jueves, 18 de diciembre de 2014

EL DIABLO EN LA CHIMENEA (por RAW)

El diablo en la chimenea

Un cuento de terror lovecraftiano y psico-arqueología

por Robert Anton Wilson Publicado el 27 de diciembre 1999 en Whoa!

Traducción: Mazzu



Nueve años atrás en Burlington, Carolina del Norte, un grupo de gente decente, cristiana, y trabajadora que se llamaba a sí misma ‘la Iglesia del Tabernáculo de la Verdad’ realizó un juicio contra el bien conocido elfo Santa Claus.

Acusaron al Sr. Claus, representado en el tribunal por un muñeco relleno, de toda clase de delitos y faltas graves. Lo acusaron de paganismo. Lo acusaron de perjurio por afirmar ser San Nicolás. Incluso lo acusaron de alentar el abuso de menores al aparecer en anuncios de whisky. Peor aún, lo declararon culpable de todos los cargos, pero principalmente por ser un elfo viejo y jovial - es decir, un dios pagano que intentaba robarle la Navidad a Cristo.

Esta no fue la primera vez que el Sr. Claus recibió una patada por parte de una congregación cristiana. Allá por los años 60s, el Papa Juan XXIII expulsó de la Iglesia Católica Romana al viejo payaso sospechosamente alegre. Los Testigos de Jehová siempre han denunciado a Santa por su desagradable pasado pagano. (También reconocieron a los árboles de Navidad como símbolos fálicos mucho antes que Freud.) Muchos fundamentalistas creen que todos los dioses paganos son básicamente un dios falso - el mismo demonio con diferentes disfraces - y piensan que el disfraz es débil en el caso de este elfo en particular. Sólo se necesita hacer un mínimo cambio de letras, ellos señalan, para revelar a Santa Claus como SATAN CLAUS.

En cierto modo pienso que los fundamentalistas tienen razón esta vez. Santa no sólo tiene una ascendencia pagana desagradable sino también una historia familiar bastante criminal. Déjenme iluminarlos...

Como señaló Weston La Barre hace mucho tiempo en su clásico La Danza de los Espíritus: Los Orígenes de la Religión, se pueden encontrar remanentes de un dios-oso primordial desde el fondo de Sudamérica hasta América del Norte y el Polo Norte, y a lo largo de la mayor parte de Europa y Asia. Esta deidad aparece en pinturas rupestres al sur de Francia fechadas alrededor de 30,000 aC. Podemos encontrarlos, a él y a ella (porque este dios es bisexual), enmascarados en Artemisa, Arduina, y el Rey Arturo, todos desenmascarados por el astuto trabajo detectivesco de los folkloristas - y de los etimologistas, que fueron los primeros en divisar al dios-oso cuando identificaron la raíz indoeuropea ard, que significa oso. Podemos rastrear las huellas del dios-oso en formas decrecientes en cientos de cuentos de hadas de Europa y Asia. Y podemos encontrar los rituales de este dios viviente entre las tribus indígenas de las Américas.

Y tanto Santa, como Peter Pan, el Hombre Verde de los festivales de Primavera, y el Bufón de la Corte - y (de una manera extraña) el querido personaje del vagabundo de Chaplin -  tienen rasgos del dios que camina como un hombre, y que actúa a veces de manera desagradable, otras veces como un payaso, y que era asesinado y comido ritualmente por la mayor parte de nuestros antepasados en el Edad de Piedra, quienes así se convertían en uno con su dios, para así (si el ritual funcionaba) volverse tan valientes como él. Ver La Rama Dorada de Sir James Frazer para los detalles más sangrientos.

Y juro que el mismo dios-oso marcha pesadamente a través de cada página de la obra maestra de psico-arqueología de Joyce, Finnegans Wake. Si no me creen, consulten Third Census of Finnegans Wake de Adaline Glasheen.

La mayoría de los folkloristas reconocen al “caníbal del bosque” como una reliquia humanizada del dios-oso. La heroína, en cientos de relatos, se topa con él durante una misión de misericordia. Él por lo general le formula tres acertijos a la protagonista, y si ella los resuelve con éxito, en lugar de comérsela él se convierte en su aliado y le ayuda a alcanzar su meta. El Silencio de los Inocentes es una variación de esta historia. Otra es Caperucita Roja.

¿Qué? ¿Hannibal Lecter uno más de la grosera familia de Santa?

Sí, en efecto.



En algunas zonas rústicas de Europa - y probablemente en Kansas -, Santa conserva huellas de su pasado carnívoro. A los niños les dicen que si son “buenos” todo el año Santa los recompensará, pero si son “malos” se los comerá. Si, el Hombre de la Bolsa, El Cuco, el Pookah o Puck son todos de ascendencia bastante osuna, aunque algunas veces también se han mezclado otros dioses animales.

Como escribió el Viejo Tío Loco Ezra en el Canto 113, “Los dioses no han regresado. Ellos nunca nos han abandonado”.

Jung podría declarar el caso así: los Dioses, como arquetipos de la sub-alma humana genética (o “inconsciente colectivo”), no pueden ser asesinados o desterrados; siempre regresan con una máscara nueva pero con el mismo significado simbólico. Ejemplo relacionado: las jóvenes de la antigua Grecia a menudo eran seducidas o violadas por los sátiros; en las tierras árabes, observamos un brote similar de djinns (genios) cachondos; en la India estaban los devas. En las Eras Oscuras del cristianismo, esto también comenzó a ocurrirle a hombres jóvenes, sobre todo a los monjes. Llamaron íncubo a dicha criatura lasciva. Hoy en día sucede a nuestro alrededor, y los abusadores vienen del Espacio Exterior. Tanto el demonio sexual, como la Gran Madre, la Sombra, nuestro héroe osuno, y los tres hermanos que dan caza al dragón (¿los reconocen en Tiburón? ¿Pueden verlos haciendo su numerito de Los Tres Chiflados?) - son fuerzas arquetípicas que siempre regresan bajo nombres nuevos. Sir Walter Scott los llamó “la tripulación que nunca descansa”.

Y el dios-oso parece muy activo últimamente. Ha aparecido de manera prominente en tres piezas recientes de la cultura popular (las películas Leyendas de Pasión, y Al Filo del Peligro, así como en la novela La Chica que Amaba a Tom Gordon, de Stephen King) y se coló en la literatura moderna no sólo a través de Joyce, sino también a través de la gran parábola de Faulkner “El Oso”. También aparece para poner el remate en ¿Por qué estamos en Vietnam? de Norman Mailer

Mientras tanto, a Santa, el aspecto de Bufón/Payaso/Dios de la fertilidad del Padre Oso, también le sienta bastante bien, a pesar de ser expulsado frecuentemente por ciertos cristianos torvos y estrechos. Ha logrado exitosamente robarle la Navidad a los cristianos y nos trae alegría y lujuria pagana a la mayor parte de nosotros todos los años, justo cuando más las necesitamos, en pleno invierno. Su rostro radiante aparece por todas partes y aunque tengamos una pequeña guerra cultural entre aquellos que desean invocarlo mediante el alcohol y aquellos que prefieren invocarlo a través de la marihuana, todos compartimos la creencia pagana, al menos durante casi una semana, de que la mejor manera de conmemorar el solsticio y las cenizas moribundas del año es formar un círculo de amor y colocarnos todos juntos.


