miércoles, 16 de noviembre de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 47

Lectura de Illuminatus semana 47

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 521 a la 531 inclusive)



Culmina la lectura del Tarot de Mama Sutra; Hagbard le explica a Joe la diferencia entre las distintas Órdenes Illuminati; John Dillinger nos resume la historia de sus cuatro hermanos; Jim el Sonriente va tras la última águila calva americana...  

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Esta semana hay nuevas revelaciones: una de ellas es que los “verdaderos” Illuminati (o, mejor dicho, la rama de los Illuminati a la cual Hagbard representa) son anarquistas que rechazan toda autoridad y practican un anarquismo epistemológico – como diría Paul Feyerabend – y ontológico (como luego diría Hakim Bey).

Ya nos enteramos que, según los Mitos de Illuminatus, Hagbard era el quinto Illuminatus y que Atlanta Hope, Mama Sutra y Pat Walsh eran dobles agentes que colaboraban con él; ahora Hagbard nos cuenta cuál es la diferencia entre la Orden a la cual él pertenece y la de los Saure, y cuál es el objetivo que persiguen (págs. 525, 527, 528, 529):

“En resumen, los Illuminati son benevolentes, compasivos, amables, generosos, etcétera, etcétera. Súmale todos los adjetivos complementarios que se te ocurran. Abreviando, somos los buenos (...) Los hermanos Saure solamente pensaron que eran Illuminati, Hitler y Stalin solamente pensaron que eran Illuminati. El viejo Weishaupt solamente pensó que era un Illuminatus. Es así de simple. La moraleja de la historia es: cuídense de las imitaciones occidentales baratas (...) De ahora en más, olvida que represento a los Illuminati originales. De hecho, en los siglos recientes no hemos utilizado ese nombre para nada. Empleamos solamente las iniciales AA escritas de esta manera:” escribió en una caja de fósforos del Hotel Danau:

A:.A:.



“Muchos escritores ocultistas han hecho algunas conjeturas sorprendentes sobre su significado” continuó. “En realidad no significa un carajo. Para prevenir que nuestro nombre fuera robado y malversado de nuevo, no tenemos nombre. Quienquiera que crea haber adivinado el nombre e intente hacerse pasar como un iniciado declarando que en realidad somos Atlantis Arcanum, Argenteum Astrum, o alguna otra cosa, inmediatamente revela que es un impostor. Es un truco estupendo. Hubiera sido bueno que se nos hubiera ocurrido varios siglos atrás. Los Saures no eran Illuminati. Tampoco lo fueron Weishaupt y Hitler. Fueron llana y simplemente impostores. Primero se convencieron a sí mismos y luego convencieron a otros. Los verdaderos Illuminati, la A:.A:., nunca estuvo involucrada en política o en cualquier otra forma de manipulación o coacción hacia la gente. Nuestros intereses son completamente diferentes. Haz lo que quieras es nuestra ley. Solamente hemos tomado acción directa en las últimas décadas, cuando el destino de la Tierra pareció estar colgando de un hilo. Así y todo, hemos sido cautos. Sabemos que el poder corrompe. Por lo general hemos actuado no-actuando, a través de lo que los taoístas llaman wu-wei. Pero luego las cosas se nos fueron de las manos. Ellos actuaron con mucha rapidez… la cagamos, un poco. Pero solamente porque la inacción total parecía conducir al desastre total”.

Nunca hemos buscado poder. Hemos buscado dispersar el poder, y liberar a la humanidad. Lo que en realidad significa: ayudarla a descubrir que es libre. Todo el mundo es libre. El esclavo es libre. El arma más poderosa no es esa plaga liberada en Las Vegas o cualquier nueva súper-bomba de hidrógeno. El arma más poderosa siempre ha existido. Cada hombre, cada mujer y cada niño la poseen. Es la habilidad de decir No y aceptar las consecuencias. ‘El miedo es fracaso’. ‘El miedo a la muerte es el origen de la esclavitud’. ‘No tenéis otro derecho que el de ejercer vuestra voluntad’. El ganso puede romper la botella en cualquier momento. Sócrates tomó la cicuta para demostrarlo. Jesús fue a la cruz para demostrarlo. Está a lo largo de toda la historia, en todos los mitos, en toda la poesía. Está a la vista todo el tiempo”.



El nombre de los ‘Illuminati verdaderos’, A:.A:., por supuesto, es una referencia a la Orden que Aleister Crowley fundó en 1907 tras el colapso de la Golden Dawn.

Esto de los Illuminati como anarquistas nos retrotrae al comienzo del libro, donde vemos que la deducción de Saul Goodman en la página 53 ¡había sido realmente acertada!

