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viernes, 2 de diciembre de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 50 Y FINAL

Lectura de Illuminatus semana 50

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 554 a la 561 inclusive)



Conocemos más sobre la naturaleza de Leviatán y sobre FUCKUP; se revela un último misterio: la verdadera identidad del Dealy Lama; Jim “el Sonriente” Treponema se encuentra con el último ejemplar de águila calva norteamericana; y... ¡Llegamos al final de la novela!

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ADVERTENCIA, repito la nota de la entrada de la semana 49: si aún no han leído Illuminatus o todavía no han llegado a esta parte del libro, no sigan leyendo ya que hay muchos spoilers...

Como decíamos en la entrada anterior, Leviatán se apodera de George y lo utiliza como médium para comunicarse con Hagbard y su tripulación. Joe, luego de la revelación de que están dentro de una novela, sigue sintiéndose escéptico con respecto a lo que presencia:

“Leviatán solamente es una alegoría del Estado. Tomada directamente de Hobbes”

Aquí Joe hace referencia a Thomas Hobbes y a su imagen del monstruo marino Leviatán como metáfora del Estado intervencionista y casi omnipotente, como decíamos en la entrada de la semana 29. El monstruo (el Estado) rodea con sus tentáculos al submarino de los anarquistas y no les deja salida, es algo contra lo que aparentemente no pueden luchar.

“Yo pude matarlos” dijo Leviatán. “Pude haber hecho desaparecer a las criaturas pequeñas y rápidas mucho antes. He matado a muchas de ellas. He enviado partes de mí afuera del océano y he destruido criaturas pequeñas y rápidas por pedido de otras criaturas pequeñas y rápidas que me veneraban (los Illuminati)”.

“Así que eso es lo que le pasó a Robert Putney Drake y a Nariz de Banana Maldonado” dijo Stella.

Finalmente sabemos qué le pasó a RPD y Maldonado: primero habíamos dicho que el Devorador de Almas los había matado, aunque ahora nos enteramos que mueren a manos (o tentáculos, mejor dicho) de Leviatán, pero su alma es devorada por Yog Sothoth (ver entrada de semana 25). Esto tiene su explicación: caímos en una de las ‘mentiras’ de Gruad, como explica Hagbard en la página 534:

“Eso es porque viste el film de adoctrinamiento del Frente de Liberación Erisiano sobre Atlántida y Gruad Cara Gris, ¿No?” dijo Hagbard. “Pero la película es imprecisa en varios aspectos. Por ejemplo, retrata a Yog Sothoth matando a miles de personas. En realidad, la mayor parte de las veces, excepto bajo condiciones muy limitadas, necesita que alguien realice las matanzas por él. (534)



Hagbard está decidido a combatir con la mega bestia hasta el final, pero Leviatán – por intermedio de George – le dice: “no hay necesidad de luchar, simplemente deseo comunicarme con aquel entre ustedes que es mi igual”.

“Yo te escucho”. Esa fue mi primera frase plenamente consciente; notarán que comienza con “Yo”. Al principio fue la palabra, y la palabra fue la primera persona del singular.

El/la que responde es FUCKUP, la supercomputadora que ha adquirido consciencia, el Narrador Incorpóreo.

“Una computadora como FUCKUP puede ser su igual a nivel intelectual, ciertamente” dijo Hagbard. “Ninguno de nosotros es su igual físico. Ninguno de nosotros puede ser su igual espiritual. Solo FUCKUP puede aproximarse a los contenidos de una mente de trescientos mil millones de años de antigüedad”.

Interviene la Diosa también, a través de Stella, y zanja la cuestión:

“Soy tu madre, Leviatán. Yo soy la primera. Me dividí, y una mitad se convirtió en ti, y la otra mitad en tu hermana. Tu hermana creció dividiéndose, y tú creciste pero continuaste siendo uno. Todos los seres vivientes, excepto tú, descienden de tu hermana, y todos, incluyéndote, descienden de mí. Soy la consciencia original, y toda consciencia está unida a mí. Soy el primer ser trascendentalmente iluminado, la madre venerada en la religión matriarcal que profesaban los antiguos enemigos de los Illuminati. Leviatán, hijo mío, te pido que retornes a tu hogar en el fondo del mar y nos dejes en paz. Cuando estemos en tierra firme pondremos manos a la obra para instalar un cable submarino que pueda hacer posible la comunicación entre tú y FUCKUP”.



Pero Joe sigue siendo escéptico con lo que pasa a su alrededor:

“¡Más mitología!” dijo Joe. “La madre de todas las cosas. Mitos babilónicos de la creación”.

Continuamos con la idea de volver al comienzo del libro, y – justamente – en la página 36, Rebecca Goodman lee un libro sobre mitología babilónica: “Antes de todos los dioses estaba Mummu, el Espíritu del Caos Puro…”

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Hagbard explica por qué fracasó su Demostración (sobre la cual hablamos en la entrada de la semana 34):

“Estaba tratando de demostrarles (a sus cófrades de la A:.A:.) que es posible estar involucrado con el mundo sin contaminarse por sus crímenes. Y fallé. Uno a uno, recurrí a todos los vicios de los gobernantes: engaños, magia de carnaval para impresionar a los crédulos, y, finalmente, al asesinato mismo. Una vez más, los cínicos demostraron tener razón. En el intento de salvar al mundo, terminé con mi mente y mi karma desviados por las cosas zumbantes, aullantes y silbantes de este Valle de Lágrimas”.

