viernes, 23 de septiembre de 2011

Entrevista de Conspiracy Digest a Robert Anton Wilson

Traducción: Mazzu Stardust


Entrevista de Conspiracy Digest a Robert Anton Wilson







CD: ¿Con cuanta seriedad debemos tomar tu fascinante y entretenida trilogía ¡Illuminatus! escrita en colaboración con Robert Shea?



Wilson: Odiaría que me tomen seriamente. La gente seria es tan sombría y tensa que me dan ganas de bailar desnudo en el pasto tocando la flauta. Por supuesto, como dice Mavis en el primer volumen de la trilogía, nada es verdadero hasta que te hace reír, pero no lo comprendes realmente hasta que te hace llorar. La situación básica de la humanidad es tan trágica como cómica, ya que somos simios domesticados con treinta mil millones de células cerebrales maravillosas, las cuales rara vez utilizamos debido al dominio de las partes mamíferas más antiguas del cerebro. Quiero decir, estamos viviendo en el Planeta de los Simios, man. ¿Esto es gracioso o serio? Depende de cuán amplio sea tu sentido del humor, supongo.



CD: Específicamente: ¿Debemos creer que sociedades secretas rivales fueron las que iniciaron los diferentes movimientos intelectuales, religiosos, artísticos y mentales del mundo? ¿O ese escenario de sociedades secretas fue solo una parodia de las teorías de la derecha, una forma de dramatizar autoritarios vs. libertarios, o simplemente tu técnica de lavado de cerebro?



Wilson: Citando a Lichtenberg: “Este libro es un espejo. Cuando un mono lo mira, no se va a reflejar un filósofo”. ¡Illuminatus!, como Linda Lovelace, tiene de todo para cada hombre. Es la primera novela escrita deliberadamente desde el punto de vista del agnosticismo multiforme de la física cuántica moderna. El novelista sentado en un pedestal observando al mundo con el Ojo de Dios, supuestamente objetivo, es tan obsoleto como un sacerdote vociferando “¡Vengan a mi iglesia, yo poseo la religión verdadera!” La única filosofía que uno puede abrazar honestamente en esta etapa de la evolución es el agnosticismo, o pluralismo ontológico. El mosaico de conspiraciones enfrentadas en ¡Illuminatus! es una parodia de la demonización popular tanto de Derecha como de Izquierda. También es una propuesta seria en favor de un modelo más einsteniano y relativista, que el de las teorías newtonianas unilaterales que los fanáticos de las conspiraciones parecen sostener.



Uno de los lectores que realmente parece haber comprendido ¡Illuminatus! es el Dr. Timothy Leary, quien me contó el año pasado que sus experiencias con la DEA, FBI, CIA, PLO, WU, Masones, Hermandad Aria, Al Fattah, etc., fueron precisamente como las partes más absurdas de ¡Illuminatus!. Tim dice que, a donde vayas, te encuentras con las mismas 24 conspiraciones. Específicamente, comentó que había identificado las mismas 24 pandillas paleolíticas que luchaban por el poder tanto en la Prisión de Folsom como en la Universidad de Harvard. Aunque los de Harvard hablaban un inglés más correcto, por supuesto…



Veo que el juego del poder descansa sobre tres niveles de fuerza y fraude. Primero, el más antiguo y poderoso de todos, la estafa propia del gobierno: el monopolio de la fuerza (poder militar, poder de policía, etc.), que permite al grupo gobernante cobrar tributo (impuesto) a las masas esclavizadas o engañadas. Segundo, derivado de la conquista anterior, es el timo de los terratenientes, el monopolio territorial propio de los mamíferos, que permitía a los parientes de un rey (dueños de las tierras) o a sus sucesores, los actuales “terra-tenientes”, cobrar tributo (renta) a aquellos que viven dentro de ese territorio. La renta es hija del impuesto; el segundo grado de la misma usura. Tercero, y último históricamente, es la usura del interés, el monopolio de la emisión monetaria, que permite a los señores de la moneda cobrar tributo (interés) a la creación de moneda o crédito, y a la continua circulación de moneda o crédito a cada paso. El interés es hijo de la renta; la renta de dinero. Considerando que la mayoría de la gente comprometida en esas prácticas nefastas es, en mi opinión, muy reacia a reconocer lo que están haciendo, y son adictos a las mismas hipocresías que el resto de la humanidad, pienso que los grupos de poder creen sinceramente que lo que hacen es correcto, y que cualquiera que los ataca es un loco revolucionario. Fuera de los Klingons de Star Trek, nunca encontré un depredador verdadero que se justifique a sí mismo maquiavélicamente. Pienso que Saroyan realmente tenía razón, a pesar de sonar naif, cuando dijo “Cada hombre es una buena persona a sus propios ojos”.



(Lo anterior fue escrito en 1976, y lo siguiente en 1979)



La diferencia entre Conspiracy Digest y yo, es que CD define a la Elite de Poder como a un tercero. Yo siempre defino a la Elite de Poder como a mis amigos y yo.

CD y yo coincidimos básicamente en que cierto tipo de poder recae en (a), aquellos que monopolizan las fuerzas armadas, es decir, los gobiernos, (b), aquellos que monopolizan las tierras, es decir, los terratenientes, y (c), aquellos que monopolizan el dinero, es decir, los bancos internacionales. Discrepamos en que CD considera que estos monopolios tradicionales poseen el único tipo de poder que importa en este planeta; yo reconozco otro tipo de poder, el Poder Inteligente.



El Poder Inteligente (el trabajo de todos los artistas, científicos y simbolistas desde el comienzo de la humanidad, pero especialmente aquellos del siglo diecinueve) creó el “mundo real” del siglo veinte, sobre el cual dichos monopolios luchan entre ellos. De la misma manera, el Poder Inteligente está creando en este momento, hoy, el “mundo real” del siglo veintiuno sobre el cual lucharán los monopolios. La gente Inteligente crea las realidades sobre las que la gente de Poder combate entre sí, incluso, la gente Inteligente, crea las técnicas de combate…









Robert Anton Wilson (1932 - 2007)



En un universo que evoluciona, quien se queda quieto, retrocede.