Ya que casi todo ha sido intentado en el curso de la historia humana, encontremos algo que no haya sido probado (por lo menos en gran escala) y ése será el estado al que los Illuminati tratan de llevar al resto de la humanidad. Se probó el capitalismo. Se probó el comunismo. Incluso se probó el Impuesto Único de Henry George en Australia. Se probaron el fascismo, el feudalismo y el misticismo. Nunca se intentó el anarquismo (...) Los Illuminati eran anarquistas.

Volviendo al pasaje de esta semana, Hagbard luego le explica a Joe cómo y por qué se infiltró en la orden de los ‘falsos Illuminati’ para ser el quinto Illuminatus Primus junto a los cuatro Saure (pág. 531):

El error de Weishaupt, Hitler, Stalin y los Saures fue creer la propaganda que nuestro fundador esparció en contra de sí mismo - eso, y creer que estaban en comunicación con él, cuando solamente estaban en contacto con una parte sucia de sus propias mentes inconscientes. No hubo ningún espíritu maligno llevándolos por el mal camino. Estaban transitando el mal camino por cuenta propia. Y nosotros estábamos siguiéndoles el tranco, intentando evitar que causaran mucho daño. Finalmente, a principio de los 60s - luego de que cierta metedura de pata en Dallas me convenciera de que las cosas se estaban saliendo de sus cauces - me contacté directamente con los Cinco. Ya que yo conocía los verdaderos secretos de la magia y ellos solamente sus distorsiones, me fue fácil convencerlos de que yo era un emisario de esos seres a los que ellos llaman los Jefes Secretos, o los Grandes Antiguos, o los Resplandecientes. Al estar medio locos, reaccionaron de una manera inesperada para mí. Los Cinco abdicaron y me señalaron a mí y a los Saures como sus sucesores. Decidieron que estábamos entrando a la era de Horus, el niño-dios, y que por lo tanto debía dársele una oportunidad a la juventud para manejar las cosas - de ahí la promoción de los Saures. Me sumaron a mí porque yo parecía saber de qué estaba hablando. Pero entonces surgió el verdadero problema: no pude convencer a los Saures de nada. Esos niños cabezas duras no creían una palabra que yo dijera. Me dijeron que yo era mayor de treinta años e indigno de confianza. Te dije que la verdad estuvo a la vista todo el tiempo; cualquiera que tenga ojos puede ser capaz de interpretar lo que ha estado sucediendo desde el comienzo de los 60s. Los magníficos y temidos Illuminati del pasado habían caído bajo el control de un grupo de chicos ignorantes y maliciosos. La era de los niños conquistadores coronados.



La “metedura de pata en Dallas” es – por supuesto – el asesinato de JFK, y “la propaganda que nuestro fundador esparció en contra de sí mismo” a la que Hagbard se refiere son las cinco historias alternativas “con ciertos cambios que nos harán parecer los bastardos más grandes de la historia” que Gruad reparte entre sus adeptos atlantes (ver página 430); lo que Hagbard no dice aquí, es que él mismo cometió el mismo error de creer la falsa propaganda de Gruad, hasta que se enteró de la verdad gracias al descubrimiento de Howard el delfín en las ruinas de la Atlántida (pág. 430 también):

Un delfín descubriría entre las ruinas de la Atlántida que la caída de la Estrella Dragón era mentira. Ni tampoco podían adivinar que Hagbard Celine reevaluaría la historia de los Illuminati cuando le fue reportada dicha revelación, y no tenían ni idea de la decisión que tomaría, la cual haría cambiar inesperada y sorprendentemente todas las conspiraciones

Este descubrimiento, y el cambio de perspectiva y la decisión de Hagbard suceden justo cuando comienza la novela, el 10 de abril de 1976 (ver página 17), ¡solo un par de semanas antes del Eskatón! De hecho, el mismo Celine se lo dice a Joe en la página 525:

La semana pasada las cosas comenzaron a acelerarse, y me volví ‘malo’ – deliberadamente ordené y pagué por la muerte de varias personas, y puse en marcha procesos que provocarían otros decesos. Sabía lo que estaba haciendo, sabía - y sé - que tendré que pagar por ello. Decisiones semejantes son extremadamente extrañas en la historia de la Orden, y mi superior, el Dealy Lama, intentó persuadirme de que esta vez esa decisión también era innecesaria. Yo no estuve de acuerdo; tomé la responsabilidad. Ningún hombre, dios o diosa puede cambiarlo. Pagaré, y estoy listo para hacerlo, donde quiera y cuando quiera que me presenten la factura.