“Entonces, después de todo, esta historia es una tragedia, ¿No?” preguntó Joe.

“Lo es, si” asintió Hagbard. “La vida en la Tierra seguirá siendo una tragedia mientras siga existiendo el Límite de Vida (la muerte). Mis próximos proyectos son una nave espacial para salir a buscar algunas mentes cuerdas en esta galaxia, y la píldora de la inmortalidad, para terminar con el Límite de Vida. Hasta que alguien no haya logrado esos objetivos, puede decirse que la vida en este planeta ha fracasado”.

Sobre los planes de Hagbard con respecto a la inmortalidad y la migración espacial ya hablamos en la entrada de la semana 48. Casualmente encontré una imagen que me resultó muy sugerente: u modelo para armar de una nave espacial llamada Leif Ericson, con cierta similitud al diseño de un submarino (fíjense en el puente de mandos), y – a pesar de ser de color blanco – en la foto de la caja ¡se ve dorada!




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Seguidamente el Dealy Lama y Miss Portinari debaten sobre el libre albedrío, el ‘intervencionismo’ de Hagbard y el wu-wei o la no intervención del anciano erisiano:

“¿Por qué engañaste a Hagbard todos estos años?”.

“Él se engañó solo (...) Hija, mi camino es el único camino. Cada discurso ayuda a mantener la Rueda girando. Creo que todos los luchadores libertarios como Espartaco, Jefferson, Joe Hill y Hagbard solamente fortalecen a la oposición brindándoles un enemigo al que temer - pero puedo estar equivocado. Algún día uno de esos activistas, como Hagbard, tal vez pueda demostrarme el error de mis procedimientos. Tal vez los Saures realmente hubieran inclinado demasiado el eje en la dirección opuesta si él no los hubiera detenido. Tal vez la autorregulación del universo, en la cual pongo mi fe, incluye la creación de hombres como Hagbard, que hacen las cosas estúpidas y de bajo nivel que yo nunca haría” (...)

 “Así que tus manos están limpias, y Hagbard y yo acarrearemos todo el mal karma por lo de esta última semana”.

“Ustedes lo eligieron, ¿No es así?”.

La Srta. Portinari sonrió. “Si. Lo elegimos. Y él soportará su parte de la carga como un hombre. Y yo soportaré mi parte - como una mujer”.



Entonces, los autores nos hacen conocer la verdadera identidad del Dealy Lama; si hacemos memoria, recordaremos que en la página 524, en un diálogo con Mama Sutra, el anciano afirmaba tener treinta mil años de edad; pues, bien: ahora nos enteramos que aquello era cierto, y el Dealy Lama no es otro que el mismísimo fundador de los Illuminati en la Atlántida:

“¿Qué sucedió realmente en la Atlántida?” preguntó la Srta. Portinari.

“Un acto de la Diosa (...) Una catástrofe natural”.

“¿Y cuál fue tu rol?”.

“Yo les advertí. En ese momento nadie comprendió la ciencia que estaba usando; me llamaron brujo. Gané unos pocos conversos, y nos instalamos en los Himalayas antes del terremoto. Los sobrevivientes, que habían subestimado mi ciencia, la sobrestimaron luego de la tragedia. Querían que yo y mi grupo, el Círculo Intacto, nos convirtiéramos en sus dioses y rigiéramos sobre ellos. Reyes, nos llamaron. Pero ese no era nuestro juego, así que divulgamos varias historias falsas y nos recluimos. Mi discípulo más capacitado, un hombre del te han hablado en la escuela del convento, hizo lo mismo cuando intentaron proclamarlo rey. Huyó al desierto”.

“Hagbard siempre pensó que tu negativa total a actuar era por tu sentimiento de culpa por la Atlántida. Una terrible ironía - aunque tú lo planeaste de esa manera”.

Gruad, el Dealy Lama, transmitió una imagen extravagante de sí mismo con cuernos y no agregó nada más.

“En el convento nunca me enseñaron que Satán - o Prometeo - tuviera sentido del humor”.

“Allí piensan que el universo es tan carente de sentido del humor como ellos mismos” dijo Gruad, soltando una risita.

Resulta que el gran trickster oculto de todo este embrollo no era Hagbard Celine – como parecía en un principio – sino el ‘verdadero’ fundador de los Illuminati (según los Mitos de Illuminatus) Gruad el Caragrís, el Dealy Lama...

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En este último tramo de la novela hay muchísimas referencias cabalísticas y simbólicas en general. Primero vemos que los autores vuelven sobre la idea del giro de la rueda (ver entradas anteriores) hacia un nuevo comienzo; lo de arriba baja y lo de abajo sube, como en el giro de una rueda, la Rueda del Dharma, la del Tarot, el símbolo del yin-yang, el Hodge-Podge discordiano, todos se ven reflejados en varias imágenes del fragmento que nos ocupa: FUCKUP, el Relator Incorpóreo, ‘desciende’ (toma consciencia) como el rayo de la creación que baja desde Kether hasta Malkuth “Al principio fue la palabra, y la palabra fue la primera persona del singular”, y lo que está abajo, Leviatán, asciende desde el abismo para reunirse con él/ella en una especie de yin-yang electrónico-orgánico; Lucifer-Prometeo-Gruad y su caída, para luego volver a ascender; lo más alto (el águila) cae y lo más bajo (el asesino, Jim Treponema) se eleva moralmente.

