no como el resultado de una búsqueda, no porque uno lo ha estado buscando, sino porque aquello lo persigue a uno.

* * *



Como dice en esta grabación, Terence McKenna, al hablar de la socavación y transmutación psicodélica de la experiencia de la realidad de una persona (tal era la misión de toda su vida), brinda una explicación realmente idónea de la Capilla Peligrosa:

Robert Anton Wilson (...) acuñó el término Capilla Peligrosa. Esto es cuando sucede algo en tu vida y todo comienza a encajar y a tener sentido, demasiado sentido, ya que parece venir desde el exterior y parece querer decir que o estás perdiendo tu cordura o de alguna manera eres el foco central de una conspiración universal que está llevándote hacia algún avance inimaginable. En el camino al misterio pasas por etapas de amar a todo el mundo, campos geométricos coloridos en movimiento, vidas pasadas, lo que sea. Pero estos son sólo hitos en el camino. Cuando finalmente llegas a “la cosa”, la forma en que sabes que has llegado es que te quedas mudo de asombro. Vas a decir: “¡Dios mío, esto es imposible. Esto es inherentemente imposible. Si la palabra imposible se inventó por algo es por esto. Esto no puede ser!”. Ahí nos encontramos en la cancha. Estamos en presencia de la verdadera coincidentia oppositorum.

En julio de 2012 fue revelado, a través de una lectura pública de un fragmento del libro de las memorias de Dennis McKenna de próxima publicación, The Brotherhood of the Screaming Abyss: My Life with Terence McKenna, que su hermano Terence sufrió una horrible experiencia durante un viaje de hongos psicodélicos en 1988 o 1989, el cual resultó ser tan traumático que lo hizo abandonar las drogas psicodélicas, a excepción de pequeñas dosis en ocasiones poco frecuentes, por el resto de su vida. Esto cayó como una bomba en la considerable comunidad que presta atención a este tipo de cosas, ya que Terence fue conocido por defender dosis “heroicas” de psicodélicos durante muchos años después en sus libros y charlas, y dado a que Dennis afirmara en el extracto del libro que muchas de las cosas que Terence continuó patrocinando en sus últimos años, incluyendo la mayor parte de sus especulaciones más locas sobre el 2012, la Onda de Tiempo Cero, las inteligencias alienígenas del hipermundo psicodélico, y la organización espontánea futura de la inteligencia orgánica a través de la Internet global - en otras palabras, las cosas por las que era más popular – eran sólo parte de un show, simplemente una performance filosófica que le servían para pagar las cuentas. El extracto fue leído en voz alta por Bruce Damer a una audiencia en el Instituto Esalen, en un evento organizado por Damer y Lorenzo Hagerty (anfitrión y creador del podcast Psychedelic Salon) y titulado “Un Chapuzón Profundo en la Mente de Terence McKenna”. Pero entonces, sorprendentemente, fue sacado de la página Web del podcast, y Lorenzo puso una nota explicando que “a petición de Dennis McKenna y la familia McKenna este podcast permanecerá fuera de línea de forma indefinida. También han solicitado que los comentarios sean borrados... Por desgracia, dicho material de su próximo libro era parte de un primer borrador y no será incluido en la edición publicada del libro”.

Así es como Dennis McKenna, en ese pasaje ahora perdido de The Brotherhood of the Screaming Abyss - que al menos alguien astuto ha conservado en la forma de una transcripción parcial - describe la horrible ordalía que cambió la vida de su hermano:

La crisis fundamental y existencial de Terence llegó abruptamente, en algún momento de 1988 u ‘89. Todo lo que pasó después de ese evento fueron efectos colaterales. No sé exactamente cuándo sucedió, ni exactamente qué fue lo que sucedió; Estoy reconstruyéndolo a través de lo que Kat [su esposa en aquél momento] me ha dicho, pero ella me ha ofrecido pocos detalles, y yo me resisto a sondear.

Sucedió mientras vivían en la Isla Mayor (Hawái), y fue durante un viaje de hongos que compartieron que fue absolutamente aterrador para Terence. Fue aterrador porque, por alguna razón, el hongo se volvió en su contra. El espíritu gentil, sabio, y humorístico del hongo que él había llegado a conocer y en el que confiaba como un aliado y un maestro se arrancó la careta para revelar un abismo de desesperación existencial absoluta. Terence repetía, al menos por lo que Kat me dijo, que se trataba de “una ausencia de todo sentido, una ausencia de todo sentido”. Y esto indujo pánico en Terence, y probablemente, especulo, la sensación de que se estaba volviéndose loco. No pudo manejarlo. Los esfuerzos de Kat para tranquilizarlo fueron infructuosos. Después de esa experiencia, él nunca volvió a tomar hongos, y tomó otras drogas psicodélicas, como DMT y ayahuasca, sólo en raras ocasiones y con gran renuencia.