Creo que este breve pasaje de la página 525 explica por qué Hagbard quería hacer que Joe lo asesinara: una cuestión de restablecer el equilibrio...

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“La rueda del Tarot es la rueda de Dharma” dice Mama Sutra finalizando su lectura del Tarot a Robert Putney Drake en la página 522.

Dharma es una palabra sánscrita que suele traducirse como “ley”, “orden”, “estatuto” – aunque también como “religión”, “lo correcto”; proviene de la raíz sánscrita dhr, “sostener, mantener, soportar”, que a su vez viene de la raíz indoeuropea dher (sostener, soportar); dher es la raíz también del adjetivo latino firmus (firme, sujeto, sólido, fuerte). Enfermo viene de infirmus (no firme), y es bastante similar a adharma (lo opuesto a dharma) que significa “débil, vicioso, frágil”. 

En el budismo, Dharma significa “ley u orden universal”, pero también se llama Dharma a las enseñanzas del Buda, siendo estas un reflejo de las leyes universales; aquí el budismo une el macrocosmos y el microcosmos de manera similar a como lo hacen los herméticos con la Ley de Correspondencia del Kybalión: “como es arriba es abajo”. En su libro El Budismo, Alan Watts explica que el dharma, en el budismo Mahayana, está dividido en cuatro ‘reinos’:

1-      Ji en japonés, o shih en chino, es el reino de las cosas y los sucesos ordinarios, el mundo ‘normal’, la particularidad, la diferenciación.
2-      Ri en japonés, o li en chino, es el principio universal que subyace a todas las particularidades, la unidad que sustenta a la multiplicidad.
3-      Ri ji muge, está compuesto por ‘multiplicidad’ (ji), ‘unidad’ (ri) y ‘muge’ que significa ‘sin obstáculos’. Es la ausencia de contradicción entre la unidad del mundo y sus particularidades.
4-      Ji ji muge: la unidad desaparece y sólo hay un mundo sin obstáculos entre ji y ji – entre una particularidad y otra. No existe oposición, nada que deba ser unido: es la idea de la interdependecia mutua simbolizada por la Red de Indra



En el drama (no dharma, jeje) interpretado por los cuatro actores de este segmento (Robert Putney Drake, Mama Sutra, Hagbard Celine y el Dealy Lama), cada uno de ellos parece representar uno de los mundos o niveles del Dharma: RPD el de las cosas, Mama Sutra el de la unión, Hagbard el de la ausencia de la contradicción y el Dealy Lama el estadio superior, la Red de Indra, el Wu-Wei.

También veo una correspondencia con cuatro senderos bien definidos: el materialismo escéptico o seudoescéptico y nihilista de la visión del universo mecánico de RPD, el realismo mágico de Mama Sutra, el sendero mágicko que Aleister Crowley denomina ‘dramático’ (que consiste en la dramatización de la leyenda de los dioses) que es el de Hagbard Celine (dramatiza la Última Cena, y – como veremos luego – el rito de el dios griego Pan) y por último, el sendero del Wu-Wei, el no-hacer del zen, encarnado por el Dealy Lama.

En la entrada anterior hablábamos de la relación entre Hagbard y R.P. Drake como la de reflejos qlifóticos y sobre qué era lo que los diferenciaba; pues bien, en el fragmento de esta queda aún más clara la diferencia: el deseo de dominio. Comparemos la actitud de Hagbard y de Drake ante la ‘rueda del Dharma’. En la página 525 Hagbard le dice a Joe:

Los Illuminati son benevolentes, compasivos, amables, generosos, etcétera, etcétera. Súmale todos los adjetivos complementarios que se te ocurran. Abreviando, somos los buenos (...) Cuando digo ‘bueno’, debes comprender que todos los términos son relativos. Somos tan buenos como nos es posible en este jodido sector de la galaxia. No somos perfectos. Hay una razón para eso. Es la ley básica de la magia y está en todos los libros (...) ‘Lo que das, recibirás’ (...) Esa es una ley científica, no un mandamiento moral. Los mandamientos no existen porque no hay ningún mandatario. Toda autoridad es ilusoria, tanto en la teología como en la sociología. Todo es radicalmente libre, e inclusive espantosamente libre. La primera ley de la magia es tan neutral como la primera ley de movimiento de Newton. Dice que la ecuación se equilibra, y eso es todo lo que dice. Eres libre de hacer el mal y de provocar dolor, si es que crees que debes hacerlo. De cualquier manera, una vez hecho, nunca escapas de las consecuencias. Siempre vuelve. Ninguna plegaria, sacrificio, mortificación o súplica lo cambiará, al igual que no cambiarían las leyes de Newton o de Einstein. Por lo tanto somos ‘buenos’, como dirían los moralistas, porque sabemos lo necesario para tener una muy buena razón para ser buenos