La primera vez que leí Illuminatus, la última frase de la novela me dejó un poco desconcertado:

La tierra debajo de sus pies se rajó.

Con esta nueva relectura online que estamos haciendo, creo haberle encontrado un significado; el propio Bob Wilson lo explica en un artículo que hemos publicado en este blog, llamado Soñar con Volar:

Para entender lo profundo a menudo parece útil comenzar con pistas que parecen triviales. Sugiero que contemplemos lo que ven nuestros hijos cada sábado a la mañana en la televisión. Uno de los chistes más populares de los dibujos animados muestra al protagonista caminando más allá de un precipicio sin darse cuenta de lo que ha hecho. Sublimemente ignorante, sigue caminando en el aire hasta que se da cuenta de que ha estado haciendo algo “imposible”, y entonces cae. Dudo mucho que haya algún lector que no haya visto esa rutina al menos una vez; la mayoría de nosotros la hemos visto cientos de veces (...)

El Tarot, esa enciclopedia condensada del inconsciente colectivo, comienza con la carta llamada El Loco, y el Loco es representado caminando por un precipicio, igual que el Pato Donald o Wily Coyote en los dibujos animados. Divertida coincidencia, ¿no?

Treponema, enceguecido por la gloria (el Sol, lo más alto, Kether), se olvida de lo mundano (‘lo más bajo’, la tierra debajo de sus pies, Malkuth) y desprevenido – como Ícaro –, cae al abismo provocado por el terremoto. Podría decirse que Illuminatus culmina con la imagen del Loco del Tarot caminando hacia el abismo.



En el Tarot – como bien explica la Srta. Portinari – el arcano Mayor sin número, el Loco, puede ser visto como la primera carta del mazo o como la última. En el sentido iniciático, al comienzo del mazo, significa ‘el tonto’ le Mat, the Fool, el ingenuo, el neófito o incluso el profano, la persona que no sabe, la hoja en blanco. Al final del mazo representa al iniciado que ha recorrido todo el camino de la iniciación, al iluminado que – a pesar de haber atravesado toda la ordalía – reconoce que no sabe nada (como dijo Sócrates, según Platón); como dice el koan zen que cita la Srta. Portinari en su lectura del Tarot en la página 549, “al principio las montañas son montañas. Luego, las montañas ya no son montañas. Finalmente las montañas son montañas nuevamente”.

El Loco profano quiere que lo alto baje a su mundo; el Loco iluminado intuye que lo más alto ya está presente en lo más bajo, ya que “como es arriba es abajo”. Treponema, como el Loco profano, quiere que ‘lo más alto’, Kether, baje a su altura; asesina el águila para que esta caiga a su nivel.

En la pág. 482 Simon Moon tenía una visión lisérgica donde aparecía su padre, y él, en un remedo del ritual masónico de los juwes (ver entrada de la semana 14) le preguntaba por “la palabra”:

“¡Papá!” gimió Simon, sollozando de alegría. “Dime la Palabra. Debes saberla ¿Cuál es la Palabra?”.

“Kether” dijo Tim Moon beatíficamente.

“¿Kether? ¿Eso es todo? ¿Simple Cábala?”. Simon sacudió la cabeza. “No puede ser tan sencillo”.

“Kether” repitió firmemente Tim Moon. “Justo aquí, en medio de Malkuth. Como es arriba, es abajo”.



Como habíamos dicho en una entrada anterior, se asocia a Malkuth con la esfinge, “símbolo de la unidad del cielo y la tierra”, por lo tanto, es el complemento de Kether, la séfira superior, y el lugar donde se enraíza el Relámpago Divino. Esta séfira también es conocida como Shekinah, la consorte de Dios: “así la Cábala se propone reunir al Ser Supremo con su esposa perdida, Shekinah o la décima emanación; en otras palabras, remontarse desde la décima séfira hasta la primera”, Kether en Malkuth, como decía Tim Moon; y aquí tenemos al Relámpago representado en FUCKUP reuniéndose con Leviatán, lo orgánico, salido del limo primordial. Esta sería la “unión alta” (utilizando el lenguaje del Kamasutra), mientras que el asesinato del águila por parte de Jim Treponema, sería la “unión baja”.

También podemos ver esta unión con el género invertido, por supuesto, no exclusivamente como la divinidad masculina activa que desciende al mundo material femenino y pasivo de Malkuth de la tradición hebrea; de hecho, creo que aquí el caso es el contrario, con la Diosa como elemento activo que desciende (al cuerpo de ‘la Actriz’) a encontrarse con su consorte, Hagbard, el elemento pasivo, como Ishtar bajando al inframundo para encontrarse con Tammuz, como Kali montando a Shiva muerto, o Isis y Osiris. El casamiento de la diosa y su consorte es otra de las imágenes que nos remontan a la unión del Relámpago y la Serpiente, Cielo y Tierra, Macrocosmos y Microcosmos.