Yo mismo como pagano no lo haría de ninguna otra manera.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Fue la Sociedad Discordiana una fachada de la CIA? Por Adam Gorightly

¿Cómo fue que el Principia Discordia fue incluido entre los archivos de las investigaciones sobre el asesinato del Presidente John Fitzgerald Kennedy? ¿Y cómo fue que uno de los investigadores terminó creyendo que ‘una religión de adoradores de la diosa griega del caos y la confusión’ estaba involucrada en el homicidio del mandatario? ¿Fue la Sociedad Discordiana una fachada de la CIA?

JimGarrison, fiscal de distrito de Nueva Orleans desde 1962 a 1973, señalando los errores e inconsistencias presentes en el informe de la Comisión Warren sobre el asesinato de J. F. Kennedy (la cantidad de disparos, la teoría de “La Bala Mágica”, etc.), decidió reabrir a fines de la década del 60 las investigaciones sobre el caso, centrado principalmente en la idea de una conspiración que implicaba a la CIA, el FBI y el ejército

Kerry Thornley, cofundador del discordianismo junto a Greg Hill, se involucró en la investigación en defensa de la memoria de Oswald. Thornley había estado junto a Oswald en la Marina y habían sido muy amigos.

Para refrescar un poco la memoria sobre este caso fascinante, recordemos lo que decía Robert Anton Wilson en Disparador Cósmico I:

El discordianismo está en directa contradicción con los fundamentos monoteóricos - monoteístas de la religión occidental, la lógica occidental y la ley occidental, las cuales asumen, cada una en su terreno, que hay un solo modelo correcto verdadero. La gente religiosamente dogmática en el sentido judeocristiano, los lógicos que no han comprendido la demostración de Gödel, y los legistas de todo tipo, son las últimas personas en la Tierra que apreciarían la filosofía del discordianismo.

Sin embargo, de manera totalmente quijotesca, Kerry Thornley, arrastrando tras de sí todo su bagaje discordiano, insistió en involucrarse en la AsesinatodeKennedyManía de los ‘60s y fue a ver directamente a un abogado - el Fiscal de Distrito de New Orleáns, Jim “el Gigante Verde Alegre” Garrison. Lo mismo hubiera sido si hubiera recurrido a un teólogo tomista.

En 1967, luego de leer Rush to Judgment de Mark Lane, y algunos otros libros sobre el asesinato de JFK, Kerry concluyó que su viejo amigo Oswald tal vez no había sido el asesino del presidente, después de todo; quizás realmente hubo una conspiración. Inocentemente, Kerry fue a N. Orleans y mantuvo varias charlas prolongadas con Jim Garrison, quien había abierto una nueva investigación destinada a descubrir dicho complot.

Thornley y Garrison no formaron un buen equipo, por decirlo con palabras suaves. De hecho, durante su último encuentro, se mandaron mutuamente al carajo. La ley y el discordianismo no se mezclan. Kerry abandonó New Orleans e informó coléricamente a todos sus amigos y contactos que Garrison era un demagogo inescrupuloso que estaba organizando una cacería de brujas para entusiasmar a los crédulos e impulsar su propia carrera política. Los asistentes de Garrison contraatacaron con una serie de acusaciones ridículas contra Thornley.

(...) [los investigadores de Garrison] divulgaron que Thornley habría formado parte del grupo de asesinos de Kennedy - y, de hecho, lo bautizaron “el segundo Oswald”. La teoría del “segundo Oswald” había sido sugerida por el profesor Popkin en el libro llamado precisamente The Second Oswald).

(...) [y] en la prensa underground, Thornley y otros sospechosos de Garrison fueron retratados como una extraña banda de homosexuales fanáticos nazis satanistas de la CIA. Era como una vuelta del mccartismo de los ‘50s, esta vez lanzado desde la izquierda.

En medio de todo esto, Thornley descubrió que el tejano Allan Chapman, uno de los asistentes de Garrison, creía que el asesinato de JFK era obra de los Illuminati bávaros.

La Operación Jodementes pareció volverse en contra de sus propios creadores... Como habíamos adelantado previamente, Adam Gorightly ha publicado un libro que relata en detalle la relación entre Kerry Thornley, Harvey Lee Oswald, Jim Garrison y el asesinato de Kennedy. A continuación les presentamos la traducción de un fragmento de Caught in the Crossfire (Atrapado en el Fuego Cruzado) que Adam posteó en Historia Discordia


¿Fue la Sociedad Discordiana una fachada de la CIA?

Por Adam Gorightly


Traducción: Mazzu





Entre los investigadores no oficiales más pintorescos de Jim Garrison (también conocidos como los “irregulares”) estaba Allan Chapman quien suscribía a la teoría de que el asesinato de JFK había sido orquestado por los Illuminati de Baviera, la infame sociedad secreta tan mentada en los anales de la tradición conspirativa.

Después de enterarse de la teoría de Allan Chapman sobre los Illuminati, y con el apoyo de algunos de sus compañeros bromistas de la Sociedad Discordiana, Kerry Thornley inició lo que se conoció como la Operación Jodementes (Operation Mindfuck, OM), una campaña diseñada para joder con la mente de Garrison mediante el envío de anuncios falsos que sugerían que él (Kerry) era un agente de los Antiguos Videntes Iluminados de Baviera (AISB). Entre los culpables que ayudaron a perpetrar la OM estaba ni más ni menos que Robert Anton Wilson. Como Kerry señaló más adelante:

Wilson y yo fundamos (la rama de) los Illuminati Bávaros Anarquistas para hacer pasar un mal rato a Jim Garrison, uno de cuyos ayudantes creía que los Illuminati manejaban todas las principales cadenas de televisión, los Conspiradores Bávaros Secretistas (CBS), los Antiguos Bávaros Conspirados (ABC) y la Nueva Baviera Conjurada (NBC).