No Mires Atrás (Fragmento de 'La Trilogía del Gato de Schrödinger' de R. A. Wilson)

FRAGMENTO DE ‘LA TRILOGÍA DEL GATO DE SCHRÖDINGER’

de R. A. Wilson



(Del Libro Uno “El Universo de al Lado”)



Traducción: Mazzu Stardust



La mayoría de los terráneos tenían seis patas. Tenían disputas territoriales y políticas,  guerras, y un sistema de castas. También poseían la inteligencia suficiente como para sobrevivir en ese planeta lejano e inhóspito durante varios billones de años.

Pero aquí no nos ocuparemos de la mayoría de los terráneos. Nos ocuparemos de una pequeña minoría - los primates domesticados que construyeron ciudades, escribieron sinfonías e inventaron cosas como los zapatos de tap y los cálculos integrales. Al momento de nuestra historia, estos primates se consideraban a sí mismos como Los Terráneos. La mayoría hexápeda y otras formas de vida de aquel planeta apenas entraban en sus pensamientos, en general.

Los primates domesticados de Terra se referían a la mayoría hexápeda con un nombre insultante. Les llamaban “bichos

Había una especie en Terra que vivía en ajustada simbiosis con los primates domesticados. Eran una variedad de caninos domesticados llamados perros.



Los perros habían aprendido a lograr una imitación tosca de la culpa, el remordimiento, la preocupación, y otros rasgos característicos de los primates domesticados.



Los primates domesticados habían aprendido a lograr imitaciones de la lealtad, la dignidad, la alegría, y otros rasgos característicos de los caninos.



Los primates afirmaban amar a los perros tanto como los perros los amaban a ellos. Sin embargo, los primates guardaban la mejor comida para sí mismos. Los perros advertían esto, puedo asegurárselos, pero amaban tanto a los primates que los perdonaban.



Un perro se hizo famoso. En realidad era un grupo de perros, pero eran célebres colectivamente con el mote de ‘Perro de Pavlov’.



El asunto con este perro de Pavlov es que él, ella, o ellos, respondían mecánicamente a un estímulo administrado mecánicamente. El perro de Pavlov hizo que varios primates domesticados, especialmente los científicos, pensaran que todos los comportamientos de los perros eran igualmente mecánicos. Eso les hizo reconsiderar a otros mamíferos, incluyéndose a sí mismos.



La mayoría de los primates ignoró este desafío filosófico. Siguieron en sus asuntos asumiendo que ellos no eran mecánicos.



(…)



La filosofía primate de aquella época fue resumida por uno de sus héroes populares, el Sr. Satchel Paige, en el aforismo “no mires atrás - algo puede estar alcanzándote”. Esa era una filosofía confortable para la gente adormilada.



Un primate llamado Albert Einstein fue ampliamente culpado por la implementación del armamento atómico. Incluso él mismo estaba de acuerdo con ésta opinión. Era pacifista, y sufrió terribles retorcijones de consciencia por lo que habían hecho con sus descubrimientos científicos.



“Debí haber sido plomero”, dijo Einstein justo antes de morir.



En realidad, el descubrimiento de la energía atómica fue el resultado del trabajo de cada científico, artesano, ingeniero, técnico, filósofo, e inventor que haya vivido sobre Terra. La utilización de la energía atómica como arma fue el resultado de cada una de las decisiones políticas tomadas desde el tiempo en que, por primera vez, los vertebrados comenzaron a competir por el territorio.



La mayor parte de los primates terráneos no comprendía la naturaleza múltiple de la causalidad. Tendían a pensar que todas las cosas tenían una sola causa. Este simple error filosófico estaba tan diseminado en el planeta que los primates tenían el hábito de darse, y darles a otros primates, más crédito del que merecían cuando las cosas salían bien. Esto los volvía terriblemente engreídos.



También se culpaban, y culpaban a otros, mucho más de lo que merecían cuando las cosas iban mal. Esto les confería un complejo de culpa del tamaño de un avión.



Algo común en los planetas primitivos, antes de alcanzar la comprensión de la causalidad cuántica.



(…)



La mayoría hexápeda de Terra nunca fue consultada por los primates domesticados cuando se dispusieron a construir armas que podrían destruir toda la vida de ese mundo. Eso no era inusual. Los peces, los pájaros, los reptiles, las flores, los árboles, e incluso otros mamíferos, no tuvieron voz ni voto sobre este asunto. Ni siquiera los primates salvajes estuvieron involucrados en la decisión de producir dichas armas. En efecto, tampoco la mayoría de los primates domesticados tuvo opinión sobre la materia.



Un puñado de machos alfa, pertenecientes a las principales bandas depredadoras de primates domesticados, tomó la decisión por su cuenta. El resto del planeta - incluyendo a la mayoría hexápeda, que nunca estuvo implicada en la política primate - tuvo que afrontar las consecuencias.



Gran parte de los primates domesticados de Terra no sabía que eran primates. Se consideraban como algo aparte y “superior” al resto de los terráneos.



En realidad, Benny había leído a Darwin una vez hacía mucho tiempo, en la facultad, y había escuchado sobre ciencias como la etología y la ecología, pero los factores de la teoría de la evolución nunca le quedaron realmente grabados. Nunca se veía a sí mismo como un primate. Nunca se percató de que sus amigos y socios eran primates. Y, principalmente, nunca comprendió que los machos alfa de Uniestado eran líderes típicos de los grupos de primates. Como resultado de esta inhabilidad de ver lo obvio, Benny se sentía constantemente alarmado y aterrorizado por su propio comportamiento, el de sus amigos y socios, y especialmente por el de los machos alfa de la manada. Ya que desconocía que esto era una conducta habitual de los primates, simplemente le parecía algo espantoso.



Y como gran parte de la conducta primate era considerada espantosa, la mayoría de los primates perdían gran parte de su tiempo tratando de ocultar lo que hacían.



Algunos primates eran atrapados in fraganti por otros primates. Todos vivían en un constante temor de ser atrapados con las manos en la masa.



Aquellos que eran atrapados in fraganti eran llamados ‘unas mierdas’.



El término ‘unas mierdas’ era una expresión profunda de la psicología primate. Por ejemplo, un primate salvaje (una chimpancé), a quien dos primates domesticados (dos científicos) le habían enseñado un lenguaje de símbolos, espontáneamente utilizó los símbolos “científico” y “mierda” para describir a un científico que le desagradaba. Lo estaba llamando científico de mierda. También juntó los símbolos “chimpancé” y “mierda” para referirse a otro chimpancé que no le caía bien. Lo estaba llamando chimpancé de mierda.



“Eres una mierda” era una expresión que los primates domesticados usaban a menudo.