Por su parte, y refiriéndose básicamente a la misma ley, Robert Putney Drake dice (páginas 521 y 522):

Si, puedo aprender a ver todo el Gran Cuadro glorioso. Puedo ver a todos los hombres defecando y orinándose en los pantalones antes de morir en Chateau-Thierry, mirando sus propias tripas caer sobre sus regazos y gritando a través de un agujero que ya no es una boca, puedo ver todo eso como manifestaciones de esa armonía sublime, inefable y sagrada que está más allá de toda palabra y razón. Claro. Puedo verlo de esa forma si dejo la mitad de mi cerebro fuera de servicio y me auto-hipnotizo para pensar que el punto de vista desde esa extraña perspectiva es amplio y profundo, y más real que la visión de cualquier otra mente que piensa con claridad. (...) Si apunto hacia el mal, produciré mal. La Rueda y sus balances armónicos y sus paradojas sanadoras son solamente otro mito de los débiles y los derrotados. Un solo hombre fuerte puede detener la Rueda o destruirla si es lo suficientemente atrevido

Podría decirse que Hagbard se adapta al Dharma y que RPD quiere que el Dharma se adapte a él. Y ya sabemos cómo termina el viejo RPD...



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En la página 524 vemos que alguien grafiteó:

LAS PALOMAS EN LAS JAULAS DE B. F. SKINNER
SON PRISIONERAS POLÍTICAS

Este mismo grafiti vuelve a aparecer en La Trilogía del Gato de Schrödinger de RAW, aunque allí es Markoff Chaney quien lo pintaba. Por lo que deduzco, Wilson tenía una relación un poco de ‘amor/odio’ (por llamarla de alguna manera, no quiero decir que realmente lo odiara) con Burrhus F. Skinner. Se nota en la obra de RAW una admiración por los descubrimientos llevados a cabo por Skinner en el terreno conductista, pero cierto rechazo a la aplicación que el propio Skinner daba a dichos hallazgos. Además, según Wilson, Skinner era el rival de Leary en Harvard; de Disparador Cósmico I

El gran rival de Leary en Harvard, el Dr. B.F. Skinner, pionero del enfoque conductista, rechazó las psicologías intuitivas y poéticas de freudianos y jungianos considerándolas poco científicas. Mientras que Leary estaba de acuerdo con esto, sintió que Skinner mismo había tomado un giro igualmente equivocado, utilizando como modelo los mecanismos de tire-y-empuje (acción/reacción) de la física newtoniana. “La psicología no se transformará en ciencia copiando la física de los siglos pasados” me dijo Leary. “Tenemos que aprender a usar los mejores modelos de la física de este siglo”. Él sentía que estos modelos serían relativistas, y describirían las diferentes coordenadas de la realidad experimentadas por diferentes organismos como intercambios de señales en el espacio-tiempo.

B.F. Skinner


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En la página 530, Hagbard y Joe tienen este interesante diálogo:

“Nuestro líder, conocido como Prometeo el portador del fuego, o Lucifer el portador de la luz, o Quetzalcoatl la estrella matutina, o la serpiente del jardín, o el hermano malvado de Osiris, Set, o Shaitan el tentador - bueno, para resumir, él se arrepintió”. Hagbard levantó una ceja. “¿Te intriga eso lo suficiente como para silenciar tu escepticismo un momento y dejarme terminar una frase?”.

“¿Se arrepintió?” Joe se sentó derecho nuevamente.

“Seguro, ¿Por qué no?” la vieja sonrisa maliciosa de Hagbard, ausente durante la última semana, retornó. “Si Atlas se puede encoger de hombros y Telémaco puede estornudar, ¿Por qué Satán no se puede arrepentir? (...) Ese es el secreto que nunca ha sido revelado. No hay quietud en ninguna parte del cosmos, y menos aún en la mente de las entidades que poseen una. La falacia básica de todos los malos escritores - y los teólogos son escritores notablemente malos - es crear personajes de cartón que nunca cambian. Él nos dio la luz de la razón, y al ver cómo la desperdiciábamos, se arrepintió. La historia es más complicada, pero ese es el resumen esencial. Al menos es lo que yo comprendía hasta hace una semana. La cuestión importante a dejar en claro es que él nunca buscó poder o apuntó hacia la destrucción. Eso es un mito…”.

“Creado por la oposición” dijo Joe, “¿No? Lo leí en la defensa de Mark Twain a Satán”.