Otro de los “irregulares” – el investigador Harold Weisberg - también era blanco de los comunicados de la OM como se demuestra en la siguiente carta anónima escrita por Robert Anton Wilson:

Estimado señor Weisburg

Tengo miedo de firmar esto con mi nombre, pero hay ciertos hechos sobre los asesinatos de los últimos años que usted debería saber. Un hombre llamado Homer Ravenshurst, otro llamado Simon Moon, y otro – que es negro – llamado Hassan Saba X (-----– ilegible). Hassan Saba X consigue la droga y ellos la fuman

Esto es lo que importa con respecto a los asesinatos. Estos tres hombres simulan ser de izquierda pero en realidad son derechistas y están reclutando gente para una sociedad secreta llamada Illuminat Eye. Los he escuchado bromear sobre los asesinatos de manera realmente cínica, si entiende lo que quiero decir.

Cuando están drogados dicen cualquier cosa.

Todos estos nombres son ficticios, pero el tal Homer Ravenhurst en realidad se llama algo así como Hornly o Hornsby y era amigo de Oswald. Oswald también pertenecía a los Illuminat Eye.

Debo permanecer en el onanimato[1].

P. S. El tal Ravenhurst o Hornly tiene calcomanías que pega en los edificios que dicen ‘Sirhan Vive’. Esto puede darle una idea.



Carta de la OM de Robert Anton Wilson a Harold Weisberg.
De la colección de Harold Weisberg.

La carta es insondable a menos que uno esté familiarizado con las travesuras discordianas a las que Thornley y sus cohortes se dedicaban durante este período. La carta en broma de Wilson a Weisberg menciona a alguien llamado Homer Ravenhurst, a otro llamado Hassan Saba X, además de Simon Moon y los Illuminat Eye. En la tradición discordiana, el seudónimo de Kerry Thornley era Omar Khayyam Ravenhurst, y así la mención de Wilson de “Homer Ravenhurst” era una forma lúdica de jugar con la mente de Weisberg. En cuanto a Simon Moon, en algún momento fue un alias de Wilson, y más tarde fue un personaje de la Trilogía Illuminatus!, de Wilson y Shea. Hassan Saba X (o Hassan-i-Sabbah X) era un personaje ficticio, un militante negro que Thornley y Wilson crearon para propagar la mitología Illuminati, quien posteriormente sería inmortalizado en una carta falsa publicada en la edición de abril 1969 de la revista Playboy en el período en que Wilson fue editor. En cuanto a los Illuminat Eye mencionados en la carta Weisberg, eran un guiño evidente a la ya mencionada sociedad secreta omnividente de Baviera. No se sabe lo que pensó Weisberg sobre esta carta; Sin embargo, le pareció tan importante como para colocarla entre sus archivos para que los futuros investigadores reflexionaran sobre ella.

Estos comunicados de la OM hicieron sospechar a Garrison que la Sociedad Discordiana era una fachada de la CIA involucrada en el asesinato de JFK. Tan extravagante como puede parecer, las personas con tendencias conspirativas podrían encontrar cierto mérito en esta teoría, debido al hecho de que casi todos quienes participaban en la Sociedad Discordiana de Nueva Orleans estaban, de una manera u otra, conectados a la investigación de Garrison, ya sea como testigos, sospechosos o informantes.

Según la leyenda, la primera edición de la Biblia Discordiana - Principia Discordia - fue impresa fuera de las horas de trabajo en un mimeógrafo en la oficina de Jim Garrison, donde se produjeron sólo cinco copias. Esta operación de copia clandestina se realizó casi dos años antes de la investigación de Garrison, y presuntamente fue perpetrada en la oficina del fiscal del distrito por una mecanógrafa llamada Lane Caplinger, que era amiga del cofundador de la Sociedad Discordiana Greg Hill. (Lane resultó ser hermana de una poetisa del Barrio Francés llamada Grace Caplinger, que era amiga de Thornley y de Hill. Más tarde Grace se aventuró en Hollywood y cambió su nombre por el de Grace Zabriskie, y ha hecho numerosas apariciones en cine y televisión, incluyendo el papel de la madre de Laura Palmer en Twin Peaks.)

En cuanto a Greg Hill, su asociación con la investigación de Garrison fue mínima, consistiendo en una carta que escribió al fiscal de distrito en apoyo a Thornley. Garrison, seguramente habiendo ya tomado la decisión en cuanto a la culpabilidad de Kerry, probablemente después de recibirla colocó dicha carta de inmediato en el picapapeles.

Sr. Garrison,

He recibido una carta de Kerry Thornley pidiéndome que le escriba a usted para ponerme a su disposición y responder sobre cualquier duda que ud. tenga o ser de alguna ayuda. Estoy dispuesto a colaborar.

Kerry y yo hemos sido amigos durante años, desde antes de que él entrara al Cuerpo de Marines y se hiciera amigo de Oswald. Y, de hecho, Kerry y yo fuimos a Nueva Orleans juntos el 01 de febrero cuando él empezó a escribir The Idle Warriors – sin embargo, yo me fui en septiembre para volver a la universidad en L.A. mientras que él se quedó para completar su manuscrito.

Debo añadir que he estado siguiendo su investigación (el L.A. FREE PRESS le ha brindado cobertura) y estoy impresionado por su esfuerzo. Tenga razón o esté equivocado, o un poco de ambas cosas, quiero que este lío sea llevado al tribunal público. Y, al igual que ud., no creo que el gobierno tenga el derecho de engañar intencionalmente a sus ciudadanos. Ya que esto es una parte fundamental de la cuestión, estaré encantado de prestar todo el servicio que pueda.

Respetuosamente

Gregory Hill



La carta de Greg Hill a Jim Garrison, 19 de febrero de 1968.
Cortesía de los Archivos Discordianos.

Si bien es un hecho que Hill y Thornley estaban en posesión de la primera edición del Principia Discordia, lo que comúnmente no es conocido es que Roderick “Slim” Brooks –otra pieza clave en la Sociedad Discordiana de Nueva Orleans - también recibió una copia de esta rara primera edición.

Slim Brooks resultó ser la primera persona que Thornley conoció cuando se mudó a Nueva Orleans. A principios de 1961, Slim y un personaje sombrío llamado Gary Kirstein – quien generalmente aparece con el seudónimo de “El Cuñado” – involucraron a Thornley en conversaciones sobre cómo matar a un presidente y, en particular, a JFK. Thornley más adelante sospechó que había sido manipulado por Brooks y Kirstein en estas conversaciones con la intención de hacerlo caer como un chivo expiatorio en el asesinato de JFK.

Parece bastante probable que Slim Brooks fuera en realidad Jerry Milton Brooks, un ex empleado de Guy Banister y miembro de los Minutemen, una organización de la milicia anticomunista de extrema derecha activa durante la década de 1960. Según el ex portavoz nacional de los Minutemen, R.N. Taylor:

Creo que el individuo a quien llamaban Slim Brooks era Jerry Milton Brooks, o el hermano de Jerry... Si se trataba Jerry, era una de las personas más extrañas que he conocido. Único en su clase. Para bien y para mal. Sé que pasó un tiempo en Banister y ese grupo en los 60s. Él era un archivo caminante de nombres, direcciones, números de teléfono, etc. Tenía una mente muy fotográfica, ciertamente sorprendente a veces. Nunca supe realmente de qué lado estaba. Siempre seguirá siendo un enigma para mí.