Esta metáfora era profunda en su psicología porque los primates marcaban su territorio con excrementos, y a veces se arrojaban sus heces entre ellos cuando se disputaban un área.



Un primate escribió un extenso libro que describía en vivos detalles cómo deberían ser castigados sus enemigos políticos. Los imaginó dentro de un enorme agujero en la tierra, entre llamas, humo, y ríos de mierda. Este primate se llamaba Dante Alighieri.



Otro primate escribió que todos los primates infantes pasan por una etapa en la que su preocupación principal es la biosupervivencia, es decir, la comida, o sea, la Teta de Mamá. La denominó la Etapa Oral. Continuaba diciendo que el infante pasa a la siguiente etapa al aprender la política mamífera, es decir, reconocer al Padre (el macho alfa), su Autoridad, y sus demandas territoriales. Llamó a esta fase, con una lucidez que pocos primates poseían, la Etapa Anal.



Este primate se llamaba Freud. Utilizó su propio sistema nervioso para examinar sus circuitos componentes, alterando periódicamente su estructura con neuroquímicos.



Entre los insultos anales que los primates domesticados intercambiaban cuando luchaban por su espacio, estaban: “Cara de culo”, “vete a la mierda”, “eres una mierda”, “métetelo en el culo”, y otros por el estilo.



Uno de los machos alfa más admirados en el Reino de los Francos fue el general Canbronne. El general Canbronne ganó este respeto por una respuesta que pronunció cuando se pidió su rendición en Waterloo.



Merde” fue la contestación del general Canbronne.



Cuando los primates iban a la guerra, o se ponían violentos, siempre se referían a hacer mierda al enemigo.



También hablaban sobre cagarse unos a otros.



La guerra de Vietnam, al igual que la mayoría de las riñas primitivas, fue por el territorio. Los primates chinos, los primates uniestadenses, los primates con el tótem del Oso de las estepas, y varios primates locales del sudeste asiático, intentaban expandir sus egos totémicos-colectivos (territoriales) mediante la apropiación del sudeste de Asia. Si hubieran sido primates salvajes, habrían defecado en el área disputada y se habrían arrojado los excrementos entre ellos; pero tratándose de primates domesticados, excretaron tinta sobre papeles, y se arrojaron metal y químicos unos a otros. Esta fue una de tantas entre la serie de riñas territoriales sobre el sudeste asiático en las cuales, en un período u otro, estuvieron involucrados los primates alemanes, los franceses, los primates del tótem del Sol Naciente, y otras bandas depredadoras.



Ya que los primates uniestadenses, a semejanza de otros homínidos domesticados, no se consideraban a sí mismos como primates, explicaron todo esto mediante pilas y pilas de excreciones de tinta invocando a la Moralidad y la Ideología, las diosas gemelas de los simios domesticados. Básicamente, los primates que reclamaban para sí el sudeste asiático decían que era “bueno” continuar con la balacera y tomar todo lo que pudieran; los primates a quienes el sudeste de Asia les importaba un carajo, decían que aquello era “malo”.





jueves, 22 de septiembre de 2011

ILLUMINATUS Y LOS 'FNORDS' Fragmento de Illuminatus Parte II: La Manzana Dorada, Libro Tres: UNORDNUNG, Séptimo Viaje, o Netzach

Traducción de Mazzu Stardust

Fragmento de Illuminatus Parte II: La Manzana Dorada, Libro Tres: UNORDNUNG, Séptimo Viaje, o Netzach





Vi los fnords el mismo día que escuché por primera vez sobre el martini plástico. Déjenme ser bien claro y preciso sobre esto, ya que en éste viaje mucha gente es deliberada y perversamente oscura: no hubiera visto, o no podría haber visto los fnords si Hagbard Celine no me hubiera hipnotizado esa noche en el platillo volador.



Había estado en casa leyendo los informes de Pat Walsh y escuchando una nueva grabación del Museo de Historia Natural, y estaba añadiendo unas muestras nuevas a mi colección de fotos de Washington-Weishaupt en la pared, cuando un platillo apareció flotando afuera de mi ventana. Es innecesario decir que no me sorprendió particularmente; había guardado un poco de AUM luego de lo de Chicago y, contrariando las instrucciones del FLE, me lo había auto suministrado. Después de conocer al Dealy Lama, por no mencionar a Malaclypse el Más Viejo, y de ver al loco de Celine hablando realmente con gorilas, supuse que mi mente estaba en un punto de receptividad donde el AUM detonaría algo verdaderamente original. De hecho, el OVNI me decepcionó un poco; mucha gente ya los había visto, y yo estaba esperando ver algo que nadie hubiera visto o imaginado.



Incluso fue más decepcionante cuando me abdujeron abordo y me encontré con Hagbard, Stella y otra gente del Lief Erikson, en lugar de encontrarme con marcianos o una delegación insectoide de la galaxia del Cangrejo.



“Salve Discordia” dijo Hagbard.



“O salve Eris” respondí, siguiendo el patrón dos-tres para completar el cinco. “¿Se trata de algo importante o solamente quieres mostrarme tu último invento?”.



Para ser sincero, el interior del platillo era espeluznante. Todo era no-euclidiano y semitransparente; sentía que iba a caer a través del piso y a hacerme añicos contra el suelo allá abajo. Y cuando comenzó a moverse fue peor.



“No dejes que el diseño te perturbe” dijo Hagbard. “Es mi propia adaptación de la geometría sinérgica de Bucky Fuller. Es más pequeño y sólido de lo que parece. No te caerás, créeme”.



“¿Este artilugio está detrás de todos los avistamientos de OVNIs que se han reportado desde 1947?” pregunté con curiosidad.



“No exactamente” Hagbard rió. “Eso es un fraude, básicamente. Ese plan fue creado por el Gobierno de los EEUU durante el primer mandato de Roosevelt, una de las pocas ideas que tuvieron sin la inspiración directa de los Illuminati. Una medida de reserva en caso de que pase algo con Rusia y China”.



“Hola nena” saludé a Stella con sutileza, recordando lo de San Francisco. “¿Serías tan amable de explicarme, con menos retórica y paradojas, de carajo está hablando?”.