“Twain fue sutil,” dijo Hagbard bebiendo un poco más de brandy, “pero no lo suficiente. No, el mito no fue creado por la oposición. Fue creado por nuestro fundador en persona”.



En primer lugar quiero comentar lo de los cambios (que resalté en cursiva), ya que es algo que hablamos desde el comienzo de la lectura de Illuminatus: ya desde la entrada de la semana 2 decíamos otra de las claves de la novela es el I Ching, ya que ninguna característica es fija y vemos que los personajes van mutando, de la misma manera que un trazo yin mutable (6) o yang mutable (9) de determinado hexagrama muta para brindar un hexagrama complementario. En la entrada de la semana 34 decíamos que tal vez George y Harry son dos de los ejemplos más claros de esta mutación, transformación o evolución; George comienza su aventura como un personaje miedoso, culposo y un tanto masoquista, pero luego de una serie de iniciaciones a las que es sometido por Hagbard, supera sus inhibiciones y tiene “la Gran Duda”. Aquí Hagbard lo explica muy bien: “La falacia básica de todos los malos escritores - y los teólogos son escritores notablemente malos - es crear personajes de cartón que nunca cambian”. Incluso ‘Lucifer’ se arrepiente...

La figura de “Prometeo el portador del fuego, o Lucifer el portador de la luz, o Quetzalcoatl la estrella matutina, o la serpiente del jardín, o el hermano malvado de Osiris, Set, o Shaitan el tentador”, por supuesto, es interesantísima y está presente en casi todas las mitologías del mundo: el arquetipo del rebelde, el que va contra el orden establecido y luego es derrotado y demonizado. Tanto Prometeo como Lucifer querían entregarle a la humanidad algo que pertenecía sólo a los dioses, el fuego del conocimiento; el conocimiento es poder, poder es privilegio, por ende repartiendo equitativamente ese conocimiento se destruye la pirámide del poder, se desvanecen los privilegios, y el orden impuesto se desmorona: un resumen del ideal anarquista.



En Prometheus Rising, Robert Anton Wilson señala:

El mito griego de Prometeo encadenado (el Titán que trajo la luz a la humanidad y que es eternamente castigado por ello) es la sinécdoque, el símbolo perfecto de cómo el tercer circuito ha sido manejado en la mayoría de las sociedades humanas.

Cabalísticamente, la caída de Lucifer – o la caída de la séfira Daath – es lo que crea la séfira en la que nos hallamos, Malkuth, el Mundo o el Reino, por eso me parece que no es casual que se mencione a Lucifer en este segmento (ver entrada de la semana 32 donde incluimos un esquema del Árbol de la Vida previo a la caída de Daath); de hecho, en los evangelios se lo llama “príncipe de este mundo”.

Por el lado de los Mitos de Illuminatus, podemos marcar lo siguiente: Hagbard afirma que Lucifer/Prometeo es el fundador de su orden; antes, había dicho que Gruad había sido el creador de los Illuminati; por ende, Lucifer=Gruad. Hagbard dice que el mito de que Lucifer buscaba poder o destrucción fue creado por él mismo, igual que las versiones terribles que Gruad reparte entre sus adeptos atlantes...

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Ya sabíamos que en los Mitos de Illuminatus Dillinger no era uno, sino que eran ¡cinco! hermanos gemelos. En el segmento de esta semana, el propio Dillinger (bah, uno de ellos) se encarga de explicarnos su historia y sus particularidades (pág. 526):

Éramos cinco (...) Mis padres lo mantuvieron en secreto. Eran alemanes, gente muy supersticiosa y reservada. No querían reporteros merodeando ni titulares sobre los quintillizos. Mucho después le sucedió a la familia Dionne.

El que relata la historia a George Dorn es John-John Dillinger, que está en Ingolstadt junto al resto de la tripulación de Hagbard; él fue quien mató a Wolfgang Saure con balas de plata (pág. 467). John Herbert Dillinger (alias Frank Sullivan) es el que estaba en Las Vegas y ayudó a Saul Goodman, Barney Muldoon y Markoff Chaney a encontrar a Carmel en las cuevas Lehman; John Herbert es el que fue iniciado en los JAMs por Harry Pierpont, y dirige el sello discográfico Laughing Buddha Jesus Phallus Inc; también es el que recibió a Joe junto a Simon para enviarlo a su iniciación. John Hoover Dillinger reside en Mad Dog, Texas, bajo el seudónimo D.J. Hoover. Fue el que sacó a George Dorn de la cárcel junto a Mavis y quien le diera la idea a Horace Naismith para fundar la sociedad ‘John Dillinger Murió por Ti’. Los otros dos Dillingers están muertos. John Edgar Dillinger “era rápido y furioso. Fue él el que le disparó al guardia del banco en Chicago mientras el resto de nosotros estábamos vacacionando y descansando en Miami. Siempre fue el impulsivo. Tuvo un ataque al corazón en el ’43 y se fue joven a la tumba” dice John-John en la página 527. En cuanto a John Thomas Dillinger, falleció en el ’69. “En 1968 estaba en Chicago realizando una misión para los JAMs junto a un espía inglés chiflado llamado Chips”; durante las protestas de la Convención Democrática respiró los gases lacrimógenos y su enfermedad respiratoria se agravó hasta llevarlo a la tumba en 1969. Es probable que fuera el acompañante del inglés (Chips) que viajara en la misma furgoneta policial que Simon Moon (ver página 115), aunque no se lo menciona.