Sea cual sea el contenido específico de aquella experiencia psicodélica, debió provocar el colapso cognitivo de la visión del mundo de Terence y precipitó su crisis existencial, y lo más notable fue que él no lo vio venir. No lo vio venir.

- De Dennis McKenna, The Brotherhood of the Screaming Abyss: My Life with Terence McKenna, fragmento ahora extirpado

Esto me pareció extraordinariamente fascinante, no sólo porque es una mirada reveladora a un lado hasta ahora desconocido de Terence McKenna, cuya vida y sabiduría se han vuelto muy importantes para mí en los últimos años, sino porque encaja con una especie de perfección irritante con lo que describí en mi novela Teeth como el efecto psicológico/espiritual ampliamente envolvente que experimenta el narrador cuando se inicia a la fuerza en una experiencia de terror cósmico sobrenatural. Varios días después del evento desencadenante, que ocurre cuando el narrador observa un mandala y lo ve como una apertura hacia un abismo infernal de dientes devoradores, él se hace consciente de un cambio catastrófico en su psique:

¿Cómo había llegado a esto en tan poco tiempo? Poco menos de dos semanas antes, había estado llevando una vida bastante satisfactoria con un futuro brillante en el mundo académico. Hallaba placer en mi trabajo y en mi modesta vida social, incluyendo romances ocasionales. Había poseído una intensidad intelectual y emocional brillante que granjeaba elogios de mis profesores. Y sin embargo, todo eso se había torcido y socavado en un tiempo sorprendentemente corto. Cuando intenté considerar mi futuro no vi nada, excepto un túnel negro interminable orlado de experiencias dolorosas y sin sentido. El futuro era un camino oscuro y vacío que serpenteaba a través de un paisaje maldito hacia las ruinas de una ciudad muerta. El viaje era una pesadilla y el destino un infierno. Mis antiguas metas y placeres cubrían mi psique como los cadáveres secos de mis seres queridos, y no quería nada más que hundirme en el olvido, no importaba si era el sueño o la muerte.

¿Todo esto era realmente cierto? ¿Era mi vida, era la existencia misma, de verdad lo que ahora percibía?: nada más que un breve interludio en una serie  ininterrumpida de horror, un sueño a veces entretenido pero en última instancia vano que estaba destinado a terminar con un terrible despertar a la permanente realidad del caos, de la locura, de la pesadilla, de...

- Matt Cardin, Teeth

Que esto describiera esencialmente el estado interno de mi propio mundo real cuando lo escribí - un estado que había evolucionado inexorablemente de aquellos ataques nocturnos y (aparentemente) sobrenaturales que drenaban mi alma - y que hoy, unos diecisiete años después de que escribiera esa historia, se haga manifiesto que Terence McKenna, representante del recientemente maduro y prometedor renacimiento psicodélico, y una figura cada vez más importante en mi propio panteón intelectual, puede haber tenido un encuentro transformador con semejante vacío succionador de almas de la total y horrible ausencia de sentido mientras estaba en comunión con su amada planta maestra - que todo esto sea cierto no sólo me alarma, sino que refuerza la sospecha que ha crecido en mí a través del tiempo, a pesar de que he encontrado mi manera de salir de ese infierno mental-emocional-filosófico:

Todos estamos jugando con fuego, aquellos que perturbamos activamente la conciencia, y también aquellos que experimentamos este tipo de perturbaciones inducidas por poderes externos a nuestro conocimiento y control. En palabras de la narración de cierre de una clásica serie de terror semanal de TV, el aspecto pesadillesco de la realidad daimónica, el aspecto al que los grandes escritores de ficción de horror cósmico han accedido e ilustrado en sus obras “siempre está ahí, esperando a que entremos en él, y a la espera para entrar en nosotros”. Esto no es una mera expresión poética, ni es mero entretenimiento estético o intelectual para aquellos atraídos por el lado oscuro de la ficción, el cine, la filosofía y la espiritualidad. Esta es mortalmente real.

Wilson habló de la Capilla Peligrosa en cuanto a la percepción de la llegada de un aliado espiritual que nos ayuda a atravesar una crisis. Pero hay otro pasillo de la Capilla donde los aspectos del aliado son decididamente más oscuros, y dónde es terriblemente difícil de verlo y entenderlo como un aliado. El hecho de que el aliado clásico en las tradiciones esotéricas y ocultistas occidentales sea nuestro propio demonio, genio, o Santo Ángel Guardián, hace que este aspecto oscuro de la experiencia sea aún más preocupante; este “yo superior”, es un demonio o daimón que, de acuerdo con la antigua comprensión occidental, representa el plan y diseño divino para nuestra vida - y que, en el contexto de hoy en día podemos metaforizar como la “mente inconsciente”, sobre todo en sentido junguiano – entonces: ¿qué significa cuando ésta, la más íntima y personal de todas las posibles realidades psicológicas/espirituales aparece en la forma de una presencia demoníaca para agredirte?