También se puede suponer, con cierto grado de certeza, que los restantes destinatarios de la primera edición Principia Discordia fueron Barbara Reid y Roger Lovin, ambos miembros de la Sociedad Discordiana de Nueva Orleans. De hecho, una tarjeta de la Sociedad Discordiana de 1965 registra a Lovin como jefe de la sección de Nueva Orleans.




Tarjeta de membresía de la Sociedad Discordiana.
Cortesía de los Archivos Discordianos.

Lovin - conocido en la Sociedad Discordiana como Fang the Unwashed (Fang el que No se Lava) - fue identificado por el testigo de Garrison, Bernard Goldsmith, como conectado a Lee Harvey Oswald en Nueva Orleans, así como presuntamente involucrado con la invasión a la Bahía de Cochinos. Cualquiera sea el caso, Lovin tenía la reputación de ser una estafador encantador que, por lo que sabemos, podría haber estado engañando a Goldsmith sobre sus conexiones con Oswald y la Bahía de Cochinos.



Una foto rara de Barbara Reid.

Tal vez el miembro más curioso de la Sociedad Discordiana de Nueva Orleans fue Barbara Reid, la persona responsable - además del mismo fiscal de distrito - de arrastrar a Kerry, gritando y pataleando, al circo de Jim Garrison. Reid afirmó haber visto a Oswald y a Thornley en Nueva Orleans en septiembre de 1963, una denuncia que Kerry negó, insistiendo en que la última vez que había estado en contacto con Oswald había sido en la Base del Cuerpo de Marines de El Toro durante el otoño de 1959. Curiosamente, Reid se convirtió en una de los “irregulares” de Garrison y, a menudo acompañó a Harold Weisberg en sus rondas de interrogatorios a los testigos del Barrio Francés.

Entre los archivos del Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (HSCA) relacionados con Kerry Thornley (que actualmente residen en los Archivos Nacionales) uno encontrará extractos de la primera edición del Principia Discordia. Parece poco probable que Kerry haya proporcionado estos documentos al HSCA, a menos que estuviera tratando de demostrar  que la Sociedad Discordiana había sido infiltrada por la comunidad de inteligencia, una teoría que lo entretuvo en ocasiones, especialmente durante el período de finales de los 70s, cuando sus paranoias se habían disparado.

Sin embargo, sospecho que puede haber sido Barbara Reid la que proporcionó estos documentos Discordianos al HSCA, ya que incluido entre los archivos del HSCA hay un certificado de afiliación a la Sociedad Discordiana otorgado a Reid y firmado nada menos que por Bull Goose of Limbo (alias de Kerry Thornley), fechado el 18 de septiembre de 1964. Reid también afirmó, en un momento u otro, que era la encarnación de la diosa Eris, lo que explicaría el caos desenfrenado que entró en la vida de Thornley durante el período de investigación de Garrison.



Certificado de membresía de la Sociedad Discordiana de Barbara Reid.
De los archivos del Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos.

Otra forma en que estos documentos Discordianos podrían haber encontrado su camino hasta los archivos del HSCA fue a través de Harold Weisberg, quien señaló en una entrevista que realizó con Roger Lovin, que Lovin “...reconoció su militancia en la Sociedad Discordiana. Hoy me entregó sus archivos sobre ese grupo...” Entonces se podría suponer que Weisberg copió estos archivos y luego se los envió a Garrison y/o al HSCA. Que Weisberg estuviera dispuesto a considerar la idea de que una religión de adoradores de la diosa griega del caos y la confusión estaba involucrada de alguna manera, es sin duda una de las teorías más locas en el folklore sobre el asesinato de Kennedy, justo al lado de las demás conjeturas de Garrison como la teoría de la emoción homosexual de matar y la participación de los temidos Illuminati de Baviera. Como Robert Anton Wilson observó en Disparador Cósmico:

Intenten imaginar a un jurado tratando de mantener una expresión seria mientras examina a unos conspirados que adoran a la Diosa de la Confusión, honran al emperador Norton como un santo, tienen un libro sagrado llamado “Cómo encontré la Diosa y qué le hice cuando La encontré”, y un personal con nombres como Malaclypse el Más Joven, Ho Chih Zen, Mordecai el Funesto, Lady L. FAB, Fang El que No Se Lava, Lord Harold Randomfactor, Onrak el Inverso, et al…

Las denuncias de que Thornley y Oswald se reunieron en Ryder Coffee House llegaron por cortesía de Barbara Reid, quien afirmó que tenía evidencias que la respaldaban en la forma de un registro de visitas perteneciente al gerente del Ryder, Jack Frazier, el cual tanto Oswald como Thornley supuestamente habían firmado. En un informe que Harold Weisberg envió a Garrison, señalaba que “varios nombres pueden estar disfrazados en este registro, por ejemplo, el de Thornley en ‘lenguaje Discordiano’ está en la novena página. Usted tiene los archivos Discordianos que obtuve en un viaje anterior. Estos reflejan quién es Omar Khyam...” Piensen lo que quieran de esto, pero al parecer Weisberg pensó que estaba tras la pista de una conspiración Discordiana y le envió a Garrison el registro de visitas de Frazier como evidencia. Una revisión del libro revela que Thornley efectivamente lo había firmado usando su personaje Discordiano de Omar Khayyam Ravenhurst, lo que indica que Kerry visitó el Ryder Coffee House al menos en una ocasión. Sin embargo, no hay evidencia de que Oswald - usando su verdadero nombre o un alias – hubiera firmado el libro de visitas. (El nombre de Carril Caplinger, quien también fuera una vez conspirador Discordiano, aparece en otra parte del registro, ¡proporcionando más evidencia incontrovertible del siniestro papel de la Sociedad Discordiana en el asesinato de JFK!)



Libro de visitas firmado por el alter ego discordiano de Kerry Thornley, Lord Omar Khayyam Ravenhurst.
De la colección de Harold Weisberg.


Robert Karno - que en ausencia de Jack Frazier estaba gestionando el Ryder Coffee House durante el período correspondiente - declaró en una entrevista con James Alcock – otro de los investigadores de Garrison - que creyó haber visto a Oswald en el Ryder en una ocasión, a pesar de que no sonaba completamente seguro: “Bueno, yo-yo creo que lo vi. Estoy casi seguro de que lo hice...” En cuanto a Thornley, Karno recordaba haberlo visto allí una sola vez, y no dijo nada acerca de haber visto a Thornley y a Oswald juntos.