viernes, 11 de noviembre de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 46

Lectura de Illuminatus semana 46

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 510 a la 520 inclusive)



Seguimos viendo los resultados del Eskatón: los discordianos siembran pistas que apuntan contra los Illuminati que están en posiciones de poder en el gobierno; hacemos un salto hacia atrás en el tiempo y vemos una lectura de Tarot que Mama Sutra le realizó a Robert Putney Drake en la década de 1930...

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En la entrada anterior hablábamos que la cercanía del fin de la novela implicaba una especie de vuelta al inicio y la similitud con la idea de Uroboros, y en la sección de esta semana volvemos a (al menos) tres cosas que nos recuerdan al comienzo de Illuminatus: el olor a pescado podrido es una.

Al comienzo del Primer Viaje o Kether, Saul Goodman y Barney Muldoon acudieron al escenario de la explosión de las oficinas de la revista Confrontación, donde un olor fuerte golpeó sus fosas nasales (pág. 19); se trataba, claro, de la tienda de mascotas cuyas peceras habían explotado por la onda expansiva del atentado, y los peces exóticos estaban pudriéndose en el piso; el oficial James Patrick Hennessy, con gran pesar, les cuenta a Saul y Barney que muchos de esos peces eran criadores bucales egipcios, unos peces muy raros y caros. Ahora, al comienzo del Último Viaje, Hagbard Celine percibe un olor espantoso en la suite del Hotel Danau donde 23 ancianos nazis murieron la noche del Eskatón; pero el olor no proviene de los cadáveres: un viejo camarero (pág. 511) le informa que la pecera del cuarto se había roto y el olor era de los peces en descomposición, entre los cuales había... ¡criadores bucales egipcios!



Esto, claro, es un juego de palabras con la expresión en inglés “there’s something fishy going on here” que podría traducirse como “aquí hay algo sospechoso” o como diríamos en Argentina, “acá hay gato encerrado”, aunque se traduce literalmente como “algo huele a pescado”. Y ciertamente había algo sospechoso en la explosión de Confrontación tanto como en la muerte aparentemente sin causa de los 23 ancianos. Wilson y Shea juegan con la metáfora de la expresión y la hacen literal: los personajes realmente sienten olor a pescado podrido. Con este recurso también envían un guiño a su público atravesando la cuarta pared y adelantándose – tal vez – a otra ruptura mayor de la membrana que separa a la ‘ficción’ del universo de Illuminatus del ‘verdadero mundo real’ de los lectores... pero ¡no nos adelantemos demasiado!

El otro elemento que nos remite al comienzo es el Relator Incorpóreo, que aquí vuelve a aparecer buscando una identidad, y el párrafo que leemos en la página 512...

El teléfono está sonando a lo lejos, arrastrándome nuevamente hacia un cuerpo, un yo, un propósito, rompiendo en pedazos mis recuerdos de haber sido el maestro de ceremonias. Me siento y levanto el tubo. “Hirsch” digo.

...es muy similar a otro de la primera parte de la novela (pág. 18), cambiando solamente el nombre:

El teléfono sonó a las 2:30 A.M. de la madrugada del 24 de Abril. Entumecido, atontado, abatido, y a tientas en la oscuridad, encuentro e identifico un cuerpo, un ‘yo’, una acción. “Goodman” digo al descolgar, apoyado en un brazo y sin lograr despertar (...) A esta altura ya no recuerdo haber sido el maestro de ceremonias, o los ecos que retengo se confunden con el sueño.



Luego, en la página 513, el Narrador Incorpóreo adopta otro ‘yo’, un águila calva americana. De manera similar, en las primeras páginas de la novela, también incurría en el reino animal, solamente que en aquel caso lo hacía a través de Howard el delfín (ver pág. 17).