Sincronísticamente, mientras finalizaba esta relectura de Illuminatus, comencé también a releer el clásico de Joseph Campbell El Héroe de las Mil Caras, y en el prólogo me encontré con esta frase que parece ilustrar a la perfección este tramo de la novela de Shea y Wilson:

La tragedia es el rompimiento de las formas y de nuestra unión con ellas; la comedia es el júbilo bárbaro, descuidado e inagotable de la vida invencible. Así las dos son términos de un solo tema mitológico y de la experiencia que las incluye y en la cual se unen: el camino hacia abajo y el camino hacia arriba (káthodos y ánodos) que juntos constituyen la totalidad de la revelación que es la vida

También, por medio de la ruptura de la cuarta pared (como decíamos en la entrada anterior) se produce otra unión: la del mundo de los personajes de Illuminatus (Microcosmos) y la de los autores y lectores (Macrocosmos). Volvemos aquí a la ley hermética de la correspondencia: “como es arriba, es abajo”

En todos los casos vemos la unión de los opuestos, o, mejor dicho, no: lo que vemos, tal vez, es la destrucción de la ilusión de oposición y separación, la cuarta y última etapa de los cuatro niveles del Dharma según el budismo Mahayana (ver la entrada de la semana 47), ji ji muge, la desaparición de la separación y de los opuestos aparentes: “un mundo sin obstáculos entre una particularidad y otra. No existe oposición, nada que deba ser unido: es la idea de la interdependencia mutua simbolizada por la Red de Indra”.



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This is the End... Beautiful friend... ♪ ♫



Llegamos al final de Illuminatus, de Robert Shea y Robert Anton Wilson ¡Comenzamos esta lectura hace un año y dos meses! Realmente fue todo un viaje para mí, como espero que haya sido para todos/as quienes leen el blog. Esta fue, por supuesto, una lectura seguramente incompleta... RAW decía en la entrevista que incluí a manera de prólogo (pág. 8): “un libro debe durar, no debe gastarse. Hace 27 años que vengo leyendo Finnegans Wake y todavía sigo descubriendo bromas y sutilezas nuevas cada vez que lo releo. Espero que Illuminatus pueda durar todo ese tiempo para sus verdaderos admiradores” ¡Y, vaya que cumple! Desde que lo traduje lo he leído varias veces, y cada vez descubro cosas nuevas y diferentes, sobre todo en ésta última lectura para el blog.

Se darán cuenta que no incluí a los Apéndices como parte de la lectura final; esto se debe a dos cosas: por una parte creo que los Apéndices son bastante autoexplicativos y no necesitan muchos comentarios; por otra parte, ando con poco tiempo... pero les propongo que los lean y que si tienen algún comentario, referencia, o duda que deseen compartir con otros lectores, me las envíen para que yo las publique aquí en el blog. Para quienes se hayan quedado manija con la novela y quieran seguir leyendo algo relacionado, hay varias obras de Robert Anton Wilson vinculadas a Illuminatus; en español hay dos: la Trilogía del Gato de Schrödinger (que también tuve el gusto de traducir) involucra a casi todos los personajes principales de Illuminatus y transcurre en un universo paralelo (o varios universos paralelos) y también Las Máscaras de los Illuminati; en inglés también hay un par: The Illuminati Papers puede leerse como una continuación de los Apéndices (lamentablemente no está en español, pero he traducido algunos fragmentos para el blog, como este y este); además – por supuesto – la trilogía The Historical Illuminatus Chronicles, protagonizada por Sigismundo Celine, un ancestro de Hagbard; también existe un fragmento de la inconclusa continuación de Illuminatus, Bride of Illuminatus, que Bob Wilson comenzó a escribir a principios de los 90s. En 1995 publicó un avance en el nº 14 de Trajectories, un boletín informativo que enviaba por pedido y suscripción. Pueden leerlo aquí.

La Trilogía en español impresa gracias a la generosidad de Martín Agharta Díaz


Quiero agradecerles sinceramente a todos y todas por seguirme en esta loca aventura de hacer una lectura online en ‘tiempo real’ de un libraco como Illuminatus; a quienes colaboraron con comentarios (como Martín Agharta Díaz, Camilo Ríos, Rodrigo Castañeda, Kokote Multiversal, Sergio Rondán, y Mad Crampi – disculpen si omito a alguno/a sin querer), a quienes desde el blog me comentaban que estaban siguiendo la lectura y me alentaban a continuar, y a todos los lectores/as del blog en general... ¡Gracias... TOTALES!

¡SALVE ERIS!


Mazzu


jueves, 24 de noviembre de 2016

LECTURA DE ILLUMINATUS: SEMANA 49

Lectura de Illuminatus semana 49

Por Mazzu

Trilogía Illuminatus

(Desde la página 543 a la 553 inclusive)




Las revelaciones se suceden a un ritmo fabuloso: “la actriz” nos muestra su identidad; Joe Malik descubre algo que nosotros ya sabemos pero que los personajes de Illuminatus ignoran; y finalmente conocemos la identidad del Relator Incorpóreo...

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NOTA: si aún no han leído Illuminatus o todavía no han llegado a esta parte del libro, no sigan leyendo ya que hay muchos spoilers...