[1] Nota del Traductor: sospecho que Wilson, además de incluir varios juegos de palabras como ‘Illuminat Eye’ (que fonéticamente suena como una mala pronunciación en inglés de ‘Illuminati’) y ‘onanymous’ (que traduje como ‘onanimato’, mezcla de ‘onanismo’ y ‘anonimato’) debido a  su humor característico, introdujo también estos ‘errores’ de ortografía adrede para brindarle credibilidad a la misiva; como él mismo explica en Cosmic Trigger III: “Pequeños toques de incompetencia e ignorancia que ayudan a crear la impresión de que se trataba de un verdadero y sincero artículo de periódico -- como las sillas chirriantes, toses de fondo, diálogos superpuestos, y la calidad de sonido escrupulosamente ‘mala’ que hicieron parecer ‘verdaderos’ a los noticieros artificiales de las dos mejores películas de Orson Welles: Citizen Kane y F For Fake”.

jueves, 4 de diciembre de 2014

SOÑAR CON VOLAR (Por Robert Anton Wilson)

Soñar con Volar

por Robert Anton Wilson
(Originalmente publicado en la revista Magical Blend en 1988, e incluido también en E-mail al Universo, 2005)

Traducción: Mazzu




Recientemente he estado leyendo una novela de lo más divertida llamada The Dream Illuminati de Wayne Saalman (Falcon Press, Santa Mónica, 1988). El Sr. Saalman ha encontrado un tema épico – los sueños sobre volar, y el logro del vuelo.

Históricamente, soñar con volar apareció en el inconsciente colectivo antes de que la realidad del vuelo existiera tecnológicamente, y parece plausible que si entendiéramos mejor nuestros sueños utilizaríamos nuestra tecnología de manera más sabia. Nuestras máquinas manifiestan nuestros sueños en la materia para darles coherencia, y un psicoanálisis de nuestra cultura podría derivar fácilmente de un examen de la forma en que usamos la ciencia para materializar nuestras fantasías y pesadillas.

La ciencia-fantasía del señor Saalman me hizo preguntarme: ¿por qué siempre hemos soñado con volar?, y ¿por qué hemos construido máquinas voladoras? Parece que vale la pena reflexionar “eminentemente” sobre esta pregunta en un mundo donde 200 millones de personas pasan por el Aeropuerto Internacional Kennedy cada año para volar sobre el Atlántico en un sentido u otro.

Para entender lo profundo a menudo parece útil comenzar con pistas que parecen triviales. Sugiero que contemplemos lo que ven nuestros hijos cada sábado a la mañana en la televisión. Uno de los chistes más populares de los dibujos animados muestra al protagonista caminando más allá de un precipicio sin darse cuenta de lo que ha hecho. Sublimemente ignorante, sigue caminando en el aire hasta que se da cuenta de que ha estado haciendo algo “imposible”, y entonces cae. Dudo mucho que haya algún lector de Magical Blend que no haya visto esa rutina al menos una vez; la mayoría de nosotros la hemos visto cientos de veces.

Puede parecer pretencioso ver un arquetipo junguiano esbozado de manera cruda en este cliché de Hollywood, pero síganme por un momento.

Cuando Hollywood nos quiere ofrecer algo abiertamente mítico, nos presenta a Superman, que puede “saltar edificios altos de un solo brinco”, y un héroe más reciente llamado Luke Skywalker.

El Tarot, esa enciclopedia condensada del inconsciente colectivo, comienza con la carta llamada El Loco, y el Loco es representado caminando por un precipicio, igual que el Pato Donald o Wily Coyote en los dibujos animados. Divertida coincidencia, ¿no?

Una leyenda griega (que James Joyce tomó como el arquetipo de la vida del artista) nos habla sobre Dédalo e Ícaro: Dédalo, que encarcelado en un laberinto (la “realidad” convencional), inventó unas alas y huyó volando por encima de su perseguidores, e Ícaro, hijo de Dédalo, que voló demasiado cerca del Sol Absoluto y cayó a la Tierra. Al igual que el cerdito Porky caminando más allá de un precipicio, la caída de Ícaro contiene un simbolismo que muchos han encontrado en sus propios sueños.

La orden sufí emplea como emblema un corazón alado (y la Ordo Templi Orientis emplea un círculo con alas - que simboliza tanto la vacuidad como la compleción). El dios egipcio de la sabiduría, Thoth, tenía la cabeza de una criatura alada, el ibis; su equivalente griego, Hermes, era retratado de manera más humana pero tenía alas de ave en sus sandalias.

Los hermanos Wright, que hicieron posible el vuelo para todos nosotros, siguen siendo figuras queridas en la imaginación popular, pero ¿cuántos lectores pueden nombrar a los inventores de dispositivos igualmente maravillosos (pero terrestres) como la televisión, la aspiradora, la computadora, el láser o el inodoro moderno? Mientras que otros genios parecen haber sido “olvidados por las masas”, la clásica forma de desprecio para satirizar a cualquier conservador que establece límites a lo que el arte humano puede lograr sigue siendo “les dije a Wilbur y a Orville que no lograrían remontar ese trasto del suelo”.

Sospecho que parte de la función del vuelo consiste en la destrucción de nuestro concepto de límite; abriéndonos a la visión que el Dr. John Lilly expresó tan elocuentemente en El Centro del Ciclón:

En la provincia de la mente, lo que se cree cierto es cierto o se vuelve cierto, dentro de los límites que pueden encontrarse de forma experimental. Estos límites son nuevas creencias a trascender. En la provincia de la mente, no hay límites.

El poeta Hart Crane, tratando de describir lo que Wilbur y Orville Wright significaron para su generación (él murió en 1930), escribió que desde el suceso de Kitty Hawk en adelante, se sintió “cada vez más cerca de Marte”. En 1938 las personas que encendieron la radio y sintonizaron el programa de Orson Welles ya empezado, creyeron que estaban escuchando un noticiero y que los marcianos ya habían llegado. Un salto cuántico se había producido en los límites de nuestra imaginación social – la humanidad, como dijera el poeta, se había sentido “más cerca de Marte”.

Apenas un poco más de 30 años más tarde Neil Armstrong pisó la luna, como un personaje de la ficción de Julio Verne, y diez años después nuestros instrumentos invadieron el desierto marciano ya familiar para nosotros a través de las visiones de Edgar Rice Burroughs y Ray Bradbury. Si esto no confirma la notoria afirmación de William Blake de que la “Imaginación Poética” debe ser considerada como otro nombre de “Dios”, ciertamente sugiere que la Imaginación Poética puede funcionar como otro nombre para el Destino.

Tal vez deberíamos reflexionar más profundamente sobre el hecho de que Dédalo significa “artista” en griego. Dédalo, diseñador de laberintos, encarcelado por aquellos a los que servía en un laberinto que él mismo había construido - Dédalo, inventor de las alas que lo llevaron desde la Tierra al Espacio Exterior - ¿por qué representa al Arte, en vez de representar a la Ciencia?