“El Estado está basado en el miedo” dijo ella simplemente. “Si la gente no temiera a nada, se daría cuenta de que no necesita esa enorme mano gubernamental que se mete todo el tiempo en sus bolsillos. Así que plantaron el mito de los platillos en caso de que Rusia y China colapsen por una disensión interna, o que entren en guerra entre ellos y vuelen en pedacitos, o que sufran alguna catástrofe natural inesperada como una serie de terremotos. Si ya no hay enemigos para asustar a los estadounidenses, el mito de los platillos cambiará inmediatamente. Habrá ‘evidencia’ de que vienen de Marte y planean invadirnos y esclavizarnos ¿Entiendes?”.



“Así que construí este aparato que me permite ir a donde quiera sin interferencias” añadió Hagbard. “Cualquier avistamiento de esta nave, ya sea por parte de un operador de radar con veinte años de experiencia o una viejecita de Perth Amboy, es desechado por el gobierno como un caso de autosugestión - porque es algo que ellos mismos inventaron -. Puedo volar sobre ciudades como New York o sobre instalaciones militares súper secretas, o sobre cualquier maldito lugar que se me ocurra ¿No es lindo?”.



“Muy lindo, si” respondí, “pero ¿Para qué me trajiste aquí arriba?”



“Porque es momento de que veas los fnords”. Y entonces desperté en mi cama a la mañana siguiente. Me hice el desayuno de muy mal humor preguntándome si había visto los fnords (sean lo que mierda fueran) durante esas horas borradas, o si los vería tan pronto saliera a la calle. Debo admitir que tenía unas ideas bastante espantosas sobre ellos. Criaturas con tres ojos y tentáculos, sobrevivientes de la Atlántida que caminaban entre nosotros, invisibles gracias a algún tipo de escudo mental y que hacían trabajos secretos para los Illuminati. Era un concepto desconcertante, aunque finalmente cedí al miedo y miré por la ventana pensando que sería mejor verlos primero desde lejos.



Nada. Solamente gente ordinaria y somnolienta que se dirigía a tomar el autobús o el subterráneo.



Eso me calmó un poco, así que preparé las tostadas y el café, y fui a buscar el New York Times al pasillo. Encendí la radio y sintonicé algo de Vivaldi en la WBAI, me senté, tomé una tostada y comencé a leer la primera página del diario.



Entonces vi los fnords.



El artículo hablaba sobre las interminables disputas entre Rusia y los EEUU durante la asamblea general de la ONU, y luego de cada cita directa del discurso del delegado ruso, pude leer un “¡Fnord!” bastante destacado. La segunda nota era sobre el debate en el congreso para retirar las tropas de Costa Rica; cada argumento presentado por el Senador Bacon era seguido por otro “¡Fnord!”. Al pié de la página había una editorial típica del Times sobre el problema creciente de la contaminación ambiental y el incremento del uso de máscaras de gas entre los neoyorquinos; los factores químicos más preocupantes estaban interpolados con un montón de “Fnords”.



De repente vi los ojos de Hagbard quemándome y escuché su voz: “Tu corazón permanecerá en calma. Tus glándulas suprarrenales (tu adrenalina) permanecerán en calma. Calma, todo en calma. No entrarás en pánico. Mirarás al fnord y lo verás. No lo evadirás ni lo borrarás de tu mente. Vas a permanecer en calma y vas a enfrentarlo”. Y más atrás, mucho antes: mi maestro de primer grado escribiendo FNORD en el pizarrón mientras una rueda con un dibujo en espiral giraba y giraba en su escritorio, giraba y giraba y su voz que decía monótonamente



EL FNORD NO TE COMERÁ SI NO LO VES,

NO VEAS EL FNORD, NO VEAS EL FNORD…



Volví a mirar el diario y todavía podía ver los fnords.



Todo aquello estaba un paso más allá del condicionamiento de Pavlov, pensé. El primer reflejo condicionado era experimentar una reacción de pánico (o síndrome de activación) cada vez que encontrabas la palabra “fnord”. El segundo reflejo condicionado era bloquear lo sucedido, incluso la palabra misma, seguido por un sentimiento de angustia remanente que no podemos explicar. Y, por supuesto, el tercer paso era atribuir esa ansiedad a las noticias del diario que ya de por sí eran malas.



La esencia del control es el miedo. Los fnords provocaban que toda una población estuviera angustiada, atormentada por úlceras, mareos, pesadillas, taquicardia y otros síntomas del exceso de adrenalina. Toda mi arrogancia izquierdista y la apatía por mis paisanos se derritieron, y sentí una lástima genuina. Me di cuenta por qué los pobres bastardos creían en todo lo que se les decía, por qué aguantaban la polución y el transito abarrotado sin quejarse, por qué nunca protestaban ni devolvían las agresiones, por qué nunca demostraban mucha alegría, excitación, curiosidad o cualquier otra emoción humana normal, por qué vivían perpetuamente con una visión restringida, por qué pasaban por los barrios bajos sin notar la miseria ajena o el propio peligro… Entonces tuve una corazonada y busqué los avisos comerciales del diario. Era lo que esperaba: no contenían fnords. Esa era otra parte del truco: solamente a través del consumismo, un consumismo interminable, la gente podía escapar de la amenaza amorfa de los fnords invisibles.



Seguí pensando en eso camino a la oficina. Si yo le señalaba un fnord a una persona que no había sido desprogramada como Hagbard hizo conmigo ¿Qué diría? Probablemente leerían la palabra antes o después del fnord. “No, ésta palabra”, diría yo. Y aún así seguirían leyendo una palabra adyacente ¿Se elevaría su nivel de pánico a medida que la amenaza se acercara al conciente? Preferí no intentar ese experimento; podría provocarle una fuga sicótica al sujeto. Después de todo, el condicionamiento debía datar desde antes de la escuela. No me sorprendía que todos odiásemos tanto a nuestros profesores: teníamos una idea leve y difusa de lo que ellos nos habían hecho al convertirnos en fieles sirvientes de los Illuminati.




Fragmento de 'Cosmic Trigger II' de Robert Anton Wilson

Extractos de Cosmic Trigger II. En este segundo libro de la trilogía, encontramos una multitud de mini-ensayos en los que el autor habla de su propia vida, de sus ideas acerca de la realidad, del papel de la ciencia y la percepción.


La raíz cuadrada de menos uno y otros misterios

 
A medida que avanzó mi educación matemática en la Brooklyn Tech, empecé a encontrarme lo que los New Agers de hoy en día piensan que sólo puede encontrarse en el misticismo oriental; conceptos demasiado etéreos como para ser reducidos a datos de los sentidos.