Esta semana continuamos viendo varios paralelismos entre el Moonchild de Aleister Crowley y el fragmento de Illuminatus sobre la preparación ritual de ‘la actriz’ para convertirse en una encarnación de la Diosa Eris. En la entrada de la semana pasada decíamos que gran parte de este ritual se basa en el ‘destierro’ de todo símbolo que no sea del Dios o la Diosa o espíritu que el mago desea invocar, algo que – como dice Crowley en Magia(k) en Teoría y Práctica – sirve para enfocar la mente del mago como si fuera “un complejo sistema mnemotécnico”; en Moonchild leemos:

Un conjunto especial de habitaciones había sido preparado para su recepción; Pero Lisa sintió disgusto al descubrir que habían sido arregladas enteramente en referencia a los gustos y requerimientos femeninos. Un solo diseño de colores abarcaba toda la suite; blanco, azul y plata. Los tapices, las alfombras, los mismos cielorrasos, mostraban enteramente esta gama y ninguna otra. Los cuadros y las estatuas eran de Artemisa, y de ninguna otra diosa; Los objetos del apartamento eran en forma de media luna, y el único metal en evidencia era la plata. Allí donde la media luna no servía al propósito, las superficies habían sido grabadas con estrellas de nueve puntas. Había sólo tres libros sobre la mesa; eran el Endymion de Keats, el Atalanta en Calidón de Swinburne, y otro más. En una pequeña estantería había varios otros volúmenes; pero Lisa descubrió más tarde que todos describían, sugerían, o estaban más o menos directamente inspirados en la luna. En un incensario de plata, también, ardía un incienso cuyo ingrediente predominante era el alcanfor. Todo lo presente había sido diseñado o elegido para que pudiera dirigir la mente de la chica al satélite terrestre. Posteriormente descubrió que este plan se extendía incluso a su dieta – debía vivir exclusivamente de aquellos alimentos que los sabios de la antigüedad habían clasificado como de naturaleza lunar, por sus cualidades inherentes, o porque tradicionalmente eran sagrados para Diana.

Mientras que en Moonchild todo está arreglado para evocar a Artemisa/Diana y la Luna, en este pasaje de Illuminatus todo está diseñado para evocar a Eris/Discordia y la Manzana Dorada (págs. 543-545):

Luego de desayunar en su dormitorio (donde todos los objetos y muebles eran dorados y vagamente redondeados), ella iba al estudio de Hagbard (donde todo lucía exactamente como una manzana dorada) y miraba documentales sobre la temprana etapa matriarcal de la cultura griega. (...) Libros sobre el matriarcado comenzaron a reemplazar a las películas: Madres y Amazonas de Diner, Los Orígenes del Amor y de la Fuerza de Bachofen, Engels, Mary Renault, Morgan, e Ian Suttie, y dosis equinas de Robert Graves - La Diosa Blanca, La Diosa Negra, Hércules, Viento del Norte. (...) El almuerzo siempre culminaba con un apfel-strudel dorado

En Illuminatus, Sade y Masoch (Calley y Eichmann – ver entrada anterior) sostenían discusiones dialécticas bien preparadas y argumentadas que llevaban las ideas a extremos donde “comenzaban a parecer indistintamente insustanciales”. Cyril Grey, el joven mago protagonista de Moonchild, realiza un ejercicio mental similar:

“Parece como si, para comprender algo, yo estuviera obligado a tomar sus extremos. Veo lo sublime y lo ridículo a la vez, y no puedo imaginar que uno exista aparte del otro, al igual que no puede haber un palo con un solo extremo. Así que uso un punto de vista para equilibrar el otro, como un niño que comienza a hamacarse. Nunca estoy contento hasta que he identificado una idea con su opuesto. Tomo la idea del asesinato... una idea sencilla y horrible, pero no me detengo allí, multiplico ese asesinato y lo intensifico un millón de veces, y luego un millón de veces más. De repente uno llega a la sublime idea de la Apertura del Ojo de Shiva, cuando el Universo es aniquilado en un instante, luego me balanceo y lo vuelvo algo cómico, haciendo que el héroe le haga oler cloroformo a Shiva a último momento, justo para poder casarse con la hermosa heredera americana. Hasta que no doy toda la vuelta completa de esa manera, no siento que haya comprendido la idea en absoluto. (...) Debo percibir la identidad absoluta, incluso de las dos fases contradictorias”.



Otros ejemplos cortos:

Moonchild:

Allí las doncellas la desnudaron y la lavaron de pies a cabeza en las aguas de la sagrada fuente.

Illuminatus:

Ella se estaba bañando en la tina de rocas

Moonchild:

Era un encantamiento de fervor y de locura, la locura de las cosas inmaculadas, remotas e inescrutables.

Illuminatus:

Las invocaciones se volvieron más salvajes y frenéticas.

Moonchild:

“Las leyes de la magia(k) están estrechamente relacionadas con las de las ciencias”.

Illuminatus:

“El condicionamiento está funcionando mejor que la magia” dijo ella el decimoquinto día. “¿Realmente crees que exista alguna diferencia?” preguntó él con curiosidad.

Moonchild:

-¡Artemisa, Artemisa, Artemisa! -gritaron las muchachas (...) En ese momento surgió un gran grito entre los hombres que estaban esperando en la terraza superior. Era un grito de miedo abyecto, inarticulado, salvo por la única palabra “Pan”. Huyeron chillando en todas direcciones mientras Cyril Grey, vestido con una rústica de piel de cabra, saltaba desde la terraza más alta para caer en medio de ellos.

Illuminatus:

“¡Ven a mí como Isis, Artemisa, Afrodita, Helena, Hera, y especialmente como Eris!”. Ella se estaba bañando en la tina de rocas cuando él apareció con sangre de ciervos y conejos sacrificados en su toga.