Bueno, para entender esto hay que recordar que los antiguos griegos no distinguían al Arte de la Ciencia como nosotros. El genio de un artista, dice Aristóteles, radica en su texne, la raíz de donde procede nuestra palabra “tecnología”; pero texne básicamente significa habilidad u oficio, o la capacidad de hacer cosas que no existían antes.

En nuestra era, como contraste, Stravinsky fue considerado “ocurrente” o “paradójico” (o deliberadamente enigmático) cuando se llamaba a sí mismo un “ingeniero del sonido”. ¿Un artista que se considera a sí mismo una especie de ingeniero? Ese es un pensamiento difícil de comprender para nosotros. Sin embargo, una breve reflexión mostrará que el conocimiento estructural preciso puede encontrarse tanto en la música de Stravinsky como en los anteproyectos de Roebling para el puente de Brooklyn – esa construcción (considerada “milagrosa” cuando era nueva) que Hart Crane tomó como símbolo de la unidad del arte y la ciencia.

Nuestro pensamiento dicotómico y dualista ha sido denunciado tantas veces últimamente que casi no necesito trabajar en ese punto. Preferiría sugerir un posible origen común del arte y la ciencia. El músico y el arquitecto, el poeta y el físico, todos son inventores de nuevas realidades - propongo que todos esos Creadores pueden ser mejor comprendidos como desarrollos evolutivos finales del tipo que primero apareció como chamán. Y recordemos que en la mayoría de las culturas los chamanes eran conocidos como “los que caminan en el cielo”, al igual que nuestro actual chamán-héroe, Luke Skywalker.

No debe considerarse accidental o arbitrario que Swift localizara en el cielo a Laputa, el hogar de los científicos, con el fin de mofarse de los científicos delirantes y utópicos de su tiempo, que no tenían los pies en el suelo; Aristófanes puso a Sócrates en las nubes para mofarse, de similar forma, de la filosofía agnóstica especulativa. El Espacio Exterior parece el hogar natural de todos los descendientes de los chamanes, llámense artistas, filósofos o científicos.

Las ironías de Swift y Aristófanes, y los mitos de la caída de Ícaro y del Pato Donald, indican que el inconsciente colectivo contiene una fuerza opuesta a nuestros sueños de volar. Esto parece inevitable. Como señalaba a menudo Jung, el explorador más importante de la psique colectiva, existe una polaridad ineludible en los símbolos del sueño y el mito, una “Ley de los Opuestos”, que Jung compara con el concepto chino de las energías yin y yang. Jekyll contiene a Hyde; el amor fácilmente se convierte en odio; Cupido y Psique reaparecen como el Fantasma de la Opera y Margarita, y también como King Kong y Fay Wray.

En el contexto actual, la Ley de los Opuestos significa que anhelamos elevarnos, pero tememos caernos. Nuestros “yos internos” se reflejan no sólo en Orville Wright elevándose como un pájaro desde las colinas de Kill Devil en Kitty Hawk, sino también en Simon Newcombe, el gran astrónomo que “demostró” matemáticamente que tal vuelo era imposible.

Como he sugerido en otro lugar, la neofilia y la neofobia - amor por la novedad y miedo a la novedad - resultan de las polaridades primordiales de la primera impronta recibida por el recién nacido. En otras palabras, lo que el Dr. Timothy Leary llama el “circuito” de bio-supervivencia del sistema nervioso (yo prefiero llamarlo sistema de bio-supervivencia oral, ya que incluye a los sub-sistemas endocrino, inmune, y neuropéptido, así como al sistema nervioso autónomo) impronta o imprime tanto las ansias básicas de exploración, como el conservadurismo básico muy rápidamente. Eso explica, creo, por qué algunos bebés “ríen con deleite” cuando son lanzados al aire y atrapados, mientras que otros gritan aterrorizados. Los infantes que disfrutan de esta experiencia de vuelo, sugiero, ya tienen la impronta neofílica y aquellos que a los que los aterra tienen la impronta neofóbica.

Por supuesto, “el universo” puede contar por encima de dos (aunque los lógicos aristotélicos no puedan) y muy pocos de nosotros somos neófilos puros o neófobos puros. Más bien, nos tambaleamos sobre un gradiente entre la neofilia y la neofobia - entre la alegría y la ansiedad, entre el conservadurismo y el experimentalismo, entre el anhelo de volar y el miedo a caer. A veces nos sentimos como Juan Salvador Gaviota, convencidos de que “el verdadero cielo no tiene límites” y tratamos de volar más alto y más rápido; otras veces nos convertimos en las viejas gaviotas reaganistas, señalando nerviosamente que volar demasiado alto y demasiado rápido arruinará nuestro cerebro, y que contradice directamente las costumbres tradicionales de la bandada. Contenemos tanto a Orville Wright remontándose en el aire hacia un futuro “donde ningún hombre ha ido antes”, como a Simon Newcombe demostrando que Orville ciertamente caerá y reventará como Humpty Dumpty.




Como escribió Joyce tan poéticamente:

Mi gran habitación azul, el aire tan tranquilo, escaso de nubes. En paz y en silencio. Me podría haber quedado allí arriba solamente para siempre. Es algo que nos esquiva. Primero lo sentimos. Pero luego nos mareamos al verlo caer ahora sobre mí bajo las alas abiertas como si hubiera venido de los Arkángeles, me hundo y moriría debajo de sus pies, humilde y tontamente (humbly dumbly), sólo para ser lavado.

A pesar de las múltiples imágenes oníricas aquí presentes (la lluvia irlandesa cayendo para convertirse en el río Anna Liffey, Lucifer y sus huestes cayendo del cielo, la caída de Adán, Eva, y Humpty Dumpty, María recibiendo la semilla divina del Arcángel, Magdalena lavándole los pies al Salvador, el Paráclito descendiendo como paloma para brindar el don de lenguas a los apóstoles, un ama de casa lavando los platos) Joyce invoca principalmente nuestra profunda conciencia de que la gravedad “nos tira hacia abajo”, nuestro profundo anhelo de liberarlos de este “lastre” y dispararnos de nuevo a nuestro hogar por encima de las nubes.