Por ejemplo, dos es la raíz cuadrada de 4, porque si multiplicas 2x2 obtienes 4. En notación matemática, 2 x 2 = 4 o 2^2 = 4. Tres es la raíz cuadrada de nueve, por la misma lógica (3^2 = 9). Pero menos uno (-1) también tiene una raíz cuadrada, incluso a pesar de que no podamos escribirla como número. De forma arbitraria (como convención) lo representamos con la letra i.



También tenemos múltiplos de i, como 2i, 3i, 4i, etc. Estos son lo que llamamos "números imaginarios", porque cuando se inventaron, a nadie se le ocurría utilidad alguna para ellos. Para los artesanos prácticos de esos días, y también para algunos de los matemáticos, parecía que i y todos sus múltiplos fueran algún tipo de fantasía en la que los matemáticos se habían metido torpemente, como el pequeño hombre del famoso poema:


Vi a un hombre en la escalera,

un pequeño hombre que no estaba allí.

De nuevo, hoy tampoco estaba allí

¡Agh, ojalá se fuera!


La raíz cuadrada de menos uno y sus múltiplos fantasmales no se fueron. De estos números imaginarios nacieron los números complejos, que se escriben en formas como 3 + 2i, 4 + 7i, x + 5i, y + 12i, etcétera. No puedes marcar un punto en una línea y decir que allí es donde vive un número complejo en concreto, como podrías hacerlo con los números normales ("reales"). Para indicar dónde pertenece un número complejo no necesitas una línea, sino un plano (dos dimensiones).


Por ejemplo, si dibujas una línea de cualquier longitud en una página normal y la divides con una marca por cada centímetro, 3 sería el número que corresponde a la marca donde se encuentra el tercer centímetro. 3+2i estaría dos unidades "por encima" de eso, flotando en el espacio (pero en el mismo plano que la línea).


Hasta aquí, estos números complejos compuestos por una parte que son sus números imaginarios parecen como un "juego mental" o el equivalente matemático a la pintura abstracta. Lo asombroso es que, durante los últimos 300 años, los científicos han encontrado docenas y docenas de sistemas en el mundo físico que sólo pueden describirse con este oculto simbolismo. Por ejemplo, puedes describir la corriente eléctrica de corriente continua (DC) sin ellos, pero los necesitas para describir la corriente alterna (AC). También los necesitas en la Relatividad, en la mecánica cuántica, la televisión; y en docenas de otras áreas de nuestra tecnología.



Es como si no pudiéramos describir y predecir el mundo de la materia y la energía sin incluir en nuestra descripción un factor tan inescrutable como la Cabeza Cabalista Que No Es Una Cabeza o el Sonido Zen de Una Mano Aplaudiendo.


Mientras iba sorprendiéndome con esta revelación, les hice a mis profesores muchas preguntas sobre el sentido de todo esto. La respuesta habitual era, "Bueno, funciona, así que, ¿por qué preocuparse sobre algo que sea un poco raro en las matemáticas?". La única otra respuesta era, "Bueno, puedes verlo en la universidad, si decides ir a Matemáticas".


(La Matemática Pura trata de todos los sistemas matemáticos que los humanos pueden inventar. La Matemática Aplicada trata sólo con aquellos que tienen alguna utilidad mercantil o científica. Otra broma aquí es que cualquier cosa que venga de la Matemática Pura puede convertirse en Matemática Aplicada tan pronto como alguien le encuentre utilidad. Por ejemplo, la Geometría Riemanniana era Matemática Pura hasta que Einstein la utilizó en su teoría de la gravedad, momento en el que se convirtió en Matemática Aplicada. Dado que el 95% de la Matemática Pura es desconocida incluso para la mayor parte de los matemáticos -nadie tiene tiempo como para leer y entender todos los teoremas publicados-, no sabemos cuánta Matemática Pura puede estar tirada en libros cubiertos de polvo, y que contenga los modelos científicos que puedan explicar fenómenos inexplicados.)


Un concepto más extraño todavía para mí fue el de que vivimos en un mundo sin colores. Por ejemplo, desde donde estoy sentado frente a mi ordenador escribiendo esto, puedo ver un tablero de ajedrez blanco y negro, una estantería marrón, un vestidor beige/amarillo, una tapicería amarilla y roja (hecha por un artista indio de Panamá) y una silla verde llena de cosas. Todo esto es una alucinación, según la física. Lo que está realmente ahí consiste en grupos de átomos sin color y fotones, y todos los "colores" son la forma en la que mi cerebro reacciona a las distintas longitudes de onda de la luz que llevan los fotones que están rebotando en los átomos.


Melville lo entendió, y se sintió profundamente inquieto por este aspecto de la ciencia moderna. La frase de Moby Dick, "el todo-color carente de color del ateísmo", resume el horror que la mayor parte de los artistas sienten ante esta visión blanqueada y emocionalmente vacía de un mundo monocromático; que también aterrorizaba a Blake y Dostoievsky y causaba náuseas a Whitman. Este mundo sin color, aparentemente "abstracto", reaparece en la decoración pálida de algunas de las películas más oscuras de Bergman y Woody Allen. Tiene el sabor inhumano y carente de emociones de la meditación budista Theravada, sólo que sin la esperanza de la Iluminación.


Si la "realidad" es esta Clara Luz científico-budista, o las Matemáticas Imaginarias, o la No-Cosa como dicen nihilistas y budistas chinos, ¿por qué desarrollamos cerebros que inventan de forma persistente un mundo alucinatorio "sólido" lleno de colores, y sudor, y música, y propósitos y diversión y sufrimiento e incluso presencias tan de brujería como la Justicia y la Injusticia? ¿Por qué nuestros cerebros se dedican a alucinar esa fantasía en technicolor incluso después de que hayamos aprendido la verdad científico-matemática?


La temperatura resulta ser incluso más extraña que el color. Se registra en instrumentos -por ejemplo el termómetro-, así como en nuestro sistema ojo/cerebro, pero sólo existe a determinados niveles. Específicamente, existe en el nivel molecular y de ahí hacia arriba, ya que lo que llamamos temperatura es el índice de movimiento de las moléculas. Esto es, si una mesa está a 40 grados en un día caluroso, no tiene sentido decir que los átomos en esa mesa están también a 40 grados. Los átomos tienen tanta temperatura como color. Sólo los grupos de átomos llamados moléculas tienen temperatura, y sólo en relación a sus movimientos.