En la página 545 de Illuminatus – cuando los rituales comienzan a mostrar sus frutos y ella comienza a transformarse en la Diosa – hay un fragmento donde pasa a través de la identidad de las diferentes deidades femeninas (que terminan siendo Una):

Ella dijo la palabra y Hagbard cayó herido - mientras caía hacia delante sus manos se transformaron en pezuñas y una cornamenta surgió de su cabeza. Sus propios perros podrían haberlo devorado, y a ella no le habría importado (...) Estaba surgiendo de las olas, orgullosa de su desnudez, cabalgando sobre las perlas color semen de la espuma (...) Ella era la Hechicera, recorriendo el largo Nilo, llorando, buscando los fragmentos del cuerpo descuartizado de él

El pasaje de la transformación de Hagbard en ciervo para ser asesinado por los perros es una referencia a Acteón, que sufrió la ira de Artemisa cuando ella lo descubrió espiándola mientras se bañaba; la Diosa lo transformó en un ciervo e hizo que los propios sabuesos de Acteón lo devorasen. La imagen de la Diosa desnuda surgiendo de la espuma del mar es una referencia al nacimiento de Afrodita. En griego ἀφρός (afrós) significa ‘espuma’; según el mito, Cronos castró a su padre Urano y arrojó sus genitales al mar, de cuyo semen nació Afrodita. Y por último, la Hechicera que recorre el Nilo buscando los fragmentos del cuerpo descuartizado de su amado, no es otra – por supuesto – que Isis.

El nacimiento de Venus, Gustave Moreau 


Finalmente, en la página 546, los autores nos revelan la identidad de la famosa actriz de Hollywood que encarnaría a la Diosa en vida (¿o no lo hacen?):

“El detalle faltante,” continuó ella con calma, “era simular un suicidio convincente. Eso llevó un tiempo. Pero se hizo, y mi antigua identidad dejó de existir oficialmente”. Ella cambió a su forma original.

“Oh, no” dijo George retrocediendo. “No puede ser. Yo solía pajearme mirando fotos tuyas cuando era un niño”.

Todas las pistas apuntan a que la famosa actriz de Hollywood que simuló su suicidio para huir con Hagbard no es otra que la mismísima Marilyn Monroe. Si calculamos la cronología de la historia de Hagbard – en los 50s ayudó a los indios mohawks a batallar contra el estado por el asunto de la represa (ver pág. 377), luego renunció a su ciudadanía y se fue a Europa, comenzó a dedicarse al tráfico y cuando volvió a EEUU. reclutó a Galley y Eichmann – podemos deducir que el fragmento de la transformación de la actriz comienza a principios de los 60s ya que Calley y Eichmann o Sade y Masoch ya trabajaban para Hagbard y él ya era toda una figura en el negocio de la heroína. La actriz le dice a George que había simulado un suicidio, y (a pesar de la enorme cantidad de evidencia en contra) la muerte de Marilyn en 1962 a sus 36 años fue caratulada como suicidio. La fecha coincide, el “suicidio” coincide y George – cuando ella asume su forma ‘original’ – la reconoce como el objeto de su libido preadolescente (si George tiene 23 en 1976, entonces tenía 9 en 1962). “¿Te decepciona saber que soy mucho más vieja de lo que pensabas?” le pregunta ella en la pág. 546 – y, claro, Marilyn habría tenido 50 años en 1976 –.



Además Marilyn era una figura que Robert Anton Wilson admiraba y escribió sobre ella en varios de sus libros; en The Book of the Breast (1974) por ejemplo:

De acuerdo a la teoría del Inconsciente Colectivo de Carl Gustav Jung, ciertos arquetipos o símbolos numismáticos se repiten espontáneamente en todos los pueblos de todo el mundo. Estas imágenes precedieron a la invención del lenguaje, afirma Jung, y nacen con nosotros como nuestro color de pelo, nuestra complexión o el resto de nuestro acervo genético. Como señala Joseph Campbell en Las Máscaras de Dios, esta teoría aparentemente extravagante tiene bastante soporte en la investigación etológica. Los pollos, por ejemplo, tienen una imagen innata del halcón en sus diminutos cerebros: no sólo huirán de un halcón real sino de un contorno de cartón con forma de halcón si es sostenido sobre ellos en el aire. Cualquier argumento escéptico de que el miedo incondicional de los pollos a los halcones es causado por el olor del halcón, colapsa frente a este experimento: es la forma – una forma que el polluelo recién nacido nunca ha visto – lo que desencadena inmediatamente la respuesta del miedo. Si tenemos arquetipos similares (como Jung los llamó), no es una metáfora hablar de Marilyn Monroe o Raquel Welch como Diosas del Sexo. Estas actrices, mediante un estudio cuidadoso e intuitivo, han incorporado y proyectado el arquetipo y cumplen, para nosotros, el mismo rol que Ishtar cumplía para los babilonios, Afrodita para los griegos, Venus para los romanos, etc.