En 1988, la antigua creencia egipcia y gnóstica de que nuestro origen y nuestro destino van mucho más allá de la Tierra ya no parece tan pintoresca y extraña como lo era para las generaciones anteriores. En libros como Info-Psicología del Dr. Timothy Leary, Panspermia Cósmica del Dr. Francis Crick, y Evolución Desde el Espacio de Sir Fred Hoyle, aparece un cuerpo de evidencia que sugiere fuertemente que la vida no comenzó en este planeta, sino que llegó aquí desde el espacio. A pesar de que las interpretaciones de estos filósofos-científicos brillantes difieren, sus tipos diversos de evidencias provenientes de diferentes campos de investigación parecen demostrar enérgicamente que la evolución es más antigua y más universal de lo que pensábamos tradicionalmente. Cuando uno termina de leer sus libros comienza a sospechar que el punto de vista biológico ortodoxo – que ve a la evolución terrestre como algo apartado de los resultados de la evolución cósmica – es la resultante de suposiciones pre-copernicanas tácitas sobre el aislamiento y la centralidad de la Tierra.

Además de las obras sofisticadas y cultas de Leary, Crick y Hoyle, también hemos sido testigos recientemente del crecimiento de un vasto cuerpo de literatura “vulgar” o popular que argumenta la proposición de que antiguos astronautas trajeron la vida a este planeta (o si bien no toda la vida, al menos engendraron a los seres humanos post-Neanderthal). En lugar analizar los errores en los argumentos de esta literatura aparentemente “chiflada”, podría ser más esclarecedor, supongo, preguntarnos por qué este mito tan popular ofrece a las masas una forma poco sofisticada y antropocéntrica de las teorías más sobriamente presentadas en obras como Info-Psicología, Panspermia Cósmica y Evolución Desde el Espacio ¿Por qué encontramos a mentes de primera y de segunda categoría de repente preocupadas por la evolución extraterrestre, mientras que las mentes de novena categoría abrazan cada vez más a la ufología pop?

¿Y por qué, uno puede preguntarse a continuación, este tema también aparece en el centro de la película de ciencia-ficción más bella, más “inquietante”, y más analizada de todos los tiempos – la magnífica 2001 de Kubrick?

Cuando una Idea o Arquetipo aparece en estudios eruditos, en tabloides, en creencias folklóricas, en nuevos cultos, y en el gran arte más o menos al mismo tiempo, uno sospecha la presencia de lo que en su libro Sobre Cosas que se Ven en el Cielo Jung llamó “un cambio en la constelación de los arquetipos”. En términos de la neurociencia actual, lo que Jung quiere decir, sospecho, es que el “diálogo” ADN/SNC - el “lenguaje” neuropéptido entre los genes y el cerebro - nos está preparando para un nuevo salto evolutivo.

En The Dream Illuminati, hay una escena en la que el héroe dice sin rodeos:

Me di cuenta de que yo sólo era tan libre como imaginara serlo y que no había ningún límite de la altura a la que pudiéramos volar

Aquí volvemos a ver que el Arquetipo del vuelo acarrea siempre una conexión umbilical a la idea de la trascendencia de todos los límites. (“Lo que se cree cierto es cierto o se vuelve cierto...”)

Y hay que preguntarse nuevamente si no hay algo más que mera fantasía infantil escondiéndose detrás del concepto del Pato Donald caminando en el aire hasta que “recuerda” que eso “es” oficialmente “imposible” en nuestra realidad-túnel actual.

En 1904, cuando Einstein empezaba a escribir su primer artículo sobre la relatividad y los hermanos Wright estaban probando el prototipo del aeroplano que finalmente funcionó después de muchos fracasos, Aleister Crowley, el místico más controvertido de nuestro siglo, “recibió” - o creó por medio de la Imaginación Poética – un documento que él siempre consideró como un comunicado de una Inteligencia Superior. En este trabajo, llamado Liber Al o El Libro de la Ley, está contenido lo que pretende ser un mensaje de Nuit, la diosa egipcia de las estrellas, dilucidada en los comentarios de Crowley como la conciencia suprema del cosmos, o la suma total de todas las inteligencias sinérgicamente interactivas de todo el espacio-tiempo. Entre otras cosas esta “entidad” - o corporación – le dijo a Crowley;

Cada hombre y cada mujer es una estrella... Yo estoy por encima de vosotros y en vosotros. Mi éxtasis está en el vuestro. Mi alegría es ver vuestra alegría... Pues estoy dividida por amor, por la posibilidad de la unión... Poneos las alas, y despertad el esplendor enroscado en vosotros: ¡venid a mí!

Son posibles muchas interpretaciones de estos versículos, por supuesto. Por supuesto.

Personalmente, después de leer algunas obras de los científicos actuales que consideran a la evolución tanto terrestre como extraterrestre, no puedo ver las palabras de Liber Al sin pensar que, en cierto sentido, los creadores interestelares que plantaron la vida aquí pueden estar enviándonos una señal para volver a nuestro hogar en las estrellas - aquella “gran habitación azul”, que Joyce invoca poéticamente en la última página de Finnegans Wake y en donde el astronauta David Bowman se encuentra de repente consigo mismo durante el clímax de 2001.

Es claro que el lenguaje del mito poético, al igual que el del sueño, siempre debe ser considerado como algo analógico y alegórico, no literal; ver un sólo significado aquí significa que uno está por “caer en el pozo del Porque y perecer con los perros de la Razón” (citando de nuevo a Crowley). El contenido de un verdadero arquetipo alberga una infinidad de espejos.

Por ejemplo, el diario donde anoto mis sueños registra que el 23 de abril 1968 cuando me desperté por la mañana recordé las siguientes imágenes de mi hermético viaje nocturno:

Estoy en un club nocturno de Chicago que John Dillinger solía frecuentar. Me parece que los actuales clientes son también un grupo de gangsters. Ellos me miran con hostilidad, y me asusto. Trato de irme; ellos tratan de detenerme. Abro la puerta.

Me encuentro en el subterráneo IRT en Nueva York. Voy en el coche delantero y observo el túnel por delante del tren (como lo hacía cuando era niño). De repente, veo una pared de ladrillos adelante y me doy cuenta de que el tren va a chocar contra ella y todos los que estamos a bordo vamos a morir.

Estoy fuera de la estación de metro y camino por Cicero, Illinois. Una multitud enfurecida me rodea. Parecen saber que yo estuve en la reciente marcha de Martin Luther King contra la segregación. No puedo escapar de ellos. De repente, intuitivamente sé qué hacer. Grito “¡Elohim!” y me brotan alas y salgo volando por encima de ellos. El cielo es hermoso y me siento libre de todas las ansiedades, en paz, y porfiadamente esperanzado sobre todo.

Cuando me desperté, estaba pensando en la descripción de Chesterton de la experiencia mística como una “buena noticia absurda”.