Cuanto más progresó mi educación técnica, más me di cuenta de que lo que es real no es lo que vemos, y que lo que vemos no es real en absoluto. Lo que es "real", evidentemente, carece de color y temperatura, y es abstracto de forma que sólo se puede expresar en términos de matemáticas surrealistas como la raíz cuadrada de menos uno. Encuentro esto cada vez más difícil de creer, y aun así (como sigo insistiendo), las pruebas experimentales lo apoyan.


Pero el cálculo me hizo encontrar problemas incluso peores. La forma de una simple función de cálculo tiene este aspecto, con la notación habitual:


dx / dt



Esto expresa el índice de cambio de una variable (x) -que podrían ser litros de agua saliendo de un tubo averiado, o kilómetros viajados por un avión, etcétera-, como una función del índice de cambio o duración del tiempo (t). El problema es que está abreviado. Fue derivado por Newton y Leibniz, incluyendo un término adicional, conocido como el infinitesimal. El infinitesimal siempre se omite (después de que el teorema es entendido), porque "es tan pequeño que podemos ignorarlo".


Si no lo ignoramos, si somos lo bastante impertinentes como para preguntar sobre él, nos encontramos en un buen lío metafísico. Lo infinitesimal es inferior a cualquier número que puedas escribir. Por tanto, sabes que 1/100 es más pequeño que 1/10, y que 1/1000 es aún más pequeño, etcétera. Ahora bien, si sigues añadiendo ceros al denominador (la parte de abajo de la fracción), obtienes un número cada vez más pequeño,... pero nunca menor que el infinitesimal. Es inferior a 1/1.000.000.000.000.000.000.000.000, y si llenara un libro con un denominador hecho de ceros seguiría siendo más pequeño...


Ahora bien, obviamente uno no puede encontrar tal espectro en el espacio-tiempo sensorial, más de lo que puede encontrar la raíz cuadrada de menos uno, al Cuco, o al Espíritu Santo. ¿Dónde pueden encontrarse al infinitesimal o a los números imaginarios? Es en el reino de las leyes puras de la física, donde -aunque se trate de cosas invisibles, sin color, sin peso, sin masa, temperatura, e impalpables- "controlan" o "determinan" o al menos es aquello que "subyace" al continuo del espacio-tiempo sensorial (es decir, el mundo que olemos, sentimos y saboreamos).

Así, la "realidad" científica no es algo que podamos ver o experimentar. Es algo que deducimos de sistemas matemáticos que me resultan, personalmente, tan espeluznantes como cualquier cosa de la metafísica de Platón o la Cábala. Y aun así la mayor parte de los científicos que usan esta matemagia diariamente, ciegos a estas implicaciones, apoyan una filosofía de "materialismo" que parece querer decir que, después de todo, el mundo sensorial es real.


Cuando me di cuenta de esto, me pareció obvio que la mayoría de los científicos, como otros muchos en sus túneles de realidad, podían ignorar cualquier cosa en la que no quisieran pensar, incluso si la tuvieran delante o si les estuviera mordiendo el culo. Los científicos que no ignoran estos asuntos son tratados normalmente como personajes sospechosos; si publican sus ideas, la respuesta habitual de sus colegas es algo como, "escribiste un libro interesante de filosofía, ¿pero cuando vas a volver a hacer algo de ciencia otra vez?"


[...]

En este punto, uno podría decidir inocentemente que la ciencia es sencillamente un juego intelectual como la teología Tomista cristiana en la que algo que parece pan y sabe a pan realmente tiene una "esencia" que es la carne y la sangre de un tipo muerto. Pero la verdad es todavía más rara que eso: las ecuaciones de Einstein, por ejemplo, se han comprobado con relojes atómicos montados en naves orbitando la Tierra, y el espacio y el tiempo son de hecho tan relativos como Albert pensaba. Por raro que parezca, la abstracta y espeluznante Realidad Virtual de la ciencia matemática nos permite hacer predicciones acertadas sobre el mundo sensorial de nuestra "realidad" ordinaria.


Para aclararlo. Las cosas espeluznantes de la física y la matemática, incluyendo lo infinitesimal y la raíz de menos uno, tienen una cercanía sorprendente con las cosas invisibles y espeluznantes de la teología tradicional, tal como la "gracia invisible" oculta tras el "símbolo visible" del sacramento. La diferencia entre los espectros (o modelos) de la ciencia y los de la teología tradicional, se basa tan sólo en el hecho de que puedes de hecho usar los modelos científicos para predecir resultados precisos en el continuo sensorial en el espacio-tiempo, y que esas predicciones deben funcionar (dentro de unos límites razonables) o el modelo es arrojado fuera de la ciencia.


Por un lado, intentar entender a través del sentido común cómo inventaron los humanos las matemáticas durante un periodo de miles y miles de años y en qué sentido esta invención humana, este trabajo de arte simbólico en grupo, puede ser más real que el tocino, los huevos y el café que puedes desayunar en un restaurante,... por otro lado, si las matemáticas son "menos reales" que el olor del café, ¿por qué tienen las matemáticas una capacidad de acertar tan tremenda y una predictibilidad demostrada a través de milenios? Ciertamente, la percepción humana puede verse, en cualquier análisis cercano, como algo bastante más falible que un teorema matemático válido.


Lo veas como lo veas, hayamos derivado las matemáticas de la lógica o de reglas de juegos, o de la "intuición" o del concepto de conjunto, a lo que llevan las discusiones sobre el origen de las matemáticas es a una conclusión en particular: los humanos de alguna forma inventaron las matemáticas, tan misteriosamente como de alguna forma inventaron el lenguaje. No entendemos cómo lo hicimos, pero nos permite entender mejor nuestras alucinaciones.


En pocas palabras -como dijo una vez Einstein-, lo más incomprensible sobre el universo es que sea comprensible.





El problema de la "Realidad"


Otro Vistazo a una Vieja Adivinanza



Un día cuando estaba todavía en la Brooklyn Tech estaba hojeando la biblioteca pública y encontré un libro con el título "Ciencia y Cordura" escrito por alguien llamado Alfred Korzybski. Vi algunas páginas, y parecía que Korzybski había abordado las preguntas sobre cómo la "realidad" científica se relaciona (si lo hace) a la "realidad" sensorial ordinaria. Alquilé el libro y me lo llevé a casa.