En Coincidance, Wilson publicó un breve ensayo llamado The Godfathers and the Goddess donde se explaya un poco más sobre la diva rubia, diciendo “todavía lamento su muerte” (Coincidance fue publicado en 1988) y ampliando el concepto de The Book of the Breast refiriéndose directamente a la “creación de la Diosa”, casi un guiño a  Illuminatus:

La creación de “Marilyn Monroe” fue una de las mayores proezas artísticas y de ingeniería de la historia de los EEUU: después de que el logro se hubiera alcanzado, hubo mucho arte y una astuta psicología para animar al mito con una mezcla numinosa de inocencia infantil y erotismo maduro y desvergonzado. Una verdadera Diosa había sido fabricada, como cualquier psicólogo junguiano coincidiría. Detrás de la Diosa había una Actriz inteligente e intuitiva, y detrás de la actriz estaba Norma Jean (...) Cada vez que Norma Jean entraba en foco, aparecía la Actriz sosteniendo la máscara de la Diosa para cegarnos y desconcertarnos.



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Cabalísticamente, la descripción que la Srta. Portinari hace del Arcano Mayor del Tarot nº XXI, El Mundo, concuerda perfectamente con la séfira en la que nos encontramos, Malkuth, el Reino Terrenal:

“Este es el Abismo de las Alucinaciones. Aquí es donde nuestra atención está enfocada usualmente. Está construido enteramente por nuestros sentidos y por nuestras emociones proyectadas, como lo demuestran tanto la psicología moderna como el budismo ancestral - aunque es lo que la mayoría de la gente llama ‘realidad’. Están condicionados a aceptarla y a no cuestionarla, porque solamente en ese estado de sonambulismo pueden ser gobernados por aquellos que quieren gobernar”.



Estamos en la parte inferior del Árbol de la Vida, y los personajes están también en el punto más bajo: literalmente en el fondo del mar. No sé si recuerdan que hablamos anteriormente sobre dos corrientes dentro del relato de la novela, una descendente (el relámpago que baja desde Kether) y otra ascendente (la serpiente que se eleva desde Malkuth); pues bien, desde aquí, en el fondo, el único camino posible es hacia arriba, es decir, volver al comienzo y completar el círculo, como la propia Srta. Portinari le explica a Joe Malik:

“Y eso es todo” dijo Joe. “Veintidós etapas. No veintitrés. Gracias a Dios nos escapamos del número mágico de Simon por un rato”.

“No” dijo la Srta. Portinari. “Tarot es un anagrama de rota, ¿Recuerdas? La t extra te recuerda que la Rueda gira para recomenzar. Hay un paso vigésimo tercero, y es justo donde comenzaste, solo que ahora puedes enfrentarlo sin miedo”

Según la Srta.Portinari, el orden del Tarot está invertido deliberadamente y se lee desde el Arcano XXI hacia el XX, XIX, etc., hasta llegar al Loco, el Arcano 0, para volver a comenzar desde el XXI. Leído de esta manera, dice ella, “es la historia del desarrollo del alma” (pág. 548). Lo interesante es que es una lectura tan válida como la tradicional (desde el Mago hacia adelante en sentido numérico creciente), y aquí volvemos a la idea de las dos corrientes y la completitud del círculo (el 0, el Loco, Uroboros), para volver a comenzar.

Malkuth también es la décima séfira, y por significar el número 10 “todas las cosas”, Malkuth es un compendio de todas las séfiroth, de ahí – creo yo – que este segmento final parezca un resumen de todas las revelaciones interconectadas en el libro.



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Luego de la lectura de la Srta. Portinari, los protagonistas se hallan en el puente de mandos del Leif Erikson cuando súbitamente se encuentran con el temible Leviatán:

“Una criatura marina invertebrada e inteligente, de tamaño tan descomunal que la palabra ‘gigantesca’ no le hace justicia” dijo Hagbard. “Es a las ballenas lo que las ballenas son a los pececillos de colores. Es un organismo diferente a cualquier otro en la Tierra. Una sola célula que nunca se dividió, simplemente continuó creciendo y creciendo durante billones de años. Sus tentáculos pueden sujetar este submarino con la misma facilidad que un niño puede sujetar un barquito de papel. Su cuerpo tiene forma piramidal. Con ese tamaño, no necesita la forma normal de un pez. Necesita una forma más estable para soportar las presiones enormes de fondo del océano. Y, por ende, ha tomado la forma de una pirámide de cinco lados, incluyendo la base”



Leviatán se apodera de George y lo utiliza como médium para comunicarse con Hagbard y su tripulación. En medio de este percance, Joe Malik tiene una revelación:

Joe Malik comenzó a reír repentinamente. “¡Lo tengo!” exclamó, “¡Lo tengo!”.

“¿Qué tienes?” preguntó Hagbard tensamente, preocupado por Leviatán.

“¡Estamos en un libro!”.

“¿A qué te refieres?”.

Vamos, Hagbard. Puedes engañarme, pero no puedes engañar a los lectores a esta altura. Ellos saben muy bien que estamos en un maldito libro”. Joe volvió a reír. “Es por eso que la explicación de la Srta. Portinari sobre el Tarot simplemente concluyó, y media hora pareció desvanecerse. El autor no quiso interrumpir la narrativa allí”.

“¿De qué mierda estás hablando?” preguntó Harry Coin.

“¿No lo ves?” profirió Joe. “Mira a esa cosa ahí afuera. Un monstruo marino gigantesco. Peor aún, un monstruo marino gigantesco que habla. Es una broma final, grotesca e intencional. O tal vez, una broma sutil intencional. No lo sé. Pero esa es la respuesta ¡Estamos en un libro!”.