Al momento de aquel sueño, yo estaba involucrado con amigos de Chicago en la difusión de la Sociedad John Dillinger Murió por Ti, una parodia de las religiones fundamentalistas que, como todos los buenos chistes, tenía su lado serio. Yo estaba fascinado por la forma en que ciertos forajidos como Dillinger (o Jesse James, o Robin Hood) eran prácticamente obligados a vivir en plenitud el mito arquetípico de Osiris, Dionisos, Adonis, Cristo y del Tim Finnegan de Joyce. También medité mucho sobre la forma en la que las vidas de los forajidos que ni siquiera se aproximaban a “vivir” dicho mito eran reescritas posteriormente en el imaginario folclórico para adaptarse a él. La primera parte del sueño me confrontaba con el lado oscuro del arquetipo, y me recordaba que los gangsters reales no son las figuras míticas que nos impone la imaginación poética sino sociópatas desagradables y atemorizantes.

En la segunda parte del sueño, yo entraba en la Iniciación Subterránea. A pesar de utilizar símbolos de mi vida cotidiana (el subte), me encontraba volviendo sobre los pasos de Ishtar hacia la tierra de los muertos, Odiseo navegando al Hades buscando la sabiduría, Jesús y Dante descendiendo al infierno, etc. En la alquimia esto fue llamado nigredo, que Jung compara a las etapas iniciales de la psicoterapia.

En cierto sentido, el viaje al Inframundo aparece como el recíproco y la preparación para el Logro del Vuelo. Dante tuvo que atravesar el infierno antes de escalar el Monte Purgatorio y elevarse por encima de las nubes hacia el Cielo. En retrospectiva, me siento especialmente encantado con el ingenio freudiano del inconsciente por haber usado figuras modernas del “submundo” – gangsters – para representar al inframundo mítico.

En la tercera parte del sueño, los tradicionales Demonios Coléricos me atacaban, personificados por los ciudadanos de la ciudad natal de Al Capone, Cicero, tal vez porque la gente de allí siempre me recordaron a los Demonios Coléricos cada vez que tuve que asociarme con ellos. Me escapé gritando un nombre de la Biblia hebrea, gracias a lo cual pude volar, como Dante o Dédalo, desde la fosa hacia las estrellas.

Lo que me parece más curioso de estos fragmentos de sueños es que cuando sucedieron, en 1968, yo no sabía nada acerca de la Cábala. Estaba perplejo por el nombre Elohim y por la forma en que lo había utilizado mágicamente en el sueño. Todo lo que sabía acerca de ese nombre en aquellos días era que aparecía en el primer capítulo del Génesis y que había una disputa entre filólogos y teólogos acerca de si significaba “Dios” o “los dioses” - es decir, si el primer capítulo de la Biblia era o no un fragmento remanente de una fase politeísta del judaísmo.

Fue dos años después de este sueño tan junguiano que recién me interesé en la Cábala y finalmente aprendí que Elohim es considerado un gran Nombre Poderoso – utilizado, por ejemplo, en el Ritual del Pilar Medio, que todo cabalista aprendiz debe hacer al menos una vez por semana. La función del ritual cabalístico en general, y de este ritual en particular, fue definida una vez por Crowley como “elevar la mente del estudiante perpendicularmente hacia el infinito” - más allá de todos los límites. Esto estaba simbolizado en mi sueño, como en muchos sueños y mitos, por las imágenes de vuelo y la conquista de la gravedad. El sueño de 1968 parecía contener la precognición del trabajo cabalístico que estaría haciendo muy seriamente entre 1971/1975.

Esto, por supuesto, si uno se atreve a sugerir que un sueño pueda contener una precognición; el Racionalista declara inmediatamente que la conexión entre la imagen del sueño y los eventos de vigilia posteriores “es” “mera coincidencia”. Alguien con un bloqueo psicológico en contra del reconocimiento de la electricidad probablemente diría, del mismo modo, que también “es” “mera coincidencia” el hecho de que se encienda la luz cuando pulsamos el interruptor.

En el momento en que tuve este sueño o conjunto de sueños en 1968, yo sufría de una depresión moderadamente severa y los síntomas generales de lo que ahora se llama “crisis de la mediana edad”. Tenía un muy buen empleo en la revista Playboy, con un excelente sueldo para los años 60s, pero me acercaba a los 40 y quería ser un escritor a tiempo completo. (Tres años más tarde, después de comenzar el trabajo cabalístico, renuncié a mi trabajo y he estado escribiendo a tiempo completo desde entonces. A pesar de que experimenté la cuota habitual de sacudidas, decepciones y dolor, no he vuelto a sufrir depresión clínica.)

El lector podría encontrar esclarecedor comparar este registro con un sueño relatado en El Héroe de las Mil Caras de Joseph Campbell. En este caso, el soñador vio un caballo alado con un ala rota, que lucha noblemente y que cae continuamente a la Tierra. Campbell ni siquiera se molesta en interpretar este simbolismo, simplemente nos informa que el soñador era un poeta obligado a trabajar en un trabajo de baja categoría para mantener a su familia; uno entiende inmediatamente.

En cierto sentido, a todos se nos han roto las “alas”; la función principal de “instituciones sagradas” tales como la religión organizada y la enseñanza obligatoria gratuita sigue siendo la de supervisar que nuestras “alas” permanezcan rotas, o al menos recortadas, antes de llegar a la edad adulta. ¿De qué otra forma la sociedad obtendría las unidades insectoides que necesita para llenar los cubículos de su economía de colmena?

Pero ¿qué tal si empezamos a hacer crecer nuevamente los órganos saludables de la imaginación poética y el vuelo? ¿Y si nos “ponemos en las alas y despertamos el esplendor enroscado en nosotros” como nos insta el Liber Al? ¿No es previsible que la sociedad vaya a reaccionar con la furia descrita por Wayne Saalman en The Dream Illuminati? (pensemos en las carreras del Dr. Wilhelm Reich y el Dr. Timothy Leary...) Joyce no nombró a su artista emblemático solamente Dedalus sino Stephen Dedalus. – por San Stephen, el protomártir que reportó su visión y fue apedreado hasta la muerte por ello.

Y ¿no parece en definitiva como algo beneficioso, desde la perspectiva evolutiva, que la sociedad reaccione de esa manera? Aquellos de nosotros que no tenemos vocación de mártires debemos aprender el arte de sobrevivir cuando nos damos cuenta de lo mucho de neofobia que aún está integrada en los artilugios de la “sociedad” y “el Estado”. En una palabra, hay que “despabilarse”, tanto en el sentido socrático de la frase como en el duro significado jergal. La neofobia funciona como un Impulsor Evolutivo, obligando al neófilo a despabilarse muy rápido.

Este tema es inagotable, pero mi espacio y mi tiempo no lo son. Como fragmento final de la sabiduría hermética, les ofrezco la Proposición 12 de la obra maestra de Aleister Crowley, Magiak:

El hombre es ignorante de la naturaleza de su propio ser y poder. Incluso la idea de su propia limitación está basada en experiencias del pasado, y cada paso en su progreso extiende su imperio. Por lo tanto, no hay razón para asignar límites teóricos a lo que pueda ser, o lo que pueda hacer.