Más tarde conocí a mucha gente interesada en las ideas de Korzybski y ninguno de ellos pareció creerme nunca cuando dije que había leído "Ciencia y Cordura" en un fin de semana, la primera vez. Bueno, lo hice,... y me deslumbró. Y entonces lo devolví a la biblioteca y compré una copia, porque sabía que tendría que releerlo varias veces antes de entenderlo por completo.


Incluso en la primera lectura, pude ver que Korzybski tenía la respuesta de al menos una pregunta que me había dejado perplejo durante años; "¿qué es la "realidad"?. Según Korzybski, la única forma correcta de responder a esta cuestión comienza con reconocer lo que "realidad" es: una palabra.


Esto parece bien demasiado obvio o bien no obvio en absoluto para la mayor parte de la gente, al menos a primera vista. En cualquier caso, "realidad", como "sexo" y "comunismo" y "desayuno" y "rábano de caballo" y "Jueves", etcétera, existe como palabra en nuestro lenguaje. Todas las palabras tienen múltiples significados (plural) y por tanto la palabra "realidad" tiene muchos significados.


Para explicar esta analogía: la palabra "sexo" significa cualquiera o todo de lo siguiente: el método normal de reproducción entre los animales más complejos que las amebas, una violación violenta en un callejón, Jack haciendo el amor tiernamente a Jill, Jack haciéndole el amor a Joe, Jack masturbándose, Jill haciendo el amor a Jane, cunnilingus hombre-mujer, cunnilingus mujer-mujer, fellatio hombre-mujer, fellatio hombre-hombre, dos perros follando en la calle, Jack teniendo una fantasía sobre hacerle el amor a Marilyn Monroe, una película porno hardcore, una película porno softcore, una pintura de un desnudo de Renoir, Jill simplemente abrazando a Jack cuando se siente deprimido, Jill en un parto natural, Jill cuidando a su bebé, el poster central de la Playboy, un necrófilo en una morgue, el Marqués de Sade fustigando a una prostituta y pagándole para que le fustigue, etcétera.


Ocurren millones de eventos en el espacio tiempo, cada uno distinto y en algunos aspectos único, y a muchos de los cuales aplicamos la etiqueta "sexo", que nos ayuda a clasificar las cosas pero también nos adormece haciendo que olvidemos sus diferencias.


Así que, no parece acertado decir que el mundo de nuestras percepciones -el mundo sensorial- "es real", lo que implica que todo lo demás "es irreal". Más específicamente, podríamos decir que encontramos conveniente etiquetar ese mundo como "real" la mayor parte del tiempo, y que a veces tenemos que revisar la etiqueta y sustituirla por "ilusión óptica", o "alucinación", o "maya", o lo que sea.


Y no parece acertado, tampoco, decir que el mundo de nuestros conceptos más abstractos -el mundo científico-matemático- "es real", lo que implica que el resto de las cosas, incluyendo el mundo de los sentidos de la percepción ordinaria (o del Arte, o de la marihuana) "son todos irreales". Más específicamente, deberíamos decir que encontramos conveniente utilizar modelos matemáticos específicos para resolver problemas específicos, y que a veces tenemos que tirar un modelo y crear uno completamente nuevo.


El mundo no es el colorido modelo creado por nuestros sentidos o los modelos matemáticos abstractos y sin color creados por nuestro córtex frontal. Estos representan meramente varias formas de fabricar mapas del mundo. El conflicto entre Arte y Ciencia resulta ser un conflicto entre distintos mapas, y ningún mapa lo enseña "todo". Un mapa político no es impreciso porque muestre un túnel de realidad distinto a un mapa del tiempo. Un mapa geológico no está mal porque muestre un tercer túnel de realidad.


...

El mapa no es el territorio. Usando esta especie de proverbio -que repite muchas veces- Korzybski intenta transmitir muchas cosas:


Nuestras palabras no son las impresiones sensoriales que denotan (la palabra "agua" no te mojará)

Nuestras impresiones sensoriales no son los eventos en el espacio tiempo que dan lugar a estas impresiones (cuando una roca te golpea, el dolor no está "en" la roca sino en la interacción de la roca con tus sentidos)


Nuestros modelos científicos o filosóficos (orquestaciones de palabras y otros símbolos) no son el universo no-verbal que pretenden describir o explicar.


El menú no sabe como la comida ni tiene los mismos nutrientes o aditivos que la comida, etcétera.

Resumiendo, nuestro archivador mental nos puede ser útil (o no) a la hora de clasificar y comprender el mundo, pero incluso en el mejor de los casos no debemos confundirlo con el mundo.

El mapa no muestra todo el territorio. Un mapa de Los Ángeles que mostrase "todo" Los Ángeles tendría que ocupar el mismo espacio que Los Ángeles y por tanto no serviría en absoluto como un mapa. Además, para mostrarlo "todo" sobre Los Ángeles, el mapa tendría que incluir el tiempo y evolucionar como L. A. durante un periodo de eones, siendo desde un desierto inhabitado, al emplazamiento temporal de los nativos en Norteamérica, a una pequeña misión española, etcétera, hasta el presente y hacia el futuro indefinidamente.


Notemos que las formas más "bajas" de intolerancia -por ejemplo, afirmaciones sobre "todos los judíos", "todos los negros", "todos los hombres", "todas las mujeres", etcétera, asumen implícitamente que un "mapa" (modelo) muestra todo el territorio. Pero veamos también que incluso las formas más sofisticadas y educadas de intolerancia, por ejemplo, científicos convencidos de que tienen la única teoría correcta y que el resto con teorías rivales son "incompetentes", descansa sobre una percepción ilusoria similar relacionada con poseer un mapa que puede mostrar todo el territorio.


Una vez que tenemos un mapa, podemos hacer un mapa del mapa, un mapa del mapa del mapa, etcétera

En su nivel más simple, esto significa que una vez que los humanos tienen impresiones sensoriales pueden (al contrario que otros animales conocidos) fabricar "mapas" y modelos para clasificar y organizar estas impresiones.


Una vez que he aprendido la palabra "silla", puedo clasificar todo lo que hay en casa en "sillas" y "no sillas".


Más adelante, puedo hacer un mapa de este mapa de un mapa, y clasificar las sillas en la categoría superior de "muebles", y así en adelante, hasta que llego a conceptos como "el Producto Nacional Bruto" y me encuentro desarrollando un modelo económico del mundo, o hasta que llego a conceptos como "energía" y "masa" y empiezo a desarrollar un modelo físico-matemático, o hasta que llego a 92 "elementos" y empiezo a desarrollar un modelo químico, etcétera.