El tercer elemento que vincula este segmento con la primera parte de Illuminatus es que a Zev Hirsch le hacen probar su propia medicina haciéndolo pasar por la misma y escalofriante iniciación masónica que sufrió Saul Goodman cuando fue secuestrado en el club Playboy por los Illuminati (ver pág. 160), sobre lo cual hablamos en la entrada de la semana 14. Página 512

Estoy atrapado, los tres me rodean, y Jubela reclama “dinos la Palabra”, Jubelo repite “dinos la Palabra”, y Jubelum desenfunda la espada, “dinos la Palabra, Zev Hirsch…”.

Me parece que este recurso de repetir – como si se tratase de un espejo – las cosas que sucedían al inicio es utilizado por los autores para graficar el giro de la rueda que vuelve a comenzar, como en el Tarot, con su paso de El Mundo a El Loco para iniciar el recorrido nuevamente, la corriente descendente del relámpago de Kether y la dirección ascendente de la serpiente de Malkuth. Sobre esto, pueden leer más en el Apéndice Lamed de Illuminatus, en la página 598.

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Cabalísticamente, creo que las menciones al reino animal en el segmento de esta semana se correlacionan con Malkuth, el Reino Terrenal: los criadores bucales egipcios, Perri la ardilla y Hali Uno el águila calva.

A partir de la página 517 leemos sobre una lectura del Tarot que Mama Sutra le realiza a Robert Putney Drake a comienzos de la década de 1930. La tirada de tarot que Mama Sutra pone en práctica, justamente, sigue el esquema del Árbol de la Vida de la Cábala. La tirada sigue esta figura:

- En Kether, la Muerte invertida
- En Chokmah, el Rey de Espadas
- En Binah, el Príncipe de Bastos
- En Chesed el Cinco de Bastos invertido
- En Geburah, el Mago
- En Tipareth, el Loco
- En Netzach, el Diablo
- En Yod, el Nueve de Espadas invertido
- En Yesod la Torre
- Y en Malkuth, los Enamorados invertidos.



No vamos a ponernos a hacer un análisis detallado de la tirada de Mama Sutra (ya que de eso se encarga ella misma en el texto), pero podemos señalar que parece ser bastante profética. En la página 520 le dice a RPD:

 “Empecemos desde arriba: La Muerte invertida. Tú rechazas a la Muerte, por lo tanto el Loco no puede renacer y tomar el sendero de la mano derecha luego de cruzar el Abismo. Entonces toma el camino de la mano izquierda: la destrucción de la Torre. Hay un solo final para esa cadena kármica, hijo mío. Los Enamorados significan Muerte, del mismo modo que la Muerte significa Vida. Estás rechazando la muerte natural, por lo tanto estás rechazando la vida natural”.

¡Y vaya que esto se cumple! Como analizábamos en la entrada de la semana 26, R.P. Drake rechaza la Muerte tradicional al traicionar a los Illuminati y caer en las fauces del devorador de almas: escogió autoflagelarse para el resto de la eternidad, en el que sería un equivalente lovecraftiano al tradicional infierno del cristianismo.



También volvemos a un tema que tocamos antes, en la entrada de la semana 23: Robert Putney Drake y Hagbard Celine parecen ser reflejos qlifóticos. En el fragmento de esta semana vemos que – al igual que Celine – la comprensión de Drake de la naturaleza humana es agudísima.

El viejo Drake, para hacerle justicia, no habría adquirido su fortuna sin cierta sagacidad en lo concerniente a las peculiaridades humanas. “Comienzo a comprender” dijo lentamente.

“El dolor es una trampa. Por eso pusiste el vidrio roto en tus zapatos aquella vez. El temor a la pobreza es una trampa. Por eso es que estabas mendigando en las calles. Estás buscando convertirte en un superhombre, como esos chicos locos de Chicago, los ‘thrill killers’. Lo que le hiciste a esa puta el año pasado fue parte de todo esto ¿Qué otra cosa has hecho?”.

“Un montón” dijo Robert encogiéndose de hombros. “Las suficientes como para ser canonizado como santo o para ser quemado por adorador del diablo. A pesar de eso, nada de esto parece mejorar las cosas. Todavía no he encontrado la manera”. Súbitamente hizo otro esfuerzo y las cadenas se deslizaron hasta el suelo. “Simplemente yoga y control muscular” dijo sin orgullo. “Las cadenas de la mente son mucho más duras. Desearía que fuesen químicas, tener una llave al sistema nervioso…”.

“Robert,” dijo el viejo Drake, “irás con un loquero. Te obligaré a hacerlo si no vas voluntariamente”.