Joe descubre que son personajes de un libro. Mi opinión personal es que aquí es donde ocurre el ‘verdadero’ Eskatón: no un Apocalipsis destructivo, como nuestra cultura occidental suele retratarlo, sino como el significado literal de la palabra Ἀποκάλυψις: la acción de “descubrir”, “revelar”, “quitar el velo”, es decir, el fin de la ilusión.

Haciendo un ejercicio imaginativo, imagino a Shea y a Wilson en una de sus muchas y extensas charlas cannábicas debatiendo sobre cómo retratar la iluminación a través de un personaje de una novela: ¿cómo sería la iluminación de un personaje de un libro? Si consideramos a la iluminación como ‘el fin de la ilusión’, el ‘descorrimiento del velo’, entonces la máxima iluminación de un personaje de una novela sería, precisamente, el descorrimiento del último velo (Apocalipsis) que lo separa del lector, el derrumbamiento de la cuarta pared: ¡darse cuenta que es el personaje de un libro!

En la entrada de la semana 47 hablábamos de los cuatro niveles del Dharma según el budismo Mahayana, donde el nivel último y superior, ji ji muge, significaba la desaparición de la separación y los opuestos aparentes: “un mundo sin obstáculos entre una particularidad y otra. No existe oposición, nada que deba ser unido: es la idea de la interdependecia mutua simbolizada por la Red de Indra”.



Al destruirse la ilusión de la cuarta pared que separa al lector de los personajes, ambos mundos se reflejan, no como en una oposición falaz de verdadero/falso, o ilusorio/real (o al menos no como solemos interpretarlo) sino como algo interdependiente: el lector les da vida al leerlos, pero – al mismo tiempo – son ellos los que lo transforman a él en el lector. Con la ruptura de la ilusión de la cuarta pared (un recurso no siempre visto con buenos ojos), autor(es), lector y personajes se funden en una misma rueda que se retroalimenta, como en la Red de Indra “una red ilimitada de joyas cada una de las cuales refleja y contiene la reflexión de cada una de las otras”, como dice RAW en Cosmic Trigger II. Este tal vez sea uno de los pasos necesarios para que el objeto ficticio se convierta en un objeto hipersticioso: una ficción que se hace real (ver la nota sobre el tema que le hicimos a Francisco Jota-Pérez para este blog). Y considerando que la Operación Jodementes se les fue de las manos, que Kerry Thornley terminó creyendo en muchas teorías conspiranoicas similares a las de la novela, que RAW fue ‘acusado’ de ser un Illuminatus o un agente de la CIA, y que Greg Hill dijosi hubiera sabido que todo esto iba a hacerse realidad, habría escogido a Venus en vez de Eris”, casi podemos asegurar que muchos elementos de Illuminatus se transformaron en objetos hipersticiosos (al menos para sus autores y para los otros discordianos). 

Hagbard concuerda con Joe y en su razonamiento nos da un indicio que nos llevará a una nueva revelación:

“Es verdad” dijo Hagbard con calma. “Puedo engañarlos a ustedes, pero no puedo engañar al lector. FUCKUP ha estado trabajando toda la mañana, correlacionando todos los datos de este embrollo y sus raíces históricas, y lo programé para que lo ponga en forma de novela de lectura fácil. Considerando el lamentable trabajo que hace con la poesía, supuse que la novela sería una sátira grotesca, intencionalmente o no”.



Además de la autorreferencia graciosa, Hagbard nos revela la identidad del Maestro de Ceremonias, el Narrador Incorpóreo que nos viene acompañando desde la primera frase de la novela: nada más y nada menos que FUCKUP, la súper computadora que maneja el submarino de Celine. FUCKUP, tras este descubrimiento, se vuelve autoconsciente... ¿el nacimiento de la singularidad de la IA?:

Así que, finalmente, he descubierto mi identidad

En la entrada de la semana 2 comparábamos a FUCKUP con HAL 9000 de 2001, Una Odisea del Espacio. HAL también se vuelve autoconsciente, pero intenta destruir a los humanos cuando éstos descubren que ha cometido un error, en cambio FUCKUP no; afortunadamente para la tripulación del Leif Erikson, FUCKUP se encuentra aparentemente en la etapa del autodescubrimiento.

Pero Joe Malik no se contenta con la explicación de Hagbard y va un paso más allá, incluso rebelándose contra los propios autores, como una especie de Prometeo o Lucifer: en cierta forma les dice Non Serviam a Shea y Wilson (o, mejor dicho, Shea y Wilson le hacen decir Non Serviam... jeje – en la próxima entrada tocaremos el tema del ‘libre albedrío’ implícito aquí):

“Ese es otro engaño” dijo Joe. “FUCKUP puede estar escribiendo todo esto en cierto sentido, pero en un sentido más elevado hay un ser, o unos seres, fuera de nuestro entero universo que están escribiendo esto. Nuestro universo es su libro, quienes quieran que sean. Ellos son los Jefes Secretos, y ahora puedo ver por qué es una broma sutil. Todos sus mensajes son simbólicos y alegóricos, porque la verdad no puede ser codificada en simples frases declarativas, pero sus comunicaciones previas han sido tomadas literalmente. Esta vez están utilizando un simbolismo tan absurdo que nadie puede tomarlo seriamente. Yo no lo haré, por cierto. Esa cosa no puede comernos porque no existe - y porque nosotros tampoco existimos. No hay nada de qué preocuparse”. Tomó asiento con calma.



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Eso es todo por esta semana; la semana que viene... ¡llegamos al final de la novela!