Parece no haber razón para creer que este proceso de realizar mapas de mapas de mapas ("abstrayendo a niveles cada vez más altos") tenga algún fin. Ya tenemos ciencias como la biología matemática, neurogenética, neurolingüística, psiconeuroinmunología, etcétera.


Una vez que nos acostumbramos a pensar en mapas en conjunción con mapas de mapas, y mapas de mapas de mapas, etcétera, se hace fácil encontrar nuestra salida a las confusiones sobre la "realidad".


Desde esta perspectiva, un científico que ingenuamente afirme que estos mapas de un alto orden abstracto "son" la "realidad" parecen semánticamente tan ignorantes como los artistas que retroceden ante este tipo de mapa porque piensan que si esto "es realidad" entonces toda la vida normal y la percepción, incluyendo la percepción artística, "no es realidad"


Ya que el mapa definitivo de todos los mapas que incluye todos los territorios de la existencia no existe, y ni siquiera podemos imaginar cómo producirlo, lo mejor que podemos decir de cualquier túnel de realidad, ya sea sensorial o matemático abstracto, filosófico o "supersticioso" que haya sido creado por nuestra tribu o por una distinta (y por tanto ‘inferior’, claro), "científico", "político" o "artístico", es que sólo puede consistir en, "Este mapa parece funcionar bastante bien para mis propósitos, hasta el momento, en la mayor parte de los casos" (O en lenguaje más académico, "los datos no justifican aún revisar la teoría")


Toda "realidad" permanece relativa al instrumento utilizado al detectarla o medirla. En la mayor parte de los casos, para la mayor parte de los humanos en su vida normal, el instrumento que determina nuestras "realidades" -o más exactamente, túneles de realidad-, sería nuestro sistema nervioso en general y nuestro cerebro en particular.


Todo esto no deriva directamente de lo que escribió Korzybski en Ciencia y Cordura en 1933, o lo que leí en ese libro cuando lo descubrí alrededor de 1949. Deriva también de muchos otros científicos y filósofos cuyos trabajos Korzybski citó y que entonces leí (especialmente Wittgenstein, Bohr, Bridgman, Whitehead y Poincaré) y de otros que escribieron sobre el lenguaje y la comunicación después de Korzybski (especialmente Shannon, Whorf, McLuhan y Bateson). He encontrado en el modelo de Korzybski meramente la "bolsa" más general y útil en la que podrían mezclarse las perspicacias de otros analistas lingüísticos en un sistema coherente.


Quizá he visto a Korzybski en una luz distinta que muchos otros de sus comentaristas porque le releí varias veces con marihuana. Con hierba, parece bastante fácil entender que la percepción supuestamente "sin refinar" contiene tanta inferencia y organización-o-orquestación como nuestros formalismos más obviamente generados por la mente en la matemática, o los dogmas religiosos.

Si he conseguido aclarar a Korzybski, el lector debería entender ahora que la rojedad de las rosas pertenece al reino de nuestra percepción sensorial, mientras que el no-color de los átomos pertenece al reino de nuestro software cerebral más abstracto. También debería ver por qué los científicos sociales se han rendido en gran medida ante la palabra "realidad" por completo y hablan de rejillas o modelos o (el término que a Tim Leary y a mí nos parece más claro), túneles de realidad.


Atribuir "realidad" a cualquier nivel de abstracción, desde lo más sensorial a lo más teórico, condena implícitamente otros niveles a la "no-realidad" incluso si ellos, también, representan la experiencia humana normal.


He encontrado todo esto muy útil a la hora de entender a Einstein; cada instrumento, como cada cerebro, crea un túnel de realidad distinto, y nuestras funciones cerebrales más altas crean modelos matemáticos para traducir los distintos túneles de realidad en abstracciones que sirven a la ciencia incluso si contradicen la experiencia sensorial o existencial.


...

El 19 de Abril de 1942, el químico Albert Hoffman de los Laboratorios Sandoz en Basel, Suiza, mezcló un componente que tenía la esperanza de que fuera una nueva cura mejor para los dolores de cabeza. Sin saber que había ingerido una buena dosis por contacto, Hoffman se montó en su bicicleta y empezó a pedalear a casa para comer. Empezó a notar sensaciones extrañas.

Un universo de 10 dimensiones se rajaba en uno de 6 y uno de 4 dimensiones. Había ornamentos de oro y cortinas de seda e incienso fuerte; dolía como un bastardo. Árboles Maui en technicolor salvaje y arbustos por todas partes mientras que la Madre Superiora alzaba de nuevo su regla de acero -el Tío Mick entendió con la misma certeza matemática que aquellas 60.000 bolsas para cuerpos se llenarían-. Un huevo dentro de un huevo dio nacimiento a un salto cuántico, reptiles con una enorme carga. Aquellos Reyes-Sol caminando a través del Puente Brooklyn, escondiéndose tras un arbusto haciendo cluck-cluck-cluck -el sistema inercial cambia-, podía ver cada cabeza-negra, cada verruga, cada abalorio de sudor. Obras de arte consideradas "paganas" se inclinaron ante el Reverendo Yoshikami y bajaron las escaleras a Nueva York, 1959... "Lleva gafas gruesas y una especie de traje de buzo"... nos enseñan a entender mejor nuestras alucinaciones.


El Doctor Hoffman bajó de su bicicleta, con una salvaje conjetura amaneciendo en él.


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Entonces, ¿quiere el rojo de siempre o prefiere... ¡¡el color fooly cooly!??!?


Hay un mundo en tus ojos que yo mismo creé



¿Podrías contarnos algo sobre el reconocimiento de patrones?



Bien, tenemos más células conectadas en el cerebro con el reconocimiento de patrones que con la secuenciación lógica, lo cual pienso que es un hecho bastante importante. Quizá por eso encuentro la cultura y los ideogramas chinos tan agradables, porque tratan con patrones, y no con estructuras lógicas. (…)


Los niños que aprendieron sobre arte a una edad temprana, tienden a vivir más tiempo y a entender la ciencia mejor que aquellos a los que fue dada una forma de educación basada en el pensamiento lineal — el chute Gutemberg, como lo llamaba McLuhan, o el programa mental Aristotélico, según Korzybski.



Robert Anton Wilson, en una entrevista.


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Si un árbol cae en medio del bosque, ¿en qué mano está el pequeño saltamontes?