Y así fue como el Dr. Faustus Unbewusst adquirió un nuevo paciente

La cuestión que los diferencia es la falta de empatía de RPD hacia sus semejantes y su hambre de poder, algo que Hagbard logra soltar al delegar el poder en otros (como en el caso de la Srta. Portinari).

Algo que me llamó la atención de este pasaje, es una frase en particular que el psicólogo de Drake anota en su cuadernillo:

RPD no es homo latente. Psicópata avanzado. Moralmente imbécil.

En la ya mencionada entrada de la semana 23, decíamos que tanto R.P. Drake como Celine eran fuertes figuras de Tiphareth: líderes natos, machos alfa con capacidad de conducción y figuras casi mesiánicas. Allí dábamos varios ejemplos, y entre ellos a Aleister Crowley. Y aquí es donde me llamaron la atención las palabras “moralmente imbécil”. Hace unos años leí Aleister Crowley: The Nature of the Beast de Colin Wilson y allí el autor se refiere al bueno de Aleister con esas mismas palabras. En su momento me molestó bastante el enfoque moralista de Colin Wilson, esa cosa del biógrafo de ponerse en juez del sujeto de su biografía ¿será que las figuras Tiphareth suelen parecer ‘moralmente imbéciles’ a las personas que no tienen esa inclinación?



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Los discordianos, mediante la Srta. Portinari, comienzan a deshacerse de los agentes Illuminati enquistados en las esferas de poder, aprovechando que la Orden ha quedado acéfala luego de la muerte de los Saure. Pero lo hacen de una manera peculiar: a cada ‘agente’ le dicen lo que dicho agente quiere escuchar y le presentan información que concuerda con su propio sistema de creencias, teorías, y obsesiones; por ejemplo, a Danny Pricefixer, la Srta. Portinari le brinda documentos que prueban que “los Relámpagos de Dios son la tapadera más activa del Culto del Signo Amarillo”, utilizando así a favor de los planes discordianos la creencia de Pricefixer en el Culto del Signo Amarillo, que le había sido inculcada por Mama Sutra, a pesar de que no sabemos si dicho culto existe ‘realmente’ (recordemos que para Mama Sutra los Illuminati eran los “chicos buenos” y los discordianos los “chicos malos”). Lo mismo había pasado con 00005: Portinari le entrega información confidencial e incriminatoria (ver págs.. 503/4) sobre agentes Illuminati infiltrados en el gobierno británico diciéndole que eran agentes de BUGGER, la supuesta organización criminal que obsesiona a 00005, pero en la que nadie más que él cree y que posiblemente no exista... Joe Malik, consciente de esta movida discordiana, le recrimina a Hagbard (pág. 511):

“No me gusta incriminar a nadie. Ni siquiera a gente como Hirsch y Hope”.

“¿Nos acusas de conducta anti-ética?” preguntó Hagbard inocentemente.

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El monólogo ‘NO’ de Mary Lou Servix (que comienza en la página 513 y continúa en varios párrafos en páginas posteriores) es un obvio homenaje de los autores al monólogo ‘SÍ’ de Molly Bloom del Ulises de Joyce. Éste “consiste en un soliloquio a cargo de Molly Bloom: ocho larguísimas oraciones compuestas de seguido (sin signos de puntuación) describen los pensamientos de Molly, la esposa de Bloom, mientras yace en la cama al lado de su marido”. El parlamente de Mary Lou sigue la misma estructura sin signos de puntuación y a la deriva:

No Destruyeron a Billie Freschette lenta y horriblemente y destruyeron a Marilyn Monroe rápida y súbitamente como un relámpago destruyeron a Papá y a Mamá pero mierda lo digo en serio no me destruirán a mí No Aunque sea mejor con Simon que con cualquier otro hombre aunque sepa más que cualquier otro que haya estado conmigo

Molly Bloom:

Sí porque él nunca había hecho tal cosa como pedir el desayuno en la cama con un par de huevos desde el Hotel City Arms cuando solía hacer que estaba malo en voz de enfermo como un rey para hacerse el interesante con esa vieja bruja de la señora Riordan que él se imaginaba que la tenía en el bote y no nos dejó ni un ochavo todo en misas para ella sola y su alma grandísima tacaña

En la traducción de Illuminatus, verán que en el monólogo de Mary Lou aparecen algunos signos de puntuación (puntos, sobre todo). En realidad los puntos no estaban en el original en inglés, pero mientras estaba traduciendo los usé como guía para separar las frases, después iba a borrarlos. No sé qué pasó, se ve que me olvidé de hacerlo, my bad.